miércoles, 25 de febrero de 2015

El origen de la vida

Mientras la vida corre frenéticamente y nos lleva, a nuestro lado miles y millones de vidas también hacen la carrera con nosotros


Por: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net




El hombre es curioso por naturaleza. Queremos saber, no sólo cuando somos niños, sino también cuando las canas van cubriendo nuestras cabezas. Uno de los temas que más nos apasiona es descubrir el origen de la vida.

¿Por qué surgió la vida? Las teorías son muchas. Para algunos, todo se debe a la casualidad. Se juntaron unas estructuras con otras, un rayo de sol calentó la mezcla y... “¡milagro!” Perdón, “¡casualidad!” Apareció una cadena compleja, que, con el pasar de los meses, años, milenios, y otros rayos y “casualidades”, permitió la aparición de los primeros organismos precelulares. Y un día la tierra se estremeció de emoción, cuando la primera célula empezó a navegar en un mar de energía y de fuerzas cósmicas...

Otros creen que detrás del origen de la vida hay un diseño, un plan, un proyecto. Desde luego, si se habla de un proyecto, alguno tuvo que haber establecido el plan de fabricación. ¿A quién se le pudo ocurrir poner vida en la tierra? Y, si alguien de fuera inició está aventura que nos sorprende todos los días, ¿por qué lo hizo?

Muchos ya estarán pensando que ese ser proyectista es Dios, y que organizó el mundo por amor. Algunos quizá digan que la vida inició en la tierra gracias a algún extraterrestre, es decir, gracias a algún ser sumamente inteligente que se puso a jugar con los elementos de la tierra, puso la vida en marcha y nos dejó aquí, con todo el “jaleo” montado (al menos en sus inicios...). Pero entonces, con esta hipótesis, lo único que hacemos es posponer la pregunta: ¿quién “hizo” al extraterrestre? Otra vez se asoma el nombre de Dios como respuesta.

Otros renuncian a buscar, es decir, dejan la curiosidad para mejores momentos. De este modo prescinden de una parte importante de sí mismos, ese deseo de saber que inquieta a cada uno cuando las estrellas aparecen sobre nuestras cabezas o cuando una abeja llena las cestillas de sus patas con un buen cargamento de polen... La verdad es que no tiene mucho sentido nacer, llorar, comer, jugar, pisar las flores y perseguir palomas si no comprendemos exactamente qué es eso de la vida y por qué vivimos y morimos en un planeta que gira sin cansarse y en el que cabemos millones y millones de animales y plantas, hombres y bacterias, tiburones y cangrejos...

Otros quizá todavía no han empezado a ponerse la pregunta. Desde que nacieron todo era claro. Había que comer deprisa, estudiar rápido, jugar, jugar y jugar, y luego... ¿Luego? Buscar un trabajo, casarse, tener hijos, jubilarse, tener nietos, y... ¿y después qué?

Mientras la vida corre frenéticamente y nos lleva, nos arrastra, casi sin quererlo, a nuestro lado miles y millones de vidas también hacen la carrera con nosotros. Virus y amebas, serpientes y coyotes, niños con el estómago vacío y niños que necesitan hacer dieta de adelgazamiento. Miles de realidades pasean ante nuestros ojos, casi con tal velocidad que apenas sí podemos enterarnos de lo que está ocurriendo. Cuando creíamos haber comprendido una parte del misterio de la vida, llegará quizá el momento de la muerte y nos tocará volar allá donde los ángeles no tienen relojes y donde los hombres ya no saben lo que es odio.

Nos llena de asombro el poder vivir unos días, meses o años en este planeta de tantas sorpresas y misterios. Es más curioso que algunos vivan convencidos de que lo saben ya todo, cuando ni siquiera podemos comprender bien por qué ruge, de vez en cuando, nuestro estómago.

Así, mientras el mundo corre hacia la globalización, mientras la ciencia crece en sus descubrimientos, y mientras los políticos deciden cómo incrementar las fuentes de energía, una niña de 14 meses contempla un pétalo de geranio en el suelo y nos mira con los ojos sonrientes. Nos dice, con sus ojos limpios, que acaba de descubrir la cosa más hermosa del planeta.

