lunes, 10 de agosto de 2026

Lecturas 10 de Agosto de 2026

 

  • Primera Lectura

    2 Corintios 9:6-10

    6Os digo esto: quien siembra escasamente, escasamente cosechará; y quien siembra copiosamente, copiosamente cosechará.
    7Que cada uno dé según se ha propuesto en su corazón, no de mala gana ni forzado, porque Dios ama al que da con alegría.
    8Y poderoso es Dios para colmaros de toda gracia, para que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, tengáis abundancia en toda obra buena,
    9
    según está escrito:
    Repartió con largueza, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre.
    10Aquel que provee de semilla al sembrador y de pan para comer, os dará y multiplicará la semilla y acrecentará los frutos de vuestra justicia.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 112:1-2, 5-9

    1
    Aleluya.
    (Alef) Dichoso el hombre que teme al Señor, (Bet) y se complace de lleno en sus mandamientos.
    2
    (Guímel) Poderoso en la tierra será su linaje.
    (Dálet) Bendita será la descendencia de los rectos.
    5
    (Tet) Feliz el hombre compasivo y que presta,
    (Yod) y que administra sus asuntos con justicia;
    6
    (Kaf) no vacilará jamás.
    (Lámed) El justo será siempre recordado;
    7
    (Mem) no temerá las malas noticias;
    (Nun) su corazón está firme, confiado en el Señor;
    8
    (Sámek) su corazón está seguro, sin temer,
    (Áin) hasta que mire por encima a sus enemigos.
    9
    (Pe) Reparte generosamente a los pobres;
    (Sade) su justicia permanece para siempre; (Qof) lleva alta su frente con honor.

  • Evangelio

    Juan 12:24-26

    24En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no muere al caer en tierra, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto.
    25El que ama su vida la perderá, y el que aborrece su vida en este mundo, la guardará para la vida eterna.
    26Si alguien me sirve, que me siga, y donde yo estoy allí estará también mi servidor. Si alguien me sirve, el Padre le honrará.

domingo, 9 de agosto de 2026

Lecturas 9 de Agosto de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Reyes 19:9, 11-13

    9
    Allí entró en una cueva donde pasó la noche. Entonces le llegó la palabra del Señor diciéndole:
    —¿Qué te trae aquí Elías?
    11
    El ángel dijo:
    —Sal y quédate en la montaña, delante del Señor. Entonces el Señor pasó y un viento fortísimo conmovió la montaña y partió las rocas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Detrás del viento, un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto.
    12Detrás del terremoto, un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Detrás del fuego, un susurro de brisa suave.
    13
    Cuando –Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se detuvo a la puerta de la cueva. Entonces le llegó una voz que decía:
    —¿Qué te trae aquí Elías?

  • Salmo Responsorial

    Salmo 85:9-14

    9
    Escucharé lo que dice Dios:
    el Señor anuncia la paz a su pueblo y a sus fieles, con tal de que no retornen a la necedad.
    10
    En verdad, ya está cerca la salvación
    para los que le temen, para que en nuestra tierra habite la Gloria.
    11
    Misericordia y fidelidad se encontrarán,
    justicia y paz se besarán.
    12
    De la tierra germinará la fidelidad,
    desde los cielos despuntará la justicia.
    13
    Porque el Señor otorgará bienes,
    y nuestra tierra producirá sus frutos.
    14
    Ante Él marchará la justicia,
    y sus pasos abrirán camino. 

  • Segunda Lectura

    Romanos 9:1-5

    1Os digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo:
    2siento una pena muy grande y un continuo dolor en mi corazón.
    3Pues le pediría a Dios ser yo mismo anatema de Cristo en favor de mis hermanos, los que son de mi mismo linaje según la carne.
    4Ésos son los israelitas: a ellos pertenece la adopción de hijos y la gloria y la alianza y la legislación y el culto y las promesas;
    5de ellos son los patriarcas y de ellos según la carne desciende Cristo, el cual es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos. Amén.

