jueves, 12 de octubre de 2017

Evangelio meditado

Pide-Llama-Busca
Santo Evangelio según San Lucas 11,5-13. Jueves XXVII del tiempo ordinario.


Por: H. Javier Castellanos, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Padre Nuestro, que estás en el cielo: danos hoy nuestro pan de cada día. Danos el pan del alma. Danos el pan para el trabajo y para el descanso. Danos el pan para construir tu Reino en nuestros corazones, en nuestras familias y en nuestra sociedad.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Lucas 11,5-13
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.
Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?
"Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?".
Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Pongamonos de pie en este rato de oración. Levantemos los brazos –signo de que alzamos el corazón hacia Dios– y presentémosle al Señor todo lo que somos. Nuestras manos están vacías porque le pedimos que Él las llene de sus bendiciones. Nuestros ojos fijos en la cruz, imitemos la confianza de Cristo en su Padre. Padre nuestro…danos hoy el pan…
Como seres humanos tenemos necesidades que nos acompañan día con día. Incluso la vida más cómoda tiene algo de incómodo, algún problema que no podemos solucionar, algún vacío que no podemos llenar por nuestro propio esfuerzo. Aun si tuviéramos todos los medios materiales y todo el dinero, algo faltaría dentro de nosotros, algo que no encontramos aquí abajo y que nos obliga a buscar arriba, en el cielo…
Muchos dicen que la vida es así y que hay que aprender a sobreponerse… Que ignoremos el hambre del alma y sigamos como si nada pasara... Que, a fin de cuentas, las soluciones no caen del cielo y nadie puede saciar los deseos más profundos de la persona… ¡Nada de esto! ¡Esto no es lo que nos enseña el Maestro! Cristo nos dice hoy que tenemos un amigo a quien podemos acudir a cualquier hora del día. No importa si sólo son tres panes lo que necesitamos, o si creemos que, por ser de noche, no es el momento oportuno. Tenemos un padre que supera todos nuestros conceptos de paternidad. Es un Padre capaz sólo de conjugar el verbo "amar", como dice el Papa Francisco. Es un Padre que ansía escuchar nuestra voz; quiere que salga de nuestro corazón el deseo de tenerlo cerca. Prefiere estar en silencio, para escuchar mejor, pero si nos hablara ahora mismo, muy seguramente nos diría: ¡Pídeme! ¡Llámame! ¡Búscame!
Esta tercera exclamación es muy importante. Porque, en el caso de que nos falte de todo, o bien si no vemos que nos falte nada, en cualquier caso y circunstancia, lo que más necesitamos es a Dios mismo. No temamos pedirle que venga Él para saciarnos. No pensemos que es temeridad o arrogancia. Pidámosle lo mejor que se puede pedir: el Espíritu Santo, que es Dios en donación. ¿O acaso no es verdad que el "Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden"?
Queridos hermanos y hermanas, nunca estamos solos. Podemos estar lejanos, hostiles, podemos también profesarnos "sin Dios". Pero el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios que no puede estar sin nosotros: Él no será nunca un Dios "sin el hombre"; ¡es Él quien no puede estar sin nosotros, y esto es un misterio grande! Dios no puede ser Dios sin el hombre: ¡este es un gran misterio! Y esta certeza es el manantial de nuestra esperanza, que encontramos custodiada en todas las invocaciones del padrenuestro. Cuando necesitamos ayuda, Jesús no nos dice que nos resignemos y nos cerremos en nosotros mismos, sino que nos dirijamos al Padre y le pidamos a Él con confianza. Todas nuestras necesidades, desde aquellas más evidentes y cotidianas, como la comida, la salud, el trabajo, hasta la de ser perdonados y apoyados en las tentaciones, no son solo el espejo de nuestra soledad: sin embargo hay un Padre que siempre nos mira con amor, y que seguramente no nos abandona.
(Catequesis de S.S. Francisco, 7 de junio de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy invitaré a mi familia a rezar un padrenuestro antes de comer, pidiendo por todas nuestras necesidades.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Evangelio 11 de Octubre de 2017

