viernes, 29 de agosto de 2025

Lecturas 27 de Agosto de 2025

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    1 Tesalonicenses 2:9-13

    9Pues recordáis, hermanos, nuestro esfuerzo y nuestra fatiga: trabajando día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el Evangelio de Dios.
    10Testigos sois, y Dios también, de que nuestra conducta entre vosotros, los creyentes, fue santa, justa e irreprochable.
    11Como un padre a sus hijos —lo sabéis bien—, a cada uno
    12os alentábamos y os consolábamos, exhortándoos a que vivierais de una manera digna de Dios, que os llama a su Reino y a su gloria.
    13Y por eso también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, porque, cuando recibisteis la palabra que os predicamos, la acogisteis no como palabra humana, sino como lo que es en verdad: palabra divina, que actúa eficazmente en vosotros, los creyentes.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 139:7-12

    7
    ¿Adónde alejarme de tu espíritu?
    ¿Adónde huir de tu presencia?
    8
    Si subo al cielo, allí estás Tú;
    si bajo hasta el sheol, allí te encuentras.
    9
    Si monto en las alas de la aurora
    y habito en los confines del mar,
    10
    también allí me guiará tu mano,
    me sujetará tu diestra.
    11
    Si digo: «¡Que al menos me cubran las tinieblas
    y la luz se haga noche en torno a mí!».
    12
    Tampoco las tinieblas son para ti oscuras,
    pues la noche brilla como el día, las tinieblas, como la luz.

  • Evangelio

    Mateo 23:27-32

    27»¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a sepulcros blanqueados, que por fuera aparecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda podredumbre!
    28Así también vosotros por fuera os mostráis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.
    29»¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis las tumbas de los profetas y adornáis los sepulcros de los justos,
    30y decís: «Si hubiéramos vivido en tiempos de nuestros padres, no habríamos sido sus cómplices en la sangre de los profetas!».
    31Así pues, atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas.
    32Y vosotros, colmad la medida de vuestros padres.

  • Primera Lectura

    Eclesiástico 26:1-4, 13-16

    1
    Dichoso el marido de una mujer virtuosa;
    el número de sus días se duplicará.
    2
    Una mujer fuerte es la alegría de su marido,
    que cumplirá sus años en paz.
    3
    Una mujer virtuosa es una buena fortuna,
    que, como suerte de los que temen al Señor, será dada al marido por las buenas obras.
    4
    Rico o pobre, su corazón es feliz,
    y su cara siempre está alegre.
    16
    El encanto de la mujer hacendosa deleita al marido,
    y su buen saber le reconforta los huesos.
    17Don del Señor es una mujer sensata y callada;
    18una mujer educada no tiene precio.
    19Gracia sobre gracia es una mujer santa y decorosa;
    20no hay ponderación digna de un alma recatada.
    21
    Sol naciente en el mundo sobre las alturas del Señor
    es la mujer bella en el aderezo de la casa.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 131:1-3

    1
    Canto de las subidas. De David.
    Señor, mi corazón no se ha engreído, ni mis ojos se han alzado altivos. No he marchado en pos de grandezas, ni de portentos que me exceden.
    2
    He moderado y acallado mi alma
    como un niño en el regazo de su madre. Como niño satisfecho está mi alma.
    3
    ¡Espera, Israel, en el Señor,
    desde ahora y para siempre! 

  • Evangelio

    Lucas 7:11-17

    11Después, marchó a una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre.
    12Al acercarse a la puerta de la ciudad, resultó que llevaban a enterrar un difunto, hijo único de su madre, que era viuda. Y la acompañaba una gran muchedumbre de la ciudad.
    13
    El Señor la vio y se compadeció de ella. Y le dijo:
    —No llores.
    14
    Se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo:
    —Muchacho, a ti te digo, levántate.
    15Y el que estaba muerto se incorporó y comenzó a hablar. Y se lo entregó a su madre.
    16Y se llenaron todos de temor y glorificaban a Dios diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».
    17Esta opinión sobre él se divulgó por toda Judea y por todas las regiones vecinas.

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