  • Evangelio

    Mateo 14:22-33

    22Y enseguida Jesús mandó a los discípulos que subieran a la barca y que se adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
    23Y, después de despedirla, subió al monte a orar a solas. Cuando se hizo de noche seguía él solo allí.
    24Mientras tanto, la barca ya se había alejado de tierra muchos estadios, sacudida por las olas, porque el viento le era contrario.
    25En la cuarta vigilia de la noche vino hacia ellos caminando sobre el mar.
    26
    Cuando le vieron los discípulos andando sobre el mar, se asustaron y dijeron:
    —¡Es un fantasma! —y llenos de miedo empezaron a gritar.
    27
    Pero al instante Jesús les habló:
    —Tened confianza, soy yo, no temáis.
    28
    Entonces Pedro le respondió:
    —Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
    29
    —Ven —le dijo él.
    Y Pedro se bajó de la barca y comenzó a andar sobre las aguas en dirección a Jesús.
    30
    Pero al ver que el viento era muy fuerte se atemorizó y, al empezar a hundirse, se puso a gritar:
    —¡Señor, sálvame!
    31
    Al instante Jesús alargó la mano, lo sujetó y le dijo:
    —Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?
    32Y cuando subieron a la barca se calmó el viento.
    33
    Los que estaban en la barca le adoraron diciendo:
    —Verdaderamente eres Hijo de Dios.

sábado, 8 de agosto de 2026

Lecturas 8 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    2 Timoteo 4:1-5

    1En la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que va a juzgar a vivos y muertos, por su manifestación y por su reino, te advierto seriamente:
    2predica la palabra, insiste con ocasión y sin ella, reprende, reprocha y exhorta siempre con paciencia y doctrina.
    3Pues vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus pasiones para halagarse el oído.
    4Cerrarán sus oídos a la verdad y se volverán a los mitos.
    5Pero tú sé sobrio en todo, sé recio en el sufrimiento, esfuérzate en la propagación del Evangelio, cumple perfectamente tu ministerio.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 37:3-6, 30-31

    3
    (Bet) Confía en el Señor y haz el bien;
    habita tu tierra y guarda la fidelidad.
    4
    Pon tu delicia en el Señor,
    y te concederá los deseos de tu corazón.
    5
    (Guímel) Encomienda al Señor tu camino,
    confía en Él, que Él actuará
    6
    y hará despuntar tu justicia como la aurora,
    y tu derecho como luz del mediodía.
    30
    (Pe) La boca del justo habla sabiduría
    y su lengua pronuncia lo recto;
    31
    pues en su corazón está la Ley de su Dios:
    sus pasos no vacilan.

  • Evangelio

    Mateo 5:13-16

    13»Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa ¿con qué se salará? No vale más que para tirarla fuera y que la pisotee la gente.
    14»Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte;
    15ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.
    16Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.

viernes, 7 de agosto de 2026

Lecturas 7 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Nahún 2:1, 3; 3:1-3, 6-7

    2
    1
    Mirad sobre los montes
    los pies del mensajero que anuncia la paz. Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, que no volverá más a pasar por ti Belial: ha sido del todo aniquilado.
    3
    Porque el Señor devuelve
    la majestad de Jacob, la majestad de Israel: unos salteadores habían asolado y arrancado sus sarmientos.
    3
    1
    ¡Ay de la ciudad sanguinaria, toda ella mentira,
    repleta de rapiñas, insaciable de presas!
    2
    Chasquidos de látigo,
    trepidar de ruedas, caballos al galope, brincos de carruajes.
    3
    Jinetes a la carga,
    refulgir de espadas centellear de lanzas, multitud de víctimas, montones de muertos, cadáveres sin fin, cuerpos en los que se tropieza.
    6
    Echaré sobre ti inmundicias,
    te afrentaré y te expondré como ludibrio.
    7
    De modo que cualquiera que te vea
    se apartará de ti diciendo: “¡Devastada está Nínive! ¿Quién se apiadará de ella? ¿Dónde encontraré quien te consuele?”.

  • Salmo Responsorial

    Deuteronomio 32:35-36, 39, 41

    35
    Mía es la venganza y el castigo
    para el momento en que sus pies vacilen; próximo está ya el día de su ruina, y se apresura su destino.
    36
    Pues el Señor hará justicia a su pueblo
    y de sus siervos tendrá misericordia, pues verá que se extinguió su fuerza y no queda ni cautivo ni libre.
    39
    Ved ahora que yo, sólo yo soy,
    y no existe otro dios frente a Mí. Yo doy la muerte y doy la vida, yo hago la herida y yo mismo la curo, y no hay quien pueda librar de mi mano.
    41
    Afilaré el rayo de mi espada
    y mi mano empuñará el juicio; de mis rivales tomaré venganza y daré su paga a quien me odia.

  • Evangelio

    Mateo 16:24-28

    24
    Entonces les dijo Jesús a sus discípulos:
    —Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga.
    25Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará.
    26»Porque, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?, o ¿qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
    27Porque el Hijo del Hombre va a venir en la gloria de su Padre acompañado de sus ángeles, y entonces retribuirá a cada uno según su conducta.
    28En verdad os digo que hay algunos de los aquí presentes que no sufrirán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en su Reino.

jueves, 6 de agosto de 2026

Lecturas 6 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Daniel 7:9-10, 13-14

    9
    »Seguí mirando hasta que se levantaron unos tronos y un anciano en días se sentó.
    Su vestido era blanco como nieve, el cabello de su cabeza como lana pura; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, fuego llameante.
    10
    Corría un río de fuego que surgía delante de él.
    Miles de millares le servían, miríadas y miríadas permanecían ante él. El tribunal se sentó y se abrieron los libros.
    13
    Seguí mirando en mi visión nocturna
    y he aquí que con las nubes del cielo venía como un hijo de hombre. Avanzó hasta el anciano venerable y fue llevado ante él.
    14
    A él se le dio dominio, honor y reino.
    Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio es un dominio eterno que no pasará; y su reino no será destruido.

  • Salmo Responsorial

    2 Pedro 1:16-19

    16Pues os hemos dado a conocer el poder y la venida futura de nuestro Señor Jesucristo, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino porque hemos sido testigos oculares de su majestad.
    17En efecto, él fue honrado y glorificado por Dios Padre, cuando la suprema gloria le dirigió esta voz: «Éste es mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias».
    18Y esta voz venida del cielo la oímos nosotros estando con él en el monte santo.
    19Y tenemos así mejor confirmada la palabra de los profetas, a la que hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que alumbra en la oscuridad, hasta que alboree el día y el lucero de la mañana amanezca en vuestros corazones.

  • Evangelio

    Mateo 17:1-9

    1Seis días después, Jesús se llevó con él a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los condujo a un monte alto, a ellos solos.
    2Y se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz.
    3En esto, se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
    4
    Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús:
    —Señor, qué bien estamos aquí; si quieres haré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
    5
    Todavía estaba hablando, cuando una nube de luz los cubrió y una voz desde la nube dijo:
    —Éste es mi Hijo, el Amado, en quien me he complacido: escuchadle.
    6Los discípulos al oírlo cayeron de bruces llenos de temor.
    7
    Entonces se acercó Jesús y los tocó y les dijo:
    —Levantaos y no temáis.
    8Al alzar sus ojos no vieron a nadie: sólo a Jesús.
    9
    Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó:
    —No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Fiestas patronales de San Salvador

 Las fiestas patronales de San Salvador o Fiestas Agostinas se celebran en honor al Divino Salvador del Mundo en la ciudad capital de El Salvador. Los eventos principales se realizan el día 5 de agosto, cuando se organiza una procesión con la imagen de Jesucristo que parte de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús y termina frente a Catedral Metropolitana de San Salvador. En este sitio se realiza año con año una representación de la Transfiguración. Asimismo, el día 6 de agosto se celebra una misa solemne en el atrio de Catedral Metropolitana para cerrar oficialmente las fiestas patronales.

Lectura 5 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 31:1-7

    1«En aquel tiempo —oráculo del Señor— seré el Dios de todas las familias de Israel y ellos serán mi pueblo».
    2
    Esto dice el Señor:
    «En el desierto halló gracia el pueblo que escapó de la espada: Israel camina a su descanso.
    3
    Desde lejos se me apareció el Señor:
    «Con amor eterno te he amado; por eso, te atraje misericordia».
    4
    De nuevo te edificaré, reconstruida serás,
    doncella de Israel. De nuevo tomarás tus panderos y saltarás al corro de los que bailan alegres.
    5
    De nuevo plantarás viñas
    en los montes de Samaría, y los que las plantan las vendimiarán.
    6
    Pues llegará un día en que gritarán los centinelas
    sobre las montañas de Efraím: “¡Arriba! ¡Subamos a Sión, al Señor, nuestro Dios!”».
    7
    Porque esto dice el Señor:
    «Lanzad gritos de alegría por Jacob, cantad himnos de gozo a la capital de las naciones. Anunciad, alabad y pregonad: “¡El Señor salva a su pueblo, al resto de Israel!”.

