martes, 22 de mayo de 2018

Evangelio 22 de Mayo de 2018

Color: Blanco

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Santiago 4:1-10
    1 ¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones que luchan en vuestros miembros?
    2 ¿Codiciáis y no poseéis? Matáis. ¿Envidiáis y no podéis conseguir? Combatís y hacéis la guerra. No tenéis porque no pedís.
    3 Pedís y no recibís porque pedís mal, con la intención de malgastarlo en vuestras pasiones.
    4 ¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios.
    5 ¿Pensáis que la Escritura dice en vano: Tiene deseos ardientes el espíritu que él ha hecho habitar en nosotros?
    6 Más aún, da una gracia mayor; por eso dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.
    7 Someteos, pues, a Dios; resistid al Diablo y él huirá de vosotros.
    8 Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Purificaos, pecadores, las manos; limpiad los corazones, hombres irresolutos.
    9 Lamentad vuestra miseria, entristeceos y llorad. Que vuestra risa se cambie en llanto y vuestra alegría en tristeza.
    10 Humillaos ante el Señor y él os ensalzará.
  • Salmo responsorial

    Salmo 55:7-11, 23
    7 Y digo: ¡Quién me diera alas como a la paloma para volar y reposar!
    8 Huiría entonces lejos, en el desierto moraría.
    9 En seguida encontraría un asilo contra el viento furioso y la tormenta.
    10 ¡Oh, piérdelos, Señor, enreda sus lenguas!, pues veo discordia y altercado en la ciudad;
    11 rondan día y noche por sus murallas. Y dentro de ella falsedad y malicia,
    23 Descarga en Yahveh tu peso, y él te sustentará; no dejará que para siempre zozobre el justo.
  • Evangelio

    Marcos 9:30-37
    30 Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera,
    31 porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.»
    32 Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.
    33 Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?»
    34 Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor.
    35 Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.»
    36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo:
    37 «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.»

Evangelio meditado

¿Y ahora qué?
Santo Evangelio según San Marcos 9,30-37. Martes VII de Tiempo Ordinario.


Por: H. Jesús Salazar Brenes, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, forma mi corazón manso y humilde como el tuyo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Marcos 9,30-37
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea, pero él no quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le darán muerte, y tres días después de muerto, resucitará". Pero ellos no entendían aquellas palabras y tenían miedo de pedir explicaciones.
Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: "De qué discutían por el camino?" Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre quién de ellos era el más importante. Entonces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: "Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos".
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: "El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe. Y el que me reciba a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me ha enviado".
Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Ya hemos caminado con Jesús un buen trecho. Hace un par de días celebramos Pentecostés, pero ahora nos encontramos en la vida ordinaria y, precisamente por eso, debemos renovar el fuego y frescor de nuestra experiencia de Cristo en este tiempo de gracia. Recordemos en esta oración los momentos que hemos vivido quizás en misiones, en nuestro servicio parroquial, con nuestros amigos o familiares en el tiempo de Pascua.
Hoy Jesús nos lleva a nosotros, sus discípulos y amigos más íntimos, a la montaña porque nos quiere enseñar en un trinomio muy sencillo la clave para ser misioneros en la vida ordinaria. "Intimidad, humildad y acogida".
La intimidad es esa relación profunda en la cual el Señor nos está invitando a subir al monte para estar a solas con Él en oración, unos instantes. La montaña, espiritualmente hablando, es el lugar por excelencia donde se da la conversación de corazón a corazón. Ahí, sin que nosotros nos percatemos, el Señor nos va transformando a la vez que abre nuestro entendimiento para que su Buena Noticia sea la brújula que marque nuestro norte. En este pasaje del Evangelio, Jesús les advertía a sus discípulos en la montaña sobre la cruz que vendría, por eso cuando nos pese, no olvidemos nuestro encuentro con el Maestro.
La humildad es la segunda actitud del discípulo, porque sólo haciéndonos "humus" (tierra blanda y fértil) logramos el doble propósito de ser suelo donde pueda crecer la semilla de la Palabra, a la vez que nos hacemos camino suave para que otros pisen y lleguen a Cristo con menos obstáculos. No hay nada más contradictorio en un discípulo que llenar ese camino de piedras para cargarlas después sobre los hombros de los demás y así alcanzar él el primer puesto. "Quien quiera ser el primero que se haga servidor de todos". Si más de nosotros quisiéramos ser servidores, el mundo se llenaría de santos rápidamente.
El tercer elemento es fruto de los dos anteriores, la acogida. ¿Cuántas veces llegamos a la Iglesia como extraños y salimos como desconocidos? Al acoger a nuestros hermanos con bondad y alegría en nuestros grupos eclesiales, en las eucaristías de Domingo e inclusive en la calle, manifestamos un corazón que tiene intimidad con el Señor, busca vivir en humildad y vive en el fuego de quien hace presente el Reino de Cristo en el mundo.
La tentación del "fariseísmo", es decir, de endurecer el corazón y cerrarlo al Señor y a los demás. Es la tentación de sentirse por encima de los demás y de someterlos por vanagloria, de tener la presunción de dejarse servir en lugar de servir. Es una tentación común que aparece desde el comienzo entre los discípulos, los cuales -dice el Evangelio- "por el camino habían discutido quién era el más importante". El antídoto a este veneno es: "Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos".
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de abril de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy procuraré vivir la humildad hablando bien de los demás y contagiando mi alegría cristiana.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

lunes, 21 de mayo de 2018

Evangelio 21 de Mayo de 2018

Color: Verde

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Santiago 3:13-18
    13 ¿Hay entre vosotros quien tenga sabiduría o experiencia? Que muestre por su buena conducta las obras hechas con la dulzura de la sabiduría.
    14 Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad.
    15 Tal sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, natural, demoníaca.
    16 Pues donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad.
    17 En cambio la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía.
    18 Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz.
  • Salmo responsorial

    Salmo 19:8-10, 15
    8 La ley de Yahveh es perfecta, consolación del alma, el dictamen de Yahveh, veraz, sabiduría del sencillo.
    9 Los preceptos de Yahveh son rectos, gozo del corazón; claro el mandamiento de Yahveh, luz de los ojos.
    10 El temor de Yahveh es puro, por siempre estable; verdad, los juicios de Yahveh, justos todos ellos,
    15 ¡Sean gratas las palabras de mi boca, y el susurro de mi corazón, sin tregua ante ti, Yahveh, roca mía, mi redentor.
  • Evangelio

    Marcos 9:14-29
    14 Al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos.
    15 Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle.
    16 El les preguntó: «¿De qué discutís con ellos?»
    17 Uno de entre la gente le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo
    18 y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espurnarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.»
    19 El les responde: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!»
    20 Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos.
    21 Entonces él preguntó a su padre: «¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?» Le dijo: «Desde niño.
    22 Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros.»
    23 Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!»
    24 Al instante, gritó el padre del muchacho: «¡Creo, ayuda a mi poca fe!»
    25 Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: «Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.»
    26 Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto.
    27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie.
    28 Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?»
    29 Les dijo: «Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.»

Evangelio meditado

Dios y mi mejor amiga
Santo Evangelio según San Marcos 9, 14-29. Lunes VII de Tiempo Ordinario.


Por: H. José Romero, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, concédeme poder experimentar tu amor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Marcos 9, 14-29
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte y llegó al sitio donde estaban sus discípulos, vio que mucha gente los rodeaba y que algunos escribas discutían con ellos. Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo.
Él les preguntó: "¿De qué están discutiendo?" De entre la gente, uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu que no lo deja hablar; cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo y el muchacho echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. Les he pedido a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido".
Jesús les contestó: "¡Gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho". Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, se puso a retorcer al muchacho; lo derribó por tierra y lo revolcó, haciéndolo echar espumarajos. Jesús le preguntó al padre: "Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó el padre: "Desde pequeño. Y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él. Por eso, si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos".
Jesús le replicó: "¿Qué quiere decir eso de ‘si puedes’? Todo es posible para el que tiene fe". Entonces el padre del muchacho exclamó entre lágrimas: "Creo, Señor; pero dame tú la fe que me falta". Jesús, al ver que la gente acudía corriendo, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Sal de él y no vuelvas a entrar en él". Entre gritos y convulsiones violentas salió el espíritu. El muchacho se quedó como muerto, de modo que la mayoría decía que estaba muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó y el muchacho se puso de pie.