La vida es un misterio. Cuando se corran los telones tras la muerte, entenderemos un poco lo que pasó. Quizá sólo entonces despertemos. Y el abrazo de un Dios bueno será el premio de los que aquí descubrieron las huellas dactilares de sus manos en cada uno de los vivientes y, de un modo muy especial, en cada hombre y mujer que ahora vive, llora, ama y sufre a nuestro lado...

martes, 24 de febrero de 2015

Evangelio 24 de Febrero de 2015

  • Primera Lectura: Isaías 55,10-11
    "Mi palabra hará mi voluntad"
    Así dice el Señor: "Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo."
  • Salmo Responsorial: 33
    "El Señor libra de sus angustias a los justos."
    Proclamad conmigo la grandeza del Señor, / ensalcemos juntos su nombre. / Yo consulté al Señor, y me respondió, / me libró de todas mis ansias. R. Contempladlo, y quedaréis radiantes, / vuestro rostro no se avergonzará. / Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha / y lo salva de sus angustias. R. Los ojos del Señor miran a los justos, / sus oídos escuchan sus gritos; / pero el Señor se enfrenta con los malhechores, / para borrar de la tierra su memoria. R. Cuando uno grita, el Señor lo escucha / y lo libra de sus angustias; / el Señor está cerca de los atribulados, / salva a los abatidos. R.
  • Evangelio: Mateo 6,7-15
    "Vosotros rezad así"
    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas."

Evangelio meditado

Ustedes oren como les digo
Cuaresma y Semana Santa
Mateo 6,7-15. Cuaresma. Estar en presencia de Dios, haciendo propias, en la mente y en el corazón, las expresiones del «Padre Nuestro»,


Por: Juan Pablo López | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Mateo 6,7-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Cuando ustedes hagan oración no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes, pues, oren así: «Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.» Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas.

Oración introductoria
Padre Bueno, que siempre estás a mi lado, te ofrezco esta meditación por los que viven más alejados de Ti, para les muestres tu mano amorosa. Permíteme ver en todo momento tu mano paternal, que ella me lleve a buscar en todo momento tu Voluntad y aceptarla con amor; crea en mí un corazón misericordioso como el tuyo, que me permita perdonar a todo el que me ofenda, asemejándome así más a Ti. Y no permitas que jamás me separe de Ti, sino que día a día mi amor a Ti crezca un poco más.

Petición
Jesús manso y humilde de corazón; haz mi corazón semejante al tuyo.

Meditación del Papa Francisco
Y yo os pregunto: vuestros hijos, vuestros niños, ¿saben hacerse el signo de la cruz? Pensad: ¿vuestros nietos saben hacerse el signo de la cruz? ¿Les habéis enseñado a hacerlo? Pensadlo y contestad en vuestro corazón. ¿Saben rezar el Padrenuestro? ¿Saben rezar a la Virgen con el Avemaría? Pensadlo y respondeos a vosotros mismos. ¡Este acostumbrarnos a comportamientos no cristianos y cómodos nos narcotiza el corazón!
La Cuaresma llega a nosotros como un tiempo providencial para cambiar de rumbo, para recuperar la capacidad de reaccionar frente a la realidad del mal que siempre nos desafía. La Cuaresma se vive como un tiempo de conversión, de renovación personal y comunitaria mediante el acercamiento a Dios y la adhesión confiada al Evangelio. De este modo nos permite mirar con ojos nuevos a los hermanos y a sus necesidades. Por esto la Cuaresma es un momento favorable para convertirse al amor a Dios y al prójimo; un amor que sepa hacer propio la actitud de gratuidad y de misericordia del Señor. (Audiencia de S.S. Francisco, 5 de marzo de 2014).
Reflexión 
El Padrenuestro, nos enseña, que a Dios hay que dirigirnos como hijos. Un hijo ve ante su Padre, una autoridad, pero también encuentra a una persona capaz de cualquier cosa por el bien de su hijo. Dios, es nuestro "Padre". Su pensamiento siempre está donde están sus hijos y todo lo que hace, es por amor y por el bien de sus hijos. Tanto los regaños, mal entendidos, como las muestras de amor paternal, surgen todos del gran amor del padre al hijo. El Padrenuestro es la oración de Jesús, que nos enseña a abandonarnos en Dios y confiarle a Él todos nuestros anhelos, deseos, proyectos, nuestra vida; dejándonos que Él nos guíe, sin miedo alguno.

