lunes, 13 de abril de 2026

Lecturas 13 de Abril de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Hechos 4:23-31

    23Puestos en libertad, vinieron a los suyos y les contaron lo que los príncipes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.
    24
    Ellos, al oírlo, elevaron unánimes la voz a Dios y dijeron:
    —Señor, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos,
    25
    el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David tu siervo, dijiste:
    ¿Por qué se han amotinado las naciones, y los pueblos han tramado empresas vanas?
    26
    Se han alzado los reyes de la tierra,
    y los príncipes se han aliado contra el Señor y contra su Cristo.
    27»Pues bien, en esta ciudad, Herodes y Poncio Pilato, con las naciones y los pueblos de Israel, se aliaron contra tu santo Hijo Jesús, al que ungiste,
    28para llevar a cabo cuanto tu mano y tu designio habían previsto que ocurriera.
    29Ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus servidores que puedan proclamar tu palabra con libertad;
    30y extiende la mano para que se realicen curaciones, milagros y prodigios por el nombre de tu santo Hijo Jesús.
    31Cuando terminaron su oración, tembló el lugar en el que estaban reunidos y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios con libertad.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 2:1-9

    1
    ¿Por qué se sublevan las naciones
    y traman los pueblos vanos proyectos?
    2
    Se alzan los reyes de la tierra,
    y los príncipes se confabulan contra el Señor y contra su Ungido:
    3
    «¡Rompamos sus cadenas,
    arrojemos de nosotros su yugo!».
    4
    El que está sentado en los cielos se ríe,
    se burla de ellos el Señor.
    5
    Les habla en su ira,
    con su cólera los aterra:
    6
    «Yo mismo he ungido a mi Rey
    en Sión, mi monte santo».
    7
    Proclamaré el decreto del Señor.
    Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo. Yo te he engendrado hoy.
    8
    Pídeme y te daré en herencia las naciones,
    los confines de la tierra en propiedad.
    9
    Los quebrantarás con barra de hierro;
    los romperás como vaso de alfarero».

  • Evangelio

    Juan 3:1-8

    1Había entre los fariseos un hombre que se llamaba Nicodemo, judío influyente.
    2
    Éste vino a él de noche y le dijo:
    —Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.
    3
    Contestó Jesús y le dijo:
    —En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.
    4
    Nicodemo le respondió:
    —¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?
    5
    Jesús contestó:
    —En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
    6Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es.
    7No te sorprendas de que te haya dicho que debéis nacer de nuevo.
    8El viento sopla donde quiere y oyes su voz pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.

domingo, 12 de abril de 2026

Lecturas 12 de Abril de 2026


Lecturas diarias:
Primera Lectura
Hechos 2:42-47

42
Perseveraban asiduamente en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
43
El temor sobrecogía a todos, y por medio de los apóstoles se realizaban muchos prodigios y señales.
44
Todos los creyentes estaban unidos y tenían todas las cosas en común.
45
Vendían las posesiones y los bienes y los repartían entre todos, según las necesidades de cada uno.
46
Todos los días acudían al Templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
47
alabando a Dios y gozando del favor de todo el pueblo. Todos los días el Señor incorporaba a los que habían de salvarse.


Salmo Responsorial
Salmo 118:2-4, 13-15, 22-24

2
Diga Israel: «El Señor es bueno.
Eterna es su misericordia».
3
Diga la casa de Aarón:
«Eterna es su misericordia».
4
Digan los que temen al Señor:
«Eterna es su misericordia».
13
Me empujaban con violencia para hacerme caer,
pero el Señor me socorrió.
14
El Señor es mi fuerza y mi vigor,
Él es mi salvación.
15
Gritos de júbilo y de victoria
hay en las tiendas de los justos: «La diestra del Señor hace proezas;
22
La piedra que desecharon los constructores
ésta ha llegado a ser la piedra angular.
23
Es el Señor quien ha hecho esto
y es admirable a nuestros ojos.
24
Éste es el día que hizo el Señor,
exultemos y alegrémonos en él.


Segunda Lectura
1 Pedro 1:3-9

3
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha engendrado de nuevo —mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos— a una esperanza viva,
4
a una herencia incorruptible, inmaculada y que no se marchita, reservada en los cielos para vosotros,
5
que, por el poder de Dios, estáis custodiados mediante la fe hasta alcanzar la salvación preparada ya para ser manifestada en el tiempo último.
6
Por eso os alegráis, aunque ahora, durante algún tiempo, tengáis que estar afligidos por diversas pruebas,
7
para que la calidad probada de vuestra fe —mucho más preciosa que el oro perecedero que, sin embargo, se acrisola por el fuego— sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, cuando se manifieste Jesucristo:
8
a quien amáis sin haberlo visto; y en quien, sin verlo todavía, creéis y os alegráis con un gozo inefable y glorioso,
9
alcanzando así la meta de vuestra fe, la salvación de las almas.


Evangelio
Juan 20:19-31

19
Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo:
—La paz esté con vosotros.
20
Y dicho esto les mostró las manos y el costado.
Al ver al Señor, los discípulos se alegraron.
21
Les repitió:
—La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío yo.
22
Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo:
—Recibid el Espíritu Santo;
23
a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos.
24
Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
25
Los otros discípulos le dijeron:
—¡Hemos visto al Señor! Pero él les respondió: —Si no le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no creeré.
26
A los ocho días, estaban otra vez dentro sus discípulos y Tomás con ellos. Aunque estaban las puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo:
—La paz esté con vosotros.
27
Después le dijo a Tomás:
—Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.
28
Respondió Tomás y le dijo:
—¡Señor mío y Dios mío!
29
Jesús contestó:
—Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto hayan creído.
30
Muchos otros signos hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no han sido escritos en este libro.
31
Sin embargo, éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Lecturas 11 de Abril de 2026


Primera Lectura
Hechos 4:13-21

13
Al ver la libertad con que hablaban Pedro y Juan, como sabían que eran hombres sin letras y sin cultura, estaban admirados, puesto que los reconocían como los que habían estado con Jesús;
14
y viendo de pie con ellos al hombre que había sido curado, nada podían oponer.
15
Les mandaron salir fuera del Sanedrín, y deliberaban entre sí:
16
—¿Qué vamos a hacer con estos hombres? Porque es público entre todos los habitantes de Jerusalén que por medio de ellos se ha realizado un signo evidente, y no podemos negarlo.
17
Pero para que no se divulgue más entre el pueblo, vamos a amenazarles para que no hablen más a nadie en este nombre.
18
Y les hicieron llamar y les ordenaron que de ningún modo hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús.
19
Pedro y Juan, sin embargo, les respondieron:
—Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios;
20
porque nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.
21
Ellos, después de amenazarles de nuevo, los soltaron, sin saber cómo castigarlos a causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo ocurrido;

Salmo Responsorial
Salmo 118:1, 14-21

1
¡Aleluya!
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
14
El Señor es mi fuerza y mi vigor,
Él es mi salvación.
15
Gritos de júbilo y de victoria
hay en las tiendas de los justos: «La diestra del Señor hace proezas;
16
la diestra del Señor se ha alzado,
la diestra del Señor hace proezas».
17
No he de morir, viviré
para anunciar las obras del Señor.
18
El Señor me ha castigado duramente,
pero no me ha entregado a la muerte.
19
Abridme las puertas de la justicia:
entraré por ellas y daré gracias al Señor.
20
Ésta es la puerta del Señor:
los justos entrarán por ella.
21
Te doy gracias, porque me has escuchado,
y has sido mi salvación

Evangelio
Marcos 16:9-15

9
Después de resucitar al amanecer del primer día de la semana, se apareció en primer lugar a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios.
10
Ella fue a anunciarlo a los que habían estado con él, que se encontraban tristes y llorosos.
11
Pero ellos, al oír que estaba vivo y que ella lo había visto, no lo creyeron.
12
Después de esto se apareció, bajo distinta figura, a dos de ellos que iban de camino a una aldea;
13
también ellos regresaron y lo comunicaron a los demás, pero tampoco les creyeron.
14
Por último, se apareció a los once cuando estaban a la mesa y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no creyeron a los que lo habían visto resucitado.
15
Y les dijo:
—Id al mundo entero y predicad el Evangelio a todo lo creado.

viernes, 10 de abril de 2026

Lecturas 10 de Abril de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Hechos 4:1-12

    1Mientras hablaban ellos al pueblo se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,
    2molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban en Jesús la resurrección de los muertos.
    3Les prendieron y metieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque ya había anochecido.
    4Muchos de los que habían oído la palabra creyeron, y el número de los hombres llegó a ser de unos cinco mil.
    5Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos, los ancianos y los escribas,
    6así como Anás, el sumo sacerdote, Caifás, Juan, Alejandro y todos los que eran de la familia de los príncipes de los sacerdotes.
    7
    Les hicieron comparecer en el centro y les preguntaron:
    —¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho vosotros esto?
    8
    Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les respondió:
    —Jefes del pueblo y ancianos,
    9si nos interrogáis hoy sobre el bien realizado a un hombre enfermo, y por quién ha sido sanado,
    10quede claro a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por él se presenta éste sano ante vosotros.
    11Él es la piedra que, rechazada por vosotros los constructores, ha llegado a ser la piedra angular.
    12»Y en ningún otro está la salvación; pues no hay ningún otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, por el que tengamos que ser salvados.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 118:1-2, 4, 22-27

    1
    ¡Aleluya!
    Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
    2
    Diga Israel: «El Señor es bueno.
    Eterna es su misericordia».
    4
    Digan los que temen al Señor:
    «Eterna es su misericordia».
    22
    La piedra que desecharon los constructores
    ésta ha llegado a ser la piedra angular.
    23
    Es el Señor quien ha hecho esto
    y es admirable a nuestros ojos.
    24
    Éste es el día que hizo el Señor,
    exultemos y alegrémonos en él.
    25
    ¡Señor, dame la salvación!
    ¡Señor, dame prosperidad!
    26
    Bendito el que viene en Nombre del Señor.
    Os bendecimos desde la Casa del Señor.
    27
    El Señor es Dios, Él nos ilumina.
    Disponed ceremonia solemne con ramos frondosos hasta los ángulos del altar.

  • Evangelio

    Juan 21:1-14

    1Después volvió a aparecerse Jesús a sus discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se apareció así:
    2estaban juntos Simón Pedro y Tomás —el llamado Dídimo—, Natanael —que era de Caná de Galilea—, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos.
    3
    Les dijo Simón Pedro:
    —Voy a pescar. Le contestaron: —Nosotros también vamos contigo. Salieron y subieron a la barca. Pero aquella noche no pescaron nada.
    4Cuando ya amaneció, se presentó Jesús en la orilla, pero sus discípulos no se dieron cuenta de que era Jesús.
    5
    Les dijo Jesús:
    —Muchachos, ¿tenéis algo de comer? —No —le contestaron.
    6
    Él les dijo:
    —Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. La echaron, y casi no eran capaces de sacarla por la gran cantidad de peces.
    7
    Aquel discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro:
    —¡Es el Señor! Al oír Simón Pedro que era el Señor se ató la túnica, porque estaba desnudo, y se echó al mar.
    8Los otros discípulos vinieron en la barca, pues no estaban lejos de tierra, sino a unos doscientos codos, arrastrando la red con los peces.
    9Cuando descendieron a tierra vieron unas brasas preparadas, un pez encima y pan.
    10
    Jesús les dijo:
    —Traed algunos de los peces que habéis pescado ahora.
    11Subió Simón Pedro y sacó a tierra la red llena de ciento cincuenta y tres peces grandes. Y a pesar de ser tantos no se rompió la red.
    12
    Jesús les dijo:
    —Venid a comer. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Tú quién eres?», pues sabían que era el Señor.
    13Vino Jesús, tomó el pan y lo distribuyó entre ellos, y lo mismo el pez.
    14Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

jueves, 9 de abril de 2026

Lecturas 9 de Abril de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Hechos 3:11-26

