lunes, 18 de mayo de 2026

Lecturas 18 de Mayo de 2026

 

  • Primera Lectura

    Hechos 2:44-47

    44Todos los creyentes estaban unidos y tenían todas las cosas en común.
    45Vendían las posesiones y los bienes y los repartían entre todos, según las necesidades de cada uno.
    46Todos los días acudían al Templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
    47alabando a Dios y gozando del favor de todo el pueblo. Todos los días el Señor incorporaba a los que habían de salvarse.

    OR

    Colosenses 3:12-17

    12Por tanto, como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de entrañas de misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.
    13Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga queja contra otro; como el Señor os ha perdonado, hacedlo así también vosotros.
    14Sobre todo, revestíos con la caridad, que es el vínculo de la perfección.
    15Y que la paz de Cristo se adueñe de vuestros corazones: a ella habéis sido llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.
    16Que la palabra de Cristo habite en vosotros abundantemente. Enseñaos con la verdadera sabiduría, animaos unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando agradecidos a Dios en vuestros corazones.
    17Y todo cuanto hagáis de palabra o de obra, hacedlo todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 131:1-3

    1
    Canto de las subidas. De David.
    Señor, mi corazón no se ha engreído, ni mis ojos se han alzado altivos. No he marchado en pos de grandezas, ni de portentos que me exceden.
    2
    He moderado y acallado mi alma
    como un niño en el regazo de su madre. Como niño satisfecho está mi alma.
    3
    ¡Espera, Israel, en el Señor,
    desde ahora y para siempre! 

  • Evangelio

    Lucas 12:22-31

    22
    Les dijo a sus discípulos:
    —Por eso os digo: no estéis preocupados por vuestra vida: qué vais a comer; o por vuestro cuerpo: con qué os vais a vestir.
    23Porque la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido.
    24Fijaos en los cuervos: no siembran ni siegan; no tienen despensa ni granero, pero Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que los pájaros!
    25¿Quién de vosotros por mucho que cavile puede añadir un codo a su estatura?
    26Si no podéis ni lo más pequeño, ¿por qué os preocupáis por las demás cosas?
    27Contemplad los lirios, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos.
    28Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios la viste así, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!
    29Así, vosotros no andéis buscando qué comer o qué beber, y no estéis inquietos.
    30Por todas esas cosas se afanan las gentes del mundo. Bien sabe vuestro Padre que estáis necesitados de ellas.
    31Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os añadirán.

domingo, 17 de mayo de 2026

Lecturas 17 de Mayo de 2026

 

  • Primera Lectura

    Hechos 1:1-11

    1Escribí el primer libro, Teófilo, sobre todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar
    2hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por el Espíritu Santo a los apóstoles que él había elegido, fue elevado al cielo.
    3También después de su Pasión, él se presentó vivo ante ellos con muchas pruebas: se les apareció durante cuarenta días y les habló de lo referente al Reino de Dios.
    4
    Mientras estaba a la mesa con ellos les mandó no ausentarse de Jerusalén, sino esperar la promesa del Padre:
    —La que oísteis de mis labios:
    5que Juan bautizó con agua; vosotros, en cambio, seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días.
    6
    Los que estaban reunidos allí le hicieron esta pregunta:
    —Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el Reino de Israel?
    7
    Él les contestó:
    —No es cosa vuestra conocer los tiempos o momentos que el Padre ha fijado con su poder,
    8sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.
    9Y después de decir esto, mientras ellos lo observaban, se elevó, y una nube lo ocultó a sus ojos.
    10Estaban mirando atentamente al cielo mientras él se iba, cuando se presentaron ante ellos dos hombres con vestiduras blancas
    11
    que dijeron:
    —Hombres de Galilea, ¿qué hacéis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que de entre vosotros ha sido elevado al cielo, vendrá de igual manera a como le habéis visto subir al cielo.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 47:2-3, 6-9

    2
    Pueblos todos, batid palmas,
    aclamad a Dios con voces de júbilo.
    3
    Porque el Señor es el Altísimo, temible,
    el gran Rey en toda la tierra.
    6
    Dios sube entre aclamaciones,
    el Señor, al sonar de trompetas.
    7
    Cantad himnos a Dios, cantad,
    cantad himnos a nuestro rey, cantad.
    8
    Que Dios es el rey de toda la tierra,
    cantadle el himno más bello.
    9
    Dios reina sobre las naciones;
    Dios está sentado en su santo trono.

  • Segunda Lectura

    Efesios 1:17-23

    17para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda el Espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle;
    18iluminando los ojos de vuestro corazón, para que sepáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuáles las riquezas de gloria dejadas en su herencia a los santos,
    19y cuál es la suprema grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa.
    20Él la ha puesto por obra en Cristo resucitándole de entre los muertos y sentándole a su derecha en los cielos,
    21por encima de todo principado, potestad, virtud y dominación y de todo cuanto existe, no sólo en este mundo sino también en el venidero.
    22Todo lo sometió bajo sus pies y a él lo constituyó cabeza de todas las cosas en favor de la Iglesia,
    23que es su cuerpo, la plenitud de quien llena todo en todas las cosas.

  • Evangelio

    Mateo 28:16-20

    16Los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
    17Y en cuanto le vieron le adoraron; pero otros dudaron.
    18
    Y Jesús se acercó y les dijo:
    —Se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra.
    19Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo;
    20y enseñándoles a guardar todo cuanto os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.