lunes, 14 de septiembre de 2026

Lecturas 14 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    Números 21:4-9

    4Partieron desde el monte Hor camino del Mar Rojo rodeando la tierra de Edom, y en el camino desfalleció el ánimo del pueblo.
    5
    El pueblo habló contra Dios y contra Moisés:
    —¿Por qué nos habéis hecho subir de Egipto para morir en este desierto, donde no hay pan ni agua y nuestra alma no puede más con este alimento tan ligero?
    6El Señor les envió serpientes venenosas que mordieron al pueblo, y murió mucha gente de Israel.
    7
    Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo:
    —Hemos pecado porque hemos hablado contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor que aparte de nosotros las serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
    8
    El Señor dijo a Moisés:
    —Haz una serpiente venenosa y ponla sobre un mástil, y todo el que haya sido mordido y la mire, vivirá.
    9Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un mástil, y si alguien había sido mordido por una serpiente, miraba fijamente la serpiente de bronce y vivía.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 78:1-2, 34-38

    1
    Masquil. De Asaf.
    Atiende a mi Ley, pueblo mío, inclina el oído a los dichos de mi boca.
    2
    Abriré mi boca con parábolas,
    proferiré los misterios de antaño.
    34
    Cuando los hacía perecer, lo buscaban,
    se convertían e iban a Dios de madrugada.
    35
    Se acordaban de que Dios es su Roca,
    el Dios Altísimo, su Redentor.
    36
    Le halagaban con la boca,
    pero le mentían con la lengua.
    37
    Su corazón no era sincero con Él,
    ni se mantenían fieles a su alianza.
    38
    En cambio, Él, que es compasivo,
    perdonaba su culpa y no los destruía. Una y otra vez retiraba su ira, sin encender todo su furor,

  • Segunda Lectura

    Filipenses 2:6-11

    6
    el cual, siendo de condición divina,
    no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios,
    7
    sino que se anonadó a sí mismo
    tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y, mostrándose igual que los demás hombres,
    8
    se humilló a sí mismo haciéndose obediente
    hasta la muerte, y muerte de cruz.
    9
    Y por eso Dios lo exaltó
    y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre;
    10
    para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
    en los cielos, en la tierra y en los abismos,
    11
    y toda lengua confiese:
    «¡Jesucristo es el Señor!», para gloria de Dios Padre.

  • Evangelio

    Juan 3:13-17

    13Pues nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre.
    14Igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre,
    15para que todo el que crea tenga vida eterna en él.
    16Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
    17Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Lecturas 13 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    Eclesiástico 27:30--28:9

    27
    33
    Rencor y cólera, ambos son detestables,
    y el hombre pecador los tendrá dentro.
    28
    1
    El que es vengativo, hallará venganza del Señor;
    Él le tendrá siempre presentes sus pecados.
    2
    Perdona a tu prójimo la ofensa,
    y así, por tu oración, te serán perdonados los pecados.
    3
    Hombre que a hombre guarda rencor,
    ¿cómo osará pedir al Señor la curación?
    4
    El hombre que no tiene misericordia con su semejante,
    ¿cómo se atreve a rezar por sus propios pecados?
    5
    Si él, siendo mortal, guarda rencor,
    ¿quién le perdonará sus pecados? ¿Y pide a Dios la reconciliación?
    6Recuerda tus postrimerías y dejarás de odiar:
    7son corrupción y muerte; así cumplirás los mandatos.
    8Recuerda los preceptos, y no te enojes con el prójimo;
    9
    recuerda la alianza del Altísimo,
    y no tengas en cuenta los errores del prójimo.
    10Abstente de disputas y disminuirás los pecados,
    11
    pues un hombre apasionado enciende riñas;
    el hombre pecador perturba a los amigos y siembra enemistad entre los que están en paz.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 103:1-4, 9-12

    1
    De David.
    Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su Nombre santo.
    2
    Bendice, alma mía, al Señor,
    no olvides ninguno de sus beneficios.
    3
    Él es quien perdona tus culpas,
    quien sana tus enfermedades.
    4
    Quien rescata tu vida de la fosa,
    quien te corona de misericordia y compasión.
    9
    No dura siempre su querella,
    ni guarda rencor perpetuamente.
    10
    No nos trata según nuestros pecados,
    ni nos paga según nuestras culpas.
    11
    Pues cuanto se elevan los cielos sobre la tierra,
    así prevalece su misericordia con los que le temen.
    12
    Cuanto dista el oriente del occidente,
    así aleja de nosotros nuestras iniquidades.

  • Segunda Lectura

    Romanos 14:7-9

    7Pues ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni ninguno muere para sí mismo;
    8pues si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor; porque vivamos o muramos, somos del Señor.
    9Para esto Cristo murió y volvió a la vida, para dominar sobre muertos y vivos.

  • Evangelio

    Mateo 18:21-35

    21
    Entonces, se acercó Pedro a preguntarle:
    —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando peque contra mí? ¿Hasta siete?
    22
    Jesús le respondió:
    —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
    23Por eso el Reino de los Cielos viene a ser como un rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos.
    24Puesto a hacer cuentas, le presentaron uno que le debía diez mil talentos.
    25Como no podía pagar, el señor mandó que fuese vendido él con su mujer y sus hijos y todo lo que tenía, y que así pagase.
    26Entonces el siervo se echó a sus pies y le suplicaba: «Ten paciencia conmigo y te pagaré todo».
    27El señor, compadecido de aquel siervo, lo mandó soltar y le perdonó la deuda.
    28Al salir aquel siervo, encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándole, lo ahogaba y le decía: «Págame lo que me debes».
    29Su compañero, se echó a sus pies y se puso a rogarle: «Ten paciencia conmigo y te pagaré».
    30Pero él no quiso, sino que fue y lo hizo meter en la cárcel, hasta que pagase la deuda.
    31Al ver sus compañeros lo ocurrido, se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor lo que había pasado.
    32Entonces su señor lo mandó llamar y le dijo: «Siervo malvado, yo te he perdonado toda la deuda porque me lo has suplicado.
    33¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo la he tenido de ti?»
    34Y su señor, irritado, lo entregó a los verdugos, hasta que pagase toda la deuda.
    35Del mismo modo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada uno no perdona de corazón a su hermano.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Lecturas 12 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    Gálatas 4:4-7

    4Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley,
    5para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
    6Y, puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abbá, Padre!»
    7De manera que ya no eres siervo, sino hijo; y como eres hijo, también heredero por gracia de Dios.

    OR

    Efesios 1:3-6, 11-12

    3
    Bendito sea el Dios y Padre
    de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los cielos,
    4
    ya que en él nos eligió
    antes de la creación del mundo para que fuéramos santos y sin mancha en su presencia, por el amor;
    5
    nos predestinó a ser sus hijos adoptivos
    por Jesucristo conforme al beneplácito de su voluntad,
    6
    para alabanza y gloria de su gracia,
    con la cual nos hizo gratos en el Amado;
    11por quien también fuimos constituidos herederos, predestinados según el designio de quien realiza todo con arreglo al consejo de su voluntad,
    12para que nosotros, los que antes habíamos esperado en el Mesías, sirvamos para alabanza de su gloria.

  • Salmo Responsorial

    Lucas 1:46-55

    46
    María exclamó:
    —Engrandece mi alma al Señor,
    47y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador:
    48
    porque ha puesto los ojos
    en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
    49
    Porque ha hecho en mí cosas grandes
    el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo;
    50
    su misericordia se derrama de generación
    en generación sobre los que le temen.
    51
    Manifestó el poder de su brazo,
    dispersó a los soberbios de corazón.
    52
    Derribó de su trono a los poderosos
    y ensalzó a los humildes.
    53
    Colmó de bienes a los hambrientos
    y a los ricos los despidió vacíos.
    54
    Auxilió a Israel su siervo,
    recordando su misericordia,
    55
    como había prometido a nuestros padres,
    Abrahán y su descendencia para siempre.

  • Evangelio

    Lucas 1:39-57

    39Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
    40y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
    41Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo;
    42
    y exclamando en voz alta, dijo:
    —Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.
    43¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme?
    44Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno;
    45y bienaventurada la que ha creído, porque se cumplirán las cosas que se le han dicho de parte del Señor.
    46
    María exclamó:
    —Engrandece mi alma al Señor,
    47y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador:
    48
    porque ha puesto los ojos
    en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
    49
    Porque ha hecho en mí cosas grandes
    el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo;
    50
    su misericordia se derrama de generación
    en generación sobre los que le temen.
    51
    Manifestó el poder de su brazo,
    dispersó a los soberbios de corazón.
    52
    Derribó de su trono a los poderosos
    y ensalzó a los humildes.
    53
    Colmó de bienes a los hambrientos
    y a los ricos los despidió vacíos.
    54
    Auxilió a Israel su siervo,
    recordando su misericordia,
    55
    como había prometido a nuestros padres,
    Abrahán y su descendencia para siempre.
    56María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.
    57Entretanto le llegó a Isabel el tiempo del parto, y dio a luz un hijo.

viernes, 11 de septiembre de 2026

Lecturas 11 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Corintios 9:16-19, 22-27

    16Porque si evangelizo, no es para mí motivo de gloria, pues es un deber que me incumbe. ¡Ay de mí si no evangelizara!
    17Si lo hiciera por propia iniciativa, tendría recompensa; pero si lo hago por mandato, cumplo una misión encomendada.
    18¿Cuál es entonces mi recompensa? Predicar el Evangelio entregándolo gratuitamente, sin hacer valer mis derechos por el Evangelio.
    19Porque siendo libre de todos, me hice siervo de todos para ganar a cuantos más pueda.
    22Me hice débil con los débiles, para ganar a los débiles. Me he hecho todo para todos, para salvar de cualquier manera a algunos.
    23Y todo lo hago por el Evangelio, para tener yo también parte en él.
    24¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos sin duda corren pero uno solo recibe el premio? Corred de tal modo que lo alcancéis.
    25Los que compiten se abstienen de todo; y ellos para alcanzar una corona corruptible; nosotros, en cambio, una incorruptible.
    26Así pues, yo corro no como a la ventura, lucho no como quien golpea al aire,
    27sino que castigo mi cuerpo y lo someto a servidumbre, no sea que, después de haber predicado a otros, quede yo descalificado.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 84:3-6, 12

    3
    Mi alma añora, desfallece por los atrios del Señor;
    mi corazón y mi carne se alegran por el Dios vivo.
    4
    Hasta el pajarillo encuentra una casa,
    y la golondrina su nido, donde poner sus polluelos: ¡tus altares, Señor de los ejércitos, mi Rey y Dios mío!
    5
    Dichosos los que habitan en tu Casa
    te alabarán por siempre.
    6
    Dichoso el hombre que tiene su auxilio en Ti,
    y en su corazón decide peregrinar.
    12
    Porque el Señor Dios es sol y escudo;
    el Señor concede gracia y gloria; no niega sus bienes a los que caminan en integridad.

  • Evangelio

    Lucas 6:39-42

    39
    Les dijo también una parábola:
    —¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
    40»No está el discípulo por encima del maestro; todo aquel que esté bien instruido podrá ser como su maestro.
    41»¿Por qué te fijas en la mota del ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?
    42¿Cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, deja que saque la mota que hay en tu ojo», no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita: saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad cómo sacar la mota del ojo de tu hermano.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Lecturas 10 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Corintios 8:1-7, 11-13

    1En cuanto a los animales sacrificados a los ídolos, somos conscientes de que todos sabemos discernir. El saber hincha pero la caridad edifica.
    2Si alguno piensa que sabe algo, todavía no sabe como le conviene saber;
    3pero si uno ama a Dios, ése ha sido conocido por Él.
    4Ahora bien, en cuanto a comer de los animales sacrificados a los ídolos, somos conscientes de que no hay ídolos en el mundo y que no hay más dios que el Dios Único.
    5Porque, aunque algunos sean llamados dioses en el cielo o en la tierra, como si de hecho hubiera muchos dioses y muchos señores,
    6para nosotros, sin embargo, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para quien somos nosotros, y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas, y nosotros también por él.
    7Pero no todos tienen este saber: algunos, acostumbrados hasta ahora a los ídolos, comen esa carne como sacrificada a los ídolos, y su conciencia, que es débil, se mancha.
    11Y por tu saber se perderá el débil, el hermano por el que murió Cristo.
    12Y pecando así contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, pecáis contra Cristo.
    13Por eso, si una comida escandaliza a mi hermano, no comeré carne jamás, para no escandalizar a mi hermano.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 139:1-3, 13-14, 23-24

    1
    Al maestro de coro. De David. Salmo.
    Señor, Tú me examinas y me conoces.
    2
    Tú sabes cuándo me siento y me levanto.
    Penetras desde lejos mis pensamientos.
    3
    Camine o descanse, Tú lo adviertes;
    todas mis sendas te son familiares.
    13
    Tú has formado mis entrañas,
    me has plasmado en el vientre de mi madre.
    14
    Te doy gracias porque me has hecho como un prodigio:
    tus obras son maravillosas, bien lo sabe mi alma.
    23
    Examíname, Dios mío, y conoce mi corazón,
    ponme a prueba y conoce mis pensamientos.
    24
    Mira si voy por el mal camino,
    y guíame por el camino eterno. 

  • Evangelio

    Lucas 6:27-38

    27»Pero a vosotros que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian;
    28bendecid a los que os maldicen y rogad por los que os calumnian.
    29Al que te pegue en una mejilla ofrécele también la otra, y al que te quite el manto no le niegues tampoco la túnica.
    30Da a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
    31Como queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo de igual manera con ellos.
    32»Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores aman a quienes les aman.
    33Y si hacéis el bien a quienes os hacen el bien, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores hacen lo mismo.
    34Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tendréis?, pues también los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto.
    35Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada por ello; y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y con los malos.
    36Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.
    37»No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados;
    38dad y se os dará; echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante: porque con la misma medida con que midáis se os medirá.