    11Como él sujetaba a Pedro y a Juan, todo el pueblo lleno de sorpresa corrió hacia ellos al pórtico llamado de Salomón.
    12
    Al ver aquello, Pedro dijo al pueblo:
    —Israelitas, ¿por qué os admiráis de esto, o por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a este hombre por nuestro poder o piedad?
    13El Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis en presencia de Pilato, cuando éste había decidido soltarle.
    14Vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que os indultaran a un homicida;
    15matasteis al autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
    16Y por la fe en su nombre, a éste que veis y conocéis, su nombre le restableció, y la fe que viene de él le dio la completa curación ante todos vosotros.
    17»Ahora bien, hermanos, sé que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros jefes.
    18Pero Dios cumplió así lo que había anunciado de antemano por boca de todos los profetas: que su Cristo padecería.
    19Arrepentíos, por tanto, y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados,
    20de modo que vengan del Señor los tiempos de la consolación, y envíe al Cristo que ha sido predestinado para vosotros, a Jesús,
    21a quien es preciso que el cielo lo retenga hasta el tiempo de la restauración de todas las cosas, de las que Dios habló por boca de sus santos profetas desde antiguo.
    22Moisés, en efecto, dijo: El Señor Dios vuestro os suscitará de entre vuestros hermanos un profeta como yo; le escucharéis en todo lo que os diga.
    23Y sucederá que todo el que no escuche a aquel profeta será exterminado del pueblo.
    24Todos los profetas desde Samuel y los que vinieron después, cuantos hablaron, anunciaron estos días.
    25»Vosotros sois los hijos de los profetas y de la alianza que Dios estableció con vuestros padres cuando le dijo a Abrahán: En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra.
    26Al suscitar a su Hijo, Dios lo ha enviado en primer lugar a vosotros, para bendeciros cuando cada uno se convierta de sus maldades.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 8:2, 5-9

    2
    ¡Dios y Señor nuestro,
    qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! Has exaltado tu majestad sobre los cielos.
    5
    ¿qué es el hombre, para que de él te acuerdes,
    y el hijo de Adán, para que te cuides de él?
    6
    Lo has hecho poco menor que los ángeles,
    le has coronado de gloria y honor.
    7
    Le das el mando sobre las obras de tus manos.
    Todo lo has puesto bajo sus pies:
    8
    ovejas y bueyes,
    bestias del campo,
    9
    aves del cielo, peces del mar,
    cuanto cruza las rutas del piélago.

  • Evangelio

    Lucas 24:35-48

    35Y ellos se pusieron a contar lo que había pasado en el camino, y cómo le habían reconocido en la fracción del pan.
    36
    Mientras ellos estaban hablando de estas cosas, Jesús se puso en medio y les dijo:
    —La paz esté con vosotros.
    37Se llenaron de espanto y de miedo, pensando que veían un espíritu.
    38
    Y les dijo:
    —¿Por qué os asustáis, y por qué admitís esos pensamientos en vuestros corazones?
    39Mirad mis manos y mis pies: soy yo mismo. Palpadme y comprended que un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.
    40Y dicho esto, les mostró las manos y los pies.
    41
    Como no acababan de creer por la alegría y estaban llenos de admiración, les dijo:
    —¿Tenéis aquí algo que comer?
    42Entonces ellos le ofrecieron un trozo de pez asado.
    43Y lo tomó y se lo comió delante de ellos.
    44
    Y les dijo:
    —Esto es lo que os decía cuando aún estaba con vosotros: es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.
    45Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras.
    46
    Y les dijo:
    —Así está escrito: que el Cristo tiene que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día,
    47y que se predique en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las gentes, comenzando desde Jerusalén.
    48Vosotros sois testigos de estas cosas.

miércoles, 8 de abril de 2026

Lecturas 8 de Abril de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Hechos 3:1-10