  • Salmo Responsorial

    Jeremías 31:10-13

    10
    ¡Naciones! Escuchad la palabra del Señor.
    Anunciadla en las islas remotas, diciendo: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como pastor a su rebaño,
    11
    pues el Señor redimió a Jacob,
    lo rescató de una mano más fuerte”.
    12
    Vendrán y gritarán de júbilo en lo alto de Sión,
    correrán hacia los bienes del Señor: el trigo, el vino y el aceite, los corderos y terneros. Sus almas serán como huertos regados, y nunca más desfallecerán.
    13
    Entonces reirá la doncella en el baile,
    jóvenes y viejos unidos, trocaré su duelo en gozo, los consolaré y alegraré su pena.

  • Evangelio

    Mateo 15:21-28

    21Después que Jesús salió de allí, se retiró a la región de Tiro y Sidón.
    22
    En esto una mujer cananea, venida de aquellos contornos, se puso a gritar:
    —¡Señor, Hijo de David, apiádate de mí! Mi hija está poseída cruelmente por el demonio.
    23
    Pero él no le respondió palabra. Entonces, se le acercaron sus discípulos para rogarle:
    —Atiéndela y que se vaya, porque viene gritando detrás de nosotros.
    24
    Él respondió:
    —No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
    25
    Ella, no obstante, se acercó y se postró ante él diciendo:
    —¡Señor, ayúdame!
    26
    Él le respondió:
    —No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos.
    27
    Pero ella dijo:
    —Sí, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
    28
    Entonces Jesús le respondió:
    —¡Mujer, qué grande es tu fe! Que sea como tú quieres. Y su hija quedó sana en aquel instante.

  • Primera Lectura

    Apocalipsis 21:1-5

    1Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe.
    2Vi también la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo de parte de Dios, ataviada como una novia que se engalana para su esposo.
    3
    Y oí una fuerte voz procedente del trono que decía:
    —Ésta es la morada de Dios con los hombres: Habitará con ellos y ellos serán su pueblo, y Dios, habitando realmente en medio de ellos, será su Dios.
    4Y enjugará toda lágrima de sus ojos; y no habrá ya muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque todo lo anterior ya pasó.
    5
    El que estaba sentado en el trono dijo:
    —Mira, hago nuevas todas las cosas. Y añadió: —Escribe: «Estas palabras son fidedignas y veraces».

  • Salmo Responsorial

    Judit 13:18-19

    18
    Ozías entonces dijo a Judit:
    —Bendita seas tú de parte de Dios altísimo, hija, por encima de todas las mujeres de la tierra, y bendito sea Dios, que creó los cielos y la tierra, que te ha guiado para herir en la cabeza al príncipe de nuestros enemigos.
    19Porque la esperanza que tú has tenido no se alejará del corazón de los hombres que se acuerden para siempre del poder de Dios.

  • Evangelio

    Lucas 11:27-28

    27
    Mientras él estaba diciendo todo esto, una mujer de en medio de la multitud, alzando la voz, le dijo:
    —Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.
    28
    Pero él replicó:
    —Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan.

martes, 4 de agosto de 2026

Lecturas 4 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 30:1-2, 12-15, 18-22

    1Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte del Señor.
    2
    Esto dice el Señor, Dios de Israel:
    —Escríbete en un libro todas las palabras que te he dicho.
    12
    Esto dice el Señor:
    «Tu fractura no tiene remedio, tu herida, incurable.
    13
    No hay quien absuelva tu causa,
    no hay medicina que cure tu llaga.
    14
    Todos tus amantes te olvidaron,
    ya no te pretenden porque te herí con herida de enemigo, con castigo atroz, por la multitud de tus iniquidades, porque tus pecados han sido tremendos.
    15
    ¿Por qué gritas por tu quebranto?
    No hay remedio para tu dolor. Por la multitud de tus iniquidades, pues tus pecados han sido tremendos, he hecho contigo esto.
    18
    Por eso, así dice el Señor:
    «Haré volver a los deportados de las tiendas de Jacob, tendré misericordia de sus moradas, será reedificada la ciudad sobre sus colinas, y el palacio se asentará en su sitio.
    19
    De ellos saldrán cantos de alabanza
    y clamor de gente alegre. Haré que se multipliquen y no disminuyan, los honraré y no serán despreciados.
    20
    Sus hijos serán como antes,
    ante Mí se mantendrá firme su comunidad, y castigaré a todos sus opresores.
    21
    De ella surgirá su jefe,
    y de su seno saldrá quien la gobierne. Le mandaré acercarse y él buscará mi arrimo, pues ¿quién por su cuenta se atrevería a acercarse a Mí? —oráculo del Señor—.
    22
    Vosotros seréis mi pueblo,
    y Yo seré vuestro Dios.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 102:16-21, 29, 22-23

