jueves, 12 de marzo de 2026

Lecturas 12 de Marzo de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 7:23-28

    23Sino que esto fue lo que les ordené: “Escuchad mi voz y Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo y andaréis por todo camino donde os mande, para que os vaya bien”.
    24Ellos, sin embargo, no me escucharon ni prestaron oídos, sino que caminaron según sus designios, siguiendo a su perverso y obstinado corazón, y me dieron la espalda en vez de la cara.
    25Desde el día en que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy, os fui enviando, sin cesar, a tantísimos siervos míos, los profetas.
    26Pero no me escucharon, ni prestaron oídos, sino que endurecieron su cerviz y fueron peores que sus padres.
    27»Les repetirás todas estas palabras, pero no te escucharán. Les gritarás, pero no te responderán.
    28Entonces les dirás: “Ésta es la nación que no ha escuchado la voz del Señor, su Dios, ni aceptó la instrucción. Se perdió la fidelidad, fue arrancada de su boca”.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 95:1-2, 6-9

    1
    ¡Venid!, cantemos jubilosos al Señor,
    aclamemos a la Roca de nuestra salvación.
    2
    Vayamos a su presencia con acción de gracias,
    aclamémosle con salmos.
    6
    Venid, adoremos y postrémonos,
    pongámonos de hinojos ante el Señor, nuestro Hacedor.
    7
    Pues Él es nuestro Dios,
    y nosotros el pueblo que Él apacienta, las ovejas que Él cuida. ¡Ojalá escuchéis hoy su voz!
    8
    No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá,
    como el día de Masá, en el desierto,
    9
    donde me tentaron vuestros padres,
    me pusieron a prueba, aunque habían visto mis obras.

  • Evangelio

    Lucas 11:14-23

    14Estaba expulsando un demonio que era mudo. Y cuando salió el demonio, habló el mudo y la multitud se quedó admirada;
    15
    pero algunos de ellos dijeron:
    —Expulsa los demonios por Beelzebul, el príncipe de los demonios.
    16Y otros, para tentarle, le pedían una señal del cielo.
    17
    Pero él, que conocía sus pensamientos, les replicó:
    —Todo reino dividido contra sí mismo queda desolado y cae casa contra casa.
    18Si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo se sostendrá su reino? Puesto que decís que expulso los demonios por Beelzebul.
    19Si yo expulso los demonios por Beelzebul, vuestros hijos ¿por quién los expulsan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces.
    20Pero si yo expulso los demonios por el dedo de Dios, es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros.
    21»Cuando uno que es fuerte y está bien armado custodia su palacio, sus bienes están seguros;
    22pero si llega otro más fuerte y le vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte su botín.
    23»El que no está conmigo está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Lecturas 11 de Marzo de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Deuteronomio 4:1, 5-9

    1»Ahora, Israel, escucha las leyes y normas que yo os enseño a poner en práctica para que viváis y para que entrando en la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os da, toméis posesión de ella.
    5Mirad que os he enseñado leyes y normas, según me ha ordenado el Señor, mi Dios, para que os comportéis con arreglo a ellas en la tierra en la que vais a entrar a tomar posesión.
    6Observadlas y llevadlas a la práctica, pues serán vuestra sabiduría y vuestro discernimiento a los ojos de los pueblos que, al conocer todos estos mandatos, dirán: «En verdad esa gran nación es un pueblo sabio y juicioso».
    7Porque ¿qué nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos, como lo está el Señor, nuestro Dios, cuantas veces le invocamos?
    8Y ¿qué nación hay tan grande que tenga unas leyes y normas tan justas, como toda esta ley que hoy os entrego?
    9»Guárdate, pues, y cuídate mucho de no olvidar los sucesos que han visto tus ojos, de modo que no se alejen de tu corazón en todos los días de tu vida; y enséñalos a tus hijos y a los hijos de tus hijos.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 147:12-13, 15-16, 19-20

    12
    Glorifica al Señor, Jerusalén,
    alaba a tu Dios, Sión.
    13
    Porque ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
    ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
    15
    Él envía su orden a la tierra,
    su palabra corre veloz.
    16
    Él dispensa la nieve como lana,
    esparce la escarcha como ceniza.
    19
    Él anuncia su palabra a Jacob,
    sus decretos y sus preceptos a Israel.
    20
    No ha obrado así con ninguna otra nación,
    ni les ha dado a conocer sus preceptos. ¡Aleluya! 