Color: Verde

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Jonás 4:1-11
    1 Jonás, se disgustó mucho por esto y se irritó;
    2 y oró a Yahveh diciendo: «¡Ah, Yahveh!, ¿no es esto lo que yo decía cuando estaba todavía en mi tierra? Fue por eso por lo que me apresuré a huir a Tarsis. Porque bien sabía yo que tú eres un Dios clemente y misericordioso, tardo a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del mal.
    3 Y ahora, Yahveh, te suplico que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.»
    4 Mas Yahveh dijo: «¿Te parece bien irritarte?»
    5 Salió Jonás de la ciudad y se sentó al oriente de la ciudad; allí se hizo una cabaña bajo la cual se sentó a la sombra, hasta ver qué sucedía en la ciudad.
    6 Entonces Yahveh Dios dispuso una planta de ricino que creciese por encima de Jonás para dar sombra a su cabeza y librarle así de su mal. Jonás se puso muy contento por aquel ricino.
    7 Pero al día siguiente, al rayar el alba, Yahveh mandó a un gusano, y el gusano picó al ricino, que se secó.
    8 Y al salir el sol, mandó Dios un sofocante viento solano. El sol hirió la cabeza de Jonás, y éste se desvaneció; se deseó la muerte y dijo: «¡Mejor me es la muerte que la vida!»
    9 Entonces Dios dijo a Jonás: «¿Te parece bien irritarte por ese ricino?» Respondió: «¡Sí, me parece bien irritarme hasta la muerte!»
    10 Y Yahveh dijo: «Tu tienes lástima de un ricino por el que nada te fatigaste, que no hiciste tú crecer, que en el término de una noche fue y en el término de una noche feneció.
    11 ¿Y no voy a tener lástima yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil personas que no distinguen su derecha de su izquierda, y una gran cantidad de animales?»
  • Salmo responsorial

    Salmo 86:3-6, 9-10
    3 tenme piedad, Señor, pues a ti clamo todo el día;
    4 recrea el alma de tu siervo, cuando hacia ti, Señor, levanto mi alma.
    5 Pues tú eres, Señor, bueno, indulgente, rico en amor para todos los que te invocan;
    6 Yahveh, presta oído a mi plegaria, atiende a la voz de mis súplicas.
    9 Vendrán todas las naciones a postrarse ante ti, y a dar, Señor, gloria a tu nombre;
    10 pues tú eres grande y obras maravillas, tú, Dios, y sólo tú.
  • Evangelio

    Lucas 11:1-4
    1 Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, ensénanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.»
    2 El les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino,
    3 danos cada día nuestro pan cotidiano,
    4 y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.»

Evangelio medtado

Verdaderamente "yo" delante de Dios
Santo Evangelio según San Lucas 11,1-4. Miércoles XXVII del tiempo ordinario.


Por: H. IvánYoed González Aréchiga, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, siento que no te conozco. Si te pido humildemente el don de conocerte mejor, ¿me escucharás? Dios, Tú eres bueno, eres la Bondad misma. Confío en Ti. Confío que me otorgarás el don de conocerte mejor. ¡Ven Espíritu Santo!
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Lucas 11,1-4
Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos".
Entonces Jesús les dijo: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio


Tantos, tantos cristianos ha habido en esta tierra de los cuales se dice que hablaban con Dios. Los llamamos santos. Son modelos de vida. Maestros de oración. Unos pasaban horas delante de Cristo en el Sagrario. Otros lo alababan entre paisajes que reconocían como la creación de Dios. Disfrutaban con Él. Lloraban con Él. En Él colocaban su cansancio, con Él desahogaban todo su ser. Con Él estaban verdaderamente. Y Él estaba verdaderamente con ellos.
Yo tengo un deseo de aprender a orar así. De aprender a orar, a hablar como hablo con cualquier persona. De contarle a Dios tantas cosas. De abandonar el formalismo de una tradición, que no sé cómo se formó, para presentarme verdaderamente como soy delante de Él. A veces dudo que pueda lograrlo. Tantas veces me regresa una intuición, que no sé por qué me creo, de que no seré capaz de orar como los santos… pero, ¿es que debo orar "como los santos"?
Ante todo, ¡debo orar como yo soy! Si soy apasionado, entonces pongo mi pasión delante de Dios. Si estoy enojado, entonces es una persona enojada la que se presentará delante de Dios. Si estoy lleno de miedos, entonces será un "yo" lleno de miedos el que se presentará ante Dios. Me presentaré, en pocas palabras, a mí mismo tal cual como soy y me encuentro. Y no como lo haría el "otro", sino solo como lo haría yo. Después de todo, eso es lo que hacían y hacen los que han aprendido a orar. Ése es el camino, tan sencillo (y también a veces tan complicado) que se debe recorrer.
Señor, te pido la gracia de saber orar humanamente, no idealistamente. De saber orar simplemente como soy yo. Gracias por querer enseñarme a orar.
Nosotros a menudo rezamos a Jesús, rezamos al Padre, especialmente cuando rezamos el Padre Nuestro, pero no tan frecuentemente rezamos al Espíritu Santo. Es verdad ¿no? El olvidado. Y necesitamos pedir su ayuda, su fortaleza, su inspiración. El Espíritu Santo, que ha animado por entero la vida y el ministerio de Jesús, es el mismo Espíritu que hoy guía la existencia cristiana. La existencia de un hombre, una mujer, que se dicen y quieren ser cristianos. Poner bajo la acción del Espíritu Santo nuestra vida de cristianos y la misión, que todos hemos recibido en virtud del Bautismo, significa reencontrar la valentía apostólica necesaria para superar fáciles comodidades mundanas.
(Homilía de S.S. Francisco, 11 de enero de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré un momento para estar con Dios tal cual soy. No necesariamente le diré "cosas", quizás en ese momento no tendré nada que decir. Lo importante es que hoy quiero comenzar un camino (o continuarlo) en donde seré verdaderamente yo delante de Dios.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