    16
    Las gentes temerán tu Nombre, Señor,
    y todos los reyes de la tierra, tu gloria,
    17
    cuando el Señor reconstruya Sión,
    y aparezca en su gloria,
    18
    y atienda la plegaria del necesitado
    y no desdeñe su oración.
    19
    Que se escriban estas cosas para la generación futura,
    y el pueblo que será creado alabará al Señor.
    20
    Pues el Señor observa desde lo alto de su santuario,
    mira desde el cielo hacia la tierra,
    21
    para escuchar el lamento de los cautivos,
    y librar a los condenados a muerte;
    22
    para pregonar en Sión el Nombre del Señor,
    y su alabanza en Jerusalén,
    23
    cuando se congreguen juntos los pueblos y los reinos
    a rendir culto al Señor.
    29
    Los hijos de tus siervos tendrán su morada,
    y su descendencia estará firme en tu presencia. 

  • Evangelio

    Mateo 14:22-36

    22Y enseguida Jesús mandó a los discípulos que subieran a la barca y que se adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
    23Y, después de despedirla, subió al monte a orar a solas. Cuando se hizo de noche seguía él solo allí.
    24Mientras tanto, la barca ya se había alejado de tierra muchos estadios, sacudida por las olas, porque el viento le era contrario.
    25En la cuarta vigilia de la noche vino hacia ellos caminando sobre el mar.
    26
    Cuando le vieron los discípulos andando sobre el mar, se asustaron y dijeron:
    —¡Es un fantasma! —y llenos de miedo empezaron a gritar.
    27
    Pero al instante Jesús les habló:
    —Tened confianza, soy yo, no temáis.
    28
    Entonces Pedro le respondió:
    —Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
    29
    —Ven —le dijo él.
    Y Pedro se bajó de la barca y comenzó a andar sobre las aguas en dirección a Jesús.
    30
    Pero al ver que el viento era muy fuerte se atemorizó y, al empezar a hundirse, se puso a gritar:
    —¡Señor, sálvame!
    31
    Al instante Jesús alargó la mano, lo sujetó y le dijo:
    —Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?
    32Y cuando subieron a la barca se calmó el viento.
    33
    Los que estaban en la barca le adoraron diciendo:
    —Verdaderamente eres Hijo de Dios.
    34Acabaron la travesía y llegaron a tierra a la altura de Genesaret.
    35Al reconocerlo los hombres de aquel lugar mandaron aviso a toda la comarca y le trajeron a todos los que se sentían mal,
    36y le suplicaban poder tocar aunque sólo fuera el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron quedaron sanos.

  • Primera Lectura

    Ezequiel 3:17-21

    17—Hijo de hombre, te he puesto como centinela de la casa de Israel. Cuando recibas una palabra de mi boca, se la anunciarás de mi parte.
    18Si digo a un malvado: «Vas a morir», y tú no le adviertes ni le insistes para que se convierta de su mal camino y viva, el impío morirá por su culpa, pero demandaré su sangre de tu mano.
    19Si, por el contrario, adviertes al malvado y no se convierte de su iniquidad y de su mal camino, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu alma.
    20Y si el justo se aparta de su justicia y comete una iniquidad, pondré ante él un obstáculo y morirá. Como no le advertiste, morirá por su pecado y no se tendrán en cuenta las obras justas que había hecho. Pero demandaré su sangre de tu mano.
    21Sin embargo, si adviertes al justo para que no peque y no peca, ciertamente vivirá porque atendió la advertencia y tú habrás salvado tu alma.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 117:1-2

    1
    ¡Aleluya!
    Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos.
    2
    Porque firme es con nosotros su misericordia,
    la fidelidad del Señor permanece para siempre. 

  • Evangelio

    Mateo 9:35--10:1

    9
    35Jesús recorría todas las ciudades y aldeas enseñando en sus sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
    36Al ver a las multitudes se llenó de compasión por ellas, porque estaban maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor.
    37
    Entonces les dijo a sus discípulos:
    —La mies es mucha, pero los obreros pocos.
    38Rogad, por tanto, al señor de la mies que envíe obreros a su mies.
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    1Habiendo llamado a sus doce discípulos, les dio potestad para expulsar a los espíritus impuros y para curar todas las enfermedades y dolencias.