Propósito
Agradeceré a Dios todo lo que permita durante mi día, tanto lo que me agrada, como lo que me desagrada, por amor a Él, que es mi Padre.

Diálogo con Cristo
Padre Bueno, gracias por este nuevo día que me das, por todos los dones y gracias que me procuras sin merecerlos; sé que muchas veces no me doy cuenta de ellos, y sin embargo, nunca me los niegas. Te pido perdón por todas las veces que te he ofendido, aunque muchas de ellas te he fallado sin quererlo, pues soy muy débil. Por eso, te pido que nunca me dejes, pues sólo contigo todo lo puedo.

"Nuestra fidelidad a Cristo no nos debe llevar a buscar los honores, la notoriedad, la fama, sino que nos invita a comprender y a hacer comprender que la verdadera grandeza se encuentra en el servicio y en el amor al prójimo" (Benedicto XVI, 18 de octubre de 2009)

lunes, 23 de febrero de 2015

Evangelio 23 de Febrero de 2015

  • Primera Lectura: Levítico 19,1-2.11-18
    "Juzga con justicia a tu conciudadano"
    El Señor habló a Moisés: "Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.""
  • Salmo Responsorial: 18
    "Tus palabras, Señor, son espíritu y vida."
    La ley del Señor es perfecta / y es descanso del alma; / el precepto del Señor es fiel / e instruye al ignorante. R. Los mandatos del Señor son rectos / y alegran el corazón; / la norma del Señor es límpida / y da luz a los ojos. R. La voluntad del Señor es pura / y eternamente estable; / los mandamientos del Señor son verdaderos / y enteramente justos. R. Que te agraden las palabras de mi boca, / y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, / Señor, roca mía, redentor mío. R.
  • Evangelio: Mateo 25,31-46
    "Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis"
    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

Luchar durante toda la vida

En los períodos bajos, cuando nuestro mundo interior está frío y gris, cualquier pequeña tentación tiende a ocupar toda la mente


Por: Alfonso Aguiló | Fuente: Fluvium.org




— Ser generoso en el diálogo con Dios supone una lucha constante durante toda la vida. ¿No es un poco extenuante ese planteamiento?

Todas las personas tienen que luchar y esforzarse por ser cada día mejores. Quienes lo hacen, alcanzan mucha más satisfacción y felicidad en sus vidas. En cambio, quienes se abandonan y eluden la lucha personal por mejorar, acaban teniendo que luchar más todavía por defender sus apegos y miserias, a pesar de que muchas veces son bajezas que les avergüenzan. En ese sentido, podría decirse que luchar es un descanso, pues, al menos a largo plazo, la virtud alivia y el vicio en cambio no satisface, sino que es como una droga, que crea adicción, que cada vez exige más y da menos. Hay que contar con el esfuerzo, con la lucha, con la cruz del Señor. El que no cuenta con la cruz, se la encuentra de todos modos, y entonces, además, encuentra en la cruz la desesperación. En cambio, cuando contamos con ella, aunque puedan venir momentos difíciles, estamos mucho más felices y seguros.

Quiero con esto decir que no debe tenerse una imagen negativa de la lucha ascética o de la entrega a Dios. Estar en buena forma física supone un esfuerzo, pero esa misma buena forma hace que cada vez esos esfuerzos sean menores. Y de manera semejante podría decirse que cuidar el espíritu hace que cada vez nos cueste menos el camino de la virtud.


— Pero a veces vienen momentos malos en que no es así

Es cierto. Igual que podemos estar en buena forma física pero, en determinado momento, pasar por una etapa peor, o por una enfermedad, o una lesión. Pero eso no quita lo anterior.

La vida tiene momentos de euforia y otros de abatimiento (a veces, dentro de un mismo día), y hemos de saber sobreponernos a los efectos negativos de esos ciclos del estado de ánimo. Esos malos momentos pueden provenir de que Dios ha permitido una etapa de sequedad interior, sin culpa nuestra, por motivos que Él bien sabrá (purificarnos, mejorar nuestra rectitud de intención, hacernos partícipes de su cruz); o pueden provenir de nuestro descuido personal, porque estamos eludiendo el esfuerzo necesario por mejorar.

A esto último se refería Santa Teresa, al rememorar una larga etapa de desasosiego interior, provocado precisamente por eludir lo que Dios le pedía: "Pasaba una vida trabajosísima... Por una parte me llamaba Dios; por otra yo seguía lo mundano. Dábanme gran contento las cosas de Dios; teníanme atada las mundanas. Paréceme que quería concertar estos dos contrarios, tan enemigos uno de otro, como es vida espiritual y contentos y gustos y pasatiempos mundanos. (...) Pasé en este mar tempestuoso casi veinte años... Sé decir que es una de las vidas más penosas que me parece se puede imaginar: porque ni yo gozaba de Dios, ni traía contento con lo mundano. Cuando estaba en los contentos mundanos, en acordarme de lo que debía a Dios, era con pena; cuando estaba con Dios, las afecciones mundanas me desasosegaban. Ello es una guerra tan penosa, que no sé cómo un mes la pude sufrir, cuanto más tantos años."


— Pero, aunque te decidas a ser más generoso, vendrán esos días malos en los que costará mucho ser leal a la palabra dada a Dios

En nuestra vida tendremos muchas ocasiones de no ser leales, pero en esas ocasiones es precisamente donde se prueba nuestro amor a Dios. La lealtad, la fidelidad de una persona, se demuestra sobre todo ante las situaciones difíciles, cuando lo bueno se presenta rodeado de inconvenientes y lo malo nos atrae mucho. La honradez se demuestra, por ejemplo, cuando a uno le intentan sobornar y necesita mucho ese dinero, la fidelidad conyugal cuando se presenta una solicitación, y la valentía cuando los demás están asustados. La virtud se reconoce cuando es capaz de obrar en la adversidad.


— Eso suena un poco a tener que fastidiarse porque has dado antes tu palabra

Puede verse así, como si fuera una simple obligación consecuencia de un contrato, pero eso es vaciar de contenido un compromiso de amor. Porque el compromiso vocacional es un compromiso de amor (igual que el matrimonio no es un simple contrato, aunque haya un contrato). Ser llamado por Dios es una gran suerte. Es estar entre ese grupo de discípulos que seguían más de cerca al Señor, porque Él llamaba a la santidad a todos, pero a esos de un modo especial.

Y aunque pueda haber momentos en que la fidelidad se sostenga por un simple sentimiento de lealtad a la palabra dada, eso no quita mérito –al contrario– ni eficacia a esa fidelidad. Sabemos por ejemplo, que Santa Teresa, una gran santa, pasó muchos años en los que decía que le parecía como si Dios no existiese, y sin embargo ha sido guía y modelo para infinidad de personas, porque fue leal a Dios. Y la Madre Teresa de Calcuta, como ya hemos comentado, pasó también por largos años de oscuridad interior, y su fidelidad en la oscuridad ha llenado de luz a millones de almas.


— Entonces, ¿qué recomiendas para los altibajos de ánimo, para los momentos de bajón?

