miércoles, 15 de julio de 2026

Lecturas 15 de Julio de 2026

 

  • Primera Lectura

    Sabiduría 8:2-7, 16-18

    2
    Desde mi juventud la amé y la busqué,
    quise tomarla como esposa mía y me enamoré de su belleza.
    3
    Muestra su nobleza por estar en comunión con Dios,
    y el Señor de todas las cosas la amó con predilección.
    4
    Ella es iniciada en la ciencia de Dios
    y sabe escoger entre sus obras.
    5
    Si poseer riqueza es algo apetecible en la vida,
    ¿qué hay más rico que la sabiduría que lo causa todo?
    6
    Y si es la prudencia la que obra,
    ¿quién mayor artífice que ella entre los seres?
    7
    Si alguien ama la justicia,
    las virtudes son el fruto de sus fatigas. Ella es maestra de templanza y de prudencia, de justicia y fortaleza: nada hay más provechoso para los hombres en la vida.
    16
    Al volver a casa descansaré con ella,
    pues no hay amargura en su convivencia, ni tedio en su compañía; al contrario, da alegría y contento.
    17
    Reflexionaba en mi interior sobre estas cosas
    y las meditaba en mi corazón: que la inmortalidad está en emparentar con la sabiduría,
    18
    y en su amistad, un noble gozo;
    en las fatigas de sus manos, una riqueza inagotable, en su trato asiduo, la prudencia, y en su conversación, la fama. Así, daba vueltas buscando el modo de lograrla.

    OR

    1 Corintios 2:6-13

    6Ahora bien, enseñamos sabiduría entre los perfectos, pero una sabiduría no de este mundo ni de los gobernantes de este mundo que son pasajeros;
    7sino que enseñamos la sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, que Dios predestinó, antes de los siglos, para nuestra gloria.
    8Sabiduría que ninguno de los gobernantes de este mundo ha conocido, porque, de haberla conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria;
    9sino que, según está escrito: Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por el corazón del hombre, las cosas que preparó Dios para los que le aman.
    10A nosotros, en cambio, Dios nos lo reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, incluso las profundidades de Dios.
    11Pues ¿qué hombre sabe lo que hay en el hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también, las cosas de Dios nadie las ha conocido sino el Espíritu de Dios.
    12Pero nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos los dones que Dios nos ha concedido;
    13y enseñamos estas cosas no con palabras aprendidas por sabiduría humana, sino con palabras aprendidas del Espíritu, expresando las cosas espirituales con palabras espirituales.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 16:5-9, 11

    5
    Señor, Tú eres el lote de mi heredad y de mi copa:
    Tú sostienes mi parte.
    6
    Me ha tocado en suerte un lote hermoso;
    me agrada mi heredad.
    7
    Yo bendigo al Señor, que me aconseja;
    hasta de noche mi corazón me instruye.
    8
    Pongo ante mí al Señor sin cesar;
    con Él a mi derecha, no vacilo.
    9
    Por eso se alegra mi corazón,
    se goza mi alma, hasta mi carne descansa en la esperanza.
    11
    Me enseñas la senda de la vida,
    saciedad de gozo en tu presencia, dicha perpetua a tu derecha. 

  • Evangelio

    Mateo 5:13-19

    13»Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa ¿con qué se salará? No vale más que para tirarla fuera y que la pisotee la gente.
    14»Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte;
    15ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.
    16Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.
    17»No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud.
    18En verdad os digo que mientras no pasen el cielo y la tierra, de la Ley no pasará ni la más pequeña letra o trazo hasta que todo se cumpla.
    19Así, el que quebrante uno solo de estos mandamientos, incluso de los más pequeños, y enseñe a los hombres a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. Por el contrario, el que los cumpla y enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

martes, 14 de julio de 2026

Lecturas 14 de Julio de 2026

  • Primera Lectura

    Isaías 7:1-9

    1Sucedió en los días de Ajaz, hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá, que Resín, rey de Siria, y Pecaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron hacia Jerusalén para atacarla —aunque no podrían conquistarla—.
    2La noticia llegó a la casa de David: «Siria ha acampado en Efraím». Entonces se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del bosque por el viento.
    3
    Y el Señor dijo a Isaías:
    —Sal al encuentro de Ajaz, tú y Sear–Yasub, tu hijo, al extremo del acueducto de la alberca de arriba, junto al camino del campo del Batanero,
    4y dile: «Ponte en alerta, pero tranquilo. No temas, que no desmaye tu corazón por esos dos tizones humeantes, por el ardor de la ira de Resín y Siria, y del hijo de Remalías,
    5porque Siria, Efraím y el hijo de Remalías hayan tomado una decisión perversa contra ti diciendo:
    6“Vamos a subir contra Judá, para llenarla de temor, conquistarla y poner como rey de ella al hijo de Tabeel”».
    7
    Porque así ha dicho el Señor Dios:
    «No lo conseguirán ni sucederá. Pues la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Resín.
    8
    Dentro de sesenta y cinco años
    Efraím dejará de ser pueblo.
    9
    La cabeza de Efraím es Samaría,
    y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. Si no creéis, no subsistiréis».

  • Salmo Responsorial

    Salmo 48:2-8

    2
    El Señor es grande y digno de toda alabanza
    en la ciudad de nuestro Dios, su monte santo.
    3
    La más bella cima, gozo de toda la tierra,
    monte Sión, arcano del Norte, ciudad del gran Rey.
    4
    Dios, en sus palacios,
    se muestra como defensa segura.
    5
    Así, cuando se aliaron los reyes,
    y se acercaron juntos,
    6
    al verla, se asombraron,
    se atemorizaron, y huyeron.
    7
    Allí los atrapó el temblor,
    espasmos como de mujer en parto,
    8
    como viento solano
    que destroza las naves de Tarsis.

  • Evangelio

    Mateo 11:20-24

    20Entonces se puso a reprochar a las ciudades donde se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido:
    21—¡Ay de ti, Corazín, ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han obrado en vosotras, hace tiempo que habrían hecho penitencia en saco y ceniza.
    22Sin embargo, os digo que en el día del Juicio Tiro y Sidón serán tratadas con menos rigor que vosotras.
    23»Y tú, Cafarnaún, ¿acaso serás exaltada hasta el cielo? ¡Hasta los infiernos vas a descender! Porque si en Sodoma hubieran sido realizados los milagros que se han obrado en ti, perduraría hasta hoy.
    24En verdad os digo que en el día del Juicio la tierra de Sodoma será tratada con menos rigor que tú.

 

lunes, 13 de julio de 2026

Lecturas 13 de Julio de 2026

 

  • Primera Lectura

    Isaías 1:10-17

    10
    ¡Escuchad la palabra del Señor,
    príncipes de Sodoma! ¡Prestad oído a la Ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
    11
    ¿Qué me importa la multitud de vuestros sacrificios?
    —dice el Señor—. ¡Estoy harto de holocaustos de carneros, y de grasa de animales cebados! La sangre de novillos, corderos y machos cabríos ¡no la quiero!
    12
    Cuando venís ante Mí,
    ¿quién pide eso de vuestras manos para pisar mis atrios?
    13
    No traigáis más ofrendas vanas.
    ¡Abomino del humo del incienso, de los novilunios, sábados y llamadas a asamblea…! ¡No soporto iniquidad y reunión solemne!
    14
    Mi alma aborrece vuestros novilunios y solemnidades,
    me resultan una carga, estoy cansado de soportarlos.
    15
    Cuando eleváis vuestras manos,
    me tapo los ojos para no veros. Cuando multiplicáis vuestras plegarias, no os quiero escuchar: vuestras manos están llenas de sangre.
    16
    Lavaos, purificaos,
    quitad de delante de mis ojos la maldad de vuestras obras, dejad de hacer el mal,
    17
    aprended a hacer el bien:
    buscad la justicia, proteged al oprimido, haced justicia al huérfano, defended la causa de la viuda.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 50:8-9, 16-17, 21, 23

    8
    No te reprendo por tus sacrificios,
    pues tus holocaustos están siempre ante Mí.
    9
    No tomaré de tu casa ni un ternero,
    ni un cabrito de tus apriscos;
    16
    Dios dice al impío:
    «¿Por qué repites mis preceptos y tienes en tu boca mi alianza,
    17
    tú, que aborreces mi doctrina
    y postergas mis mandatos?
    21
    Tú has hecho estas cosas
    y Yo me he callado. Pensabas que soy como tú. Pero Yo te acusaré y te reprocharé cara a cara.
    23
    Quien ofrece un sacrificio de alabanza
    me da gloria. Al que es íntegro en el camino le mostraré la salvación de Dios». 

  • Evangelio

    Mateo 10:34--11:1

    10
    34»No penséis que he venido a traer la paz a la tierra. No he venido a traer la paz sino la espada.
    35
    Porque he venido a enfrentar
    al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra.
    36
    Y los enemigos del hombre
    serán los de su misma casa.
    37»Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
    38Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
    39Quien encuentre su vida, la perderá; pero quien pierda por mí su vida, la encontrará.
    40»Quien a vosotros os recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.
    41Quien recibe a un profeta por ser profeta obtendrá recompensa de profeta, y quien recibe a un justo por ser justo obtendrá recompensa de justo.
    42Y cualquiera que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por el hecho de ser discípulo, en verdad os digo que no quedará sin recompensa.
    11
    1Cuando terminó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

domingo, 12 de julio de 2026

Lecturas 12 de Julio de 2026

 

  • Primera Lectura

    Isaías 55:10-11

    10
    Como la lluvia y la nieve descienden de los cielos,
    y no vuelven allá, sino que riegan la tierra, la fecundan, la hacen germinar, y dan simiente al sembrador y pan a quien ha de comer,
    11
    así será la palabra que sale de mi boca:
    no volverá a mí de vacío, sino que hará lo que Yo quiero y realizará la misión que le haya confiado.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 65:10-14

    10
    Tú visitas la tierra, la riegas,
    y la enriqueces generosamente. El manantial de Dios rebosa de aguas; haces crecer sus trigos, pues así la preparas:
    11
    riegas sus surcos; aplanas sus terrones,
    la ablandas con las lluvias, bendices sus brotes.
    12
    Coronas el año con tus beneficios
    y tus huellas rezuman abundancia.
    13
    Rezuman los pastos del desierto
    y las colinas se ciñen de alegría.
    14
    Las praderas se visten de rebaños
    y los valles se cubren de grano: gritan de alegría y cantan. 

  • Segunda Lectura

    Romanos 8:18-23

    18Porque estoy convencido de que los padecimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria futura que se va a manifestar en nosotros.
    19En efecto, la espera ansiosa de la creación anhela la manifestación de los hijos de Dios.
    20Porque la creación se ve sujeta a la vanidad, no por su voluntad, sino por quien la sometió, con la esperanza
    21de que también la misma creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
    22Pues sabemos que la creación entera gime y sufre con dolores de parto hasta el momento presente.
    23Y no sólo ella, sino que nosotros, que poseemos ya los primeros frutos del Espíritu, también gemimos en nuestro interior aguardando la adopción de hijos, la redención de nuestro cuerpo.

  • Evangelio

    Mateo 13:1-23

    1Aquel día salió Jesús de casa y se sentó a la orilla del mar.
    2Se reunió en torno a él una multitud tan grande, que tuvo que subir a sentarse en una barca, mientras toda la multitud permanecía en la playa.
    3
    Y se puso a hablarles muchas cosas con parábolas:
    —Salió el sembrador a sembrar.
    4Y al echar la semilla, parte cayó junto al camino y vinieron los pájaros y se la comieron.
    5Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra y brotó pronto por no ser hondo el suelo;
    6pero al salir el sol, se agostó y se secó porque no tenía raíz.
    7Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la ahogaron.
    8Otra, en cambio, cayó en buena tierra y comenzó a dar fruto, una parte el ciento, otra el sesenta y otra el treinta.
    9El que tenga oídos, que oiga.
    10
    Los discípulos se acercaron a decirle:
    —¿Por qué les hablas con parábolas?
    11
    Él les respondió:
    —A vosotros se os ha concedido el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no se les ha concedido.
    12Porque al que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará.
    13Por eso les hablo con parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
    14
    Y se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice:
    Con el oído oiréis, pero no entenderéis; con la vista miraréis, pero no veréis.
    15
    Porque se ha embotado el corazón
    de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y han cerrado sus ojos; no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón y se conviertan, y yo los sane.
    16»Bienaventurados, en cambio, vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.
    17Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que estáis viendo y no lo vieron, y oír lo que estáis oyendo y no lo oyeron.
    18»Escuchad, pues, vosotros la parábola del sembrador.
    19A todo el que oye la palabra del Reino y no entiende, viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: esto es lo sembrado junto al camino.
    20Lo sembrado sobre terreno pedregoso es el que oye la palabra, y al momento la recibe con alegría;
    21pero no tiene en sí raíz, sino que es inconstante y, al venir una tribulación o persecución por causa de la palabra, enseguida tropieza y cae.
    22Lo sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y queda estéril.
    23Y lo sembrado en buena tierra es el que oye la palabra y la entiende, y fructifica y produce el ciento, o el sesenta, o el treinta.

    OR

    Mateo 13:1-9

    1Aquel día salió Jesús de casa y se sentó a la orilla del mar.
    2Se reunió en torno a él una multitud tan grande, que tuvo que subir a sentarse en una barca, mientras toda la multitud permanecía en la playa.
    3
    Y se puso a hablarles muchas cosas con parábolas:
    —Salió el sembrador a sembrar.
    4Y al echar la semilla, parte cayó junto al camino y vinieron los pájaros y se la comieron.
    5Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra y brotó pronto por no ser hondo el suelo;
    6pero al salir el sol, se agostó y se secó porque no tenía raíz.
    7Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la ahogaron.
    8Otra, en cambio, cayó en buena tierra y comenzó a dar fruto, una parte el ciento, otra el sesenta y otra el treinta.
    9El que tenga oídos, que oiga.

sábado, 11 de julio de 2026

Lecturas 11 de Julio de 2026

 

  • Primera Lectura

    Isaías 6:1-8

    1El año de la muerte del rey Uzías vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado. El vuelo de su manto llenaba el Templo.
    2Unos serafines se mantenían por encima de Él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban.
    3
    Clamaban entre sí diciendo:
    —¡Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos! ¡Llena está toda la tierra de su gloria!
    4Retemblaron los soportes de los dinteles por el estruendo del clamor, mientras el Templo se llenaba de humo.
    5
    Entonces me dije:
    —¡Ay de mí, estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al Rey, al Señor de los ejércitos!
    6Entonces voló hacia mí uno de los serafines portando una brasa que había tomado del altar con unas tenazas,
    7
    tocó mi boca y dijo:
    —Mira: esto ha tocado tus labios, tu culpa ha sido quitada, y tu pecado, perdonado.
    8
    Entonces oí la voz del Señor, que decía:
    —¿A quién enviaré? ¿Quién irá de nuestra parte? Y respondí: —Aquí estoy. Envíame a mí.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 93:1-2, 5

    1
    El Señor reina. Vestido está de majestad.
    El Señor está vestido, ceñido de poder. Por eso el orbe se mantiene firme; no vacilará.
    2
    Tu trono está firme desde antiguo.
    Tú eres desde siempre.
    5
    Tus preceptos son firmes.
    Tu Casa, Señor, exige la santidad, por días sin término. 

  • Evangelio

    Mateo 10:24-33

    24No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su señor.
    25Al discípulo le basta llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al amo de la casa le han llamado Beelzebul, cuánto más a los de su misma casa.
    26»No les tengáis miedo, porque nada hay oculto que no vaya a ser descubierto, ni secreto que no llegue a saberse.
    27Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a plena luz; y lo que escuchasteis al oído, pregonadlo desde los terrados.
    28No tengáis miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; temed ante todo al que puede hacer perder alma y cuerpo en el infierno.
    29¿No se vende un par de pajarillos por un as? Pues bien, ni uno solo de ellos caerá en tierra sin que lo permita vuestro Padre.
    30En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.
    31Por tanto, no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos.
    32»A todo el que me confiese delante de los hombres, también yo le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
    33Pero al que me niegue delante de los hombres, también yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

  • Primera Lectura

    Proverbios 2:1-9

    1
    Hijo mío, si acoges mis palabras
    y guardas mis preceptos,
    2
    prestando oídos a la sabiduría,
    inclinando tu corazón a la prudencia;
    3
    si invocas el discernimiento
    y apelas a la prudencia,
    4
    si la procuras como a la plata
    y la buscas como a los tesoros,
    5
    entonces comprenderás el temor del Señor
    y hallarás el conocimiento de Dios.
    6
    Porque el Señor da la sabiduría,
    de su boca, el saber y la discreción.
    7
    Él reserva destreza a los rectos,
    es escudo para quienes andan con integridad,
    8
    protege las sendas del derecho,
    y guarda el camino de sus fieles.
    9
    Entonces comprenderás justicia, derecho y rectitud:
    todo buen sendero.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 34:2-11

    2
    (Alef) Bendigo al Señor en todo tiempo;
    su alabanza está en mi boca de continuo.
    3
    (Bet) Mi alma se gloría en el Señor;
    que lo escuchen los humildes y se alegren.
    4
    (Guímel) Engrandeced conmigo al Señor;
    ensalcemos juntos su Nombre.
    5
    (Dálet) Busqué al Señor y me ha escuchado,
    me ha librado de todos mis temores.
    6
    (He) Miradle y brillaréis de gozo,
    vuestros rostros no se avergonzarán.
    7
    (Záin) Cuando el pobre invoca, el Señor le escucha,
    y lo salva de todas sus angustias.
    8
    (Het) El ángel del Señor se sitúa
    alrededor de los que le temen para librarlos.
    9
    (Tet) Gustad y ved qué bueno es el Señor,
    dichoso el hombre que se refugia en Él.
    10
    (Yod) Temed al Señor sus santos,
    que nada falta a los que le temen.
    11
    (Kaf) Los ricos se empobrecen y pasan hambre,
    pero los que buscan al Señor de nada carecen.

  • Evangelio

    Mateo 19:27-29

    27
    Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo:
    —Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué recompensa tendremos?
    28
    Jesús les respondió:
    —En verdad os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, vosotros, los que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
    29Y todo el que haya dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, o hijos, o campos, por causa de mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna.