domingo, 22 de marzo de 2026

Lecturas 22 de Marzo de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Ezequiel 37:12-14

    12Por eso, profetiza y diles: «Esto dice el Señor Dios: “¡Pueblo mío! Voy a abrir vuestros sepulcros, os haré salir de vuestros sepulcros y os haré entrar en la tierra de Israel.
    13Y sabréis que Yo soy el Señor cuando abra vuestros sepulcros y os haga salir de vuestros sepulcros, ¡pueblo mío!
    14Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis, y os estableceré en vuestra tierra y sabréis que Yo, el Señor, lo he dicho y lo hago, oráculo del Señor Dios”».

  • Salmo Responsorial

    Salmo 130:1-8

    1
    Canto de las subidas.
    Desde lo más profundo, Te invoco, Señor.
    2
    Señor, escucha mi clamor;
    estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
    3
    Si llevas cuenta de las culpas, Señor,
    Señor mío, ¿quién podrá quedar en pie?
    4
    Pero en Ti está el perdón,
    y así mantenemos tu temor.
    5
    Espero en Ti, Señor.
    Mi alma espera en su palabra;
    6
    mi alma espera en el Señor
    más que los centinelas la aurora.
    7
    Los centinelas esperan la aurora,
    pero tú, Israel, espera en el Señor; pues en el Señor está la misericordia, en Él, la redención abundante.
    8
    Él redimirá a Israel
    de todas sus culpas. 

  • Segunda Lectura

    Romanos 8:8-11

    8Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
    9Ahora bien, vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros. Si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, ése no es de él.
    10Pero si Cristo está en vosotros, ciertamente el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu tiene vida a causa de la justicia.
    11Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Cristo de entre los muertos dará vida también a vuestros cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que habita en vosotros.

  • Evangelio

    Juan 11:1-45

    1Había un enfermo que se llamaba Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta.
    2María era la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro había caído enfermo.
    3
    Entonces las hermanas le enviaron este recado:
    —Señor, mira, aquel a quien amas está enfermo.
    4
    Al oírlo, dijo Jesús:
    —Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, a fin de que por ella sea glorificado el Hijo de Dios.
    5Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
    6Aun cuando oyó que estaba enfermo, se quedó dos días más en el mismo lugar.
    7
    Luego, después de esto, les dijo a sus discípulos:
    —Vamos otra vez a Judea.
    8
    Le dijeron los discípulos:
    —Rabbí, hace poco te buscaban los judíos para lapidarte, y ¿vas a volver allí?
    9—¿Acaso no son doce las horas del día? —respondió Jesús—. Si alguien camina de día no tropieza porque ve la luz de este mundo;
    10pero si alguien camina de noche tropieza porque no tiene luz.
    11
    Dijo esto, y a continuación añadió:
    —Lázaro, nuestro amigo, está dormido, pero voy a despertarle.
    12
    Le dijeron entonces sus discípulos:
    —Señor, si está dormido se salvará.
    13Jesús había hablado de su muerte, pero ellos pensaron que hablaba del sueño natural.
    14
    Entonces Jesús les dijo claramente:
    —Lázaro ha muerto,
    15y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis; pero vayamos adonde está él.
    16
    Tomás, el llamado Dídimo, les dijo a los otros discípulos:
    —Vayamos también nosotros y muramos con él.
    17Al llegar Jesús, encontró que ya llevaba sepultado cuatro días.
    18Betania distaba de Jerusalén como quince estadios.
    19Muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María para consolarlas por lo de su hermano.
    20En cuanto Marta oyó que Jesús venía, salió a recibirle; María, en cambio, se quedó sentada en casa.
    21
    Le dijo Marta a Jesús:
    —Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano,
    22pero incluso ahora sé que todo cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.
    23—Tu hermano resucitará —le dijo Jesús.
    24
    Marta le respondió:
    —Ya sé que resucitará en la resurrección, en el último día.
    25—Yo soy la Resurrección y la Vida —le dijo Jesús—; el que cree en mí, aunque hubiera muerto, vivirá,
    26y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?
    27—Sí, Señor —le contestó—. Yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido a este mundo.
    28
    En cuanto dijo esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en un aparte:
    —El Maestro está aquí y te llama.
    29Ella, en cuanto lo oyó, se levantó enseguida y fue hacia él.
    30Todavía no había llegado Jesús a la aldea, sino que se encontraba aún donde Marta le había salido al encuentro.
    31Los judíos que estaban con ella en la casa y la consolaban, al ver que María se levantaba de repente y se marchaba, la siguieron pensando que iba al sepulcro a llorar allí.
    32
    Entonces María llegó donde se encontraba Jesús y, al verle, se postró a sus pies y le dijo:
    —Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.
    33Jesús, cuando la vio llorando y que los judíos que la acompañaban también lloraban, se estremeció por dentro, se conmovió
    34
    y dijo:
    —¿Dónde le habéis puesto? Le contestaron: —Señor, ven a verlo.
    35Jesús rompió a llorar.
    36
    Decían entonces los judíos:
    —Mirad cuánto le amaba.
    37
    Pero algunos de ellos dijeron:
    —Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que no muriera?
    38Jesús, conmoviéndose de nuevo, fue al sepulcro. Era una cueva tapada con una piedra.
    39
    Jesús dijo:
    —Quitad la piedra. Marta, la hermana del difunto, le dijo: —Señor, ya huele muy mal, pues lleva cuatro días.
    40
    Le dijo Jesús:
    —¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?
    41
    Retiraron entonces la piedra. Jesús, alzando los ojos hacia lo alto, dijo:
    —Padre, te doy gracias porque me has escuchado.
    42Yo sabía que siempre me escuchas, pero lo he dicho por la muchedumbre que está alrededor, para que crean que Tú me enviaste.
    43
    Y después de decir esto, gritó con voz fuerte:
    —¡Lázaro, sal afuera!
    44
    Y el que estaba muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y con el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo:
    —Desatadle y dejadle andar.
    45Muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que hizo Jesús, creyeron en él.

