sábado, 5 de septiembre de 2026

Lectura 5 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Corintios 4:6-15

    6Estas cosas, hermanos, las he aplicado a mí mismo y a Apolo por vuestra causa, para que en nosotros aprendáis aquello de «no ir más allá de lo escrito», para que nadie se enorgullezca a favor de uno en contra de otro.
    7Porque ¿quién te enaltece? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías, como si no lo hubieras recibido?
    8Ya estáis satisfechos, ya os habéis enriquecido, sin nosotros habéis llegado a reinar. ¡Ojalá reinaseis, para que también nosotros reináramos con vosotros!
    9Porque pienso que Dios, a nosotros los apóstoles, nos ha puesto los últimos, como condenados a muerte, pues nos hemos convertido en espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres.
    10Nosotros, necios por Cristo; vosotros, prudentes en Cristo; nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros honrados, nosotros despreciados.
    11Hasta el momento presente pasamos hambre, sed, desnudez, somos abofeteados, andamos errantes,
    12y nos esforzamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen y bendecimos, nos persiguen y lo soportamos,
    13nos ultrajan y respondemos con bondad. Hemos venido a ser hasta ahora como la basura del mundo, el desecho de todos.
    14No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos queridísimos.
    15Pues aunque tengáis diez mil pedagogos en Cristo, no tenéis muchos padres, porque yo os engendré en Cristo Jesús por medio del Evangelio.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 145:17-21

    17
    (Sade) El Señor es justo en todos sus caminos,
    misericordioso en todas sus acciones.
    18
    (Qof) El Señor está cerca de los que le invocan,
    de cuantos le invocan de verdad.
    19
    (Resh) Cumple el deseo de quienes le temen,
    escucha sus gritos y los salva.
    20
    (Shin) El Señor guarda a todos los que le aman,
    pero destruye a los impíos.
    21
    (Tav) Pronuncie mi boca la alabanza del Señor.
    Toda carne bendiga su Nombre Santo por siempre sin fin. 

  • Evangelio

    Lucas 6:1-5

    1Un sábado pasaba él por entre unos sembrados, y sus discípulos arrancaban espigas, las desgranaban con las manos y se las comían.
    2
    Algunos fariseos les dijeron:
    —¿Por qué hacéis en sábado lo que no es lícito?
    3
    Y Jesús respondiéndoles dijo:
    —¿No habéis leído lo que hizo David, cuando tuvieron hambre él y los que le acompañaban?
    4¿Cómo entró en la Casa de Dios, tomó los panes de la proposición y comió y dio a los que le acompañaban, a pesar de que sólo a los sacerdotes les es lícito comerlos?
    5
    Y les decía:
    —El Hijo del Hombre es señor del sábado.

  • Primera Lectura

    Isaías 58:6-11

    6
    ¿El ayuno que prefiero no es más bien
    romper las cadenas de la iniquidad, soltar las ataduras del yugo, dejar libres a los oprimidos y quebrar todo yugo?
    7
    ¿No es compartir tu pan con el hambriento,
    e invitar a tu casa a los pobres sin asilo? Al que veas desnudo, cúbrelo y no te escondas de quien es carne tuya.
    8
    Entonces tu luz despuntará como la aurora,
    y tu curación aparecerá al instante, tu justicia te precederá y la gloria del Señor cerrará tu marcha.
    9
    Entonces clamarás, y el Señor te responderá,
    pedirás socorro, y Él te dirá: «Aquí estoy». Si apartas de en medio de ti el yugo, el señalar con el dedo, y la maledicencia,
    10
    y ofreces tu propio sustento al hambriento,
    y sacias el alma afligida, entonces tu luz despuntará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía.
    11
    El Señor te guiará de continuo,
    saciará tu alma en las regiones áridas, dará fuerza a tus huesos, y serás como huerto regado, como manantial cuyas aguas no se agotan.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 34:2-11

    2
    (Alef) Bendigo al Señor en todo tiempo;
    su alabanza está en mi boca de continuo.
    3
    (Bet) Mi alma se gloría en el Señor;
    que lo escuchen los humildes y se alegren.
    4
    (Guímel) Engrandeced conmigo al Señor;
    ensalcemos juntos su Nombre.
    5
    (Dálet) Busqué al Señor y me ha escuchado,
    me ha librado de todos mis temores.
    6
    (He) Miradle y brillaréis de gozo,
    vuestros rostros no se avergonzarán.
    7
    (Záin) Cuando el pobre invoca, el Señor le escucha,
    y lo salva de todas sus angustias.
    8
    (Het) El ángel del Señor se sitúa
    alrededor de los que le temen para librarlos.
    9
    (Tet) Gustad y ved qué bueno es el Señor,
    dichoso el hombre que se refugia en Él.
    10
    (Yod) Temed al Señor sus santos,
    que nada falta a los que le temen.
    11
    (Kaf) Los ricos se empobrecen y pasan hambre,
    pero los que buscan al Señor de nada carecen.

  • Evangelio

    Mateo 25:31-46

    31»Cuando venga el Hijo del Hombre en su gloria y acompañado de todos los ángeles, se sentará entonces en el trono de su gloria,
    32y serán reunidas ante él todas las gentes; y separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
    33y pondrá las ovejas a su derecha, los cabritos en cambio a su izquierda.
    34Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: «Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo:
    35porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis;
    36estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme».
    37Entonces le responderán los justos: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber?;
    38¿cuándo te vimos peregrino y te acogimos, o desnudo y te vestimos?,
    39o ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a verte?»
    40Y el Rey, en respuesta, les dirá: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis».
    41Entonces dirá a los que estén a la izquierda: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles:
    42porque tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber;
    43era peregrino y no me acogisteis; estaba desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis».
    44Entonces le replicarán también ellos: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, peregrino o desnudo, enfermo o en la cárcel y no te asistimos?»
    45Entonces les responderá: «En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también dejasteis de hacerlo conmigo.
    46Y éstos irán al suplicio eterno; los justos, en cambio, a la vida eterna».

    OR

    Mateo 25:31-40

    31»Cuando venga el Hijo del Hombre en su gloria y acompañado de todos los ángeles, se sentará entonces en el trono de su gloria,
    32y serán reunidas ante él todas las gentes; y separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
    33y pondrá las ovejas a su derecha, los cabritos en cambio a su izquierda.
    34Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: «Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo:
    35porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis;
    36estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme».
    37Entonces le responderán los justos: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber?;
    38¿cuándo te vimos peregrino y te acogimos, o desnudo y te vestimos?,
    39o ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a verte?»
    40Y el Rey, en respuesta, les dirá: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis».

viernes, 4 de septiembre de 2026

Lecturas 4 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Corintios 4:1-5

    1Así han de considerarnos los hombres: ministros de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
    2Por lo demás, lo que se busca en los administradores es que sean fieles.
    3En cuanto a mí, poco me importa ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano. Ni siquiera yo mismo me juzgo.
    4Pues aunque en nada me remuerde la conciencia, no por eso quedo justificado. Quien me juzga es el Señor.
    5Por tanto, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor: él iluminará lo oculto de las tinieblas y pondrá de manifiesto las intenciones de los corazones; entonces cada uno recibirá de parte de Dios la alabanza debida.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 37:3-6, 27-28, 39-40

    3
    (Bet) Confía en el Señor y haz el bien;
    habita tu tierra y guarda la fidelidad.
    4
    Pon tu delicia en el Señor,
    y te concederá los deseos de tu corazón.
    5
    (Guímel) Encomienda al Señor tu camino,
    confía en Él, que Él actuará
    6
    y hará despuntar tu justicia como la aurora,
    y tu derecho como luz del mediodía.
    27
    (Sámek) Aléjate del mal y obra el bien,
    y tendrás una morada para siempre;
    28
    porque el Señor ama la justicia
    y no abandona a sus fieles; (Áin) Los malvados serán exterminados para siempre, la descendencia de los impíos será aniquilada.
    39
    (Tav) El Señor salva a los justos,
    Él es su refugio en tiempo de angustia.
    40
    El Señor los socorre y los libra,
    los libra de los impíos y los salva, porque en Él buscan refugio. 

  • Evangelio

    Lucas 5:33-39

    33
    Pero ellos le dijeron:
    —¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones, y lo mismo los de los fariseos; y en cambio, los tuyos comen y beben?
    34
    Jesús les respondió:
    —¿Acaso pueden ayunar los invitados a la boda, mientras el esposo está con ellos?
    35Ya vendrán los días en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquellos días, ayunarán.
    36
    Y les decía también una parábola:
    —Nadie pone a un vestido viejo un remiendo cortado de un vestido nuevo, porque entonces, además de romper el nuevo, el remiendo del vestido nuevo no le iría bien al viejo.
    37Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos; porque entonces el vino nuevo reventará los odres, y se derramará, y los odres se perderán.
    38El vino nuevo debe echarse en odres nuevos.
    39Y ninguno acostumbrado a beber vino añejo quiere del nuevo, porque dice: «El añejo es mejor».

jueves, 3 de septiembre de 2026

Lecturas 3 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Corintios 3:18-23

    18Nadie se engañe: si alguno de vosotros se tiene por sabio según el mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio.
    19
    Pues la sabiduría de este mundo es necedad delante de Dios. Porque está escrito:
    Él atrapa a los sabios en su astucia.
    20
    Y en otro lugar:
    El Señor conoce los pensamientos de los sabios, y sabe que son vanos.
    21Por tanto, que nadie se gloríe en los hombres; porque todas las cosas son vuestras:
    22ya sea Pablo o Apolo o Cefas; ya sea el mundo, la vida o la muerte; ya sea lo presente o lo futuro; todas las cosas son vuestras,
    23vosotros sois de Cristo, y Cristo de Dios.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 24:1-6

    1
    De David. Salmo.
    Del Señor es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que lo habitan.
    2
    Él la cimentó sobre los mares
    y la asentó sobre los ríos.
    3
    ¿Quién podrá subir al monte del Señor?
    ¿Quién podrá estar en su lugar santo?
    4
    El de manos inocentes
    y de corazón puro, el que no dirige su alma a la vanidad, ni jura en falso.
    5
    Él recibirá la bendición del Señor,
    y la justificación de Dios, su Salvador.
    6
    Tal es la estirpe de quienes le buscan,
    de los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.

  • Evangelio

    Lucas 5:1-11

    1Estaba Jesús junto al lago de Genesaret y la multitud se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios.
    2Y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago; los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.
    3Entonces, subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que la apartase un poco de tierra. Y, sentado, enseñaba a la multitud desde la barca.
    4
    Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:
    —Guía mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca.
    5
    Simón le contestó:
    —Maestro, hemos estado bregando durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero sobre tu palabra echaré las redes.
    6Lo hicieron y recogieron gran cantidad de peces. Tantos, que las redes se rompían.
    7Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que vinieran y les ayudasen. Vinieron, y llenaron las dos barcas, de modo que casi se hundían.
    8
    Cuando lo vio Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo:
    —Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.
    9Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos estaban con él, por la gran cantidad de peces que habían pescado.
    10
    Lo mismo sucedía a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón:
    —No temas; desde ahora serán hombres los que pescarás.
    11Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron.

  • Primera Lectura

    2 Corintios 4:1-2, 5-7

    1Por eso, teniendo este ministerio por la misericordia que se nos hizo, no desfallecemos.
    2Antes bien, nos abstuvimos de los disimulos vergonzosos, no procediendo con astucia ni falsificando la palabra de Dios, sino recomendándonos a nosotros mismos ante toda conciencia humana por la manifestación de la verdad delante de Dios.
    5Pues no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por Jesús.
    6Porque el mismo Dios que mandó: «Del seno de las tinieblas brille la luz», hizo brillar la luz en nuestros corazones, para que irradien el conocimiento de la gloria de Dios que está en el rostro de Cristo.
    7Pero llevamos este tesoro en vasos de barro, para que se reconozca que la sobreabundancia del poder es de Dios y que no proviene de nosotros:

  • Salmo Responsorial

    Salmo 96:1-3, 7-8, 10

    1
    Cantad al Señor un cántico nuevo,
    cantad al Señor, la tierra entera.
    2
    Cantad al Señor, bendecid su Nombre,
    anunciad, día tras día, su salvación.
    3
    Proclamad su gloria a las naciones,
    sus maravillas a todos los pueblos.
    7
    Rendid al Señor, familias de los pueblos,
    rendid al Señor gloria y poder.
    8
    Rendid al Señor la gloria de su Nombre.
    Llevad ofrendas, entrad en sus atrios.
    10
    Decid a las naciones: «El Señor reina.
    Él afianza el orbe, y no vacilará. Él juzga a los pueblos con rectitud».

  • Evangelio

    Lucas 22:24-30

    24Entonces se suscitó entre ellos una disputa sobre quién sería considerado el mayor.
    25
    Pero él les dijo:
    —Los reyes de las naciones las dominan, y los que tienen potestad sobre ellas son llamados bienhechores.
    26Vosotros no seáis así; al contrario: que el mayor entre vosotros se haga como el menor, y el que manda como el que sirve.
    27Porque ¿quién es mayor: el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como quien sirve.
    28»Vosotros sois los que habéis permanecido junto a mí en mis tribulaciones.
    29Por eso yo os preparo un Reino como mi Padre me lo preparó a mí,
    30para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Lecturas 2 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Corintios 3:1-9

    1Por mi parte, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
    2Os di a beber leche, no alimento sólido, pues todavía no podíais soportarlo; ni siquiera ahora podéis,
    3pues sois todavía carnales. Porque mientras haya entre vosotros envidias y discordias, ¿no continuáis siendo carnales y comportándoos a lo humano?
    4Porque cuando uno de vosotros dice: «Yo soy de Pablo»; y otro: «Yo, de Apolo», ¿no procedéis a lo humano?
    5¿Qué es Apolo? ¿Qué es Pablo? Ministros, por medio de los cuales habéis creído; cada uno según el Señor le ha concedido.
    6Yo planté, Apolo regó, pero es Dios quien dio el crecimiento;
    7de tal modo que ni el que planta es nada, ni el que riega, sino el que da el crecimiento, Dios.
    8El que planta y el que riega son una misma cosa; pero cada uno recibirá su propia recompensa según su trabajo.
    9Porque nosotros somos colaboradores de Dios; vosotros sois campo de Dios, edificación de Dios.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 33:12-15, 20-21

    12
    Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
    el pueblo que Él se eligió como heredad.
    13
    El Señor mira desde los cielos,
    ve a todos los hijos de Adán.
    14
    Desde el lugar de su morada observa
    a todos los habitantes de la tierra.
    15
    Él modela el corazón de cada uno,
    Él conoce a fondo todas sus acciones.
    20
    Nuestra alma espera en el Señor,
    Él es nuestro socorro y nuestro escudo;
    21
    en Él se alegra nuestro corazón,
    en su santo Nombre confiamos.

  • Evangelio

    Lucas 4:38-44

    38Saliendo Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una fiebre muy alta, y le rogaron por ella.
    39E inclinándose hacia ella, conminó a la fiebre, y la fiebre desapareció. Y al instante, ella se levantó y se puso a servirles.
    40Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias se los traían. Y él, poniendo las manos sobre cada uno, los curaba.
    41
    De muchos salían demonios gritando y diciendo:
    —¡Tú eres el Hijo de Dios! Y él, increpándoles, no les dejaba hablar porque sabían que él era el Cristo.
    42Cuando se hizo de día, salió hacia un lugar solitario, y la multitud le buscaba. Llegaron hasta él, e intentaban detenerlo para que no se alejara de ellos.
    43
    Pero él les dijo:
    —Es necesario que yo anuncie también a otras ciudades el Evangelio del Reino de Dios, porque para esto he sido enviado.
    44E iba predicando por las sinagogas de Judea.