jueves, 17 de septiembre de 2026

Lecturas 17 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    Gálatas 6:14-18

    14¡Que yo nunca me gloríe más que en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo!
    15Porque ni la circuncisión ni la falta de circuncisión importan, sino la nueva criatura.
    16Para todos los que sigan esta norma, paz y misericordia, lo mismo que para el Israel de Dios.
    17En adelante, que nadie me importune, porque llevo en mi cuerpo las señales de Jesús.
    18Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu. Amén.

  • Salmo Responsorial

    Gálatas 2:16, 20. Filipenses 1:20-21

    2
    16Y sin embargo, como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por medio de la fe en Jesucristo, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en Cristo y no por las obras de la Ley, ya que por las obras de la Ley ningún hombre será justificado.
    20vivo, pero ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y la vida que vivo ahora en la carne la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.
    1
    20Así es mi expectación y esperanza, de que en nada seré defraudado, sino que con toda seguridad, ahora como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, tanto en mi vida como en mi muerte.
    21Porque para mí, el vivir es Cristo, y el morir una ganancia.

  • Evangelio

    Lucas 9:23-26

    23
    Y les decía a todos:
    —Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz cada día, y que me siga.
    24Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, ése la salvará.
    25»Porque ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero si se destruye a sí mismo o se pierde?
    26Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras, de él se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria y en la del Padre y en la de los santos ángeles.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Lecturas 16 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Corintios 12:31--13:13

    12
    31Aspirad a los carismas mejores. Sin embargo, todavía os voy a mostrar un camino más excelente.
    13
    1Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, sería como el bronce que resuena o un golpear de platillos.
    2Y aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera tanta fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, no sería nada.
    3Y aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo para dejarme quemar, si no tengo caridad, de nada me aprovecharía.
    4La caridad es paciente, la caridad es amable; no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta,
    5no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal,
    6no se alegra por la injusticia, se complace en la verdad;
    7todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
    8La caridad nunca acaba. Las profecías desaparecerán, las lenguas cesarán, la ciencia quedará anulada.
    9Porque ahora nuestro conocimiento es imperfecto, e imperfecta nuestra profecía.
    10Pero cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo imperfecto.
    11Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño, razonaba como niño. Cuando he llegado a ser hombre, me he desprendido de las cosas de niño.
    12Porque ahora vemos como en un espejo, borrosamente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de modo imperfecto, entonces conoceré como soy conocido.
    13Ahora permanecen la fe, la esperanza, la caridad: las tres virtudes. Pero de ellas la más grande es la caridad.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 33:2-5, 12, 22

    2
    Alabad al Señor con la cítara,
    entonadle salmos con el arpa de diez cuerdas.
    3
    Cantadle un cántico nuevo,
    acompasadlo con sonidos de trompeta.
    4
    La palabra del Señor es recta,
    y hace con fidelidad todas sus obras.
    5
    Él ama la justicia y el derecho:
    la tierra está llena de su misericordia.
    12
    Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
    el pueblo que Él se eligió como heredad.
    22
    Que tu misericordia, Señor, esté sobre nosotros,
    que hemos puesto en Ti nuestra esperanza. 

  • Evangelio

    Lucas 7:31-35

    31»Así pues, ¿con quién voy a comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?
    32
    Se parecen a los niños sentados en la plaza y que se gritan unos a otros aquello que dice:
    «Hemos tocado para vosotros la flauta y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado».
    33»Porque viene Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y decís: «Tiene un demonio».
    34Viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: «Fijaos: un hombre comilón y bebedor, amigo de publicanos y de pecadores».
    35»Pero la sabiduría queda acreditada por todos sus hijos.

  • Primera Lectura

    2 Corintios 4:7-15

    7Pero llevamos este tesoro en vasos de barro, para que se reconozca que la sobreabundancia del poder es de Dios y que no proviene de nosotros:
    8en todo atribulados, pero no angustiados; perplejos, pero no desesperados;
    9perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados,
    10llevando siempre en nuestro cuerpo el morir de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
    11Porque nosotros, aunque vivimos, nos vemos continuamente entregados a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
    12De manera que en nosotros actúe la muerte, y en vosotros la vida.
    13Pero teniendo el mismo espíritu de fe —según lo que está escrito: Creí, por eso hablé—, también nosotros creemos, y por eso hablamos,
    14sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también nos resucitará con Jesús y nos pondrá a su lado con vosotros.
    15Porque todo es para vuestro bien, a fin de que la gracia, multiplicada a través de muchos, haga abundar la acción de gracias para la gloria de Dios.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 126:1-6

    1
    Canto de las subidas.
    Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, nos parecía soñar.
    2
    Se nos llenaba de risas la boca,
    la lengua, de cantares de alegría. Entonces se decía entre las naciones: «El Señor ha hecho con ellos cosas grandes».
    3
    El Señor ha hecho con nosotros cosas grandes:
    estamos llenos de alegría.
    4
    Haz volver, Señor, a nuestros cautivos
    como los torrentes del Négueb.
    5
    Los que siembran con lágrimas
    cosechan entre cantares de alegría.
    6
    Al marchar iban llorando,
    llevando las semillas. Al volver vienen cantando, trayendo sus gavillas. 

  • Evangelio

    Juan 17:11-19

    11»Ya no estoy en el mundo, pero ellos están en el mundo y yo voy a Ti. Padre Santo, guarda en tu nombre a aquellos que me has dado, para que sean uno como nosotros.
    12Cuando estaba con ellos yo los guardaba en tu nombre. He guardado a los que me diste y ninguno de ellos se ha perdido, excepto el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura.
    13Pero ahora voy a Ti y digo estas cosas en el mundo, para que tengan mi alegría completa en sí mismos.
    14»Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, lo mismo que yo no soy del mundo.
    15No pido que los saques del mundo, sino que los guardes del Maligno.
    16No son del mundo lo mismo que yo no soy del mundo.
    17Santifícalos en la verdad: tu palabra es la verdad.
    18Lo mismo que Tú me enviaste al mundo, así los he enviado yo al mundo.
    19Por ellos yo me santifico, para que también ellos sean santificados en la verdad.

martes, 15 de septiembre de 2026

Lecturas 15 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    Hebreos 5:7-9

    7Él, en los días de su vida en la tierra, ofreció con gran clamor y lágrimas oraciones y súplicas al que podía salvarle de la muerte, y fue escuchado por su piedad filial,
    8y, aun siendo Hijo, aprendió por los padecimientos la obediencia.
    9Y, llegado a la perfección, se ha hecho causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,

  • Salmo Responsorial

    Salmo 31:2-6, 15-16, 20

    2
    En Ti, Señor, espero;
    no quede yo nunca avergonzado: por tu justicia, líbrame.
    3
    Inclina tu oído hacia mí,
    date prisa en socorrerme. Sé para mí la roca de refugio, el alcázar firme de mi salvación;
    4
    porque Tú eres mi peña, mi fortaleza:
    por honor de tu Nombre, dirígeme y guíame;
    5
    sácame de la red que me han tendido,
    que Tú eres mi refugio.
    6
    En tus manos encomiendo mi espíritu:
    Tú, Señor, Dios fiel, me has rescatado.
    15
    Pero yo confío en Ti, Señor.
    Digo: «Tú eres mi Dios».
    16
    Mi suerte está en tu mano;
    líbrame de la garra de mis enemigos y de mis perseguidores.
    20
    Qué grande es tu bondad,
    la que has reservado para los que te temen, preparado para los que se refugian en Ti, a la vista de los hijos de los hombres.

  • Evangelio

    Juan 19:25-27

    25Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena.
    26
    Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, le dijo a su madre:
    —Mujer, aquí tienes a tu hijo.
    27
    Después le dice al discípulo:
    —Aquí tienes a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa.

    OR

    Lucas 2:33-35

    33Su padre y su madre estaban admirados por las cosas que se decían de él.
    34
    Simeón los bendijo y le dijo a María, su madre:
    —Mira, éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel, y para signo de contradicción
    35—y a tu misma alma la traspasará una espada—, a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Lecturas 14 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    Números 21:4-9

    4Partieron desde el monte Hor camino del Mar Rojo rodeando la tierra de Edom, y en el camino desfalleció el ánimo del pueblo.
    5
    El pueblo habló contra Dios y contra Moisés:
    —¿Por qué nos habéis hecho subir de Egipto para morir en este desierto, donde no hay pan ni agua y nuestra alma no puede más con este alimento tan ligero?
    6El Señor les envió serpientes venenosas que mordieron al pueblo, y murió mucha gente de Israel.
    7
    Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo:
    —Hemos pecado porque hemos hablado contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor que aparte de nosotros las serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
    8
    El Señor dijo a Moisés:
    —Haz una serpiente venenosa y ponla sobre un mástil, y todo el que haya sido mordido y la mire, vivirá.
    9Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un mástil, y si alguien había sido mordido por una serpiente, miraba fijamente la serpiente de bronce y vivía.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 78:1-2, 34-38

    1
    Masquil. De Asaf.
    Atiende a mi Ley, pueblo mío, inclina el oído a los dichos de mi boca.
    2
    Abriré mi boca con parábolas,
    proferiré los misterios de antaño.
    34
    Cuando los hacía perecer, lo buscaban,
    se convertían e iban a Dios de madrugada.
    35
    Se acordaban de que Dios es su Roca,
    el Dios Altísimo, su Redentor.
    36
    Le halagaban con la boca,
    pero le mentían con la lengua.
    37
    Su corazón no era sincero con Él,
    ni se mantenían fieles a su alianza.
    38
    En cambio, Él, que es compasivo,
    perdonaba su culpa y no los destruía. Una y otra vez retiraba su ira, sin encender todo su furor,

  • Segunda Lectura

    Filipenses 2:6-11

    6
    el cual, siendo de condición divina,
    no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios,
    7
    sino que se anonadó a sí mismo
    tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y, mostrándose igual que los demás hombres,
    8
    se humilló a sí mismo haciéndose obediente
    hasta la muerte, y muerte de cruz.
    9
    Y por eso Dios lo exaltó
    y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre;
    10
    para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
    en los cielos, en la tierra y en los abismos,
    11
    y toda lengua confiese:
    «¡Jesucristo es el Señor!», para gloria de Dios Padre.

  • Evangelio

    Juan 3:13-17

    13Pues nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre.
    14Igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre,
    15para que todo el que crea tenga vida eterna en él.
    16Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
    17Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Lecturas 13 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    Eclesiástico 27:30--28:9

    27
    33
    Rencor y cólera, ambos son detestables,
    y el hombre pecador los tendrá dentro.
    28
    1
    El que es vengativo, hallará venganza del Señor;
    Él le tendrá siempre presentes sus pecados.
    2
    Perdona a tu prójimo la ofensa,
    y así, por tu oración, te serán perdonados los pecados.
    3
    Hombre que a hombre guarda rencor,
    ¿cómo osará pedir al Señor la curación?
    4
    El hombre que no tiene misericordia con su semejante,
    ¿cómo se atreve a rezar por sus propios pecados?
    5
    Si él, siendo mortal, guarda rencor,
    ¿quién le perdonará sus pecados? ¿Y pide a Dios la reconciliación?
    6Recuerda tus postrimerías y dejarás de odiar:
    7son corrupción y muerte; así cumplirás los mandatos.
    8Recuerda los preceptos, y no te enojes con el prójimo;
    9
    recuerda la alianza del Altísimo,
    y no tengas en cuenta los errores del prójimo.
    10Abstente de disputas y disminuirás los pecados,
    11
    pues un hombre apasionado enciende riñas;
    el hombre pecador perturba a los amigos y siembra enemistad entre los que están en paz.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 103:1-4, 9-12

    1
    De David.
    Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su Nombre santo.
    2
    Bendice, alma mía, al Señor,
    no olvides ninguno de sus beneficios.
    3
    Él es quien perdona tus culpas,
    quien sana tus enfermedades.
    4
    Quien rescata tu vida de la fosa,
    quien te corona de misericordia y compasión.
    9
    No dura siempre su querella,
    ni guarda rencor perpetuamente.
    10
    No nos trata según nuestros pecados,
    ni nos paga según nuestras culpas.
    11
    Pues cuanto se elevan los cielos sobre la tierra,
    así prevalece su misericordia con los que le temen.
    12
    Cuanto dista el oriente del occidente,
    así aleja de nosotros nuestras iniquidades.

  • Segunda Lectura

    Romanos 14:7-9

    7Pues ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni ninguno muere para sí mismo;
    8pues si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor; porque vivamos o muramos, somos del Señor.
    9Para esto Cristo murió y volvió a la vida, para dominar sobre muertos y vivos.

  • Evangelio

    Mateo 18:21-35

    21
    Entonces, se acercó Pedro a preguntarle:
    —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando peque contra mí? ¿Hasta siete?
    22
    Jesús le respondió:
    —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
    23Por eso el Reino de los Cielos viene a ser como un rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos.
    24Puesto a hacer cuentas, le presentaron uno que le debía diez mil talentos.
    25Como no podía pagar, el señor mandó que fuese vendido él con su mujer y sus hijos y todo lo que tenía, y que así pagase.
    26Entonces el siervo se echó a sus pies y le suplicaba: «Ten paciencia conmigo y te pagaré todo».
    27El señor, compadecido de aquel siervo, lo mandó soltar y le perdonó la deuda.
    28Al salir aquel siervo, encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándole, lo ahogaba y le decía: «Págame lo que me debes».
    29Su compañero, se echó a sus pies y se puso a rogarle: «Ten paciencia conmigo y te pagaré».
    30Pero él no quiso, sino que fue y lo hizo meter en la cárcel, hasta que pagase la deuda.
    31Al ver sus compañeros lo ocurrido, se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor lo que había pasado.
    32Entonces su señor lo mandó llamar y le dijo: «Siervo malvado, yo te he perdonado toda la deuda porque me lo has suplicado.
    33¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo la he tenido de ti?»
    34Y su señor, irritado, lo entregó a los verdugos, hasta que pagase toda la deuda.
    35Del mismo modo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada uno no perdona de corazón a su hermano.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Lecturas 12 de Septiembre de 2026

 

  • Primera Lectura

    Gálatas 4:4-7

    4Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley,
    5para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
    6Y, puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abbá, Padre!»
    7De manera que ya no eres siervo, sino hijo; y como eres hijo, también heredero por gracia de Dios.

    OR

    Efesios 1:3-6, 11-12

    3
    Bendito sea el Dios y Padre
    de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los cielos,
    4
    ya que en él nos eligió
    antes de la creación del mundo para que fuéramos santos y sin mancha en su presencia, por el amor;
    5
    nos predestinó a ser sus hijos adoptivos
    por Jesucristo conforme al beneplácito de su voluntad,
    6
    para alabanza y gloria de su gracia,
    con la cual nos hizo gratos en el Amado;
    11por quien también fuimos constituidos herederos, predestinados según el designio de quien realiza todo con arreglo al consejo de su voluntad,
    12para que nosotros, los que antes habíamos esperado en el Mesías, sirvamos para alabanza de su gloria.

  • Salmo Responsorial

    Lucas 1:46-55

    46
    María exclamó:
    —Engrandece mi alma al Señor,
    47y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador:
    48
    porque ha puesto los ojos
    en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
    49
    Porque ha hecho en mí cosas grandes
    el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo;
    50
    su misericordia se derrama de generación
    en generación sobre los que le temen.
    51
    Manifestó el poder de su brazo,
    dispersó a los soberbios de corazón.
    52
    Derribó de su trono a los poderosos
    y ensalzó a los humildes.
    53
    Colmó de bienes a los hambrientos
    y a los ricos los despidió vacíos.
    54
    Auxilió a Israel su siervo,
    recordando su misericordia,
    55
    como había prometido a nuestros padres,
    Abrahán y su descendencia para siempre.

  • Evangelio

    Lucas 1:39-57

    39Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
    40y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
    41Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo;
    42
    y exclamando en voz alta, dijo:
    —Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.
    43¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme?
    44Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno;
    45y bienaventurada la que ha creído, porque se cumplirán las cosas que se le han dicho de parte del Señor.
    46
    María exclamó:
    —Engrandece mi alma al Señor,
    47y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador:
    48
    porque ha puesto los ojos
    en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
    49
    Porque ha hecho en mí cosas grandes
    el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo;
    50
    su misericordia se derrama de generación
    en generación sobre los que le temen.
    51
    Manifestó el poder de su brazo,
    dispersó a los soberbios de corazón.
    52
    Derribó de su trono a los poderosos
    y ensalzó a los humildes.
    53
    Colmó de bienes a los hambrientos
    y a los ricos los despidió vacíos.
    54
    Auxilió a Israel su siervo,
    recordando su misericordia,
    55
    como había prometido a nuestros padres,
    Abrahán y su descendencia para siempre.
    56María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.
    57Entretanto le llegó a Isabel el tiempo del parto, y dio a luz un hijo.