martes, 4 de agosto de 2026

Lecturas 4 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 30:1-2, 12-15, 18-22

    1Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte del Señor.
    2
    Esto dice el Señor, Dios de Israel:
    —Escríbete en un libro todas las palabras que te he dicho.
    12
    Esto dice el Señor:
    «Tu fractura no tiene remedio, tu herida, incurable.
    13
    No hay quien absuelva tu causa,
    no hay medicina que cure tu llaga.
    14
    Todos tus amantes te olvidaron,
    ya no te pretenden porque te herí con herida de enemigo, con castigo atroz, por la multitud de tus iniquidades, porque tus pecados han sido tremendos.
    15
    ¿Por qué gritas por tu quebranto?
    No hay remedio para tu dolor. Por la multitud de tus iniquidades, pues tus pecados han sido tremendos, he hecho contigo esto.
    18
    Por eso, así dice el Señor:
    «Haré volver a los deportados de las tiendas de Jacob, tendré misericordia de sus moradas, será reedificada la ciudad sobre sus colinas, y el palacio se asentará en su sitio.
    19
    De ellos saldrán cantos de alabanza
    y clamor de gente alegre. Haré que se multipliquen y no disminuyan, los honraré y no serán despreciados.
    20
    Sus hijos serán como antes,
    ante Mí se mantendrá firme su comunidad, y castigaré a todos sus opresores.
    21
    De ella surgirá su jefe,
    y de su seno saldrá quien la gobierne. Le mandaré acercarse y él buscará mi arrimo, pues ¿quién por su cuenta se atrevería a acercarse a Mí? —oráculo del Señor—.
    22
    Vosotros seréis mi pueblo,
    y Yo seré vuestro Dios.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 102:16-21, 29, 22-23

    16
    Las gentes temerán tu Nombre, Señor,
    y todos los reyes de la tierra, tu gloria,
    17
    cuando el Señor reconstruya Sión,
    y aparezca en su gloria,
    18
    y atienda la plegaria del necesitado
    y no desdeñe su oración.
    19
    Que se escriban estas cosas para la generación futura,
    y el pueblo que será creado alabará al Señor.
    20
    Pues el Señor observa desde lo alto de su santuario,
    mira desde el cielo hacia la tierra,
    21
    para escuchar el lamento de los cautivos,
    y librar a los condenados a muerte;
    22
    para pregonar en Sión el Nombre del Señor,
    y su alabanza en Jerusalén,
    23
    cuando se congreguen juntos los pueblos y los reinos
    a rendir culto al Señor.
    29
    Los hijos de tus siervos tendrán su morada,
    y su descendencia estará firme en tu presencia. 

  • Evangelio

    Mateo 14:22-36

    22Y enseguida Jesús mandó a los discípulos que subieran a la barca y que se adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
    23Y, después de despedirla, subió al monte a orar a solas. Cuando se hizo de noche seguía él solo allí.
    24Mientras tanto, la barca ya se había alejado de tierra muchos estadios, sacudida por las olas, porque el viento le era contrario.
    25En la cuarta vigilia de la noche vino hacia ellos caminando sobre el mar.
    26
    Cuando le vieron los discípulos andando sobre el mar, se asustaron y dijeron:
    —¡Es un fantasma! —y llenos de miedo empezaron a gritar.
    27
    Pero al instante Jesús les habló:
    —Tened confianza, soy yo, no temáis.
    28
    Entonces Pedro le respondió:
    —Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
    29
    —Ven —le dijo él.
    Y Pedro se bajó de la barca y comenzó a andar sobre las aguas en dirección a Jesús.
    30
    Pero al ver que el viento era muy fuerte se atemorizó y, al empezar a hundirse, se puso a gritar:
    —¡Señor, sálvame!
    31
    Al instante Jesús alargó la mano, lo sujetó y le dijo:
    —Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?
    32Y cuando subieron a la barca se calmó el viento.
    33
    Los que estaban en la barca le adoraron diciendo:
    —Verdaderamente eres Hijo de Dios.
    34Acabaron la travesía y llegaron a tierra a la altura de Genesaret.
    35Al reconocerlo los hombres de aquel lugar mandaron aviso a toda la comarca y le trajeron a todos los que se sentían mal,
    36y le suplicaban poder tocar aunque sólo fuera el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron quedaron sanos.