Al entrar en una casa con sus discípulos, éstos le preguntaron a Jesús en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?" Él les respondió: "Esta clase de demonios no sale sino a fuerza de oración y de ayuno".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Mi mejor amiga, una psicóloga atea, me decía que Dios solamente es una creación de la mente para afrontar el miedo a la muerte que posee cada hombre. Después de mi conversión pasé muchos años tratando de que ella pudiera ver a Dios como yo lo estaba empezando a ver. Transcurrieron siete años intentando todo y nada pasó, solamente discusiones sin fin, peleas sin sentido, por lo que decidimos no meter en nuestras conversaciones el nombre de Dios.
Después de esto solamente me quedó confiar en el poder de la oración, no porque no lo hacía antes, sino porque humanamente todo era imposible. La oración, que es hablar cara a cara con Dios, se convirtió en una petición por mi amiga, en un ayúdame. Un ayúdame que refleja una fe en Él, débil o fuerte, pero que demuestra la confianza en que Él me ayudará.
Pero este ayudarme no es hacer lo que yo quiera sino hacer lo que es mejor para mí y, en mi caso, lo mejor para mi amiga. Mi ayúdame por mi amiga debe ser humilde, que pide a Dios lo que Él quiera, un ayúdame sincero, que no impone a Dios lo que deseo sino uno que pide que se haga su voluntad.
Pero ¿Dios no quiere que mi amiga le ame? Ciertamente que es lo que Él desea y por esto no la obliga a que le ame, sino le regala las oportunidades para que ella le conozca y luego, por conocerle, le pueda amar con verdad; el amor obligado no existe. Mi oración se vuelve un ayúdame a que Tú estés con ella.
Hace cinco meses mi amiga me escribió que está en proceso de creer, según sus términos. Todavía tiene muchas dudas pero ya cree que Dios existe. Este creer de ella de que Dios existe, hace que mi fe débil se vuelva más fuerte. Este amor que yo tengo por mi amiga hace que rece con amor a Dios y ese amor de Dios para todos sus hijos actúa siempre y se hace real en nuestras vidas haciéndose su completa voluntad, que es AMOR.
Los santos son los que se atreven a creer que Dios es el Señor, y Él puede hacer todo. De ahí la exhortación a invocar al Padre que nos dé la gracia de la confianza en la oración, de rezar con valentía y también de despertar la piedad, cuando la hemos perdido, y seguir adelante con el pueblo de Dios al encuentro de Él.
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de enero de 2016, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Encomendar a una persona que amo a nuestro Señor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Evangelio 20 de Mayo de 2018

Color: Rojo

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Hechos 2:1-11
    1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.
    2 De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban.
    3 Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos;
    4 quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.
    5 Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo.
    6 Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua.
    7 Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que están hablando?
    8 Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa?
    9 Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia,
    10 Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos,
    11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.»
  • Salmo responsorial

    Salmo 104:1, 24, 29-31, 34
    1 ¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad,
    24 ¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.
    29 Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan.
    30 Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.
    31 ¡Sea por siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije!
    34 ¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahveh tengo mi gozo.
  • Segunda lectura

    I Corintios 12:3-7, 12-13
    3 Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo.
    4 Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo;
    5 diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo;
    6 diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos.
    7 A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común,
    12 Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo.
    13 Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
  • Evangelio

    Juan 20:19-23
    19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.»
    20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.
    21 Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.»
    22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.
    23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

    O también:
    Juan 15:26-27; 16:12-15
    26 Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí.
    27 Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.
    12 Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello.
    13 Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.
    14 El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.
    15 Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

sábado, 19 de mayo de 2018

Evangelio 19 de Mayo de 2018

Color: Blanco

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Hechos 28:16-20, 30-31
    16 Cuando entramos en Roma se le permitió a Pablo permanecer en casa particular con un soldado que le custodiara.
    17 Tres días después convocó a los principales judíos. Una vez reunidos, les dijo: «Hermanos, yo, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, fui apresado en Jerusalén y entregado en manos de los romanos,
    18 que, después de haberme interrogado, querían dejarme en libertad porque no había en mí ningún motivo de muerte.
    19 Pero como los judíos se oponían, me vi forzado a apelar al César, sin pretender con eso acusar a los de mi nación.
    20 Por este motivo os llamé para veros y hablaros, pues precisamente por la esperanza de Israel llevo yo estas cadenas.»
    30 Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él;
    31 predicaba el Reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía, sin estorbo alguno.
  • Salmo responsorial

    Salmo 11:4, 5, 7
    4 Yahveh en su Templo santo, Yahveh, su trono está en los cielos; ven sus ojos el mundo, sus párpados exploran a los hijos de Adán.
    5 Yahveh explora al justo y al impío; su alma odia a quien ama la violencia.
    7 Que es justo Yahveh y lo justo ama, los rectos contemplarán su rostro.
  • Evangelio

    Juan 21:20-25
    20 Pedro se vuelve y ve siguiéndoles detrás, al discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
    21 Viéndole Pedro, dice a Jesús: «Señor, y éste, ¿qué?»
    22 Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.»
    23 Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: « No morirá», sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga.»
    24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
    25 Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.

Evangelio meditado

Vivir en la libertad de la ley del amor
Santo Evangelio según San Juan 21, 20-25. Sábado VII de Pascua.


Por: H. Adrián Olvera, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Estoy aquí, Señor, para hacer tu voluntad.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?" Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, qué va pasar con éste." Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".
Por eso empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: "Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?".
Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo mundo los libros que se escribieran.
Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Son tantas las cosas que nos distraen de lo esencial. Son tantas las cosas que a veces nos oprimen y nos quitan la paz, que nos hacen olvidar que la vida no es tan complicada…, que la vida es bella.
Estamos apurados, tensos y estresados por cosas que tenemos que hacer; por cosas que queremos hacer…. Muchas veces son cosas importantes -sin duda- pero muy seguramente no son las "más importantes".
¿A ti qué? -dice Jesús a Pedro. ¿Crees que de verdad no estoy pendiente de esto o de aquello? ¿Crees que de verdad me olvido de lo que te interesa a ti o a los demás? Y después, afirma Jesús, tú sígueme. Es decir, no es que Jesús nos está invitando a vivir en un egoísmo exagerado donde lo único que importa es el YO, muy al contrario. A lo que Jesús nos está invitando es a centrar la mirada en Él como punto de partida para emprender el camino de la vida.
Centrar la mirada en Jesús significa confiar en Él, saber que nuestras preocupaciones son las suyas, saber que nuestras alegrías son también las de Él. Centrar la mirada en Jesús es vivir en la paz y en la tranquilidad de que Él está con nosotros, y eso verdaderamente desenmascara la fealdad de la vida y la muestra bella como realmente es.
Ésa es la "cosa" más importante, saber que Jesús dice: "Yo también sé todo aquello que te preocupa y conozco lo que está fuera de ti, sin embargo, deja esto en mis manos, tú sígueme y yo me encargo de lo demás".
Este Pedro fue sanado en la herida más honda que puede haber, la de negar al amigo. Quizás el reproche de Pablo, cuando le echa en cara su doblez, tiene que ver con esto. Parecería que Pablo sentía que él había sido el peor "antes" de conocer a Cristo; pero Pedro lo fue después de conocerlo, lo negó… Sin embargo, ser sanado allí convirtió a Pedro en un Pastor misericordioso, en una piedra sólida sobre la cual siempre se puede edificar, porque es piedra débil que ha sido sanada, no piedra que en su contundencia lleva a tropezar al más débil.
(Meditación de S.S. Francisco, 2 de junio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Hacer un pequeño stop en un momento del día e intentar ser consciente de la presencia de Dios en mí.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Vivir hoy mis "quehaceres" con amor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.