  • Evangelio

    Mateo 5:17-19

    17»No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud.
    18En verdad os digo que mientras no pasen el cielo y la tierra, de la Ley no pasará ni la más pequeña letra o trazo hasta que todo se cumpla.
    19Así, el que quebrante uno solo de estos mandamientos, incluso de los más pequeños, y enseñe a los hombres a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. Por el contrario, el que los cumpla y enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

martes, 10 de marzo de 2026

Lecturas 10 de Marzo de 2026

 

  • Primera Lectura

    Jeremías 17:5-10

    5
    Esto dice el Señor:
    «Maldito el varón que confía en el hombre y pone en la carne su apoyo, mientras su corazón se aparta del Señor.
    6
    Será como matojo de la estepa,
    que no verá venir la dicha, pues habita en terrenos resecos del desierto, en tierra salobre e inhóspita.
    7
    Bendito el varón que confía en el Señor,
    y el Señor es su confianza.
    8
    Será como árbol plantado junto al agua,
    que extiende sus raíces a la corriente, no teme que llegue el calor, y sus hojas permanecerán lozanas, no se inquietará en año de sequía, ni dejará de dar frutos.
    9
    Lo más falaz de todo es el corazón,
    y lo más insanable. ¿Quién lo entiende?
    10
    Yo, el Señor, escudriño el corazón,
    examino las entrañas, para retribuir a cada uno según su conducta, según el fruto de sus obras.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 1:1-4, 6

    1
    Dichoso el hombre
    que no sigue el consejo de impíos, ni se detiene en el camino de pecadores, ni toma asiento con farsantes,
    2
    sino que se complace en la Ley del Señor,
    y noche y día medita en su Ley.
    3
    Será como un árbol
    plantado al borde de la acequia, que da fruto a su tiempo, y no se marchitan sus hojas: cuanto hace prospera.
    4
    No así los impíos, no así.
    Son como polvo que dispersa el viento.
    6
    Porque el Señor vela sobre el camino de los justos,
    mientras el de los impíos acaba en perdición. 

  • Evangelio

    Lucas 16:19-31

    19»Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino finísimo, y todos los días celebraba espléndidos banquetes.
    20En cambio, un pobre llamado Lázaro yacía sentado a su puerta, cubierto de llagas,
    21deseando saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían a lamerle las llagas.
    22Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán; murió también el rico y fue sepultado.
    23Estando en los infiernos, en medio de los tormentos, levantando sus ojos vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno;
    24y gritando, dijo: «Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y me refresque la lengua, porque estoy atormentado en estas llamas».
    25Contestó Abrahán: «Hijo, acuérdate de que tú recibiste bienes durante tu vida y Lázaro, en cambio, males; ahora aquí él es consolado y tú atormentado.
    26Además de todo esto, entre vosotros y nosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieren atravesar de aquí hasta vosotros, no pueden; ni tampoco pueden pasar de ahí hasta nosotros».
    27Y él dijo: «Te ruego entonces, padre, que le envíes a casa de mi padre,
    28porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también a este lugar de tormentos».
    29Pero replicó Abrahán: «Tienen a Moisés y a los Profetas. ¡Que los oigan!»
    30Él dijo: «No, padre Abrahán; pero si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán».
    31Y le dijo: «Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se convencerán aunque uno resucite de entre los muertos».

lunes, 9 de marzo de 2026

Lecturas 9 de Marzo de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    2 Reyes 5:1-15