  • Primera Lectura

    Ezequiel 3:17-21

    17—Hijo de hombre, te he puesto como centinela de la casa de Israel. Cuando recibas una palabra de mi boca, se la anunciarás de mi parte.
    18Si digo a un malvado: «Vas a morir», y tú no le adviertes ni le insistes para que se convierta de su mal camino y viva, el impío morirá por su culpa, pero demandaré su sangre de tu mano.
    19Si, por el contrario, adviertes al malvado y no se convierte de su iniquidad y de su mal camino, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu alma.
    20Y si el justo se aparta de su justicia y comete una iniquidad, pondré ante él un obstáculo y morirá. Como no le advertiste, morirá por su pecado y no se tendrán en cuenta las obras justas que había hecho. Pero demandaré su sangre de tu mano.
    21Sin embargo, si adviertes al justo para que no peque y no peca, ciertamente vivirá porque atendió la advertencia y tú habrás salvado tu alma.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 117:1-2

    1
    ¡Aleluya!
    Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos.
    2
    Porque firme es con nosotros su misericordia,
    la fidelidad del Señor permanece para siempre. 

  • Evangelio

    Mateo 9:35--10:1

    9
    35Jesús recorría todas las ciudades y aldeas enseñando en sus sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
    36Al ver a las multitudes se llenó de compasión por ellas, porque estaban maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor.
    37
    Entonces les dijo a sus discípulos:
    —La mies es mucha, pero los obreros pocos.
    38Rogad, por tanto, al señor de la mies que envíe obreros a su mies.
    10
    1Habiendo llamado a sus doce discípulos, les dio potestad para expulsar a los espíritus impuros y para curar todas las enfermedades y dolencias.

lunes, 3 de agosto de 2026

Lecturas 3 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 28:1-17

    1Aconteció aquel mismo año, al principio del reinado de Sedecías, rey de Judá, concretamente el quinto mes del año cuarto, que Ananías, hijo de Azur, profeta de Gabaón, me dijo en el Templo del Señor, a la vista de los sacerdotes y de la multitud del pueblo:
    2—Esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «Voy a quebrar el yugo del rey de Babilonia.
    3En el plazo de dos años haré que vuelvan a este lugar todos los objetos del Templo del Señor que arrebató Nabucodonosor, rey de Babilonia, llevándoselos de aquí a Babilonia.
    4Y también a Jeconías, hijo de Yoyaquim, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que fueron a Babilonia, Yo los haré volver a este lugar —oráculo del Señor—, porque, en efecto, quebraré el yugo del rey de Babilonia».
    5Respondió el profeta Jeremías al profeta Ananías, a la vista de los sacerdotes y de la multitud del pueblo presentes en el Templo del Señor.
    6
    Esto dijo el profeta Jeremías:
    —¡Amén! ¡Que así lo haga el Señor! ¡Que el Señor cumpla las palabras que profetizaste y haga volver de Babilonia a este lugar los objetos del Templo del Señor y a todos los deportados!
    7Pero escucha, por favor, esta palabra que yo voy a pronunciar ante tus oídos y los de todo el pueblo:
    8«Los profetas que nos precedieron, a ti y a mí, desde antaño profetizaron guerras, desgracias y pestes a muchos países y a grandes reinos.
    9Si un profeta vaticinaba la paz, cuando se cumplía la palabra del profeta, se reconocía que verdaderamente lo había enviado el Señor».
    10Entonces el profeta Ananías agarró el yugo que estaba puesto en el cuello del profeta Jeremías y lo rompió.
    11
    Y habló Ananías en presencia de todo el pueblo y dijo:
    —Esto dice el Señor: «Así quebraré, en el plazo de dos años, el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, puesto sobre el cuello de todas las naciones». Pero el profeta Jeremías se marchó por su camino.
    12Luego, después de que el profeta Ananías quebrara el yugo que estaba puesto en el cuello del profeta Jeremías, fue dirigida la palabra del Señor a Jeremías en estos términos:
    13—Vete y habla así a Ananías: «Esto dice el Señor: “Tú has quebrado un yugo de madera, pero Yo lo sustituiré por yugos de hierro”.
    14Que así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Yugo de hierro he puesto al cuello de todas estas naciones para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Y le servirán. Hasta las bestias del campo se las he dado”».
    15
    Entonces el profeta Jeremías le habló al profeta Ananías:
    —¡Por favor, Ananías, escucha! El Señor no te ha enviado, pero tú has inducido a este pueblo a una confianza falsa.
    16Por eso, así dice el Señor: «Mira que voy a expulsarte de la faz de la tierra. Este año morirás, pues has predicado apostasía contra el Señor».
    17Y el profeta Ananías murió aquel año, en el séptimo mes.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 119:29, 43, 79-80, 95, 102

    29
    Aparta de mí el camino falso,
    y dame la gracia de tu Ley.
    43
    No quites de mi boca la palabra veraz,
    pues espero en tus juicios;
    79
    Vuelvan a mí los que te temen,
    los que reconocen tus preceptos.
    80
    Que sea íntegro mi corazón en seguir tus estatutos,
    para que no quede avergonzado.
    95
    Me acechan los impíos para perderme,
    pero yo medito tus preceptos.
    102
    No me he desviado de tus normas
    porque Tú me has guiado.

  • Evangelio

    Mateo 14:13-21

    13Al oírlo Jesús se alejó de allí en una barca hacia un lugar apartado él solo. Cuando la gente se enteró le siguió a pie desde las ciudades.
    14Al desembarcar vio una gran muchedumbre y se llenó de compasión por ella y curó a los enfermos.
    15
    Al atardecer se acercaron sus discípulos y le dijeron:
    —Éste es un lugar apartado y ya ha pasado la hora; despide a la gente para que vayan a las aldeas a comprarse alimentos.
    16
    Pero Jesús les dijo:
    —No hace falta que se vayan, dadles vosotros de comer.
    17
    Ellos le respondieron:
    —Aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.
    18
    Él les dijo:
    —Traédmelos aquí.
    19Entonces mandó a la gente que se acomodara en la hierba. Tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los dio a los discípulos y los discípulos a la gente.
    20Comieron todos hasta que quedaron satisfechos, y de los trozos que sobraron recogieron doce cestos llenos.
    21Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

domingo, 2 de agosto de 2026

Lecturas 2 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Eclesiástico 24:1-4, 16, 22-24

    1
    La sabiduría se elogia por sí misma
    y se gloría en medio de su pueblo.
    2
    Abre su boca en la asamblea del Altísimo
    y, en presencia de su majestad, se gloría.
    3
    En medio de su pueblo será ensalzada,
    en la totalidad de los santos será admirada,
    4
    en la multitud de los elegidos recibirá alabanza,
    y entre los bienaventurados será bendita, y dirá:
    5
    «Yo salí de la boca del Altísimo,
    primogénita antes que toda criatura.
    6
    Yo hice brotar en los cielos una luz indefectible,
    y como niebla cubrí la tierra entera.
    7
    Puse mi morada en las alturas,
    y mi trono sobre columna de nubes.
    22
    Yo, como terebinto, extendí mis ramas,
    y mis ramas son célebres y graciosas.
    30
    Quien me obedece no se avergonzará,
    y los que obran conmigo no pecarán.
    31Los que me esclarecen tendrán la vida eterna».
    32Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo,
    33
    la Ley que nos ordenó Moisés,
    la herencia para la comunidad de Jacob.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 34:5, 7, 9-10, 18-19

    5
    (Dálet) Busqué al Señor y me ha escuchado,
    me ha librado de todos mis temores.
    7
    (Záin) Cuando el pobre invoca, el Señor le escucha,
    y lo salva de todas sus angustias.
    9
    (Tet) Gustad y ved qué bueno es el Señor,
    dichoso el hombre que se refugia en Él.
    10
    (Yod) Temed al Señor sus santos,
    que nada falta a los que le temen.
    18
    (Sade) Claman y el Señor los escucha,
    y los libra de todas sus angustias.
    19
    (Qof) El Señor está cerca de los contritos de corazón,
    y salva a los de espíritu abatido.

  • Segunda Lectura

    Gálatas 4:3-7

    3También nosotros cuando éramos menores de edad estábamos sujetos como esclavos a los elementos del mundo.
    4Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley,
    5para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
    6Y, puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abbá, Padre!»
    7De manera que ya no eres siervo, sino hijo; y como eres hijo, también heredero por gracia de Dios.

  • Evangelio

    Lucas 1:26-33

    26En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,
    27a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María.
    28
    Y entró donde ella estaba y le dijo:
    —Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo.
    29Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué podía significar este saludo.
    30
    Y el ángel le dijo:
    —No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios:
    31concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.
    32Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
    33reinará eternamente sobre la casa de Jacob y su Reino no tendrá fin.

sábado, 1 de agosto de 2026

Lecturas 1 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 26:11-16, 24

    11
    Entonces, los sacerdotes y los profetas se dirigieron a los nobles y a todo el pueblo diciéndoles:
    —¡Sentencia de muerte para este hombre, porque ha profetizado contra esta ciudad como habéis escuchado con vuestros oídos!
    12
    Jeremías respondió a todos los nobles y al pueblo entero:
    —El Señor me ha enviado a profetizar sobre este Templo y sobre esta ciudad todas las palabras que habéis oído.
    13Ahora, rectificad vuestros caminos y vuestras obras, y escuchad la voz del Señor, vuestro Dios, y el Señor se arrepentirá del mal que ha dicho contra vosotros.
    14En cuanto a mí, en vuestras manos me tenéis: haced de mí lo que parezca bueno y recto a vuestros ojos.
    15Sin embargo, habéis de saber que, si vosotros me dais muerte, echaréis sangre inocente sobre vosotros mismos, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes, porque en verdad el Señor me envió a vosotros para decir en vuestros oídos todas estas palabras.
    16
    Entonces, los nobles y el pueblo entero dijeron a los sacerdotes y a los profetas:
    —Este hombre no merece sentencia de muerte, porque nos ha hablado en Nombre del Señor, nuestro Dios.
    24Pero la mano de Ajicam, hijo de Safán, estuvo a favor de Jeremías, para que no fuese entregado en manos del pueblo y le dieran muerte.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 69:15-16, 30-31, 33-34

    15
    Sácame del fango, no dejes que me hunda,
    líbrame de los que me odian, y de las profundidades del agua.
    16
    Que no me sumerja la corriente de las aguas,
    que no me trague el abismo, que el pozo no cierre tras de mí su boca.
    30
    Yo soy un pobre y afligido,
    que tu salvación, Dios mío, me proteja.
    31
    Ensalzaré el Nombre de Dios con un cántico,
    y proclamaré su grandeza con la acción de gracias,
    33
    Que lo vean los pobres y se alegren.
    Los que buscáis a Dios, reanimad vuestro corazón.
    34
    Porque el Señor escucha a los necesitados,
    no desdeña a sus cautivos.

  • Evangelio

    Mateo 14:1-12

    1En aquel entonces oyó el tetrarca Herodes la fama de Jesús,
    2
    y les dijo a sus cortesanos:
    —Éste es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él esos poderes.
    3Herodes, en efecto, había apresado a Juan, lo había encadenado y lo había metido en la cárcel a causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo,
    4porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla».
    5Y aunque quería matarlo, tenía miedo del pueblo porque lo consideraban un profeta.
    6El día del cumpleaños de Herodes salió a bailar la hija de Herodías y le gustó tanto a Herodes,
    7que juró darle cualquier cosa que pidiese.
    8
    Ella, instigada por su madre, dijo:
    —Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.
    9El rey se entristeció, pero por el juramento y por los comensales ordenó dársela.
    10Y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
    11Trajeron su cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, que la entregó a su madre.
    12Acudieron luego sus discípulos, tomaron el cuerpo muerto, lo enterraron y fueron a dar la noticia a Jesús.

