viernes, 13 de febrero de 2026

Lecturas 14 de Febrero de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Reyes 12:26-32; 13:33-34

    12
    26Jeroboam se decía para sus adentros: «Ahora el reinado podría volver a la casa de David.
    27Si este pueblo sube a ofrecer sacrificios al Templo del Señor en Jerusalén y su corazón se vuelve hacia su señor Roboam, rey de Judá, me matarán y se volverán con Roboam, rey de Judá».
    28
    Entonces decidió fabricar dos becerros de oro, y dijo al pueblo:
    —Ya habéis subido bastante a Jerusalén. Israel, aquí están tus dioses que te sacaron del país de Egipto.
    29Colocó a uno en Betel y al otro lo llevó a Dan.
    30Y esto fue causa de pecado, pues el pueblo iba ante el uno y ante el otro, hasta Dan.
    31Después construyó un santuario en los lugares altos y designó sacerdotes de entre cualquiera del pueblo, sin que fuesen de la tribu de Leví.
    32Jeroboam instituyó una fiesta el día quince del mes octavo, como la que se celebraba en Judá, y subió al altar. Así lo hizo en Betel para ofrecer víctimas a los becerros que había fabricado; y en Betel también designó sacerdotes en los lugares altos que había erigido.
    13
    33Después de esto Jeroboam no se apartó de su mal camino, sino que volvió a designar sacerdotes de los lugares altos a cualesquiera del pueblo: a quien lo deseaba, él se lo concedía, y se convertía en sacerdote de los lugares altos.
    34En esto consistió el pecado de la casa de Jeroboam; por esto fue destruida y barrida de la faz de la tierra.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 106:6-7, 19-22

    6
    Hemos pecado como nuestros padres,
    hemos cometido iniquidades, hemos sido impíos.
    7
    Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas,
    ni se acordaron de tu inmensa misericordia, y se rebelaron junto al mar, junto al Mar Rojo.
    19
    Hicieron un becerro en Horeb,
    se postraron ante un ídolo de fundición.
    20
    Y trocaron su gloria
    por la imagen de un toro que come hierba.
    21
    Olvidaron a Dios, su Salvador,
    el que había hecho cosas grandes en Egipto,
    22
    maravillas en la tierra de Cam,
    obras terribles en el Mar Rojo.

  • Evangelio

    Marcos 8:1-10

    1En aquellos días, reunida de nuevo una gran muchedumbre que no tenía qué comer, llamando a los discípulos les dijo:
    2—Me da mucha pena la muchedumbre, porque ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer;
    3y si los despido en ayunas a sus casas desfallecerán en el camino, porque algunos han venido desde lejos.
    4
    Y le respondieron sus discípulos:
    —¿Cómo podrá alguien alimentarlos de pan aquí, en un desierto?
    5
    Les preguntó:
    —¿Cuántos panes tenéis? —Siete —respondieron ellos.
    6Entonces ordenó a la multitud que se acomodase en el suelo. Tomando los siete panes, después de dar gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los distribuyeran; y los distribuyeron a la muchedumbre.
    7Tenían también unos pocos pececillos; después de bendecirlos, mandó que los distribuyeran.
    8Y comieron y quedaron satisfechos, y con los trozos sobrantes recogieron siete espuertas.
    9Eran unos cuatro mil. Y los despidió.
    10Y subiendo enseguida a la barca con sus discípulos, se fue hacia la región de Dalmanuta.

  • Primera Lectura

    Hechos 13:46-49

    46
    Entonces Pablo y Bernabé dijeron con valentía:
    —Era necesario anunciaros en primer lugar a vosotros la palabra de Dios, pero ya que la rechazáis y os juzgáis indignos de la vida eterna, nos volvemos a los gentiles.
    47
    Pues así nos lo mandó el Señor:
    Te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta los confines de la tierra.
    48Al oír esto los gentiles se alegraban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna.
    49Y la palabra del Señor se propagaba por toda la región.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 117:1-2

    1
    ¡Aleluya!
    Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos.
    2
    Porque firme es con nosotros su misericordia,
    la fidelidad del Señor permanece para siempre. 

  • Evangelio

    Lucas 10:1-9

    1Después de esto designó el Señor a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir.
    2
    Y les decía:
    —La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, por tanto, al señor de la mies que envíe obreros a su mies.
    3Id: mirad que yo os envío como corderos en medio de lobos.
    4No llevéis bolsa ni alforja ni sandalias, y no saludéis a nadie por el camino.
    5En la casa en que entréis decid primero: «Paz a esta casa».
    6Y si allí hubiera algún hijo de la paz, descansará sobre él vuestra paz; de lo contrario, retornará a vosotros.
    7Permaneced en la misma casa comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el que trabaja merece su salario. No vayáis de casa en casa.
    8Y en la ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os pongan;
    9curad a los enfermos que haya en ella y decidles: «El Reino de Dios está cerca de vosotros».

Lecturas 13 de Febrero de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Reyes 11:29-32; 12:19

    11
    29Por aquel entonces Jeroboam salió de Jerusalén y el profeta Ajías de Siló se lo encontró por el camino. Éste vestía un manto nuevo, y los dos estaban solos en el campo.
    30Ajías se quitó el manto nuevo que llevaba y lo rasgó en doce trozos.
    31
    Entonces dijo a Jeroboam:
    —Toma diez trozos, pues así dice el Señor, Dios de Israel: «Voy a desgarrar el reino de la mano de Salomón y te daré a ti diez tribus.
    32Él conservará una tribu en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de Israel.
    12
    19Israel se separó de la casa de David hasta el día de hoy.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 81:10-15

    10
    No tendrás un dios extraño,
    ni te postrarás ante un dios extranjero.
    11
    Yo soy el Señor, tu Dios,
    que te hice subir de la tierra de Egipto. Abre bien tu boca y Yo la llenaré.
    12
    Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
    Israel no me obedeció.
    13
    Y los abandoné a la dureza de su corazón,
    a que marchase según sus propósitos.
    14
    ¡Ay si mi pueblo me escuchase,
    si Israel marchara por mis caminos!
    15
    Yo, al punto, humillaría a sus enemigos,
    volvería mi mano contra sus adversarios.

  • Evangelio

    Marcos 7:31-37

    31De nuevo, salió de la región de Tiro y vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea, cruzando el territorio de la Decápolis.
    32Le traen a uno que era sordo y que a duras penas podía hablar y le ruegan que le imponga la mano.
    33Y apartándolo de la muchedumbre, le metió los dedos en las orejas y le tocó con saliva la lengua;
    34
    y mirando al cielo, suspiró, y le dijo:
    —Effetha —que significa: «Ábrete».
    35Y se le abrieron los oídos, quedó suelta la atadura de su lengua y empezó a hablar correctamente.
    36Y les ordenó que no se lo dijeran a nadie. Pero cuanto más se lo mandaba, más lo proclamaban;
    37
    y estaban tan maravillados que decían:
    —Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Lecturas 12 de Febrero de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Reyes 11:4-13

    4Cuando Salomón llegó a la ancianidad, ellas inclinaron su corazón tras dioses extraños y su corazón no fue por entero para el Señor, su Dios, como había sido el corazón de su padre David.
    5Salomón siguió a Astarté, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo de los amonitas.
    6Salomón hizo el mal a los ojos del Señor y no se entregó completamente al Señor como su padre David.
    7Entonces edificó Salomón un lugar alto a Camós, ídolo de Moab, en la montaña que hay frente a Jerusalén, y a Milcom, ídolo de los amonitas.
    8Hizo otro tanto para sus mujeres extranjeras, que quemaban perfumes e inmolaban víctimas a sus dioses.
    9El Señor se irritó contra Salomón porque había apartado su corazón del Señor, Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces
    10y le había ordenado precisamente esto: no ir de ningún modo tras dioses extraños. Pero él no guardó lo que le mandó el Señor.
    11
    Entonces dijo el Señor a Salomón:
    —Por lo que has consentido, sin guardar mi alianza ni los preceptos que te ordené, te retiraré el reinado y se lo daré a un siervo tuyo.
    12Pero, en atención a tu padre David, no lo haré en tus días sino que lo retiraré de manos de tu hijo.
    13Sin embargo, no le retiraré todo el reino; dejaré una tribu a tu hijo en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que elegí.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 106:3-4, 35-37, 40