    1Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la hora nona.
    2Había un hombre, cojo de nacimiento, al que solían llevar y colocar todos los días a la puerta del Templo llamada Hermosa para pedir limosna a los que entraban en el Templo.
    3En cuanto vio que Pedro y Juan iban a entrar en el Templo, les pidió que le dieran una limosna.
    4
    Pedro —junto con Juan— fijó en él la mirada y le dijo:
    —Míranos.
    5Él les observaba, esperando recibir algo de ellos.
    6
    Entonces Pedro le dijo:
    —No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: ¡En el nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda!
    7Y tomándole de la mano derecha lo levantó, y al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos.
    8De un brinco se puso en pie y comenzó a andar, y entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Dios.
    9Todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios,
    10y reconocían que era el mismo que se sentaba a la puerta Hermosa del Templo para pedir limosna. Y se llenaron de estupor y asombro por lo sucedido.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 105:1-4, 6-9

    1
    Dad gracias al Señor, invocad su Nombre,
    anunciad entre los pueblos sus hazañas.
    2
    Cantadle, entonadle salmos,
    proclamad todas sus maravillas.
    3
    Gloriaos en su Nombre santo;
    que se alegre el corazón de los que buscan al Señor.
    4
    Acudid al Señor y a su poder,
    buscad su rostro de continuo.
    6
    linaje de Abrahán, su siervo,
    hijos de Jacob, su elegido!
    7
    Él es el Señor, nuestro Dios;
    sus juicios alcanzan toda la tierra.
    8
    Él recuerda siempre su alianza,
    la palabra que ordenó por mil generaciones,
    9
    que selló con Abrahán;
    el juramento hecho a Isaac,

  • Evangelio

    Lucas 24:13-35

    13Ese mismo día, dos de ellos se dirigían a una aldea llamada Emaús, que distaba de Jerusalén sesenta estadios.
    14Iban conversando entre sí de todo lo que había acontecido.
    15Y mientras comentaban y discutían, el propio Jesús se acercó y se puso a caminar con ellos,
    16aunque sus ojos eran incapaces de reconocerle.
    17
    Y les dijo:
    —¿De qué veníais hablando entre vosotros por el camino? Y se detuvieron entristecidos.
    18
    Uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
    —¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?
    19
    Él les dijo:
    —¿Qué ha pasado? Y le contestaron: —Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y ante todo el pueblo:
    20cómo los príncipes de los sacerdotes y nuestros magistrados lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
    21Sin embargo nosotros esperábamos que él sería quien redimiera a Israel. Pero con todo, es ya el tercer día desde que han pasado estas cosas.
    22Bien es verdad que algunas mujeres de las que están con nosotros nos han sobresaltado, porque fueron al sepulcro de madrugada
    23y, como no encontraron su cuerpo, vinieron diciendo que habían tenido una visión de ángeles, que les dijeron que está vivo.
    24Después fueron algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como dijeron las mujeres, pero a él no le vieron.
    25
    Entonces Jesús les dijo:
    —¡Necios y torpes de corazón para creer todo lo que anunciaron los Profetas!
    26¿No era preciso que el Cristo padeciera estas cosas y así entrara en su gloria?
    27Y comenzando por Moisés y por todos los Profetas les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
    28Llegaron cerca de la aldea adonde iban, y él hizo ademán de continuar adelante.
    29
    Pero le retuvieron diciéndole:
    —Quédate con nosotros, porque se hace tarde y está ya anocheciendo. Y entró para quedarse con ellos.
    30Y cuando estaban juntos a la mesa tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.
    31Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su presencia.
    32
    Y se dijeron uno a otro:
    —¿No es verdad que ardía nuestro corazón dentro de nosotros, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?
    33Y al instante se levantaron y regresaron a Jerusalén, y encontraron reunidos a los once y a los que estaban con ellos,
    34
    que decían:
    —El Señor ha resucitado realmente y se ha aparecido a Simón.
    35Y ellos se pusieron a contar lo que había pasado en el camino, y cómo le habían reconocido en la fracción del pan.