    1Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, era un hombre importante ante su señor, y muy respetado porque gracias a él el Señor había concedido la victoria a Siria. Este hombre, que era un valiente, padecía lepra.
    2Los sirios habían realizado una incursión, y habían traído a una muchacha jovencita de tierra de Israel, que había pasado al servicio de la mujer de Naamán.
    3
    Le dijo a su señora:
    —Ojalá mi señor estuviera ante el profeta que hay en Samaría. Seguro que él lo curaría de la lepra.
    4
    Naamán fue y se lo contó a su señor diciendo:
    —Esto y aquello ha dicho la muchacha procedente de Israel.
    5
    Contestó el rey de Siria:
    —Anda, vete; yo enviaré cartas al rey de Israel. Partió llevando consigo diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez trajes.
    6Llevó también la carta al rey de Israel que decía: «Al presente, cuando te llegue esta carta, te envío a Naamán, mi siervo, para que lo cures de la lepra».
    7
    Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras diciendo:
    —¿Acaso soy Dios para hacer morir o vivir, que éste me envía un hombre a fin de que lo cure de la lepra? Poned atención y veréis que busca un motivo contra mí.
    8
    Eliseo, el hombre de Dios, al oír que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras, envió a decir al rey:
    —¿Por qué te rasgas las vestiduras? Que venga hasta mí y sabrá que hay un profeta en Israel.
    9Llegó Naamán con sus caballos y su carruaje y se detuvo en la puerta de la casa de Eliseo.
    10
    Eliseo le envió un mensajero a decirle:
    —Vete y lávate siete veces en el Jordán y tu carne volverá a quedar sana.
    11
    Naamán se irritó y se dispuso a marchar diciendo:
    —Yo me imaginaba que a buen seguro saldría hasta mí y de pie invocaría el nombre del Señor, su Dios; pondría su mano donde está la lepra y me curaría de ella.
    12
    ¿Acaso no son los ríos de Damasco, el Amaná y el Parpar, mejores que todos los ríos de Israel, para lavarme en ellos y quedar limpio?
    Dio media vuelta y se marchó con rabia.
    13
    Pero se le acercaron sus siervos y le hablaron diciendo:
    —Padre, si el profeta te hubiera mandado algo difícil, ¿no lo habrías hecho? Cuánto más si te ha dicho: «Lávate y te quedarás limpio».
    14Bajó y se metió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios, y entonces su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio.
    15
    Volvió con todo su acompañamiento adonde estaba el hombre de Dios, entró y se detuvo ante él diciendo:
    —Reconozco ciertamente que no hay otro Dios en toda la tierra sino el Dios de Israel. Ahora, por favor, recibe un regalo de tu siervo.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 42:2-3; 43:3-4

    42
    2
    Como ansía la cierva las corrientes de agua,
    así te ansía mi alma, Dios mío.
    3
    Mi alma está sedienta de Dios, del Dios vivo.
    ¿Cuándo podré ir a ver el rostro de Dios?
    43
    3
    Envía tu luz y tu verdad;
    que ellas me guíen y me conduzcan a tu monte santo, a tus moradas;
    4
    Y me acercaré al altar de Dios,
    al Dios de mi alegría y de mi gozo, y te alabaré con la cítara, ¡oh Dios, Dios mío!

  • Evangelio

    Lucas 4:24-30

    24
    Y añadió:
    —En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su tierra.
    25Os digo de verdad que muchas viudas había en Israel en tiempos de Elías, cuando durante tres años y seis meses se cerró el cielo y hubo gran hambre por toda la tierra;
    26y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
    27Muchos leprosos había también en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, más que Naamán el Sirio.
    28Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira
    29y se levantaron, le echaron fuera de la ciudad y lo llevaron hasta la cima del monte sobre el que estaba edificada su ciudad para despeñarle.
    30Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.

sábado, 7 de marzo de 2026

Lecturas 8 de Marzo de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Éxodo 17:3-7

    3
    Pero el pueblo continuaba sediento y murmuró contra Moisés:
    —¿Por qué nos has sacado de Egipto para dejarnos morir de sed, a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?
    4
    Moisés clamó al Señor diciendo:
    —¿Qué puedo hacer con este pueblo? Casi llegan a apedrearme.
    5
    Respondió el Señor a Moisés:
    —Pasa delante del pueblo acompañado de algunos ancianos de Israel, lleva en tu mano el bastón con que golpeaste el Nilo y emprende la marcha.
    6
    Yo estaré junto a ti sobre la roca en el Horeb; golpearás la roca y saldrá agua para que beba el pueblo.
    Lo hizo así Moisés a la vista de los ancianos de Israel.
    7Y llamó a aquel lugar Masá y Meribá por la querella de los hijos de Israel y por haber tentado al Señor diciendo: «¿Está el Señor entre nosotros, o no?»

  • Salmo Responsorial

    Salmo 95:1-2, 6-9

    1
    ¡Venid!, cantemos jubilosos al Señor,
    aclamemos a la Roca de nuestra salvación.
    2
    Vayamos a su presencia con acción de gracias,
    aclamémosle con salmos.
    6
    Venid, adoremos y postrémonos,
    pongámonos de hinojos ante el Señor, nuestro Hacedor.
    7
    Pues Él es nuestro Dios,
    y nosotros el pueblo que Él apacienta, las ovejas que Él cuida. ¡Ojalá escuchéis hoy su voz!
    8
    No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá,
    como el día de Masá, en el desierto,
    9
    donde me tentaron vuestros padres,
    me pusieron a prueba, aunque habían visto mis obras.

  • Segunda Lectura

    Romanos 5:1-2, 5-8

    1Justificados, por tanto, por la fe, estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,
    2por quien también tenemos acceso en virtud de la fe a esta gracia en la que permanecemos, y nos gloriamos apoyados en la esperanza de la gloria de Dios.
    5Una esperanza que no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado.
    6Porque Cristo, cuando todavía nosotros éramos débiles, murió por los impíos en el tiempo establecido.
    7En realidad, es difícil encontrar alguien que muera por un hombre justo. Quizá alguien se atreva a morir por una persona buena.
    8Pero Dios demuestra su amor hacia nosotros porque, siendo todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.

  • Evangelio

    Juan 4:5-42

    5Llegó entonces a una ciudad de Samaría, llamada Sicar, junto al campo que le dio Jacob a su hijo José.
    6Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado en el pozo. Era más o menos la hora sexta.
    7
    Vino una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dijo:
    —Dame de beber
    8—sus discípulos se habían marchado a la ciudad a comprar alimentos.
    9
    Entonces le dijo la mujer samaritana:
    —¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana? —porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
    10
    Jesús le respondió:
    —Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú le habrías pedido a él y él te habría dado agua viva.
    11
    La mujer le dijo:
    —Señor, no tienes nada con qué sacar agua, y el pozo es hondo, ¿de dónde vas a sacar el agua viva?
    12¿O es que eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
    13—Todo el que bebe de esta agua tendrá sed de nuevo —respondió Jesús—,
    14pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed nunca más, sino que el agua que yo le daré se hará en él fuente de agua que salta hasta la vida eterna.
    15—Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla —le dijo la mujer.
    16
    Él le contestó:
    —Anda, llama a tu marido y vuelve aquí.
    17
    —No tengo marido —le respondió la mujer.
    Jesús le contestó: —Bien has dicho: «No tengo marido»,
    18porque has tenido cinco y el que tienes ahora no es tu marido; en esto has dicho la verdad.
    19—Señor, veo que tú eres un profeta —le dijo la mujer—.
    20Nuestros padres adoraron a Dios en este monte, y vosotros decís que el lugar donde se debe adorar está en Jerusalén.
    21
    Le respondió Jesús:
    —Créeme, mujer, llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
    22Vosotros adoráis lo que no conocéis, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación procede de los judíos.
    23Pero llega la hora, y es ésta, en la que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque así son los adoradores que el Padre busca.
    24Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorar en espíritu y en verdad.
    25—Sé que el Mesías, el llamado Cristo, va a venir —le dijo la mujer—. Cuando él venga nos anunciará todas las cosas.
    26
    Le respondió Jesús:
    —Yo soy, el que habla contigo.
    27A continuación llegaron sus discípulos, y se sorprendieron de que estuviera hablando con una mujer. Pero ninguno le preguntó: «¿Qué buscas?», o «¿de qué hablas con ella?»
    28La mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y le dijo a la gente:
    29—Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será él el Cristo?
    30Salieron de la ciudad y fueron adonde él estaba.
    31
    Entretanto los discípulos le rogaban diciendo:
    —Rabbí, come.
    32
    Pero él les dijo:
    —Para comer yo tengo un alimento que vosotros no conocéis.
    33
    Decían los discípulos entre sí:
    —¿Pero es que le ha traído alguien de comer?
    34
    Jesús les dijo:
    —Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.
    35¿No decís vosotros que faltan cuatro meses para la siega? Pues yo os digo: levantad los ojos y mirad los campos que están dorados para la siega;
    36el segador recibe ya su jornal y recoge el fruto para la vida eterna, para que se gocen juntos el que siembra y el que siega.
    37Pues en esto es verdadero el refrán de que uno es el que siembra y otro el que siega.
    38Yo os envié a segar lo que vosotros no habéis trabajado; otros trabajaron y vosotros os habéis aprovechado de su esfuerzo.
    39Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho».
    40Así que, cuando los samaritanos llegaron adonde él estaba, le pidieron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días.
    41Entonces creyeron en él muchos más por su predicación.
    42
    Y le decían a la mujer:
    —Ya no creemos por tu palabra; nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es en verdad el Salvador del mundo.

    OR

    Juan 4:5-15, 19-26, 39-42

    5Llegó entonces a una ciudad de Samaría, llamada Sicar, junto al campo que le dio Jacob a su hijo José.
    6Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado en el pozo. Era más o menos la hora sexta.
    7
    Vino una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dijo:
    —Dame de beber
    8—sus discípulos se habían marchado a la ciudad a comprar alimentos.
    9
    Entonces le dijo la mujer samaritana:
    —¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana? —porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
    10
    Jesús le respondió:
    —Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú le habrías pedido a él y él te habría dado agua viva.
    11
    La mujer le dijo:
    —Señor, no tienes nada con qué sacar agua, y el pozo es hondo, ¿de dónde vas a sacar el agua viva?
    12¿O es que eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
    13—Todo el que bebe de esta agua tendrá sed de nuevo —respondió Jesús—,
    14pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed nunca más, sino que el agua que yo le daré se hará en él fuente de agua que salta hasta la vida eterna.
    15—Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla —le dijo la mujer.
    19—Señor, veo que tú eres un profeta —le dijo la mujer—.
    20Nuestros padres adoraron a Dios en este monte, y vosotros decís que el lugar donde se debe adorar está en Jerusalén.
    21
    Le respondió Jesús:
    —Créeme, mujer, llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
    22Vosotros adoráis lo que no conocéis, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación procede de los judíos.
    23Pero llega la hora, y es ésta, en la que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque así son los adoradores que el Padre busca.
    24Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorar en espíritu y en verdad.
    25—Sé que el Mesías, el llamado Cristo, va a venir —le dijo la mujer—. Cuando él venga nos anunciará todas las cosas.
    26
    Le respondió Jesús:
    —Yo soy, el que habla contigo.
    39Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho».
    40Así que, cuando los samaritanos llegaron adonde él estaba, le pidieron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días.
    41Entonces creyeron en él muchos más por su predicación.
    42
    Y le decían a la mujer:
    —Ya no creemos por tu palabra; nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es en verdad el Salvador del mundo.