    3
    Dichosos los que guardan los preceptos,
    los que cumplen la justicia en todo tiempo.
    4
    Acuérdate de mí, Señor, por amor de tu pueblo.
    Visítanos con tu salvación,
    35
    y se mezclaron con las naciones
    y aprendieron sus prácticas.
    36
    Dieron culto a sus ídolos,
    que fueron para ellos una trampa.
    37Inmolaron sus hijos y sus hijas a los demonios.
    40
    La ira del Señor se inflamó contra su pueblo,
    y abominó de su heredad.

  • Evangelio

    Marcos 7:24-30

    24Se fue de allí y se marchó hacia la región de Tiro y de Sidón. Entró en una casa y deseaba que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer inadvertido.
    25Es más, en cuanto oyó hablar de él una mujer cuya hija tenía un espíritu impuro, entró y se postró a sus pies.
    26La mujer era griega, sirofenicia de origen. Y le rogaba que expulsara de su hija al demonio.
    27
    Y le dijo:
    —Deja que primero se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos.
    28
    Ella respondió diciendo:
    —Sí, Señor, pero también los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.
    29
    Y le dijo:
    —Por esto que has dicho, vete, el demonio ha salido de tu hija.
    30Y al regresar a su casa encontró a la niña echada en la cama y que el demonio había salido.

Lecturas 11 de Febrero de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Reyes 10:1-10

    1La reina de Sabá, al enterarse de la fama que Salomón tenía en nombre del Señor, vino para ponerlo a prueba con enigmas.
    2Entró en Jerusalén con un espléndido séquito: camellos cargados de aromas, de gran cantidad de oro y de piedras preciosas. Se presentó a Salomón y le expuso todo lo que tenía pensado.
    3Salomón respondió a todas sus preguntas; no hubo ninguna cuestión desconocida para el rey, ninguna que éste no resolviese.
    4Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, el edificio que había construido,
    5los manjares de su mesa, las habitaciones de sus siervos, el porte de sus criados y sus indumentarias, así como sus bodegas y los holocaustos que ofrecía en el Templo, se quedó sin aliento
    6
    y dijo al rey:
    —Es verdad lo que he oído en mi tierra sobre ti y sobre tu sabiduría.
    7No he dado crédito a esas noticias hasta que he venido y lo he visto con mis ojos, aunque ciertamente no estaba informada ni de la mitad. Sobrepasas en sabiduría y riquezas las noticias que había escuchado.
    8Dichosas tus mujeres y dichosos tus siervos, que están siempre junto a ti y escuchan tu sabiduría.
    9Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti sentándote en el trono de Israel, en virtud del amor del Señor hacia Israel para siempre, y te ha constituido rey para ejercer el derecho y la justicia.
    10Ella regaló al rey ciento veinte talentos de oro y gran cantidad de aromas y piedras preciosas. Nunca llegó tal cantidad de aromas como la que la reina de Sabá regaló al rey Salomón.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 37:5-6, 30-31, 39-40

    5
    (Guímel) Encomienda al Señor tu camino,
    confía en Él, que Él actuará
    6
    y hará despuntar tu justicia como la aurora,
    y tu derecho como luz del mediodía.
    30
    (Pe) La boca del justo habla sabiduría
    y su lengua pronuncia lo recto;
    31
    pues en su corazón está la Ley de su Dios:
    sus pasos no vacilan.
    39
    (Tav) El Señor salva a los justos,
    Él es su refugio en tiempo de angustia.
    40
    El Señor los socorre y los libra,
    los libra de los impíos y los salva, porque en Él buscan refugio. 

  • Evangelio

    Marcos 7:14-23

    14
    Y después de llamar de nuevo a la muchedumbre, les decía:
    —Escuchadme todos y entendedlo bien:
    15nada hay fuera del hombre que, al entrar en él, pueda hacerlo impuro; las cosas que salen del hombre, ésas son las que hacen impuro al hombre. 
    17Y cuando entró en casa, ya sin la muchedumbre, sus discípulos le preguntaron el sentido de la parábola.
    18
    Y les dice:
    —¿Así que también vosotros sois incapaces de entender? ¿No sabéis que todo lo que entra en el hombre desde fuera no puede hacerlo impuro,
    19
    porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y va a la cloaca?
    De este modo declaraba puros todos los alimentos.
    20
    Pues decía:
    —Lo que sale del hombre es lo que hace impuro al hombre.
    21Porque del interior del corazón de los hombres proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, los robos, los homicidios,
    22los adulterios, los deseos avariciosos, las maldades, el fraude, la deshonestidad, la envidia, la blasfemia, la soberbia y la insensatez.
    23Todas estas cosas malas proceden del interior y hacen impuro al hombre.

  • Primera Lectura

    Isaías 66:10-14

    10
    ¡Alegraos con Jerusalén y regocijaos por ella
    cuantos la amáis; exultad de gozo con ella cuantos le hacíais duelo!
    11
    Pues os amamantaréis hasta saciaros
    del pecho de sus consuelos, beberéis hasta deleitaros de la ubre de su gloria.
    12
    Porque esto dice el Señor:
    «Mirad: Yo hago discurrir hacia ella, como un río, la paz, y, como un torrente desbordado, la gloria de las naciones. Os amamantaréis, seréis llevados en brazos, y acariciados sobre las rodillas.
    13
    Como alguien a quien su madre consuela,
    así Yo os consolaré, y en Jerusalén seréis consolados.
    14
    Lo veréis y se alegrará vuestro corazón,
    y vuestros huesos florecerán como la hierba. La mano del Señor se manifestará a sus siervos, y su furor, a sus enemigos».

  • Salmo Responsorial

    Judit 13:18-19

    18
    Ozías entonces dijo a Judit:
    —Bendita seas tú de parte de Dios altísimo, hija, por encima de todas las mujeres de la tierra, y bendito sea Dios, que creó los cielos y la tierra, que te ha guiado para herir en la cabeza al príncipe de nuestros enemigos.
    19Porque la esperanza que tú has tenido no se alejará del corazón de los hombres que se acuerden para siempre del poder de Dios.

  • Evangelio

    Juan 2:1-11

    1Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús.
    2También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos.
    3
    Y, como faltó vino, la madre de Jesús le dijo:
    —No tienen vino.
    4
    Jesús le respondió:
    —Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora.
    5
    Dijo su madre a los sirvientes:
    —Haced lo que él os diga.
    6Había allí seis tinajas de piedra preparadas para las purificaciones de los judíos, cada una con capacidad de unas dos o tres metretas.
    7
    Jesús les dijo:
    —Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta arriba.
    8
    Entonces les dijo:
    —Sacadlo ahora y llevadlo al maestresala. Así lo hicieron.
    9Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde provenía —aunque los sirvientes que sacaron el agua lo sabían—, llamó al esposo
    10
    y le dijo:
    —Todos sirven primero el mejor vino, y cuando ya han bebido bien, el peor; tú, al contrario, has reservado el vino bueno hasta ahora.
    11Así, en Caná de Galilea hizo Jesús el primero de los signos con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

Lecturas 10 de Febrero de 2026

  • Primera Lectura

    1 Reyes 8:22-23, 27-30

    22Luego Salomón se colocó delante del altar del Señor, a la vista de toda la asamblea de Israel, y levantando las manos hacia el cielo
    23
    dijo:
    —Señor, Dios de Israel, no hay Dios como Tú, ni arriba en el cielo, ni abajo en la tierra: Tú guardas la alianza y la fidelidad con tus siervos que caminan en tu presencia con todo su corazón.
    27Pero, ¿acaso puede Dios habitar realmente en la tierra? Si el cielo y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este Templo que yo he edificado!
    28Atiende la oración de tu siervo y su súplica, Señor, Dios mío, escuchando el clamor y la oración que tu siervo pone hoy ante ti.
    29Ten los ojos día y noche atentos a este Templo, al lugar del que dijiste: «Allí estará mi nombre», y escucha la oración que tu siervo te dirige en este lugar.
    30Escucha el clamor que tu siervo y que tu pueblo Israel te presenten en este lugar. Tú lo escucharás en el lugar de tu morada, en el cielo; lo escucharás y les perdonarás.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 84:3-5, 10-11

