viernes, 16 de enero de 2015

Evangelio 16 de Enero de 2015

  • Primera Lectura: Hebreos 4,1-5.11
    "Empeñémonos en entrar en aquel descanso"
    Hermanos: Temamos, no sea que, estando aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros crea que ha perdido la oportunidad. También nosotros hemos recibido la buena noticia, igual que ellos; pero el mensaje que oyeron de nada les sirvió, porque no se adhirieron por la fe a los que lo habían escuchado. En efecto, entramos en el descanso los creyentes, de acuerdo con lo dicho: "He jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso", y eso que sus obras estaban terminadas desde la creación del mundo. Acerca del día séptimo se dijo: "Y descansó Dios el día séptimo de todo el trabajo que había hecho." En nuestro pasaje añade: "No entrarán en mi descanso." Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso, para que nadie caiga, siguiendo aquel ejemplo de rebeldía.
  • Salmo Responsorial: 77
    "No olvidéis las acciones de Dios."
    Lo que oímos y aprendimos, / lo que nuestros padres nos contaron, / lo contaremos a la futura generación: / las alabanzas del Señor, su poder. R. Que surjan y lo cuenten a sus hijos, / para que pongan en Dios su confianza / y no olviden las acciones de Dios, / sino que guarden sus mandamientos. R. Para que no imiten a sus padres, / generación rebelde y pertinaz; / generación de corazón inconstante,/ de espíritu infiel a Dios. R.
  • Evangelio: Marcos 2,1-12
    "El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados"
    Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les preponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados quedan perdonados." Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: "¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?" Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: "¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico "tus pecados quedan perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados..." Entonces le dijo al paralítico: "Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa." Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto una cosa igual."

Yo soy así

Una fórmula fácil con la cual podemos expresar cosas diferentes...


Por: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net




Resulta una fórmula fácil: “soy así, y no busques cambiarme ni esperes que yo mismo quiera cambiar”.

Es una fórmula con la cual podemos expresar cosas diferentes. Entre ellas, nos fijamos en dos. La primera: estamos contentos con nuestro modo de ser y de actuar. La segunda: suponemos que no podemos dejar de ser lo que somos aunque lo deseemos, aunque sintamos cierto desagrado por la “personalidad” que nos caracteriza.

Que hay personas contentas con su modo de ser es innegable. Hay quienes reaccionan de maneras más o menos definidas y piensan que su modo de vivir y de comportarse es el mejor para ellas. Quizá consideren que sus actos no son siempre ejemplares, pero piensan que son los más adecuados a su personalidad, a su historia, a sus antecedentes familiares, al ambiente en el que viven.

En este primer caso, sin embargo, es fácil descubrir peligros sumamente graves. Pensemos, por ejemplo, en quien vive contento en un grupo de tipo mafioso. Si piensa que ese estilo de vida le beneficia, si se siente a gusto en el mismo, si dice “así nací y así viviré mientras no me atrape la policía”, continuará en un estilo de vida inmoral y peligroso. El “yo soy así” hace que viva encadenado en el mundo del mal.

Gracias a Dios, también hay personas que están a gusto por acoger y llevar a la práctica comportamientos buenos y sanos. Quien dice “yo soy así” porque quiere conservar su estilo de vida honesto (en la familia, con los amigos, en el trabajo), aunque le ofrezcan alternativas atrayentes pero peligrosas, está simplemente confirmando una opción sana, que vale la pena mantener en el tiempo.

El segundo caso es más complejo. Se trata de personas que dicen “yo soy así” no porque estén contentas con su estilo de vida, sino porque han llegado a convencerse de que les resulta imposible cambiar, aunque lo desearían.

Pensemos en quien ha adquirido el hábito del tabaco hasta niveles dañinos para su salud, o en quien abusa de bebidas alcohólicas, o en quien es incapaz de mantener sus promesas y compromisos. Cada una de estas situaciones es distinta, pero el denominador común que encontramos en un grupo amplio de personas es que reconocen que les gustaría dejar esos estilos de vida, al mismo tiempo que dicen que no son capaces de lograr lo que desean.

El “yo soy así” de estas personas tal vez es sincero y real. Hay situaciones psicológicas que impiden dar un paso hacia estilos de vida que, esperamos, sean mejores. Pero otras veces el “yo soy así” es un sinónimo de pereza, de apatía, de una rendición fácil ante lo que se posee, aunque uno llegue a sentir pena por verse atrapado en comportamientos que le dañan o dañan a otros.

Fuera de los casos de enfermedades mentales que requieren la ayuda de especialistas, el “yo soy así” de la pereza puede ser superado simplemente con esa voluntad que todos tenemos pero que no siempre sabemos “desempolvar” en las distintas situaciones de la vida.

Si, además, reconocemos que existe un mundo superior, el de lo divino, y que Dios mismo está interesado en darnos una mano y en guiarnos hacia horizontes de vida más solidarios, más justos, más buenos, entonces seremos capaces de pensar y de decir algo nuevo: “sí, hasta ahora he sido así, he vivido de modo equivocado. Pero quiero, y deseo, y pido ayuda, para que de ahora en adelante mi vida avance por derroteros que anhelo profundamente y que me llevarán a comportamientos y estilos de vida más sanos, más nobles, más amigables, más bellos”.

jueves, 15 de enero de 2015

Evangelio 15 de Enero de 2015

  • Primera Lectura: Hebreos 3,7-14
    "Animaos, los unos a los otros, mientras dure este "hoy""
    Hermanos: Como dice el Espíritu Santo: "Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón, como cuando la rebelión, cuando la prueba del desierto, donde me pusieron a prueba vuestros padres y me tentaron, a pesar de haber visto mis obras durante cuarenta años; por eso me indigné contra aquella generación, y dije: "Siempre tienen el corazón extraviado; no han conocido mis caminos, por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso."" ¡Atención, hermanos! Que ninguno de vosotros tenga un corazón malo e incrédulo, que lo lleve a desertar del Dios vivo. Animaos, por el contrario, los unos a los otros, día tras día, mientras dure este "hoy", para que ninguno de vosotros se endurezca, engañado por el pecado. En efecto, somos participes de Cristo, si conservamos firme hasta el final la actitud del principio.
  • Salmo Responsorial: 94
    "Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón.""
    Entrad, postrémonos por tierra, / bendiciendo al Señor, creador nuestro. / Porque él es nuestro Dios, / y nosotros su pueblo, / el rebaño que él guía. R. Ojalá escuchéis hoy su voz: / "No endurezcáis el corazón como en Meribá, / como el día de Masá en el desierto; / cuando vuestros padres me pusieron a prueba / y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R. "Durante cuarenta años / aquella generación me asqueó, y dije: / "Es un pueblo de corazón extraviado, / que no reconoce mi camino; / por eso he jurado en mi cólera / que no entrarán en mi descanso."" R.
  • Evangelio: Marcos 1,40-45
    "La lepra se le quitó, y quedó limpio"
    En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme." Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Quiero: queda limpio." La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: "No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés." Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

El Evangelio Meditado

Curación de un leproso
Milagros
Marcos 1, 40-45. Tiempo Ordinario. Pongamos con sinceridad nuestra vida en manos de Dios con sus méritos y flaquezas.


Por: Miguel Ángel Andrés Ugalde | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Marcos 1, 40-45
Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio». Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio». Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.

Oración introductoria
Señor, si Tú quieres esta meditación puede hacer la diferencia en mi día, y en mi vida. Vengo ante Ti como el leproso, necesito de tu gracia. Tócame y sáname de todas mis iniquidades, de mi egoísmo, de mi soberbia, de mi vanidad, de mi indiferencia.

Petición
Ayúdame, Jesús, a vivir tu Evangelio al convertirme en un apóstol fiel y esforzado de tu Reino.

Meditación del Papa Francisco
Quien reza no teme molestar a Dios y nutre una confianza ciega en su amor de Padre. Confianza ciega como la de los dos no videntes del pasaje del Evangelio, que gritan detrás de Jesús su necesidad de ser sanados. O como el ciego de Jericó, que invoca la intervención del Maestro con una voz más alta de quien quiere callarlo. Jesús nos ha enseñado a rezar  como el amigo molesto que mendiga la comida a media noche, o como la viuda con el juez corrupto.
No sé si quizá esto suena mal, pero rezar es un poco molestar a Dios, para que nos escuche. Pero, el Señor lo dice: como el amigo a media noche, como la viuda al juez... Es atraer los ojos, atraer el corazón de Dios hacia nosotros... Y esto lo han hecho también los leprosos que se le acercaron: 'Si tú quieres, puedes curarme'. Lo han hecho con una cierta seguridad. Así, Jesús nos enseña a rezar. (Cf. S.S. Francisco, 6 de diciembre de 2013, homilía en Santa Marta).
Reflexión
El leproso del evangelio de hoy nos presenta una realidad muy cercana a nosotros: la pobreza de nuestra condición humana. Nosotros la experimentamos y nos la topamos a diario: las asperezas de nuestro carácter que dificultan nuestras relaciones con los demás; la dificultad y la inconstancia en la oración; la debilidad de nuestra voluntad, que aun teniendo buenos propósitos se ve abatida por el egoísmo, la sensualidad, la soberbia ... Triste condición si estuviéramos destinados a vivir bajo el yugo de nuestra miseria humana. Sin embargo, el caso del leproso nos muestra otra realidad que sobrepasa la frontera de nuestras limitaciones humanas: Cristo.

El leproso es consciente de su limitación y sufre por ella, como nosotros con las nuestras, pero al aparecer Cristo se soluciona todo. Cristo conoce su situación y no se siente ajeno a ella, más aún se enternece, como lo hace la mejor de las madres. Quizá nosotros mismos lo hemos visto de cerca. Cuando una madre tiene a su hijo enfermo es cuando más cuidados le brinda, pasa más tiempo con él, le ofrece más cariño, se desvela por él, etc. Así ocurre con Cristo. Y este evangelio nos lo demuestra; el leproso no es despreciado ni se va defraudado, sino que recibe de Cristo lo que necesita y se va feliz, compartiendo a los demás lo que el amor de Dios tiene preparado para sus hijos. Pongamos con sinceridad nuestra vida en manos de Dios con sus méritos y flaquezas para arrancar de su bondad las gracias que necesitamos.

Propósito
Rezar durante el día una jaculatoria que me ayude a transformar mi orgullo en amor. Puede ser: Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo.

Diálogo con Cristo
Gracias, Jesús, por apiadarte de mis dolencias y darme la posibilidad de experimentar tu cercanía en esta meditación. Creo en tu misericordia y humildemente te pido me ayudes a saber reconocer todas mis infidelidades y a poner medios concretos para superarlas. Además confío en que sabré, como el leproso, divulgar tu Buena Nueva de salvación en mi entorno familiar y social, porque lo que más deseo para este 2013, es que muchos otros experimenten tu amor.

miércoles, 14 de enero de 2015

Evangelio 14 de Enero de 2015

  • Primera Lectura: Hebreos 2,14-18
    "Tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser compasivo"
    Hermanos: Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.
  • Salmo Responsorial: 104
    "El Señor se acuerda de su alianza eternamente."
    Dad gracias al Señor, invocad su nombre, / dad a conocer sus hazañas a los pueblos. / Cantadle al son de instrumentos, / hablad de sus maravillas. R. Gloriaos de su nombre santo, / que se alegren los que buscan al Señor. / Recurrid al Señor y a su poder, / buscad continuamente su rostro. R. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo; / hijos de Jacob, su elegido! / El Señor es nuestro Dios, / él gobierna toda la tierra. R. Se acuerda de su alianza eternamente, / de la palabra dada, por mil generaciones; / de la alianza sellada con Abrahán, / del juramento hecho a Isaac. R.
  • Evangelio: Marcos 1,29-39
    "Curó a muchos enfermos de diversos males"
    En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: "Todo el mundo te busca." Él les respondió: "Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido." Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Una interrupción

Cuánto bien puede hacer el progreso, cuando sus aguas van por su cauce


Por: P. Arturo Guerra, LC | Fuente: Catholic.net




Hoy el progreso lo es todo. Progresa la ciencia, progresa la técnica, progresa la sociedad, la medicina; progresan las ideas, progresa la economía, progresan los partidos políticos, progresa el deporte. Todo progresa. Y lo que no progresa se envejece, se enferma, se muere.

Y cuando sale a la luz el libro "Nuevo método revolucionario del cultivo de cebollas", al transcurrir el tiempo en que se escribe, se imprime, se distribuye y se vende, resulta que el método ya no es ni tan nuevo, ni tan revolucionario. Ha sido ya totalmente superado.

Y cuando compramos una computadora último modelo, a la hora de subirla al coche y salir de la tienda, al mismo tiempo, por la puerta de entrada, vemos un camión cargado de nuevas computadoras, precisamente con el modelo posterior al que acabo de adquirir.

Es cierto que muchos de los grandes logros de la humanidad se los debemos al progreso. Indiscutiblemente. Con esta convicción vivimos, y a ella nos acostumbramos.

El único peligro está en extender esta convicción a campos donde el progreso no tiene mucho qué ver. Nuestra mentalidad progresista puede llevarnos a medir absolutamente todo, todo, con parámetros de progreso. Sin que se escape nada. Y esto sí es peligroso.

En nombre del progreso, podemos cambiar las reglas del juego de la vida. ¿Acaso el progreso puede lograr el progreso de las propias reglas del progreso? Quizá no. Porque para fabricar una nueva computadora, tengo que utilizar los mismos principios que usé para fabricar el antiguo modelo. Para lanzar un transbordador al espacio, el astronauta debe tomar en cuenta el mismo principio de la gravedad que la agencia espacial rusa consideró para poner el Sputnik en órbita.

Qué pensaríamos de un científico que nos dijera: "Mira, estoy tratando de inventar un nuevo método para cultivar cebollas. Pero no quiero utilizar semillas de cebolla. Ese método ya está pasado de moda. Fue producto de una mentalidad primitiva y rudimentaria. Yo utilizaré semillas de calabaza. Y ya verás qué bien me van a salir estas nuevas cebollas."

Así que el progreso también tiene sus reglas. No es el progreso por el progreso. Al menos ciertos principios deben resistir la acción del progreso so pena de destruir el progreso mismo.

Es entonces cuando, por poner un ejemplo, respetar una vida desde sus humildes inicios, parecería una actitud contraria al progreso. "Hay que dejar los prejuicios. No se trata de suprimir una vida inocente; sino más bien, de respetar el derecho inalienable de la mujer de interrumpir voluntariamente el embarazo."

De ser coherentes con esta posición, llegará el día en que el robo dejará de ser robo, se convertirá en la transferencia urgente de un bien. Ahorcar a una persona se convertirá en la interrupción necesaria de la respiración ajena. La guerra no será guerra sino diálogo intenso para persuadir al que ignora mis puntos de vista. Y entonces nuestros niños llamarán interrupción voluntaria de la amistad al hecho de golpearse a puños con el amigo. Y cuando desobedezcan a sus papás, no les desobedecerán propiamente; será, a lo mucho, una opción consciente y madura ante las manifestaciones totalitaristas inconvenientes. Y copiar al vecino en un examen será simplemente un ejercicio urgente y formativo del ingenio humano. Y...

Cuánto bien puede hacer el progreso, cuando sus aguas van por su cauce. Cuánto bien debe lograr todavía: hay muchas vacunas que descubrir, muchos combustibles, muchas partículas subatómicas; hay muchos medios de transporte que inventar, muchos programas cibernéticos, muchas técnicas de cultivo de cebollas.

Pero no dejemos que se desborde, que nos inunde, que destruya nuestro mundo. No podemos permitir que venza esos maravillosos diques que con tanto esfuerzo hemos construido a través de la historia de la humanidad: esos diques de la amistad, la sinceridad, la alegría, la solidaridad con el débil e indefenso, la fidelidad, la búsqueda de la verdad, el respeto a la vida, el amor desinteresado y todo aquello que no interrumpe voluntariamente la dignidad de la persona humana.

martes, 13 de enero de 2015

Evangelio 13 de Enero de 2015

  • Primera Lectura: Hebreos 2,5-12
    "Dios juzgó conveniente perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación"
    Hermanos: Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero, del que estamos hablando; de ello dan fe estas palabras: "¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que mires por él? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, todo lo sometiste bajo sus pies." En efecto, puesto a someterle todo, nada dejó fuera de su dominio. Pero ahora no vemos todavía que todo le esté sometido. Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación. El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice: "Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré."
  • Salmo Responsorial: 8
    "Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos."
    ¡Señor, dueño nuestro, / qué admirable es tu nombre / en toda la tierra! / ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, / el ser humano, para darle poder? R. Lo hiciste poco inferior a los ángeles, / lo coronaste de gloria y dignidad, / le diste el mando sobre las obras de tus manos. R. Todo lo sometiste bajo sus pies: / rebaños de ovejas y toros, / y hasta las bestias del campo, / las aves del cielo, los peces del mar, / que trazan sendas por el mar. R.
  • Evangelio: Marcos 1,21-28
    "Enseñaba con autoridad"
    En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios." Jesús lo increpó: "Cállate y sal de él." El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: "¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen." Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

El Evangelio Meditado

Jesús expulsa a un espíritu
Milagros
Marcos 1, 21-28. Tiempo Ordinario. ¿Amamos apasionadamente a la Iglesia que seguimos o es sólo una tradición más?


Por: Juan Mª Piñero | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Marcos 1, 21-28
Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.

Oración introductoria
Señor, son muchas las inmundicias que rodean mi entorno social. No debo, inocentemente, pensar que mi familia y yo estamos exentos a su influencia ni que no contribuímos, un poco o un mucho, a esta triste realidad. Por ello te pido que ilumines mi mente y mi corazón para que este momento de oración me haga crecer en el amor.

Petición
Señor, dame la gracia de conocer y vivir tu doctrina del amor para entregarme a los demás con total desinterés y donación.

Meditación del Papa Francisco
La gente estaba impresionada por la enseñanza de Jesús, porque su palabra tenía autoridad. Jesús no era un predicador común porque su autoridad le venía de la unción especial del Espíritu Santo. Jesús es el Hijo de Dios ungido y enviado para traer la salvación, traer la libertad. Y algunos se escandalizaban de este estilo de Jesús, de su identidad y libertad.
Y nosotros, ¿podemos preguntarnos cuál es nuestra identidad de cristianos? Y Pablo lo dice bien. 'De estas cosas nosotros hablamos no con palabras sugeridas por la sabiduría humana'. La predicación de Pablo no es porque ha hecho un curso en la Lateranense, en la Gregoriana... ¡No, no, no! ¡Sabiduría humana, no! Sino enseñadas por el Espíritu: Pablo predicaba con la unción del Espíritu, expresando cosas espirituales del Espíritu en términos espirituales. Pero, el hombre abandonado a sus fuerzas no comprende las cosas del Espíritu de Dios: el hombre solo no puede entender esto. (Cf. S.S. Francisco, 2 de septiembre de 2014, homilía en Santa Marta).
Reflexión
Resulta gracioso oír a la gente que dice creer en Dios, en la Encarnación de Cristo pero no en la Iglesia, que ellos solos se pueden relacionar con Cristo.

Sin embargo vemos que Jesús acudía a la sinagoga a cumplir con los preceptos siendo Él Dios. Acudía allí a hablar de su Padre y con su Padre.

Observamos que predicaba con autoridad, con la autoridad de quien está apasionado con lo que dice. Los escribas y los fariseos hablaban de lo que habían estudiado pero ¿lo amaban de verdad? ¿Creían de verdad en aquel que esperaban?

Estas mismas preguntas nos llegan hasta nuestros oídos, a nuestras conciencias. ¿Amamos apasionadamente a Aquel que seguimos o es sólo una tradición más? Hay católicos entre nosotros que enseñan con autoridad su fe gracias al testimonio de sus propias vidas y hay otros que la viven exteriormente pero sin amar plenamente a Cristo y a su Esposa, la Santa Iglesia.

¿En qué grupo nos encontramos? Sea cual sea la respuesta, mantengámonos constantes en nuestra lucha para que esa autoridad en la fe crezca en nuestro interior y dejemos de lado lo que quiera mandar más que ella.

Propósito
Ante el dolor y situaciones difíciles, identificarme con Cristo al vivirlas con serenidad y confianza.

Diálogo con Cristo
Gracias, Señor, por enseñarme que lo fundamental en mi vida es la caridad. Ayúdame a amar a mi prójimo con el mismo amor con que te amo a Ti. Dame la gracia de descubrirte y servirte en los demás, porque eso es la verdadera fe cristiana. El milagro de la curación del hombre poseído por un espíritu inmundo me recuerda que quieres hacer conmigo el mayor de los milagros: mi santidad.

lunes, 12 de enero de 2015

Evangelio 12 de Enero de 2014

  • Primera Lectura: Hebreos 1,1-6
    "Dios nos ha hablado por el Hijo"
    En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios."
  • Salmo Responsorial: 96
    "Adorad a Dios, todos sus ángeles."
    El Señor reina, la tierra goza, / se alegran las islas innumerables. / Justicia y derecho sostienen su trono. R. Los cielos pregonan su justicia, / y todos los pueblos contemplan su gloria. / Ante él se postran todos los dioses. R. Porque tú eres, Señor, / altísimo sobre toda la tierra, / encumbrado sobre todos los dioses. R.
  • Evangelio: Marcos 1,14-20
    "Convertíos y creed en el Evangelio"
    Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio." Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

El Evangelio Meditado

Vocación de los primeros discípulos
Tiempo Ordinario
Marcos 1, 14-20. Tiempo Ordinario. El seguimiento de este llamado requiere dejar las cosas de lado y seguirle a Él.


Por: Juan Mª Piñero | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Marcos 1, 14-20
Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: Decía: -El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertios y creed en la Buena Nueva. Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: -Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres. Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.

Oración introductoria
Jesús, creo en tu Evangelio y estoy arrepentido de mis faltas de amor. Me toca a mí y de mí depende el que tus palabras no se pierdan. Me toca a mí el que tu mensaje de salvación llegue a todos los hombres. Te suplico, en esta oración, me des la gracia de comprender que depende de mí que Tú seas más conocido, más amado y más seguido.

Petición
Señor, dame la gracia de seguir tu llamado, cueste lo que cueste.

Meditación del Papa Francisco
Jesús llama a Pedro, Andrés, Santiago y Juan: están pescando, pero dejan enseguida las redes y le siguen. El Señor quiere preparar a sus discípulos para su nueva misión. Es precisamente de Dios, del amor de Dios, preparar los caminos... preparar nuestras vidas, para cada uno de nosotros. Él no nos hace cristianos por generación espontánea: ¡Él prepara! Prepara nuestro camino, prepara nuestra vida, desde hace tiempo:
Parece que Simón, Andrés, Santiago y Juan hayan sido elegidos definitivamente aquí, ¡sí han sido elegidos! ¡Pero ellos en este momento no han sido definitivamente fieles! Después de esta elección se han equivocado, han hecho propuestas no cristianas al Señor: ¡han renegado al Señor! Pedro en grado superlativo, los otros por temor: tienen miedo y se van. Han abandonado al Señor. El Señor prepara. Y luego, después de la Resurrección, el Señor ha tenido que continuar en este camino de preparación hasta el día de Pentecostés. Y después de Pentecostés también, alguno de estos – Pedro, por ejemplo – se ha equivocado y Pablo ha tenido que corregirlo. Pero el Señor prepara. (Cf. S.S. Francisco, 13 de enero de 2014, homilía en Santa Marta).
Reflexión
En este pasaje podemos comprobar cómo Jesús pasa a nuestro lado y nos llama. Cristo se presenta a nosotros en las actividades diarias, cuando menos lo esperamos, ya sea en la oficina, ya sea en las labores de casa. Él nos ve y nos llama.

El seguimiento de este llamado requiere dejar las cosas de lado y seguirle a Él totalmente. Esto no significa que haya que dejar de trabajar en ese momento o salir del trabajo para estar con Él (aunque si fuera posible sería maravilloso, como quien atiende a su mejor amigo recibiéndole en casa y no sólo llamando por teléfono). Jesús nos llama sin importarle lo que somos o cómo somos. No le importa si somos un banquero, un albañil, un ama de casa, un pecador o un santo. Eso sí, una vez que le hemos respondido se nos pide dejarlo todo y seguirlo. Escogió a pescadores y a publicanos. Y no fueran los más inteligentes o capaces de su tiempo. Dios escoge a quien quiere. No hay motivos para tener miedo a fallarle, a no ser del todo fieles a Cristo en nuestro trabajo. Los apóstoles también le dejaron pero, sin embargo, tuvieron el valor de levantarse.

El Papa Juan Pablo II lo dijo al inicio de su pontificado; "no tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo". Hagámoslo porque para Dios nada es imposible.

Propósito
Ser fiel al horario destinado a mi oración diaria, para que Cristo dirija mi pensamiento y mis acciones.

Diálogo con Cristo 
Gracias por ese rato de oración, Padre bueno. Quiero salir de ella convencido de que soy un pobre instrumento, pero que, aun así, Tú me has llamado a colaborar en la extensión de tu Reino. Muchas veces no logro seguirte en todo, me acomodo a lo que implica el menos esfuerzo, pero hoy tengo el firme propósito, confiando en tu gracia, que puedo mejorar.