lunes, 6 de abril de 2026

Lecturas 6 de Abril de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Hechos 2:14, 22-33

    14
    Entonces Pedro, de pie con los once, alzó la voz para hablarles así:
    —Judíos y habitantes todos de Jerusalén, entended bien esto y escuchad atentamente mis palabras.
    22»Israelitas, escuchad estas palabras: a Jesús Nazareno, hombre acreditado por Dios ante vosotros con milagros, prodigios y señales, que Dios realizó entre vosotros por medio de él, como bien sabéis,
    23a éste, que fue entregado según el designio establecido y la presciencia de Dios, le matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos.
    24Pero Dios le resucitó rompiendo las ataduras de la muerte, porque no era posible que ésta lo retuviera bajo su dominio.
    25
    En efecto, David dice de él:
    Tenía siempre presente al Señor ante mis ojos, porque está a mi derecha, para que yo no vacile.
    26
    Por eso se alegró mi corazón
    y exultó mi lengua, y hasta mi carne descansará en la esperanza;
    27
    porque no abandonarás mi alma en los infiernos,
    ni dejarás que tu Santo vea la corrupción.
    28
    Me diste a conocer los caminos de la vida
    y me llenarás de alegría con tu presencia.
    29»Hermanos, permitidme que os diga con claridad que el patriarca David murió y fue sepultado, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta el día de hoy.
    30Pero como era profeta y sabía que Dios le había jurado solemnemente que sobre su trono se sentaría un fruto de sus entrañas,
    31lo vio con anticipación y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en los infiernos ni su carne vio la corrupción.
    32»A este Jesús le resucitó Dios, y de eso todos nosotros somos testigos.
    33Exaltado, pues, a la diestra de Dios, y recibida del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 16:1-2, 5, 7-11

    1
    Mictam. De David.
    Guárdame, Dios mío, que me refugio en Ti.
    2
    Yo digo al Señor:
    «Tú eres mi Señor. No tengo otro bien que Tú».
    5
    Señor, Tú eres el lote de mi heredad y de mi copa:
    Tú sostienes mi parte.
    7
    Yo bendigo al Señor, que me aconseja;
    hasta de noche mi corazón me instruye.
    8
    Pongo ante mí al Señor sin cesar;
    con Él a mi derecha, no vacilo.
    9
    Por eso se alegra mi corazón,
    se goza mi alma, hasta mi carne descansa en la esperanza.
    10
    Porque no abandonarás mi alma en el sheol,
    ni dejarás a tu fiel ver la corrupción.
    11
    Me enseñas la senda de la vida,
    saciedad de gozo en tu presencia, dicha perpetua a tu derecha. 

  • Evangelio

    Mateo 28:8-15

    8Ellas partieron al instante del sepulcro con temor y una gran alegría, y corrieron a dar la noticia a los discípulos.
    9De pronto Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, abrazaron sus pies y le adoraron.
    10
    Entonces Jesús les dijo:
    —No tengáis miedo; id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán.
    11Mientras ellas se iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los príncipes de los sacerdotes todo lo sucedido.
    12Se reunieron con los ancianos, se pusieron de acuerdo y dieron una buena suma de dinero a los soldados
    13
    diciéndoles:
    —«Decid que sus discípulos vinieron de noche y lo robaron mientras nosotros estábamos dormidos».
    14Y en el caso de que esto llegue a oídos del procurador, nosotros le calmaremos y nos encargaremos de vuestra seguridad.
    15Ellos aceptaron el dinero y actuaron según las instrucciones recibidas. Así se divulgó este rumor entre los judíos hasta el día de hoy.

domingo, 5 de abril de 2026

Lecturas 5 de Abril de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Hechos 10:34, 37-43

    34
    Pedro comenzó a hablar:
    —En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,
    37»Vosotros sabéis lo ocurrido por toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan:
    38cómo a Jesús de Nazaret le ungió Dios con el Espíritu Santo y poder, y cómo pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
    39Y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén; de cómo le dieron muerte colgándolo de un madero.
    40Pero Dios le resucitó al tercer día y le concedió manifestarse,
    41no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios, a nosotros, que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos;
    42y nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que a él es a quien Dios ha constituido juez de vivos y muertos.
    43Acerca de él testimonian todos los profetas que todo el que cree en él recibe por su nombre el perdón de los pecados.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 118:1-2, 16-17, 22-23

    1
    ¡Aleluya!
    Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
    2
    Diga Israel: «El Señor es bueno.
    Eterna es su misericordia».
    16
    la diestra del Señor se ha alzado,
    la diestra del Señor hace proezas».
    17
    No he de morir, viviré
    para anunciar las obras del Señor.
    22
    La piedra que desecharon los constructores
    ésta ha llegado a ser la piedra angular.
    23
    Es el Señor quien ha hecho esto
    y es admirable a nuestros ojos.

  • Segunda Lectura

    Colosenses 3:1-4

    1Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios;
    2sentid las cosas de arriba, no las de la tierra.
    3Pues habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
    4Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.

    OR

    1 Corintios 5:6-8

    6No está bien vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura hace fermentar toda la masa?
    7Expurgad la levadura vieja, para que seáis masa nueva, ya que sois ácimos. Porque Cristo, nuestro Cordero pascual, fue inmolado.
    8Por tanto, celebremos la fiesta, no con levadura vieja ni con levadura de malicia y de perversidad, sino con ácimos de sinceridad y de verdad.

  • Evangelio

    Juan 20:1-9

    1El día siguiente al sábado, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro.
    2
    Entonces echó a correr, llegó hasta donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que Jesús amaba, y les dijo:
    —Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto.
    3Salió Pedro con el otro discípulo y fueron al sepulcro.
    4Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó antes al sepulcro.
    5Se inclinó y vio allí los lienzos plegados, pero no entró.
    6Llegó tras él Simón Pedro, entró en el sepulcro y vio los lienzos plegados,
    7y el sudario que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio.
    8Entonces entró también el otro discípulo que había llegado antes al sepulcro, vio y creyó.
    9No entendían aún la Escritura según la cual era preciso que resucitara de entre los muertos.