lunes, 31 de agosto de 2026

Lecturas 31 de Agosto de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Corintios 2:1-5

    1Y yo, hermanos, cuando vine a vosotros, no vine a anunciaros el misterio de Dios con elocuencia o sabiduría sublimes,
    2pues no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros sino a Jesucristo, y a éste, crucificado.
    3Y me he presentado ante vosotros débil, y con temor y mucho temblor,
    4y mi mensaje y mi predicación no se han basado en palabras persuasivas de sabiduría, sino en la manifestación del Espíritu y del poder,
    5para que vuestra fe no se fundamente en la sabiduría humana, sino en el poder de Dios.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 119:97-102

    97
    (Mem) ¡Cuánto amo tu Ley, Señor!
    Es mi meditación el día entero.
    98
    Más sabio que mis enemigos me hace tu mandamiento,
    porque siempre me acompaña.
    99
    He llegado a ser más docto que todos mis maestros,
    porque tus preceptos son mi meditación.
    100
    Tengo más discernimiento que los ancianos,
    porque guardo tus mandatos.
    101
    Mis pies aparto de toda senda mala,
    para observar tu palabra.
    102
    No me he desviado de tus normas
    porque Tú me has guiado.

  • Evangelio

    Lucas 4:16-30

    16Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró en la sinagoga el sábado y se levantó para leer.
    17Entonces le entregaron el libro del profeta Isaías y, abriendo el libro, encontró el lugar donde estaba escrito:
    18
    El Espíritu del Señor está sobre mí,
    por lo cual me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos
    19y para promulgar el año de gracia del Señor.
    20Y enrollando el libro se lo devolvió al ministro y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él.
    21
    Y comenzó a decirles:
    —Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír.
    22
    Todos daban testimonio en favor de él y se maravillaban de las palabras de gracia que procedían de su boca, y decían:
    —¿No es éste el hijo de José?
    23
    Entonces les dijo:
    —Sin duda me aplicaréis aquel proverbio: «“Médico, cúrate a ti mismo”. Cuanto hemos oído que has hecho en Cafarnaún, hazlo también aquí en tu tierra».
    24
    Y añadió:
    —En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su tierra.
    25Os digo de verdad que muchas viudas había en Israel en tiempos de Elías, cuando durante tres años y seis meses se cerró el cielo y hubo gran hambre por toda la tierra;
    26y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
    27Muchos leprosos había también en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, más que Naamán el Sirio.
    28Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira
    29y se levantaron, le echaron fuera de la ciudad y lo llevaron hasta la cima del monte sobre el que estaba edificada su ciudad para despeñarle.
    30Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.

domingo, 30 de agosto de 2026

Lecturas 30 de Agosto de 2026

 

  • Primera Lectura

    Jeremías 20:7-9

    7
    Me sedujiste, Señor, y yo me dejé seducir.
    Fuiste más fuerte que yo, y me venciste. He llegado a ser un hazmerreír todo el día, todo el mundo se burla de mí.
    8
    Cada vez que hablo tengo que gritar,
    he de pregonar: «¡Violencia, destrucción!». La palabra del Señor es para mí oprobio y escarnio cada día.
    9
    Yo me dije: «No me acordaré de Él,
    ni hablaré más en su Nombre». Pero es dentro de mí como fuego abrasador, encerrado en mis huesos; me esfuerzo por soportarlo, pero no puedo.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 63:2-6, 8-9

    2
    Oh Dios, Tú eres mi Dios, al alba te busco,
    mi alma tiene sed de Ti, por Ti mi carne desfallece, en tierra desierta y seca, sin agua.
    3
    Por eso te contemplo en el Santuario,
    para ver tu poder y tu gloria
    4
    Tu misericordia vale más que la vida,
    mis labios te alabarán.
    5
    Así, te bendeciré toda mi vida,
    a tu Nombre alzaré mis manos.
    6
    Como de enjundia y de grosura
    se saciará mi alma, y con labios jubilosos te alabará mi boca.
    8
    porque Tú eres mi socorro,
    canto gozoso a la sombra de tus alas.
    9
    A Ti se aferra mi alma,
    tu diestra me sostiene.

  • Segunda Lectura

    Romanos 12:1-2

    1Os exhorto, por tanto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como ofrenda viva, santa, agradable a Dios: éste es vuestro culto espiritual.
    2Y no os amoldéis a este mundo, sino, por el contrario, transformaos con una renovación de la mente, para que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, agradable y perfecto.

  • Evangelio

    Mateo 16:21-27

    21Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y padecer mucho por causa de los ancianos, de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar al tercer día.
    22
    Pedro, tomándolo aparte, se puso a reprenderle diciendo:
    —¡Dios te libre, Señor! De ningún modo te ocurrirá eso.
    23
    Pero él se volvió hacia Pedro y le dijo:
    —¡Apártate de mí, Satanás! Eres escándalo para mí, porque no sientes las cosas de Dios sino las de los hombres.
    24
    Entonces les dijo Jesús a sus discípulos:
    —Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga.
    25Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará.
    26»Porque, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?, o ¿qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
    27Porque el Hijo del Hombre va a venir en la gloria de su Padre acompañado de sus ángeles, y entonces retribuirá a cada uno según su conducta.