lunes, 13 de abril de 2026

Lecturas 13 de Abril de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Hechos 4:23-31

    23Puestos en libertad, vinieron a los suyos y les contaron lo que los príncipes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.
    24
    Ellos, al oírlo, elevaron unánimes la voz a Dios y dijeron:
    —Señor, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos,
    25
    el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David tu siervo, dijiste:
    ¿Por qué se han amotinado las naciones, y los pueblos han tramado empresas vanas?
    26
    Se han alzado los reyes de la tierra,
    y los príncipes se han aliado contra el Señor y contra su Cristo.
    27»Pues bien, en esta ciudad, Herodes y Poncio Pilato, con las naciones y los pueblos de Israel, se aliaron contra tu santo Hijo Jesús, al que ungiste,
    28para llevar a cabo cuanto tu mano y tu designio habían previsto que ocurriera.
    29Ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus servidores que puedan proclamar tu palabra con libertad;
    30y extiende la mano para que se realicen curaciones, milagros y prodigios por el nombre de tu santo Hijo Jesús.
    31Cuando terminaron su oración, tembló el lugar en el que estaban reunidos y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios con libertad.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 2:1-9

    1
    ¿Por qué se sublevan las naciones
    y traman los pueblos vanos proyectos?
    2
    Se alzan los reyes de la tierra,
    y los príncipes se confabulan contra el Señor y contra su Ungido:
    3
    «¡Rompamos sus cadenas,
    arrojemos de nosotros su yugo!».
    4
    El que está sentado en los cielos se ríe,
    se burla de ellos el Señor.
    5
    Les habla en su ira,
    con su cólera los aterra:
    6
    «Yo mismo he ungido a mi Rey
    en Sión, mi monte santo».
    7
    Proclamaré el decreto del Señor.
    Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo. Yo te he engendrado hoy.
    8
    Pídeme y te daré en herencia las naciones,
    los confines de la tierra en propiedad.
    9
    Los quebrantarás con barra de hierro;
    los romperás como vaso de alfarero».

  • Evangelio

    Juan 3:1-8

    1Había entre los fariseos un hombre que se llamaba Nicodemo, judío influyente.
    2
    Éste vino a él de noche y le dijo:
    —Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.
    3
    Contestó Jesús y le dijo:
    —En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.
    4
    Nicodemo le respondió:
    —¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?
    5
    Jesús contestó:
    —En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
    6Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es.
    7No te sorprendas de que te haya dicho que debéis nacer de nuevo.
    8El viento sopla donde quiere y oyes su voz pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.

domingo, 12 de abril de 2026

Lecturas 12 de Abril de 2026


Lecturas diarias:
Primera Lectura
Hechos 2:42-47

42
Perseveraban asiduamente en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
43
El temor sobrecogía a todos, y por medio de los apóstoles se realizaban muchos prodigios y señales.
44
Todos los creyentes estaban unidos y tenían todas las cosas en común.
45
Vendían las posesiones y los bienes y los repartían entre todos, según las necesidades de cada uno.
46
Todos los días acudían al Templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
47
alabando a Dios y gozando del favor de todo el pueblo. Todos los días el Señor incorporaba a los que habían de salvarse.


Salmo Responsorial
Salmo 118:2-4, 13-15, 22-24

2
Diga Israel: «El Señor es bueno.
Eterna es su misericordia».
3
Diga la casa de Aarón:
«Eterna es su misericordia».
4
Digan los que temen al Señor:
«Eterna es su misericordia».
13
Me empujaban con violencia para hacerme caer,
pero el Señor me socorrió.
14
El Señor es mi fuerza y mi vigor,
Él es mi salvación.
15
Gritos de júbilo y de victoria
hay en las tiendas de los justos: «La diestra del Señor hace proezas;
22
La piedra que desecharon los constructores
ésta ha llegado a ser la piedra angular.
23
Es el Señor quien ha hecho esto
y es admirable a nuestros ojos.
24
Éste es el día que hizo el Señor,
exultemos y alegrémonos en él.


Segunda Lectura
1 Pedro 1:3-9

3
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha engendrado de nuevo —mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos— a una esperanza viva,
4
a una herencia incorruptible, inmaculada y que no se marchita, reservada en los cielos para vosotros,
5
que, por el poder de Dios, estáis custodiados mediante la fe hasta alcanzar la salvación preparada ya para ser manifestada en el tiempo último.
6
Por eso os alegráis, aunque ahora, durante algún tiempo, tengáis que estar afligidos por diversas pruebas,
7
para que la calidad probada de vuestra fe —mucho más preciosa que el oro perecedero que, sin embargo, se acrisola por el fuego— sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, cuando se manifieste Jesucristo:
8
a quien amáis sin haberlo visto; y en quien, sin verlo todavía, creéis y os alegráis con un gozo inefable y glorioso,
9
alcanzando así la meta de vuestra fe, la salvación de las almas.


Evangelio
Juan 20:19-31

19
Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo:
—La paz esté con vosotros.
20
Y dicho esto les mostró las manos y el costado.
Al ver al Señor, los discípulos se alegraron.
21
Les repitió:
—La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío yo.
22
Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo:
—Recibid el Espíritu Santo;
23
a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos.
24
Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
25
Los otros discípulos le dijeron:
—¡Hemos visto al Señor! Pero él les respondió: —Si no le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no creeré.
26
A los ocho días, estaban otra vez dentro sus discípulos y Tomás con ellos. Aunque estaban las puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo:
—La paz esté con vosotros.
27
Después le dijo a Tomás:
—Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.
28
Respondió Tomás y le dijo:
—¡Señor mío y Dios mío!
29
Jesús contestó:
—Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto hayan creído.
30
Muchos otros signos hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no han sido escritos en este libro.
31
Sin embargo, éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Lecturas 11 de Abril de 2026


Primera Lectura
Hechos 4:13-21

13
Al ver la libertad con que hablaban Pedro y Juan, como sabían que eran hombres sin letras y sin cultura, estaban admirados, puesto que los reconocían como los que habían estado con Jesús;
14
y viendo de pie con ellos al hombre que había sido curado, nada podían oponer.
15
Les mandaron salir fuera del Sanedrín, y deliberaban entre sí:
16
—¿Qué vamos a hacer con estos hombres? Porque es público entre todos los habitantes de Jerusalén que por medio de ellos se ha realizado un signo evidente, y no podemos negarlo.
17
Pero para que no se divulgue más entre el pueblo, vamos a amenazarles para que no hablen más a nadie en este nombre.
18
Y les hicieron llamar y les ordenaron que de ningún modo hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús.
19
Pedro y Juan, sin embargo, les respondieron:
—Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios;
20
porque nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.
21
Ellos, después de amenazarles de nuevo, los soltaron, sin saber cómo castigarlos a causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo ocurrido;

Salmo Responsorial
Salmo 118:1, 14-21

1
¡Aleluya!
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
14
El Señor es mi fuerza y mi vigor,
Él es mi salvación.
15
Gritos de júbilo y de victoria
hay en las tiendas de los justos: «La diestra del Señor hace proezas;
16
la diestra del Señor se ha alzado,
la diestra del Señor hace proezas».
17
No he de morir, viviré
para anunciar las obras del Señor.
18
El Señor me ha castigado duramente,
pero no me ha entregado a la muerte.
19
Abridme las puertas de la justicia:
entraré por ellas y daré gracias al Señor.
20
Ésta es la puerta del Señor:
los justos entrarán por ella.
21
Te doy gracias, porque me has escuchado,
y has sido mi salvación

Evangelio
Marcos 16:9-15

9
Después de resucitar al amanecer del primer día de la semana, se apareció en primer lugar a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios.
10
Ella fue a anunciarlo a los que habían estado con él, que se encontraban tristes y llorosos.
11
Pero ellos, al oír que estaba vivo y que ella lo había visto, no lo creyeron.
12
Después de esto se apareció, bajo distinta figura, a dos de ellos que iban de camino a una aldea;
13
también ellos regresaron y lo comunicaron a los demás, pero tampoco les creyeron.
14
Por último, se apareció a los once cuando estaban a la mesa y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no creyeron a los que lo habían visto resucitado.
15
Y les dijo:
—Id al mundo entero y predicad el Evangelio a todo lo creado.