    OR

    Juan 11:3-7, 17, 20-27, 33-45

    3
    Entonces las hermanas le enviaron este recado:
    —Señor, mira, aquel a quien amas está enfermo.
    4
    Al oírlo, dijo Jesús:
    —Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, a fin de que por ella sea glorificado el Hijo de Dios.
    5Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
    6Aun cuando oyó que estaba enfermo, se quedó dos días más en el mismo lugar.
    7
    Luego, después de esto, les dijo a sus discípulos:
    —Vamos otra vez a Judea.
    17Al llegar Jesús, encontró que ya llevaba sepultado cuatro días.
    20En cuanto Marta oyó que Jesús venía, salió a recibirle; María, en cambio, se quedó sentada en casa.
    21
    Le dijo Marta a Jesús:
    —Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano,
    22pero incluso ahora sé que todo cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.
    23—Tu hermano resucitará —le dijo Jesús.
    24
    Marta le respondió:
    —Ya sé que resucitará en la resurrección, en el último día.
    25—Yo soy la Resurrección y la Vida —le dijo Jesús—; el que cree en mí, aunque hubiera muerto, vivirá,
    26y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?
    27—Sí, Señor —le contestó—. Yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido a este mundo.
    33Jesús, cuando la vio llorando y que los judíos que la acompañaban también lloraban, se estremeció por dentro, se conmovió
    34
    y dijo:
    —¿Dónde le habéis puesto? Le contestaron: —Señor, ven a verlo.
    35Jesús rompió a llorar.
    36
    Decían entonces los judíos:
    —Mirad cuánto le amaba.
    37
    Pero algunos de ellos dijeron:
    —Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que no muriera?
    38Jesús, conmoviéndose de nuevo, fue al sepulcro. Era una cueva tapada con una piedra.
    39
    Jesús dijo:
    —Quitad la piedra. Marta, la hermana del difunto, le dijo: —Señor, ya huele muy mal, pues lleva cuatro días.
    40
    Le dijo Jesús:
    —¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?
    41
    Retiraron entonces la piedra. Jesús, alzando los ojos hacia lo alto, dijo:
    —Padre, te doy gracias porque me has escuchado.
    42Yo sabía que siempre me escuchas, pero lo he dicho por la muchedumbre que está alrededor, para que crean que Tú me enviaste.
    43
    Y después de decir esto, gritó con voz fuerte:
    —¡Lázaro, sal afuera!
    44
    Y el que estaba muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y con el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo:
    —Desatadle y dejadle andar.
    45Muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que hizo Jesús, creyeron en él.

sábado, 21 de marzo de 2026

Lecturas 21 de Marzo de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 11:18-20

    18
    El Señor me lo ha hecho saber, y yo me he enterado.
    Me mostraste entonces sus fechorías.
    19Yo, como un manso cordero llevado a inmolar, ignoraba las maquinaciones que tramaban contra mí: «¡Derribemos el árbol en su vigor, cortémoslo de la tierra de los vivos, y no se mencione más su nombre».
    20
    ¡Señor de los ejércitos,
    que juzgas con justicia, que escrutas entrañas y corazón, que vea yo cómo te vengas de ellos, pues a ti presento mi causa!

  • Salmo Responsorial

    Salmo 7:2-3, 9-12

    2
    ¡Señor, Dios mío! Me refugio en Ti.
    Sálvame, líbrame de los que me persiguen.
    3
    Que no me desgarren como un león
    y me destrocen, sin que haya quien me libre.
    9
    El Señor es el juez de los pueblos.
    Júzgame, Señor, según mi justicia y la inocencia que haya en mí.
    10
    Cese la maldad de los impíos
    y confirma al inocente, Tú que escrutas el corazón y las entrañas, Dios Justo.
    11
    Mi escudo está en Dios,
    que salva a los rectos de corazón.
    12
    Dios es juez justo, fuerte,
    detesta el delito en todo tiempo.

  • Evangelio

    Juan 7:40-53

    40
    De entre la multitud que escuchaba estas palabras, unos decían:
    —Éste es verdaderamente el profeta.
    41
    Otros:
    —Éste es el Cristo. En cambio, otros replicaban: —¿Acaso el Cristo viene de Galilea?
    42¿No dice la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David y de Belén, la aldea de donde era David?
    43Se produjo entonces un desacuerdo entre la multitud por su causa.
    44Algunos de ellos querían prenderle, pero nadie puso las manos sobre él.
    45
    Volvieron los alguaciles a los príncipes de los sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron:
    —¿Por qué no lo habéis traído?
    46
    Respondieron los alguaciles:
    —Jamás habló así hombre alguno.
    47
    Les replicaron entonces los fariseos:
    —¿También vosotros habéis sido engañados?
    48¿Acaso alguien de las autoridades o de los fariseos ha creído en él?
    49Pero esta gente, que desconoce la Ley, son unos malditos.
    50Nicodemo, aquel que ya había ido antes adonde Jesús y que era uno de ellos, les dijo:
    51—¿Es que nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle oído antes y conocer lo que ha hecho?
    52
    Le respondieron:
    —¿También tú eres de Galilea? Investiga y te darás cuenta de que ningún profeta surge de Galilea.
    53Y se volvió cada uno a su casa.

viernes, 20 de marzo de 2026

Lecturas 20 de Marzo de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Sabiduría 2:1, 12-22

    1
    Razonando torcidamente se dijeron: «Breve y triste es nuestra vida,
    y no hay remedio para el final del hombre, ni se sabe de alguien que se libre del hades.
    12
    Preparemos trampas para el justo, pues nos es molesto:
    se opone a nuestros actos, nos echa en cara pecados contra la Ley, nos denuncia de faltas contra la educación que recibimos.
    13
    Declara que conoce a Dios
    y se llama a sí mismo hijo de Dios.
    14
    Es un reproche de nuestros pensamientos,
    sólo el verle nos resulta una carga,
    15
    pues lleva una vida distinta de los demás,
    y sus sendas son diferentes.
    16
    Nos considera como escoria,
    y se separa de nuestros caminos como de la impureza; proclama dichoso el fin de los justos y se ufana de tener a Dios por padre.
    17
    Veamos si son veraces sus palabras,
    pongamos a prueba cómo es su salida.
    18
    Si el justo es de verdad hijo de Dios, Él le amparará
    y le librará de manos de los adversarios.
    19
    Sometámosle a prueba con ultraje y tortura
    para cerciorarnos de su rectitud y comprobar su paciencia.
    20
    Condenémosle a muerte ignominiosa,
    pues, según sus palabras, Dios le asistirá».
    21
    Así discurren, pero están engañados,
    pues su maldad los ciega;
    22
    no conocen los misterios de Dios,
    ni tienen esperanza en el premio de la santidad, ni aprecian el honor de las almas sin mancha.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 34:17-21, 23

    17
    (Pe) El rostro del Señor está contra los malhechores
    para borrar de la tierra su memoria.
    18
    (Sade) Claman y el Señor los escucha,
    y los libra de todas sus angustias.
    19
    (Qof) El Señor está cerca de los contritos de corazón,
    y salva a los de espíritu abatido.
    20
    (Resh) Muchas son las aflicciones del justo,
    pero el Señor le libra de todas;
    21
    (Shin) Él guarda todos sus huesos,
    ni uno solo será quebrantado.
    23
    El Señor rescata el alma de sus siervos;
    cuantos en Él se refugian no serán condenados. 

  • Evangelio

    Juan 7:1-2, 10, 25-30

    1Después de esto caminaba Jesús por Galilea, pues no quería andar por Judea, ya que los judíos le buscaban para matarle.
    2Pronto iba a ser la fiesta judía de los Tabernáculos.
    10Pero una vez que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces él también subió, no públicamente sino como a escondidas.
    25
    Entonces, algunos de Jerusalén decían:
    —¿No es éste al que intentan matar?
    26Pues mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Acaso habrán reconocido las autoridades que éste es el Cristo?
    27Sin embargo sabemos de dónde es éste, mientras que cuando venga el Cristo nadie conocerá de dónde es.
    28
    Jesús enseñando en el Templo clamó:
    —Me conocéis y sabéis de dónde soy; en cambio, yo no he venido de mí mismo, pero el que me ha enviado, a quien vosotros no conocéis, es veraz.
    29Yo le conozco, porque de Él vengo y Él mismo me ha enviado.
    30Intentaban detenerle, pero nadie le puso las manos encima porque aún no había llegado su hora.

jueves, 19 de marzo de 2026

Lecturas 19 de Marzo de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    2 Samuel 7:4-5, 12-14, 16

    4Pero esa misma noche la palabra del Señor llegó sobre Natán en estos términos:
    5—Vete y dile a mi siervo David: «Así dice el Señor: “¿Eres tú el que va a edificar una casa para que Yo habite en ella?
    12Cuando hayas completado los días de tu vida y descanses con tus padres, suscitaré después de ti un linaje salido de tus entrañas y consolidaré su reino.
    13Él edificará una casa en honor de mi nombre y yo mantendré el trono de su realeza para siempre.
    14Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo; si algo hace mal le castigaré con vara de hombres y con golpes humanos.
    16tu casa y tu reino permanecerán para siempre en mi presencia y tu trono será firme también para siempre”».

  • Salmo Responsorial

    Salmo 89:2-5, 27, 29

    2
    Las misericordias del Señor cantaré eternamente;
    de generación en generación anunciaré con mi boca tu fidelidad.
    3
    Pues he dicho:
    «La misericordia está edificada para siempre; tu fidelidad está firme en los cielos».
    4
    «Una alianza sellé con mi elegido,
    juré a David, mi siervo:
    5
    “Afirmaré tu descendencia para siempre,
    construiré tu trono por todas las generaciones”». (Pausa)
    27
    Él me invocará: “Tú eres mi Padre,
    mi Dios, la Roca de mi salvación”.
    29
    Le guardaré por siempre mi misericordia,
    mi alianza con él será firme.

  • Segunda Lectura

    Romanos 4:13, 16-18, 22

    13En efecto, la promesa de ser heredero del mundo no se hizo a Abrahán o a su descendencia por medio de la Ley, sino por medio de la justicia de la fe.
    16Y por tanto, la promesa viene de la fe, para que, en virtud de la gracia, sea firme la promesa para toda la descendencia: no sólo para los que proceden de la Ley, sino también para los que proceden de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros
    17—conforme está escrito: Te he constituido padre de muchos pueblos—, delante de Aquel a quien creyó, Dios, que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no existen como si ya existieran.
    18Él, esperando contra toda esperanza, creyó que llegaría a ser padre de muchos pueblos conforme está dicho: Así será tu descendencia.
    22Por esto también se le contó como justicia.

  • Evangelio

    Mateo 1:16, 18-21, 24

    16Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús llamado Cristo.
    18La generación de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba desposada con José, y antes de que conviviesen se encontró con que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo.
    19José, su esposo, como era justo y no quería exponerla a infamia, pensó repudiarla en secreto.
    20
    Consideraba él estas cosas, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:
    —José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo.
    21Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
    24Al despertarse, José hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado, y recibió a su esposa.

    OR

    Lucas 2:41-45

    41Sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.
    42Y cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta, como era costumbre.
    43Pasados aquellos días, al regresar, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo advirtiesen sus padres.
    44Suponiendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino buscándolo entre los parientes y conocidos,
    45y al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén en su busca.