viernes, 31 de julio de 2026

Lecturas 5 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 31:1-7

    1«En aquel tiempo —oráculo del Señor— seré el Dios de todas las familias de Israel y ellos serán mi pueblo».
    2
    Esto dice el Señor:
    «En el desierto halló gracia el pueblo que escapó de la espada: Israel camina a su descanso.
    3
    Desde lejos se me apareció el Señor:
    «Con amor eterno te he amado; por eso, te atraje misericordia».
    4
    De nuevo te edificaré, reconstruida serás,
    doncella de Israel. De nuevo tomarás tus panderos y saltarás al corro de los que bailan alegres.
    5
    De nuevo plantarás viñas
    en los montes de Samaría, y los que las plantan las vendimiarán.
    6
    Pues llegará un día en que gritarán los centinelas
    sobre las montañas de Efraím: “¡Arriba! ¡Subamos a Sión, al Señor, nuestro Dios!”».
    7
    Porque esto dice el Señor:
    «Lanzad gritos de alegría por Jacob, cantad himnos de gozo a la capital de las naciones. Anunciad, alabad y pregonad: “¡El Señor salva a su pueblo, al resto de Israel!”.

  • Salmo Responsorial

    Jeremías 31:10-13

    10
    ¡Naciones! Escuchad la palabra del Señor.
    Anunciadla en las islas remotas, diciendo: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como pastor a su rebaño,
    11
    pues el Señor redimió a Jacob,
    lo rescató de una mano más fuerte”.
    12
    Vendrán y gritarán de júbilo en lo alto de Sión,
    correrán hacia los bienes del Señor: el trigo, el vino y el aceite, los corderos y terneros. Sus almas serán como huertos regados, y nunca más desfallecerán.
    13
    Entonces reirá la doncella en el baile,
    jóvenes y viejos unidos, trocaré su duelo en gozo, los consolaré y alegraré su pena.

  • Evangelio

    Mateo 15:21-28

    21Después que Jesús salió de allí, se retiró a la región de Tiro y Sidón.
    22
    En esto una mujer cananea, venida de aquellos contornos, se puso a gritar:
    —¡Señor, Hijo de David, apiádate de mí! Mi hija está poseída cruelmente por el demonio.
    23
    Pero él no le respondió palabra. Entonces, se le acercaron sus discípulos para rogarle:
    —Atiéndela y que se vaya, porque viene gritando detrás de nosotros.
    24
    Él respondió:
    —No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
    25
    Ella, no obstante, se acercó y se postró ante él diciendo:
    —¡Señor, ayúdame!
    26
    Él le respondió:
    —No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos.
    27
    Pero ella dijo:
    —Sí, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
    28
    Entonces Jesús le respondió:
    —¡Mujer, qué grande es tu fe! Que sea como tú quieres. Y su hija quedó sana en aquel instante.

  • Primera Lectura

    Apocalipsis 21:1-5

    1Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe.
    2Vi también la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo de parte de Dios, ataviada como una novia que se engalana para su esposo.
    3
    Y oí una fuerte voz procedente del trono que decía:
    —Ésta es la morada de Dios con los hombres: Habitará con ellos y ellos serán su pueblo, y Dios, habitando realmente en medio de ellos, será su Dios.
    4Y enjugará toda lágrima de sus ojos; y no habrá ya muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque todo lo anterior ya pasó.
    5
    El que estaba sentado en el trono dijo:
    —Mira, hago nuevas todas las cosas. Y añadió: —Escribe: «Estas palabras son fidedignas y veraces».

  • Salmo Responsorial

    Judit 13:18-19

    18
    Ozías entonces dijo a Judit:
    —Bendita seas tú de parte de Dios altísimo, hija, por encima de todas las mujeres de la tierra, y bendito sea Dios, que creó los cielos y la tierra, que te ha guiado para herir en la cabeza al príncipe de nuestros enemigos.
    19Porque la esperanza que tú has tenido no se alejará del corazón de los hombres que se acuerden para siempre del poder de Dios.

  • Evangelio

    Lucas 11:27-28

    27
    Mientras él estaba diciendo todo esto, una mujer de en medio de la multitud, alzando la voz, le dijo:
    —Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.
    28
    Pero él replicó:
    —Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan.