sábado, 26 de julio de 2025

Lecturas 26 de Julio de 2025

 

  • Primera Lectura

    Eclesiástico 44:1, 10-15

    1
    Hagamos el elogio de los hombres ilustres,
    de nuestros padres según su generación.
    10
    En cambio, hubo hombres virtuosos,
    cuyos méritos no se han olvidado.
    11
    En su linaje se transmite
    una preciosa herencia, sus descendientes.
    12Su estirpe permanece fiel a la alianza,
    13
    y sus hijos gracias a ellos.
    Su descendencia dura por siempre y su gloria no será borrada.
    14
    Sus cuerpos fueron sepultados en paz,
    y su nombre vive por generaciones.
    15
    Que los pueblos narren su sabiduría
    y la asamblea proclame su alabanza.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 132:11, 13-14, 17-18

    11
    El Señor juró a David
    una promesa firme de la que no se retractará: «Un fruto de tus entrañas pondré sobre tu trono.
    13
    Porque el Señor ha elegido a Sión,
    la ha preferido como su morada:
    14
    «Éste es el lugar de mi reposo para siempre;
    aquí habitaré porque la prefiero».
    17
    Allí haré germinar el vigor de David,
    prepararé una lámpara para mi Ungido.
    18
    A sus enemigos cubriré de vergüenza,
    pero sobre él brillará la corona. 

  • Evangelio

    Mateo 13:16-17

    16»Bienaventurados, en cambio, vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.
    17Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que estáis viendo y no lo vieron, y oír lo que estáis oyendo y no lo oyeron.

viernes, 25 de julio de 2025

Lecturas 25 de Junio de 2025

 

  • Primera Lectura

    2 Corintios 4:7-15

    7Pero llevamos este tesoro en vasos de barro, para que se reconozca que la sobreabundancia del poder es de Dios y que no proviene de nosotros:
    8en todo atribulados, pero no angustiados; perplejos, pero no desesperados;
    9perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados,
    10llevando siempre en nuestro cuerpo el morir de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
    11Porque nosotros, aunque vivimos, nos vemos continuamente entregados a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
    12De manera que en nosotros actúe la muerte, y en vosotros la vida.
    13Pero teniendo el mismo espíritu de fe —según lo que está escrito: Creí, por eso hablé—, también nosotros creemos, y por eso hablamos,
    14sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también nos resucitará con Jesús y nos pondrá a su lado con vosotros.
    15Porque todo es para vuestro bien, a fin de que la gracia, multiplicada a través de muchos, haga abundar la acción de gracias para la gloria de Dios.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 126:1-6

    1
    Canto de las subidas.
    Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, nos parecía soñar.
    2
    Se nos llenaba de risas la boca,
    la lengua, de cantares de alegría. Entonces se decía entre las naciones: «El Señor ha hecho con ellos cosas grandes».
    3
    El Señor ha hecho con nosotros cosas grandes:
    estamos llenos de alegría.
    4
    Haz volver, Señor, a nuestros cautivos
    como los torrentes del Négueb.
    5
    Los que siembran con lágrimas
    cosechan entre cantares de alegría.
    6
    Al marchar iban llorando,
    llevando las semillas. Al volver vienen cantando, trayendo sus gavillas. 

  • Evangelio

    Mateo 20:20-28

    20Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró ante él para hacerle una petición.
    21
    Él le preguntó:
    —¿Qué quieres? Ella le dijo: —Di que estos dos hijos míos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
    22
    Jesús respondió:
    —No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? —Podemos —le dijeron.
    23
    Él añadió:
    —Beberéis mi cáliz; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde concederlo, sino que es para quienes está dispuesto por mi Padre.
    24Al oír esto, los diez se indignaron contra los dos hermanos.
    25
    Pero Jesús les llamó y les dijo:
    —Sabéis que los que gobiernan las naciones las oprimen y los poderosos las avasallan.
    26No tiene que ser así entre vosotros; al contrario: quien entre vosotros quiera llegar a ser grande, que sea vuestro servidor;
    27y quien entre vosotros quiera ser el primero, que sea vuestro esclavo.
    28De la misma manera que el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en redención de muchos.

jueves, 24 de julio de 2025

Lecturas 24 de Julio de 2025

 