    3
    Mi alma añora, desfallece por los atrios del Señor;
    mi corazón y mi carne se alegran por el Dios vivo.
    4
    Hasta el pajarillo encuentra una casa,
    y la golondrina su nido, donde poner sus polluelos: ¡tus altares, Señor de los ejércitos, mi Rey y Dios mío!
    5
    Dichosos los que habitan en tu Casa
    te alabarán por siempre.
    10
    ¡Escudo nuestro, mira,
    oh Dios, fíjate en el rostro de tu ungido!
    11
    Pues más vale un día en tus atrios
    que mil fuera. Prefiero estar en el umbral de la Casa de mi Dios que habitar en las tiendas de los impíos.

  • Evangelio

    Marcos 7:1-13

    1Se reunieron junto a él los fariseos y algunos escribas que habían llegado de Jerusalén,
    2y vieron a algunos de sus discípulos que comían los panes con manos impuras, es decir, sin lavar.
    3Pues los fariseos y todos los judíos nunca comen si no se lavan las manos muchas veces, observando la tradición de los mayores;
    4y cuando llegan de la plaza no comen, si no se purifican; y hay otras muchas cosas que guardan por tradición: purificaciones de las copas y de las jarras, de las vasijas de cobre y de los lechos.
    5
    Y le preguntaban los fariseos y los escribas:
    —¿Por qué tus discípulos no se comportan conforme a la tradición de los mayores, sino que comen el pan con manos impuras?
    6
    Él les respondió:
    —Bien profetizó Isaías de vosotros, los hipócritas, como está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy lejos de mí.
    7
    Inútilmente me dan culto,
    mientras enseñan doctrinas que son preceptos humanos.
    8»Abandonando el mandamiento de Dios, retenéis la tradición de los hombres.
    9
    Y les decía:
    —¡Qué bien anuláis el mandamiento de Dios, para guardar vuestra tradición!
    10Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. Y el que maldiga a su padre o a su madre, que sea castigado con la muerte.
    11Vosotros, en cambio, decís que si un hombre le dice a su padre o a su madre: «Que sea declarada Corbán —que significa “ofrenda”— cualquier cosa que pudieras recibir de mí»,
    12ya no le permitís hacer nada por el padre o por la madre.
    13Con ello anuláis la palabra de Dios por vuestra tradición, que vosotros mismos habéis establecido; y hacéis otras muchas cosas parecidas a éstas.

  • Primera Lectura

    El Cantar de los Cantares 8:6-7

    6
    Grábame como un sello en tu corazón,
    como un sello en tu brazo, que fuerte como la muerte es el amor, tenaz como el averno, la pasión. Sus ascuas son ascuas de fuego, sus llamas, llamas del Señor.
    7
    Los océanos no serían capaces
    de extinguir el amor, ni los ríos de anegarlo. Si alguien quisiera comprar el amor con toda la fortuna de su casa, hallaría el mayor desprecio.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 148:1-2, 11-14

    1
    ¡Aleluya!
    Alabad al Señor desde los cielos, alabadle en las alturas.
    2
    Alabadle, todos sus ángeles,
    alabadle, todos sus ejércitos.
    11
    reyes de la tierra y todos los pueblos,
    príncipes y los que gobiernan la tierra;
    12
    jóvenes y doncellas,
    ancianos y niños:
    13
    alaben el Nombre del Señor,
    porque sólo su Nombre es sublime; su majestad se extiende sobre tierra y cielos.
    14
    Él ensalzó el poder de su pueblo.
    Es el himno de alabanza para todos sus fieles, para los hijos de Israel, para el pueblo de su intimidad. ¡Aleluya! 

  • Evangelio

    Lucas 10:38-42

    38Cuando iban de camino entró en cierta aldea, y una mujer que se llamaba Marta le recibió en su casa.
    39Tenía ésta una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
    40
    Pero Marta andaba afanada con numerosos quehaceres y poniéndose delante dijo:
    —Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en las tareas de servir? Dile entonces que me ayude.
    41
    Pero el Señor le respondió:
    —Marta, Marta, tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas.
    42Pero una sola cosa es necesaria: María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada.