sábado, 24 de enero de 2026

Lecturas 25 de Enero de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Isaías 8:23--9:3

    8
    23
    Pero no habrá más tinieblas
    donde había angustia. Así como en el tiempo primero menospreció la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, en el tiempo postrero honrará el camino del Mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles.
    9
    1
    El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz;
    a los que habitaban en tierra de sombras de muerte, les ha brillado una luz.
    2
    Multiplicaste el gozo,
    aumentaste la alegría. Se alegran en tu presencia con la alegría de la siega, como se gozan al repartirse el botín.
    3
    Porque el yugo que los cargaba,
    la vara de su hombro, el cetro que los oprimía, los quebraste como en el día de Madián.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 27:1, 4, 13-14

    1
    De David.
    El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién temeré? El Señor es el refugio de mi vida: ¿de quién tendré miedo?
    4
    Una cosa pido al Señor,
    ésta sólo busco: habitar en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de las delicias del Señor y contemplar su Templo.
    13
    Seguro estoy de ver la bondad del Señor
    en la tierra de los vivos.
    14
    Espera en el Señor, sé recio,
    que se reanime tu corazón. ¡Espera en el Señor! 

  • Segunda Lectura

    1 Corintios 1:10-13, 17

    10Os exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos tengáis un mismo lenguaje y a que no haya divisiones entre vosotros, a que viváis unidos en un mismo pensar y en un mismo sentir.
    11Porque, por los de Cloe, me han llegado noticias sobre vosotros, hermanos míos, de que hay discordias entre vosotros.
    12Me refiero a que cada uno de vosotros va diciendo: «Yo soy de Pablo», «Yo, de Apolo», «Yo, de Cefas», «Yo, de Cristo».
    13¿Está dividido Cristo? ¿Es que Pablo fue crucificado por vosotros o fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?
    17Porque Cristo no me envió a bautizar sino a evangelizar, y no con sabiduría de palabras, para no desvirtuar la cruz de Cristo.

  • Evangelio

    Mateo 4:12-23

    12Cuando oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea.
    13Y dejando Nazaret se fue a vivir a Cafarnaún, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y Neftalí,
    14para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
    15
    Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí
    en el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles,
    16
    el pueblo que yacía en tinieblas
    ha visto una gran luz; para los que yacían en región y sombra de muerte una luz ha amanecido.
    17
    Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir:
    —Convertíos, porque está al llegar el Reino de los Cielos.
    18Mientras caminaba junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, pues eran pescadores.
    19
    Y les dijo:
    —Seguidme y os haré pescadores de hombres.
    20Ellos, al momento, dejaron las redes y le siguieron.
    21Pasando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y Juan su hermano, que estaban en la barca con su padre Zebedeo remendando sus redes; y los llamó.
    22Ellos, al momento, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron.
    23Recorría Jesús toda la Galilea enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia del pueblo.

    OR

    Mateo 4:12-17

    12Cuando oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea.
    13Y dejando Nazaret se fue a vivir a Cafarnaún, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y Neftalí,
    14para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
    15
    Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí
    en el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles,
    16
    el pueblo que yacía en tinieblas
    ha visto una gran luz; para los que yacían en región y sombra de muerte una luz ha amanecido.
    17
    Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir:
    —Convertíos, porque está al llegar el Reino de los Cielos.

Lecturas 24 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    2 Samuel 1:1-4, 11-12, 19, 23-27

    1Después de la muerte de Saúl, David, que había regresado de su victoria sobre los amalecitas, se había instalado en Siquelag desde hacía dos días.
    2Al tercer día llegó del campamento de Saúl un hombre con las vestiduras rasgadas y polvo sobre la cabeza. Cuando estuvo junto a David, se postró ante él rostro en tierra
    3
    y David le preguntó:
    —¿De dónde vienes? Él respondió: —Vengo huyendo del campamento de Israel.
    4
    David le dijo:
    —¿Qué es lo que ha pasado? Cuéntamelo. Él contestó: —La gente ha huido de la batalla, y muchos han caído y han muerto; también han muerto Saúl y su hijo Jonatán.
    11Tomó David sus vestiduras y las rasgó, y lo mismo hicieron los que estaban con él.
    12Luego hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta la tarde por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, pues habían caído a espada.
    19
    «¡La gala de Israel yace herida en tus colinas!
    ¡Cómo han caído los valientes!
    23
    Saúl y Jonatán, siempre amados, siempre queridos,
    ni en vida ni en muerte se han separado. ¡Más rápidos que águilas, más fuertes que leones!
    24
    Hijas de Israel, llorad a Saúl,
    que os vestía de púrpura y de lujo, y os adornaba con oro los vestidos.
    25
    ¡Cómo han caído los fuertes en la pelea!
    ¡Jonatán, muerto sobre tus collados!
    26
    Siento angustia por ti, Jonatán,
    hermano mío, tan grato para mí. Era tu amor para mí más preciado que el amor de las mujeres.
    27
    ¡Cómo han caído los valientes,
    cómo han perecido los guerreros!».

  • Salmo Responsorial

    Salmo 80:2-3, 5-7

    2
    Pastor de Israel, inclina tu oído,
    Tú que guías a José como un rebaño, que estás sentado sobre los querubines, muestra tu esplendor
    3
    ante Efraím, Benjamín y Manasés,
    despierta tu fuerza y ven a salvarnos.
    5
    Señor, Dios de los ejércitos,
    ¿hasta cuándo arderás de ira contra la plegaria de tu pueblo?
    6
    Les has dado de comer un pan de lágrimas,
    les has dado de beber lágrimas en abundancia.
    7
    Nos has convertido en presa disputada de nuestros vecinos,
    y nuestros enemigos se burlan de nosotros.

  • Evangelio

    Marcos 3:20-21

    20Entonces llegó a casa; y se volvió a juntar la muchedumbre, de manera que no podían ni siquiera comer.
    21Se enteraron sus parientes y fueron a llevárselo porque decían que había perdido el juicio.

viernes, 23 de enero de 2026

Lecturas 23 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Samuel 24:3-21

    3Tomó entonces tres mil hombres selectos de todo Israel y marchó en busca de David y sus hombres hacia los roquedales de Yeelim.
    4Llegó a unos apriscos que hay junto al camino donde había una cueva y Saúl entró en ella para sus necesidades. David y sus hombres estaban escondidos en el fondo de la cueva.
    5
    Los hombres de David le dijeron:
    —Mira, hoy es el día que te anunció el Señor: «Pongo a tu enemigo en tus manos para que hagas con él lo que mejor te parezca». David se levantó y cortó sigilosamente la punta del manto de Saúl.
    6Después de esto el corazón de David latía con fuerza por haber cortado la punta del manto de Saúl,
    7
    y dijo a sus hombres:
    —Dios me libre de hacer ningún daño a mi señor, al ungido del Señor, de alzar mi mano contra el que es el ungido del Señor.
    8Amonestó a sus hombres con palabras enérgicas y les prohibió lanzarse contra Saúl. Saúl salió de la cueva y siguió su camino.
    9
    Después salió también David de la cueva y gritó detrás de él:
    —Señor mío, mi rey. Saúl volvió la vista atrás y David inclinándose se postró ante él rostro en tierra,
    10
    y le dijo:
    —¿Por qué escuchas a la gente que va diciendo que David busca tu desgracia?
    11Hoy han visto tus ojos que el Señor te ha puesto en mis manos en la cueva; me decían que te matara, pero te he respetado, pues me dije: «No alzaré mi mano contra mi señor, puesto que es el ungido del Señor».
    12Padre mío, mira en mi mano la punta de tu manto. Si al cortar la punta de tu manto no llegué a matarte, reconoce con claridad que no hay maldad ni delito en mis manos, que nunca he pecado contra ti. Tú, en cambio, me acechas para quitarme la vida.
    13Que el Señor juzgue entre tú y yo. Que Él me vengue de ti, porque mi mano nunca caerá sobre ti.
    14Como dice el antiguo proverbio: «De los malos brota la maldad». Mi mano nunca caerá sobre ti.
    15¿Contra quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién persigues? A un perro muerto, a una pulga.
    16Que el Señor sea juez y dictamine entre tú y yo. Que Él examine y defienda mi causa librándome de tus manos.
    17
    Cuando David terminó de decir todo esto a Saúl, éste respondió:
    —¿No es ésta tu voz, hijo mío, David? Y alzando la voz rompió a llorar.
    18
    Mientras, decía a David:
    —Más justo eres tú que yo. Tú me has proporcionado bienes y yo te he devuelto males.
    19Hoy me has demostrado que te portas bien conmigo, que Dios me ha puesto en tus manos y no me has matado.
    20¿Qué hombre encuentra a su enemigo y le deja seguir tranquilo su camino? Que el Señor te pague el bien que hoy has hecho conmigo.
    21Ahora he comprendido que con toda certeza serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tus manos.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 57:2-4, 6, 11

    2
    Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad de mí,
    que en Ti se refugia mi alma; a la sombra de tus alas me refugio hasta que pase el peligro.
    3
    Invoco al Dios Altísimo,
    a Dios que me lo ha hecho todo.
    4
    Enviará desde los cielos a salvarme
    afrentará a quien me pisotea. Enviará Dios su misericordia y su fidelidad.
    6
    ¡Álzate sobre los cielos, oh Dios,
    sobre toda la tierra sea tu gloria!
    11
    Porque tu misericordia es más grande que los cielos,
    tu fidelidad, más alta que las nubes.

  • Evangelio

    Marcos 3:13-19

    13Y subiendo al monte llamó a los que él quiso, y fueron donde él estaba.
    14Y constituyó a doce, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar
    15con potestad de expulsar demonios:
    16a Simón, a quien le dio el nombre de Pedro;
    17a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes les dio el nombre de Boanerges, es decir, «hijos del trueno»;
    18a Andrés, a Felipe, a Bartolomé, a Mateo, a Tomás, a Santiago el de Alfeo, a Tadeo, a Simón el Cananeo
    19y a Judas Iscariote, el que le entregó.

jueves, 22 de enero de 2026

Lecturas 22 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Samuel 18:6-9; 19:1-7

    18
    6Sucedió que a su regreso, cuando volvía David de vencer al filisteo, las mujeres salían de todas las ciudades de Israel cantando y danzando ante el rey Saúl, al son de alegres panderos y tímpanos.
    7
    Las mujeres cantaban gozosas a coro:
    «Saúl ha matado a mil y David a diez mil».
    8
    Se irritó mucho Saúl y le desagradó esta copla, pues decía:
    —Le atribuyen a David diez mil y a mí sólo mil; no les falta más que hacerlo rey.
    9Desde aquel día Saúl no miraba a David con buenos ojos.
    19
    1Saúl habló a Jonatán, su hijo, y a todos sus servidores sobre la intención de matar a David. Pero Jonatán, hijo de Saúl, tenía mucho afecto a David
    2
    y le previno:
    —Saúl, mi padre, te busca para matarte; por tanto, mañana ten cuidado. Retírate y escóndete.
    3Yo saldré y permaneceré junto a mi padre en la zona en que tú estás. Le hablaré de ti y todo lo que vea te lo comunicaré.
    4
    Contó, pues, Jonatán muchas cosas buenas de David a su padre Saúl, diciéndole:
    —No haga daño el rey a su siervo David, que él nada malo ha hecho; al contrario, sus obras te han sido favorables.
    5Ha puesto su vida en peligro, ha matado al filisteo y el Señor ha concedido una gran victoria a todo Israel. Tú mismo te alegraste al verlo, ¿por qué ahora vas a hacerte reo de sangre inocente, matando a David que no tiene la culpa?
    6
    Saúl atendió las palabras de Jonatán y juró:
    —¡Por vida del Señor, no morirá!
    7Llamó enseguida Jonatán a David y le comunicó todas estas palabras; luego lo llevó ante Saúl y David siguió a su servicio como antes.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 56:2-3, 9-13

    2
    Ten piedad de mí, Dios mío,
    porque un hombre me pisotea, todo el día me hostiga y me oprime;
    3
    todo el día mis adversarios me aplastan,
    son muchos los que me acosan, ¡oh Altísimo!
    9
    Tú llevas la cuenta de mi vida errante;
    recoge mis lágrimas en tu odre: ¿no están en tu libro?
    10
    Entonces retrocederán mis enemigos,
    el día en que yo invoque; pues esto sé, que Dios está de mi parte.
    11
    De Dios alabo la palabra,
    del Señor alabo la palabra
    12
    en Dios confío, no temo:
    ¿qué podrá hacerme un hombre?
    13
    Soy deudor, Dios mío,
    de los votos que te hice, cumpliré los sacrificios de alabanza que te debo;

  • Evangelio

    Marcos 3:7-12

    7Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea.
    8También de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón, vino hacia él una gran multitud al oír las cosas que hacía.
    9Y les dijo a sus discípulos que le tuviesen dispuesta una pequeña barca, por causa de la muchedumbre, para que no le aplastasen;
    10porque sanaba a tantos, que todos los que tenían enfermedades se le echaban encima para tocarle.
    11
    Y los espíritus impuros, cuando lo veían, se arrojaban a sus pies y gritaban diciendo:
    —¡Tú eres el Hijo de Dios!
    12Y les ordenaba con mucha fuerza que no le descubriesen.

miércoles, 21 de enero de 2026

Lecturas 21 de Enero de 2025

 

  • Primera Lectura

    1 Samuel 17:32-33, 37, 40-51

    32
    Entonces David dijo a Saúl:
    —Que nadie se acobarde por este filisteo. Yo, tu siervo, iré y lucharé con él.
    33
    Y Saúl le respondió:
    —Tú no puedes ir a luchar con ese filisteo porque eres un muchacho, en cambio él es un guerrero desde su juventud.
    37
    Y añadió:
    —El Señor, que me ha librado de las garras de leones y de osos, me librará también de la mano de ese filisteo. Entonces Saúl le dijo: —Vete y que el Señor esté contigo.
    40Tomó el cayado en la mano, escogió en el torrente cinco cantos lisos, los puso en el zurrón que usaba también como saco de piedras y, con la honda en la mano, se aproximó al filisteo.
    41El filisteo avanzaba y se acercaba a David precedido de su escudero.
    42Cuando el filisteo miró y vio a David, lo despreció; era sólo un muchacho rubio y de buena presencia.
    43
    El filisteo dijo a David:
    —¿Soy yo un perro para que te acerques a mí con un cayado? Y maldijo a David por sus dioses falsos.
    44
    Luego dijo a David:
    —Ven hasta mí, que voy a entregar tus carnes a las aves del cielo y a las fieras del campo.
    45
    David contestó al filisteo:
    —Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina. Yo, en cambio, voy a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, del Dios de las huestes de Israel a las que has escarnecido.
    46Hoy el Señor te va a entregar en mis manos, te venceré y te arrancaré la cabeza; hoy mismo les daré tu cadáver y los cadáveres de los campamentos filisteos a las aves del cielo y a las fieras de la tierra para que todo el mundo sepa que hay un Dios en Israel.
    47Y toda esta asamblea conocerá que el Señor obtiene la salvación no con espada y lanza: que del Señor es esta guerra y Él os entregará en nuestras manos.
    48Cuando se levantó el filisteo y fue acercándose a David, éste se apresuró y fue corriendo a la pelea contra el filisteo;
    49echó mano al zurrón, sacó una piedra, la lanzó con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente y se desplomó de bruces.
    50Así venció David al filisteo con la honda y la piedra. Lo hirió y lo mató. Y como no tenía espada en su mano,
    51fue corriendo, se quedó en pie sobre el filisteo, agarró su misma espada, la desenvainó, lo mató y le cortó la cabeza. Los filisteos, al ver que había muerto su soldado más valiente, se dieron a la fuga.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 144:1-2, 9-10

    1
    De David.
    Bendito sea el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para la batalla, mis dedos, para la guerra.
    2
    Misericordia mía, fortaleza mía,
    mi alcázar y mi libertador; mi escudo con el que me protejo, el que me somete los pueblos.
    9
    Oh Dios, te cantaré un cántico nuevo;
    con el arpa de diez cuerdas entonaré salmos para Ti.
    10
    Tú, que das la victoria a los reyes,
    que libras a David, tu siervo, de la espada cruel.

  • Evangelio

    Marcos 3:1-6

    1De nuevo entró en la sinagoga. Había allí un hombre que tenía la mano seca.
    2Le observaban de cerca por si lo curaba en sábado, para acusarle.
    3
    Y le dice al hombre que tenía la mano seca:
    —Ponte de pie en medio.
    4
    Y les dice:
    —¿Es lícito en sábado hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida de un hombre o quitársela? Ellos permanecían callados.
    5
    Entonces, mirando con ira a los que estaban a su alrededor, entristecido por la ceguera de sus corazones, le dice al hombre:
    —Extiende la mano. La extendió, y su mano quedó curada.
    6Nada más salir, los fariseos con los herodianos llegaron a un acuerdo contra él, para ver cómo perderle.

martes, 20 de enero de 2026

Lecturas 20 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Samuel 16:1-13

    1
    Dijo el Señor a Samuel:
    —¿Hasta cuándo vas a llorar por Saúl, si yo le he rechazado ya como rey de Israel? Llena el cuerno de aceite y ven, que voy a enviarte a Jesé de Belén, porque he elegido entre sus hijos un rey para mí.
    2
    Samuel respondió:
    —¿Cómo voy a ir? Se enterará Saúl y me matará. Le dijo el Señor: —Llevarás contigo una becerra y dirás: «He venido a ofrecer un sacrificio al Señor».
    3Invitarás a Jesé al sacrificio; luego te indicaré lo que tienes que hacer: me ungirás al que yo te diga.
    4
    Samuel hizo lo que le había dicho el Señor y entró en Belén. Los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro temblando y le dijeron:
    —¿Es pacífica tu venida?
    5
    Samuel respondió:
    —Es pacífica. He venido para ofrecer un sacrificio al Señor. Purificaos y venid conmigo para el sacrificio. Él purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio.
    6Cuando entraron, Samuel vio a Eliab y se dijo: «Seguramente está ante el Señor su ungido».
    7
    Pero el Señor dijo a Samuel:
    —No te fijes en su apariencia, ni en su gran estatura, pues lo he descartado. La mirada de Dios no es como la del hombre. El hombre mira las apariencias pero el Señor mira el corazón.
    8
    Jesé llamó a Abinadab y se lo acercó a Samuel; pero Samuel dijo:
    —Tampoco a éste ha elegido el Señor.
    9
    Luego Jesé acercó a Samá, y Samuel dijo:
    —Tampoco a éste ha elegido el Señor.
    10
    Fue llevando Jesé a sus siete hijos, pero Samuel dijo lo mismo:
    —No ha elegido el Señor a ninguno de éstos.
    11
    Samuel dijo entonces a Jesé:
    —¿No te quedan más hijos? Él respondió: —Todavía queda el más pequeño, que está apacentando el rebaño. Samuel dijo a Jesé: —Manda que lo traigan, pues no nos sentaremos hasta que haya llegado.
    12
    Jesé mandó que lo trajeran. Era rubio, de ojos hermosos y de buena presencia.
    El Señor dijo a Samuel: —Levántate y úngelo. Él es.
    13Tomó, pues, Samuel el cuerno de aceite y lo ungió entre sus hermanos. El espíritu del Señor invadió a David desde aquel día. Samuel se levantó y partió hacia Ramá.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 89:20-22, 27-28

    20
    Un día hablaste en visión
    a tus fieles, diciéndoles: «He prestado mi ayuda a un héroe, he exaltado entre el pueblo a un elegido.
    21
    He hallado a David, mi siervo,
    lo he ungido con mi óleo santo.
    22
    Mi mano estará firme con él,
    mi brazo le hará fuerte.
    27
    Él me invocará: “Tú eres mi Padre,
    mi Dios, la Roca de mi salvación”.
    28
    Yo lo constituiré mi primogénito,
    el más eximio entre los reyes de la tierra.

  • Evangelio

    Marcos 2:23-28

    23Un sábado pasaba él por entre unos sembrados, y sus discípulos mientras caminaban comenzaron a arrancar espigas.
    24
    Los fariseos le decían:
    —Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?
    25
    Y les dijo:
    —¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando se vio necesitado, y tuvieron hambre él y los que le acompañaban?
    26¿Cómo entró en la Casa de Dios en tiempos de Abiatar, sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición —que sólo a los sacerdotes les es lícito comer— y los dio también a los que estaban con él?
    27
    Y les decía:
    —El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.
    28Por tanto, el Hijo del Hombre es señor hasta del sábado.