sábado, 31 de enero de 2026

Lecturas 1 de Febrero de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Sofonías 2:3; 3:12-13

    2
    3
    Buscad al Señor
    todos los humildes de la tierra, que cumplisteis sus mandatos. Buscad la justicia, buscad la humildad; quizás así seáis preservados el día de la ira del Señor.
    3
    12
    Dejaré en medio de ti
    un pueblo humilde y pobre». Y pondrán su esperanza en el Nombre del Señor.
    13
    Los restos de Israel
    no cometerán iniquidad, ni hablarán mentira, ni se encontrará en su boca lengua dolosa. Ellos podrán apacentarse y reposar sin que nadie los espante.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 146:6-10

    6
    que hizo los cielos y la tierra,
    el mar y cuanto hay en él; que guarda fidelidad eternamente;
    7
    que hace justicia a los oprimidos,
    da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos;
    8
    el Señor abre los ojos a los ciegos;
    el Señor endereza a los que se encorvan; el Señor ama a los justos.
    9
    El Señor guarda a los extranjeros,
    sustenta al huérfano y a la viuda, pero tuerce el camino de los impíos.
    10
    El Señor reina eternamente,
    tu Dios, Sión, de generación en generación. 

  • Segunda Lectura

    1 Corintios 1:26-31

    26Considerad, si no, hermanos, vuestra vocación; porque no hay entre vosotros muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
    27sino que Dios escogió la necedad del mundo para confundir a los sabios, y Dios eligió la flaqueza del mundo para confundir a los fuertes;
    28escogió Dios a lo vil, a lo despreciable del mundo, a lo que no es nada, para destruir lo que es,
    29de manera que ningún mortal pueda gloriarse ante Dios.
    30De Él os viene que estéis en Cristo Jesús, a quien Dios lo hizo para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención,
    31para que, como está escrito: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.

  • Evangelio

    Mateo 5:1-12

    1Al ver Jesús a las multitudes, subió al monte; se sentó y se le acercaron sus discípulos;
    2y abriendo su boca les enseñaba diciendo:
    3—Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los Cielos.
    4»Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.
    5»Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra.
    6»Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque quedarán saciados.
    7»Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
    8»Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios.
    9»Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios.
    10»Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque suyo es el Reino de los Cielos.
    11»Bienaventurados cuando os injurien, os persigan y, mintiendo, digan contra vosotros todo tipo de maldad por mi causa.
    12Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas de antes de vosotros.

Lecturas 31 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    2 Samuel 12:1-7, 10-17

    1
    El Señor envió a Natán ante David y cuando llegó a su presencia le dijo:
    —Había dos hombres en una ciudad, uno rico y otro pobre.
    2El rico tenía ovejas y bueyes en abundancia.
    3El pobre no tenía más que una corderilla que había comprado y criado; crecía junto a él y con sus hijos, comiendo de su mismo pan, bebiendo de su mismo vaso y durmiendo en su regazo. Era para él como una hija.
    4Vino una vez un huésped a casa del rico y le dio pena tomar una de sus ovejas o de sus vacas para honrar al recién llegado; así que robó la corderilla al hombre pobre y se la preparó al viajero.
    5
    Se encendió la ira de David contra aquel hombre y dijo a Natán:
    —Vive el Señor, que el que haya hecho tal cosa es reo de muerte;
    6y por haber actuado de esa manera, sin tener compasión, habrá de pagar cuatro veces por la corderilla.
    7
    Dijo entonces Natán a David:
    —Tú eres ese hombre. Así dice el Señor, Dios de Israel: «Yo te he ungido como rey de Israel; Yo te he librado de la mano de Saúl;
    10Por todo esto, por haberme despreciado y haber tomado como esposa la mujer de Urías, el hitita, la espada no se apartará nunca de tu casa».
    11Así dice el Señor: «Suscitaré el mal en tu casa; ante tus ojos te quitaré tus mujeres y se las daré a otro que dormirá con ellas a la luz del sol que vemos.
    12Tú lo has hecho en secreto. Yo lo haré a la vista de todo Israel y a la luz del sol».
    13
    David dijo a Natán:
    —He pecado contra el Señor. Natán le respondió: —El Señor ya ha perdonado tu pecado. No morirás.
    14Pero, por haber ofendido al Señor con esta acción, el hijo que te ha nacido morirá.
    15
    Y Natán se volvió a su casa.
    El Señor hirió al niño que la mujer de Urías le había dado a David, y cayó gravemente enfermo.
    16David rogó al Señor por el niño, ayunó y se encerró pasando las noches acostado en el suelo.
    17Los ancianos de su casa le insistían para que se levantara del suelo, pero él no quiso y no probó bocado con ellos.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 51:12-17

    12
    Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
    y renueva en mi interior un espíritu firme.
    13
    No me arrojes de tu presencia,
    ni me retires tu santo Espíritu.
    14
    Devuélveme el gozo de tu salvación
    y afírmame con un espíritu noble.
    15
    Enseñaré a los malvados tus caminos,
    y se convertirán a Ti los pecadores.
    16
    Líbrame de la sangre, Dios mío,
    Dios de mi salvación; mi lengua anunciará tu justicia.
    17
    Señor, abre mis labios
    y mi boca proclamará tu alabanza.

  • Evangelio

    Marcos 4:35-41

    35
    Aquel día, llegada la tarde, les dice:
    —Crucemos a la otra orilla.
    36Y, despidiendo a la muchedumbre, le llevaron en la barca tal como estaba. Y le acompañaban otras barcas.
    37Y se levantó una gran tempestad de viento, y las olas se echaban encima de la barca, hasta el punto de que la barca ya se inundaba.
    38
    Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal. Entonces le despiertan, y le dicen:
    —Maestro, ¿no te importa que perezcamos?
    39
    Y, puesto en pie, increpó al viento y dijo al mar:
    —¡Calla, enmudece! Y se calmó el viento y sobrevino una gran calma.
    40
    Entonces les dijo:
    —¿Por qué os asustáis? ¿Todavía no tenéis fe?
    41
    Y se llenaron de gran temor y se decían unos a otros:
    —¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

viernes, 30 de enero de 2026

Lecturas 30 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    2 Samuel 11:1-10, 13-17

    1Al cabo de un año, en la época en que los reyes suelen salir a campaña, David envió a Joab con sus más leales y con todo Israel. Hicieron estragos entre los amonitas y sitiaron Rabá. David mientras tanto permaneció en Jerusalén.
    2Sucedió una tarde que David, al levantarse de la cama se puso a pasear por la terraza del palacio real y vio desde allí a una mujer que se estaba bañando. Era muy bella.
    3
    David mandó a preguntar por la mujer y le dijeron:
    —Es Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías, el hitita.
    4David envió a unos para que se la trajesen, y cuando llegó, durmió con ella, que acababa de purificarse de la regla. Después, ella se volvió a casa.
    5
    La mujer quedó embarazada y mandó recado a David para comunicárselo:
    —Estoy encinta.
    6
    David entonces le mandó decir a Joab:
    —Envíame a Urías, el hitita.
    7Cuando llegó Urías, David le preguntó por las tropas y por la marcha de la guerra.
    8
    Luego le dijo a Urías:
    —Baja a tu casa y lávate los pies. Salió Urías de casa del rey y le hicieron llegar un obsequio de la mesa real.
    9Urías durmió a la puerta de la casa del rey junto a otros servidores de su señor, y no bajó a su casa.
    10
    Se lo comunicaron a David:
    —Urías no ha bajado a su casa. Entonces David dijo a Urías: —¿No has hecho un largo camino? ¿Por qué no has bajado a tu casa?
    13David le invitó a comer y beber con él y lo emborrachó. Por la tarde salió para acostarse en su puesto con los servidores de su señor, y tampoco bajó a su casa.
    14Al amanecer David escribió un recado para Joab y se lo envió por medio de Urías.
    15En ese recado escribió: «Poned a Urías en primera línea, donde más recio sea el combate, y dejadlo solo para que sea alcanzado y muera».
    16Así pues, cuando Joab estaba sitiando la ciudad, puso a –Urías en el puesto donde sabía que se encontraban los más aguerridos.
    17Los hombres de la ciudad salieron y atacaron a Joab. Cayeron bastantes de su ejército y de los hombres de David, y también murió Urías, el hitita.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 51:3-7, 10-11

    3
    Ten misericordia de mí, Dios mío, según tu bondad;
    según tu inmensa compasión borra mi delito.
    4
    Lávame por completo de mi culpa,
    y purifícame de mi pecado.
    5
    Pues yo reconozco mi delito,
    y mi pecado está de continuo ante mí.
    6
    Contra Ti, contra Ti sólo he pecado,
    y he hecho lo que es malo a tus ojos. Por eso has de ser justo en tu sentencia, has de tener razón en tu juicio.
    7
    ¡Mira! En culpa nací,
    y en pecado me concibió mi madre.
    10
    Hazme sentir gozo y alegría,
    que exulten los huesos que has quebrado.
    11
    Aparta tu rostro de mis pecados
    y borra todas mis culpas.

  • Evangelio

    Marcos 4:26-34

    26
    Y decía:
    —El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla sobre la tierra,
    27y, duerma o vele, noche y día, la semilla brota y crece, sin que él sepa cómo.
    28Porque la tierra produce fruto ella sola: primero hierba, después espiga y por fin trigo maduro en la espiga.
    29Y en cuanto está a punto el fruto, enseguida mete la hoz, porque ha llegado la siega.
    30
    Y decía:
    —¿A qué se parecerá el Reino de Dios?, o ¿con qué parábola lo compararemos?
    31Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra;
    32pero, una vez sembrado, crece y llega a hacerse mayor que todas las hortalizas, y echa ramas grandes, hasta el punto de que los pájaros del cielo pueden anidar bajo su sombra.
    33Y con muchas parábolas semejantes les anunciaba la palabra, conforme a lo que podían entender;
    34y no les solía hablar nada sin parábolas. Pero a solas, les explicaba todo a sus discípulos.

  • Primera Lectura

    2 Corintios 10:17--11:2

    10
    17El que se gloría, que se gloríe en el Señor.
    18Pues no es hombre probado quien se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien el Señor recomienda.
    11
    1¡Ojalá pudierais soportar un poco mi necedad! ¡Pero sí, soportadme!
    2Porque estoy celoso de vosotros con celo de Dios: os he desposado con un solo esposo para presentaros a Cristo como a una virgen casta.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 45:11-12, 14-17

    11
    Escucha, hija, y mira, presta tu oído,
    olvida tu pueblo y la casa de tu padre:
    12
    y el rey se prendará de tu belleza;
    él es tu señor, inclínate ante él.
    14
    Radiante de gloria, la hija del rey enjoyada
    —de brocados de oro es su vestido,
    15
    con bordados de colores—, es conducida ante el rey.
    Vírgenes, sus damas, forman su séquito, son conducidas ante ti;
    16
    son conducidas en medio de alegría y regocijo;
    entran en el palacio del rey.
    17
    En lugar de tus padres estarán tus hijos;
    los constituirás príncipes por toda la tierra.

  • Evangelio

    Mateo 16:24-27

    24
    Entonces les dijo Jesús a sus discípulos:
    —Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga.
    25Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará.
    26»Porque, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?, o ¿qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
    27Porque el Hijo del Hombre va a venir en la gloria de su Padre acompañado de sus ángeles, y entonces retribuirá a cada uno según su conducta.

jueves, 29 de enero de 2026

Horario de Misas 2026

 


Lecturas 29 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    2 Samuel 7:18-19, 24-29

    18
    Entonces el rey David fue y se presentó ante el Señor diciendo:
    —¿Quién soy yo, Señor Dios, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí?
    19Y aún esto te ha parecido poco, Señor Dios, y has hablado de la casa de tu siervo para un futuro lejano. Es el designio de este hombre, Señor, Dios mío.
    24Tú has consolidado a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre; y Tú, Señor, te has constituido como su Dios.
    25Ahora, pues, Señor Dios, mantén firme para siempre la palabra que has pronunciado sobre tu siervo y sobre su casa, y cumple lo que has dicho.
    26Que tu nombre sea engrandecido para siempre y que se diga: «El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel». Y que la casa de tu siervo David permanezca firme en tu presencia,
    27porque Tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has revelado esto a tu siervo: «Te edificaré una casa». Por eso, tu siervo ha encontrado valor para dirigirte esta oración.
    28Ahora, pues, Señor Dios, Tú eres Dios y tus palabras son verdad; Tú has prometido estos bienes a tu siervo.
    29Dígnate, pues, bendecir la casa de tu siervo para que permanezca en tu presencia para siempre, porque Tú, Señor Dios, has hablado y con tu bendición será bendita para siempre la casa de tu siervo.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 132:1-5, 11-14

    1
    Canto de las subidas.
    Acuérdate, Señor, de David, de todos sus desvelos.
    2
    Del juramento que hizo al Señor,
    de su voto al Fuerte de Jacob:
    3
    «No entraré bajo el techo de mi casa,
    no subiré al lecho de mi reposo;
    4
    no daré sueño a mis ojos,
    ni sosiego a mis párpados,
    5
    hasta que encuentre un lugar para el Señor,
    una morada para el Fuerte de Jacob».
    11
    El Señor juró a David
    una promesa firme de la que no se retractará: «Un fruto de tus entrañas pondré sobre tu trono.
    12
    Si tus hijos guardasen mi alianza,
    y los preceptos que les enseñe, también sus hijos, para siempre, se sentarán sobre tu trono».
    13
    Porque el Señor ha elegido a Sión,
    la ha preferido como su morada:
    14
    «Éste es el lugar de mi reposo para siempre;
    aquí habitaré porque la prefiero».

  • Evangelio

    Marcos 4:21-25

    21
    Y les decía:
    —¿Acaso se enciende la lámpara para ponerla debajo de un celemín o debajo de la cama? ¿No se pone sobre un candelero?
    22Pues no hay cosa escondida que no vaya a saberse, ni secreto que no acabe por hacerse público.
    23Si alguno tiene oídos para oír, que oiga.
    24
    Y les decía:
    —Prestad atención a lo que oís. Con la medida con que midáis se os medirá y hasta se os dará de más.
    25Porque al que tiene se le dará; y al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará.

miércoles, 28 de enero de 2026

Lecturas 28 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    2 Samuel 7:4-17

    4Pero esa misma noche la palabra del Señor llegó sobre Natán en estos términos:
    5—Vete y dile a mi siervo David: «Así dice el Señor: “¿Eres tú el que va a edificar una casa para que Yo habite en ella?
    6Nunca he habitado en una casa desde el día en que hice subir a los hijos de Israel de Egipto hasta el día de hoy, sino que he caminado siempre en una tienda y en un tabernáculo.
    7Y cuando he caminado por todas partes con el pueblo de Israel ¿me he quejado a alguno de los jueces a quienes encargué que apacentaran a mi pueblo Israel, de que no me edificaran una casa de cedro?”».
    8»Y ahora así dirás a mi siervo David: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Yo te he tomado del aprisco, de detrás del rebaño para que seas príncipe sobre mi pueblo Israel;
    9he estado contigo en todas tus andanzas, he eliminado a todos tus enemigos ante ti y he hecho tu nombre grande entre los grandes de la tierra.
    10Asignaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que habite allí y nadie le moleste; los malvados no volverán a oprimirlo como antes,
    11cuando constituí jueces sobre mi pueblo Israel. Te concederé la paz con todos tus enemigos. El Señor te anuncia que Él te edificará una casa.
    12Cuando hayas completado los días de tu vida y descanses con tus padres, suscitaré después de ti un linaje salido de tus entrañas y consolidaré su reino.
    13Él edificará una casa en honor de mi nombre y yo mantendré el trono de su realeza para siempre.
    14Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo; si algo hace mal le castigaré con vara de hombres y con golpes humanos.
    15Pero no apartaré de él mi amor como lo aparté de Saúl a quien alejé de tu presencia;
    16tu casa y tu reino permanecerán para siempre en mi presencia y tu trono será firme también para siempre”».
    17Natán comunicó a David todas estas palabras y esta visión.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 89:4-5, 27-30

    4
    «Una alianza sellé con mi elegido,
    juré a David, mi siervo:
    5
    “Afirmaré tu descendencia para siempre,
    construiré tu trono por todas las generaciones”». (Pausa)
    27
    Él me invocará: “Tú eres mi Padre,
    mi Dios, la Roca de mi salvación”.
    28
    Yo lo constituiré mi primogénito,
    el más eximio entre los reyes de la tierra.
    29
    Le guardaré por siempre mi misericordia,
    mi alianza con él será firme.
    30
    Asentaré su linaje para siempre,
    y su trono como los días de los cielos.

  • Evangelio

    Marcos 4:1-20

    1De nuevo comenzó a enseñar al lado del mar. Y se reunió en torno a él una muchedumbre tan grande, que tuvo que subir a sentarse en una barca, en el mar, mientras toda la muchedumbre permanecía en tierra, en la orilla.
    2Les explicaba con parábolas muchas cosas, y les decía en su enseñanza:
    3—Escuchad: salió el sembrador a sembrar.
    4Y ocurrió que, al echar la semilla, parte cayó junto al camino, y vinieron los pájaros y se la comieron.
    5Parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, por no ser hondo el suelo;
    6pero cuando salió el sol se agostó, y se secó porque no tenía raíz.
    7Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la ahogaron, y no dio fruto.
    8Y otra cayó en tierra buena, y comenzó a dar fruto: crecía y se desarrollaba; y producía el treinta por uno, el sesenta por uno y el ciento por uno.
    9
    Y decía:
    —El que tenga oídos para oír, que oiga.
    10Y cuando se quedó solo, los que le acompañaban junto con los doce le preguntaron por el significado de las parábolas.
    11
    Y les decía:
    —A vosotros se os ha concedido el misterio del Reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo les llega con parábolas,
    12
    de modo que los que miran miren y no vean,
    y los que oyen oigan pero no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone.
    13
    Y les dice:
    —¿No entendéis esta parábola? ¿Y cómo podréis entender las demás parábolas?
    14El que siembra, siembra la palabra.
    15Los que están junto al camino donde se siembra la palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.
    16Los que reciben la semilla sobre terreno pedregoso son aquellos que, cuando oyen la palabra, al momento la reciben con alegría,
    17pero no tienen en sí raíz, sino que son inconstantes; y después, al venir una tribulación o persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan y caen.
    18Hay otros que reciben la semilla entre espinos: son aquellos que han oído la palabra,
    19pero las preocupaciones de este mundo, la seducción de las riquezas y los apetitos de las demás cosas les asedian, ahogan la palabra y queda estéril.
    20Y los que han recibido la semilla sobre la tierra buena son aquellos que oyen la palabra, la reciben y dan fruto: el treinta por uno, el sesenta por uno y el ciento por uno.