En los períodos bajos, cuando nuestro mundo interior está frío y gris, cualquier pequeña tentación tiende a ocupar toda la mente y adquiere un peso desproporcionado. Entonces, es fácil engañarse pensando que nuestro entusiasmo de los inicios de la conversión o de la vocación tendrían que haberse mantenido siempre. O nos creemos que la aridez actual será una situación igualmente permanente y nos amargará la existencia. Si esa idea se fija en la mente, dejamos el campo abierto a la desesperanza, o a un voluntarismo que se empeña en recobrar los viejos sentimientos de entusiasmo por pura fuerza de voluntad, cosa siempre agotadora. O llegamos al convencimiento de que los primeros entusiasmos habían sido un ingenuo acceso juvenil que el tiempo está poniendo en su sitio, y que en realidad todo ha sido una "fase" de la vida que ya ha pasado.


— Pero es que algo de eso puede ser cierto

Indudablemente. Pero si aplicas ese planteamiento a cualquier meta o logro que una persona se haya planteado, y lo haces cuando está pasando por un momento bajo, no hay meta de largo alcance que pueda lograrse, pues siempre hay momentos malos, y la perseverancia y la fidelidad dependen precisamente de la capacidad de superarlos. "Para construir la propia vida –explicaba Benedicto XVI–, nuestro futuro exige también la paciencia y el sufrimiento. La Cruz no puede faltar en la vida de los jóvenes, y dar a entender esto no es fácil. El montañero sabe que para hacer una buena experiencia de escalada tendrá que afrontar sacrificios y entrenarse, así también el joven tiene que entender que en la escalada al futuro de la vida es necesario el ejercicio de una vida interior."

Evangelio 22 de Febrero de 2015

  • Primera Lectura: Génesis 9,8-15
    "El pacto de Dios con Noé salvado del diluvio"
    Dios dijo a Noé y a sus hijos: "Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra." Y Dios añadió: "Ésta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco, y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes."
  • Salmo Responsorial: 24
    "Tus sendas, Señor, son mi misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza."
    Señor, enséñame tus caminos, / instrúyeme en tus sendas: / haz que camine con lealtad; / enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R. Recuerda, Señor, que tu ternura / y tu misericordia son eternas. / Acuérdate de mí con misericordia, / por tu bondad, Señor. R. El Señor es bueno y es recto, / y enseña el camino a los pecadores; / hace caminar a los humildes con rectitud, / enseña su camino a los humildes. R.
  • Segunda Lectura: I Pedro 3,18-22
    "Actualmente os salva el bautismo"
    Queridos hermanos: Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conduciros a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Con este Espíritu, fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en la que unos pocos -ocho personas- se salvaron cruzando las aguas. Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles, autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.
  • Evangelio: Marcos 1,12-15
    "Se dejaba tentar por Satanás, y los ángeles le servían"
    En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio."

sábado, 21 de febrero de 2015

Evangelio 21 de Febrero de 2015

  • Primera Lectura: Isaías 58,9b-14
    "Cuando partas tu pan con el hambriento..., brillará tu luz en las tinieblas"
    Así dice el Señor Dios: "Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña; reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño; te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas. Si detienes tus pies el sábado y no traficas en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia, y lo consagras a la gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia. Te asentaré sobre mis montañas, te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob." Ha hablado la boca del Señor.
  • Salmo Responsorial: 85
    "Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad."
    Inclina tu oído, Señor, escúchame, / que soy un pobre desamparado; / protege mi vida, que soy un fiel tuyo; / salva a tu siervo, que confía en ti. R. Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, / que a ti te estoy llamando todo el día; / alegra el alma de tu siervo, / pues levanto mi alma hacia ti. R. Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, / rico en misericordia con los que te invocan. / Señor, escucha mi oración, / atiende a la voz de mi súplica. R.
  • Evangelio: Lucas 5,27-32
    "No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan"
    En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: "¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?" Jesús les replicó: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan."

El Evangelio meditado

No he venido a llamar a justos, sino a pecadores
Cuaresma y Semana Santa
Lucas 5, 27-32. Cuaresma. Nada en la vida, ni placeres, ni riquezas, podrán compararse con el tesoro de encontrar a Dios. 


Por: José Noé Patiño | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Lucas 5, 27-32
En aquel tiempo salió Jesús y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El, dejándolo todo, se levantó y le siguió. Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos, y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban diciendo a los discípulos: «¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?» Les respondió Jesús: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores».

Oración introductoria 
Señor, no dejes de sorprenderme y hacer diferente cada uno de mis días. Concédeme iniciar esta oración con la completa disposición de escuchar tu voz y seguirte con el ánimo de desprenderme de mí mismo.

Petición
Dios mío, Tú me conoces y sabes qué fácilmente juzgo a los demás y cómo me cuesta perdonar, ayúdame a ser más misericordioso.

Meditación del Papa Francisco
Los fariseos critican al Señor porque come con los pecadores. Y los publicanos eran doblemente pecaminosos, porque estaban apegados al dinero e incluso eran traidores a la patria, al ser quienes recogían los impuestos de su pueblo para los romanos. Jesús, por lo tanto, ve a Mateo, el recaudador de impuestos, y le mira con misericordia:
Y a aquel hombre, sentado en el banco de impuestos, en un primer momento Jesús lo mira y este hombre siente algo diferente, algo que no sabía -la mirada de Jesús sobre él-, siente un estupor por dentro, escucha la invitación de Jesús: ‘¡Sígueme! ¡Sígueme!'. Y en ese momento, se vuelve un hombre lleno de alegría, pero también un poco dubitativo, porque está muy apegado al dinero. […]Es el momento de la misericordia recibida y aceptada: ‘¡Sí, voy contigo!’. Es el primer momento del encuentro, una experiencia espiritual profunda. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 5 de julio de 2013, en Santa Marta).
Reflexión
Seguramente muchos de los amigos de Leví, no cabrían en su asombro al saber de lo que estaba pasando. Leví, el publicano, ofrecía un banquete de despedida porque iba a dejar todo lo que tenía, para seguir a un rabí llamado Jesús y que no tenía dónde reposar la cabeza.

La decisión la había tomado en la mañana, cuando, quién sabe por qué, Jesús había pasado por la recaudación de impuestos y le había invitado a seguirle. “Ven y sígueme”, eso es todo lo que nos dice el evangelio. No sabemos si ya lo conocía, si le había oído en alguna ocasión... nada, tan sólo que dejándolo todo lo siguió.

Eran muchas las cosas que Leví debía dejar abandonadas en el baúl de los recuerdos para siempre. Pero Leví no puso cara de camello triste, quejándose y lamentándose, de por qué le había tocado a él. Al contrario de todas las expectativas, organiza una fiesta.

Cuánto tenemos que aprender de Leví. Él sí se dio cuenta de que nada en la vida, ni placeres, ni riquezas, ni nada de nada, podían compararse con el Tesoro que había encontrado. Y como buen recaudador supo venderlo todo para adquirir una ganancia infinitamente mayor. Que en esta Cuaresma también nos encontremos nosotros con Cristo y sepamos dejarlo todo para seguir al único por el que vale la pena dejarlo todo: un rabí llamado Jesús.

Propósito
Hacer una oración especial de agradecimiento a Dios por haberme llamado a su Iglesia.

Diálogo con Cristo
Señor, permite que nunca discrimine ni considere a nadie indigno, más bien, que busque construir puentes, principalmente con mis actitudes ante los demás, para acercar a todos a la experiencia de tu amor. No puedo conformarme con vivir para mí mismo y para mis cosas. Dame la generosidad para entregarme incansablemente y hacer todo el bien que esté a mi alcance.

viernes, 20 de febrero de 2015

Evangelio 20 de Febrero de 2014

  • Primera Lectura: Isaías 58,1-9a
    "El ayuno que quiere el Señor"
    Así dice el Señor Dios: "Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios. "¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?" Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea, para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy.""
  • Salmo Responsorial: 50
    "Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias."
    Misericordia, Dios mío, por tu bondad, / por tu inmensa compasión borra mi culpa; / lava del todo mi delito, / limpia mi pecado. R. Pues yo reconozco mi culpa, / tengo siempre presente mi pecado: / contra ti, contra ti solo pequé, / cometí la maldad que aborreces. R. Los sacrificios no te satisfacen: / si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. / Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; / un corazón quebrantado y humillado, / tú no lo desprecias. R.
  • Evangelio: Mateo 9,14-15
    "Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán"
    En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán."

Misericordia entrañable

Breve introducción al contenido de la Carta Pastoral de los Obispos de Pamplona-Tudela, Bilbao, Vitoria y San Sebastián con motivo de la Cuaresma


Por: Redaccion SIC | Fuente: www.agenciasic.com




Los obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, San Sebastián y Vitoria han elaborado una Carta Pastoral bajo el título “Misericordia entrañable” para el tiempo de Cuaresma y Pascua de 2015.
Mons. Francisco Pérez, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela; Mons. Mario Iceta, Obispo de Bilbao; Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de San Sebastián; Mons. Miguel Asurmendi, Obispo de Vitoria y Mons Juan Antonio Aznárez, Obispo Auxiliar de Pamplona y Tudela, firman esta Carta Pastoral conjunta que será presentada a las comunidades cristianas en las eucaristías hoy con motivo del Miércoles de Ceniza e inicio del tiempo de Cuaresma. Junto con la Carta, se han publicado unos materiales como apoyo para para profundizar tanto de manera personal como en grupo.
La Carta Pastoral comienza con una referencia a la exhortación apostólica del Papa Francisco Evangelii Gaudium (La Alegría del Evangelio) como programa pastoral para toda la Iglesia: “Nuestras Iglesias locales han acogido con entusiasmo este documento. Estamos trabajando en su recepción, reflexión y puesta en práctica” afirman los obispos.
“Misericordia entrañable” consta de cuatro capítulos. En el primero de ellos, Dios rico en misericordia los obispos presentan la misericordia como la característica propia de Dios. “Podemos percibir la profundidad del significado de la misericordia entrañable para la tradición bíblica como expresión del amor, la bondad, la fidelidad, la ternura, la paciencia y el perdón de Dios.
Se hace referencia a la Iglesia como hogar (templo) de misericordia, al igual que lo hizo el Papa Francisco, al referirse a la Iglesia como un hospital de campaña donde todos hemos sido alcanzados por la misericordia de Dios. El segundo capítulo, Iglesia en conversión pastoral y en salida,  explica cómo es necesaria una conversión personal, en primer lugar, a través del encuentro personal con Cristo “que nos rescata de nuestra conciencia aislada y de la auto referencialidad”; y una conversión eclesial, pastoral y misionera, en la que toda la Iglesia está concernida, para ser fieles a la vocación y misión de la Iglesia.
El tercer capítulo, Ámbitos necesitados de misericordia, los obispos hacen referencia a algunos de los campos en los que la misericordia de Dios “exige ser anunciada y compartida”: la convivencia social, la familia, los pobres y excluidos, el sufrimiento y la enfermedad. Además, en relación con la inclusión social de los pobres y las causas que generan pobreza e injusticia, se hace una mención expresa a algunas cuestiones que posibilitan o impiden esta inclusión: la cultura dominante y el desafío de proponer el Evangelio como fermento de promoción de la dignidad humana; el mundo laboral, recordando la dignidad del trabajo como “bien antropológico fundamental”; el aliento de la iniciativa empresarial, la creación de empleo y las formas de autoempleo con una visión que responda a la responsabilidad social y distribución de bienes necesarios; la economía y las finanzas – con una referencia a la Carta Pastoral conjunta de Cuaresma Pascua 2013 “Una economía al servicio de las personas”; y la presencia de los cristianos en ámbitos de responsabilidad política y sindical o la influencia de los medios de comunicación social .
El cuarto y último capítulo Testigos y mensajeros, los obispos insisten en la importancia de la iniciación cristiana  y la transmisión de la fe en las familias y comunidades cristianas, y animan en la misión de proclamar el Evangelio animando a no tener miedo “de adentrarnos en terrenos desconocidos ni de ofrecer la Palabra de vida a quienes no conocemos”.