  • Primera Lectura

    Éxodo 19:1-2, 9-11, 16-20

    1A los tres meses de la salida del país de Egipto, ese mismo día, los hijos de Israel llegaron al desierto del Sinaí.
    2Habían salido de Refidim, llegaron al desierto del Sinaí y acamparon. Israel puso allí el campamento frente a la montaña.
    9
    Entonces dijo el Señor a Moisés:
    —He aquí que Yo voy a presentarme a ti en una densa nube para que el pueblo oiga cuándo me comunico contigo, y así te crean a ti siempre. Y Moisés refirió al Señor la respuesta de su pueblo.
    10
    El Señor dijo a Moisés:
    —Ve al pueblo y haz que se purifiquen hoy y mañana; que laven sus vestidos.
    11Y que estén preparados para el tercer día, porque el día tercero el Señor descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
    16El día tercero, al despuntar la aurora, hubo truenos y relámpagos, y una densa nube sobre la montaña, y un sonido muy intenso de trompeta. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció.
    17Moisés hizo salir al pueblo del campamento al encuentro de Dios; ellos se detuvieron al pie de la montaña.
    18Todo el monte Sinaí humeaba porque el Señor había descendido sobre él en el fuego. El humo subía como humo de horno y toda la montaña se estremeció violentamente.
    19El sonido de la trompeta se fue haciendo más intenso: Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno.
    20El Señor descendió sobre el monte Sinaí, sobre la cima de la montaña. Luego el Señor llamó a Moisés a la cumbre de la montaña y allí subió Moisés.

  • Salmo Responsorial

    Daniel 3:52-56

    52
    —Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
    digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito el santo Nombre de tu gloria, muy digno de alabanza y ensalzado por los siglos.
    53
    Bendito eres en el Templo de tu santa gloria,
    muy digno de alabanza y glorioso por los siglos.
    54
    Bendito eres sobre el trono de tu reino:
    muy digno de alabanza y ensalzado por los siglos.
    55
    Bendito eres Tú, que sondeas los abismos sentado sobre querubines,
    digno de alabanza y ensalzado por los siglos.
    56
    Bendito eres en la bóveda del cielo,
    digno de alabanza y glorioso por los siglos.

  • Evangelio

    Mateo 13:10-17

    10
    Los discípulos se acercaron a decirle:
    —¿Por qué les hablas con parábolas?
    11
    Él les respondió:
    —A vosotros se os ha concedido el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no se les ha concedido.
    12Porque al que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará.
    13Por eso les hablo con parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
    14
    Y se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice:
    Con el oído oiréis, pero no entenderéis; con la vista miraréis, pero no veréis.
    15
    Porque se ha embotado el corazón
    de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y han cerrado sus ojos; no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón y se conviertan, y yo los sane.
    16»Bienaventurados, en cambio, vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.
    17Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que estáis viendo y no lo vieron, y oír lo que estáis oyendo y no lo oyeron.

miércoles, 23 de julio de 2025

Lecturas 23 de Julio de 2025

 

  • Primera Lectura

    Éxodo 16:1-5, 9-15

    1Toda la comunidad de los hijos de Israel partió de Elim y el día quince del segundo mes de su salida del país de Egipto, llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y el Sinaí.
    2La comunidad de los hijos de Israel murmuraba contra Moisés y contra Aarón en el desierto.
    3
    Los hijos de Israel les decían:
    —¿Quién nos hubiera dado morir a manos del Señor en el país de Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta saciarnos? Porque vosotros nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.
    4
    El Señor dijo a Moisés:
    —He aquí que voy a hacer llover para vosotros pan desde el cielo; el pueblo saldrá a recoger cada día la porción cotidiana; así les pondré a prueba y veré si se comporta según mi ley o no.
    5El sexto día, habrán de preparar lo que han recogido, que será el doble de lo que recolectan cada día.
    9
    Moisés dijo a Aarón:
    —Di a toda la comunidad de los hijos de Israel: «Acercaos ante el Señor porque ha escuchado vuestras murmuraciones».
    10Y ocurrió que mientras hablaba Aarón a toda la comunidad de los hijos de Israel, volvieron su rostro hacia el desierto, y he aquí que la gloria del Señor se manifestó en la nube.
    11Entonces el Señor dijo a Moisés:
    12—He escuchado las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles: «Al atardecer comeréis carne y por la mañana os saciaréis de pan. Así conoceréis que yo soy el Señor, vuestro Dios».
    13Aquella tarde, en efecto, subieron las codornices y cubrieron el campamento; y por la mañana, hubo una capa de rocío alrededor del campamento.
    14Al evaporarse la capa de rocío quedó sobre la superficie del desierto una cosa blanca delgada, como escarcha sobre la tierra.
    15
    Al verlo los hijos de Israel se dijeron entre sí:
    —¿Man–hu? (que significa: «¿Qué es esto?») Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: —Esto es el pan que el Señor os da como alimento.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 78:18-19, 23-28

    18
    Tentaron a Dios en sus corazones
    reclamando comida según su avidez.
    19
    Murmuraron contra Dios diciendo:
    «¿Es que será Dios capaz de aderezar una mesa en el desierto?».
    23
    Entonces dio órdenes a las nubes de lo alto,
    y abrió las compuertas de los cielos;
    24
    hizo que les lloviese maná para comer,
    y les dio trigo del cielo:
    25
    pan de ángeles comió el hombre,
    les envió alimento hasta saciarse.
    26
    Levantó en los cielos el viento de oriente,
    y excitó con fuerza el austro.
    27
    Hizo llover sobre ellos carne, como polvo,
    aves que vuelan, como arenas del mar.
    28
    Las dejó caer en medio del campamento,
    en derredor de sus tiendas.

  • Evangelio

    Mateo 13:1-9

    1Aquel día salió Jesús de casa y se sentó a la orilla del mar.
    2Se reunió en torno a él una multitud tan grande, que tuvo que subir a sentarse en una barca, mientras toda la multitud permanecía en la playa.
    3
    Y se puso a hablarles muchas cosas con parábolas:
    —Salió el sembrador a sembrar.
    4Y al echar la semilla, parte cayó junto al camino y vinieron los pájaros y se la comieron.
    5Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra y brotó pronto por no ser hondo el suelo;
    6pero al salir el sol, se agostó y se secó porque no tenía raíz.
    7Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la ahogaron.
    8Otra, en cambio, cayó en buena tierra y comenzó a dar fruto, una parte el ciento, otra el sesenta y otra el treinta.
    9El que tenga oídos, que oiga.

martes, 22 de julio de 2025

Lecturas 22 de Julio de 2025

 

  • Primera Lectura

    Éxodo 14:21--15:1

    14
    21Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor, mediante un viento solano que sopló toda la noche, empujó el mar hasta que se secó, y se dividieron las aguas.
    22Los hijos de Israel entraron por medio del mar como por lo seco y las aguas formaban como una muralla a derecha e izquierda.
    23Los egipcios los persiguieron con todos los caballos del Faraón, los carros y los guerreros, entrando tras ellos hasta el medio del mar.
    24Al romper el alba el Señor observó desde la columna de nube y fuego los campamentos de los egipcios y los desbarató.
    25
    Hizo que se trabaran las ruedas de sus carros, de modo que avanzaran con dificultad. Entonces los egipcios se dijeron:
    —Huyamos de delante de Israel porque el Señor combate a su favor en contra de los egipcios.
    26
    El Señor dijo a Moisés:
    —Extiende tu mano sobre el mar y las aguas se volverán sobre los egipcios, sobre sus carros y sus guerreros.
    27Extendió Moisés su mano sobre el mar y éste volvió a su estado habitual al rayar el día. Los egipcios al huir, se encontraron con las aguas y así el Señor precipitó a los egipcios al medio del mar.
    28Las aguas volvieron, y cubrieron los carros y los guerreros de todo el ejército del Faraón, que había entrado tras ellos en el mar. No escapó ni uno solo.
    29Los hijos de Israel pasaron por medio del mar como por lo seco y las aguas formaban como una muralla a derecha e izquierda.
    30Así el Señor salvó aquel día a Israel de la mano de los egipcios, e Israel pudo ver a los egipcios muertos a la orilla del mar.
    31Israel vio la mano poderosa con la que el Señor trató a Egipto, y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.
    15
    1
    Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este cántico al Señor. Y decían:
    —Quiero cantar al Señor, vencedor excelso: caballos y caballeros al mar ha precipitado.

  • Salmo Responsorial

    Éxodo 15:8-10, 12, 17

    8
    Al soplo de tu ira se amontonaron las aguas;
    las olas como un dique se elevaron; y en el fondo del mar se cuajaron los abismos.
    9
    Decíase el enemigo: «Los perseguiré,
    les daré alcance; repartiré el botín, quedará saciada mi codicia; voy a desenvainar la espada, los exterminará mi mano».
    10
    Pero soplaste con tu aliento y el mar los cubrió;
    como plomo se hundieron en las profundas aguas.
    12Extendiste tu diestra y la tierra los tragó.
    17
    Los llevarás y los plantarás en el monte de tu heredad,
    el lugar que tú, Señor, te has preparado como trono, en el Santuario que han fundado tus manos, Señor.

  • Evangelio

    Juan 20:1-2, 11-18

    1El día siguiente al sábado, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro.
    2
    Entonces echó a correr, llegó hasta donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que Jesús amaba, y les dijo:
    —Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto.
    11María estaba fuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro,
    12y vio a dos ángeles de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies, donde había sido colocado el cuerpo de Jesús.
    13
    Ellos dijeron:
    —Mujer, ¿por qué lloras? —Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto —les respondió.
    14Dicho esto, se volvió hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús.
    15
    Le dijo Jesús:
    —Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: —Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.
    16
    Jesús le dijo:
    —¡María! Ella, volviéndose, exclamó en hebreo: —¡Rabbuni! —que quiere decir: «Maestro».
    17
    Jesús le dijo:
    —Suéltame, que aún no he subido a mi Padre; pero vete donde están mis hermanos y diles: «Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios».
    18
    Fue María Magdalena y anunció a los discípulos:
    —¡He visto al Señor!, y me ha dicho estas cosas.

lunes, 21 de julio de 2025

Lecturas 21 de Julio de 2025

 

  • Primera Lectura

    Sabiduría 8:9-16

    9
    Por eso decidí tomarla por compañera de mi vida,
    consciente de que me sería buena consejera y consuelo en las preocupaciones y tristezas.
    10
    Gracias a ella conseguiré gloria ante la gente,
    y honor de los ancianos, aun siendo joven.
    11
    En los juicios me encontrarán agudo,
    y delante de los poderosos seré admirado.
    12
    Cuando yo calle, se quedarán esperando,
    y cuando hable, me prestarán atención, y si me alargo hablando, se llevarán la mano a la boca.
    13
    Gracias a ella alcanzaré inmortalidad
    y dejaré un recuerdo eterno a los que me sucedan.
    14Gobernaré pueblos, y se me someterán naciones.
    15
    Soberanos terribles oirán hablar de mí y me temerán;
    con la gente me mostraré bueno, y en el combate, valiente.
    16
    Al volver a casa descansaré con ella,
    pues no hay amargura en su convivencia, ni tedio en su compañía; al contrario, da alegría y contento.

    OR

    2 Corintios 5:14-21

    14Porque el amor de Cristo nos urge, persuadidos de que si uno murió por todos, en consecuencia todos murieron.
    15Y murió por todos a fin de que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
    16De manera que desde ahora no conocemos a nadie según la carne; y si conocimos a Cristo según la carne, ahora ya no le conocemos así.
    17Por tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva criatura: lo viejo pasó, ya ha llegado lo nuevo.
    18Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió con él por medio de Cristo y nos confirió el ministerio de la reconciliación.
    19Porque en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo, sin imputarle sus delitos, y puso en nosotros la palabra de reconciliación.
    20Somos, pues, embajadores en nombre de Cristo, como si Dios os exhortase por medio de nosotros. En nombre de Cristo os rogamos: reconciliaos con Dios.
    21A él, que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que llegásemos a ser en él justicia de Dios.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 67:2-5, 7-8

    2
    Tenga Dios piedad de nosotros y nos bendiga,
    haga brillar su rostro sobre nosotros.
    3
    Para que se conozca en la tierra tu camino,
    tu salvación en todas las naciones.
    4
    ¡Que te alaben los pueblos, oh Dios,
    que todos los pueblos te alaben!
    5
    Que se alegren y te aclamen las naciones,
    porque juzgas los pueblos con rectitud y diriges las naciones de la tierra.
    7
    La tierra ha dado su fruto:
    Dios, nuestro Dios, nos bendice.
    8
    Que Dios nos bendiga
    y que le teman todos los confines de la tierra. 

  • Evangelio

    Lucas 9:1-6

    1Convocó a los doce y les dio poder y potestad sobre todos los demonios, y para curar enfermedades.
    2Los envió a predicar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos.
    3
    Y les dijo:
    —No llevéis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas.
    4En cualquier casa que entréis, quedaos allí hasta que de allí os vayáis.
    5Y si nadie os acoge, al salir de aquella ciudad, sacudíos el polvo de los pies en testimonio contra ellos.
    6Se marcharon y pasaban por las aldeas evangelizando y curando por todas partes.