martes, 10 de octubre de 2017

Evangelio 10 de Octubre de 2017

Color: Verde

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Jonás 3:1-10
    1 Por segunda vez fue dirigida la palabra de Yahveh a Jonás en estos términos:
    2 «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad y proclama el mensaje que yo te diga.»
    3 Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra de Yahveh. Nínive era una ciudad grandísima, de un recorrido de tres días.
    4 Jonás comenzó a adentrarse en la ciudad, e hizo un día de camino proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.»
    5 Los ninivitas creyeron en Dios: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor.
    6 La palabra llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de sayal y se sentó en la ceniza.
    7 Luego mandó pregonar y decir en Nínive: «Por mandato del rey y de sus grandes, que hombres y bestias, ganado mayor y menor, no prueben bocado ni pasten ni beban agua.
    8 Que se cubran de sayal y clamen a Dios con fuerza; que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.
    9 ¡Quién sabe! Quizás vuelva Dios y se arrepienta, se vuelva del ardor de su cólera, y no perezcamos.»
    10 Vio Dios lo que hacían, cómo se convirtieron de su mala conducta, y se arrepintió Dios del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo.
  • Salmo responsorial

    Salmo 130:1-4, 7-8
    1 Canción de las subidas. Desde lo más profundos grito a ti, Yahveh:
    2 ¡Señor, escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas!
    3 Si en cuenta tomas las culpas, oh Yahveh, ¿quién, Señor, resistirá?
    4 Mas el perdón se halla junto a ti, para que seas temido.
    7 aguarde Israel a Yahveh. Porque con Yahveh está el amor, junto a él abundancia de rescate;
    8 él rescatará a Israel de todas sus culpas.
  • Evangelio

    Lucas 10:38-42
    38 Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa.
    39 Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra,
    40 mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.»
    41 Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas;
    42 y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.»

Evangelio meditado

La oración y la acción apostólica
Santo Evangelio según San Lucas 10,38-42. Martes XXVII del tiempo ordinario.


Por: H. Cristian Gutiérrez, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor vengo porque quiero estar contigo. Quiero poner en tus manos todas mis preocupaciones, mis cansancios, mis esfuerzos, mis victorias y mis derrotas. Orar, hablar, estar contigo es un descanso para mi alma. Te pido aumentes mi fe, mi esperanza y mi caridad. Necesito de estas tres virtudes para estar siempre en tu camino, siguiéndote con amor, alegría y generosidad.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Lucas 10,38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llama da Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llama da María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: "Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude".
El Señor le respondió: "Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio


Muchas veces he escuchado reproches por Marta, dado que María había escogido la mejor parte. Es como si Marta estuviera haciendo mal, no, se puede ver este pasaje desde otra perspectiva.
Dice el texto que Marta fue quien te recibió en su casa. La casa era de Marta, ella fue la que te acogió. María pudo escucharte dado que Marta te dio albergue. Sin Marta, María no habría podido elegir la parte que escogió.
Marta y María pueden ser dos imágenes de ese aspecto de nuestro carisma como miembros del Regnum Christi: contemplativos y evangelizadores; la oración y la acción apostólica.
María representa esa parte contemplativa de quien se sienta a tus pies para escuchar tu mensaje, de quien sabe lo valioso que es pasar tiempo delante de Ti, y acompañarte. Ella disfruta de estar sentada mirándote, escuchándote. Es la invitación a vivir este don de mi vocación con alegría, con intensidad. Ella sabe dedicar su tiempo a la oración, a estar contigo.
Marta, por su parte, representa la acción, el trabajo, el celo. Sin Marta la casa que tenía tantos huéspedes no hubiera sido propicia para el encuentro contigo. Ella está corriendo sirviendo alguna bebida, atendiendo algún enfermo, dando asiento a algún apóstol, poniendo algo de comida en la mesa.
Tú amas a ambas, las quieres como son. Y aunque das primacía a la vida de oración, no reprimes la acción de Marta. Simplemente le previenes del activismo, del pensar que el actuar, el hacer, el predicar, es lo principal, olvidando la oración.
Como miembro del Regnum Christi me llamas a ser contemplativo, orante, persona de silencio, de recogimiento, de escucha, de lectura de tu Palabra; pero también me llamas a ser evangelizador, activo, celoso por la salvación de las almas, inquieto para ver las oportunidad y así ayudar a que otros te busquen y se encuentren contigo. Dame, Señor, estas dos actitudes de estas mujeres.
Si nosotros vamos a rezar -por ejemplo- ante el Crucifijo, y hablamos, hablamos, hablamos y después nos vamos, no escuchamos a Jesús. No dejamos que Él hable a nuestro corazón. Escuchar: esta es la palabra clave. No lo olviden. Y no debemos olvidar que en la casa de Marta y María, Jesús, antes que ser Señor y Maestro, es peregrino y huésped. Por lo tanto, la respuesta tiene este primer y más importante significado: Marta, Marta, ¿por qué te afanas tanto en hacer cosas para el huésped hasta olvidar su presencia? -El huésped de piedra- Para acogerlo no son necesarias muchas cosas; es más, necesaria es una cosa sola: escucharlo -he aquí la palabra: escucharlo-, demostrarle una actitud fraterna, de modo que se dé cuenta de que se está en familia, y no en una "hospitalización provisional".
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de julio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Me meteré de lleno a mis actividades de hoy pero consciente de que todo mi trabajo siempre será para gloria de Dios.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

lunes, 9 de octubre de 2017

Evangelio 9 de Octubre de 2017

Color: Verde

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Jonás 1:1--2:2, 11
    1 La palabra de Yahveh fue dirigida a Jonás, hijo de Amittay, en estos términos:
    2 «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella que su maldad ha subido hasta mí.»
    3 Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de Yahveh, y bajó a Joppe, donde encontró un barco que salía para Tarsis: pagó su pasaje y se embarcó para ir con ellos a Tarsis, lejos de Yahveh.
    4 Pero Yahveh desencadenó un gran viento sobre el mar, y hubo en el mar una borrasca tan violenta que el barco amenazaba romperse.
    5 Los marineros tuvieron miedo y se pusieron a invocar cada uno a su dios; luego echaron al mar la carga del barco para aligerarlo. Jonás, mientras tanto, había bajado al fondo del barco, se había acostado y dormía profundamente.
    6 El jefe de la tripulación se acercó a él y le dijo: «¿Qué haces aquí dormido? ¡Levántate e invoca a tu Dios! Quizás Dios se preocupe de nosotros y no perezcamos.»
    7 Luego se dijeron unos a otros: «Ea, echemos a suertes para saber por culpa de quién nos ha venido este mal.» Echaron a suertes, y la suerte cayó en Jonás.
    8 Entonces le dijeron: «Anda, indícanos tú, por quien nos ha venido este mal, cuál es tu oficio y de dónde vienes, cuál es tu país y de qué pueblo eres.»
    9 Les respondió: «Soy hebreo y temo a Yahveh, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra.»
    10 Aquellos hombres temieron mucho y le dijeron: «¿Por qué has hecho esto?» Pues supieron los hombres que iba huyendo lejos de Yahveh por lo que él había manifestado.
    11 Y le preguntaron: «¿Qué hemos de hacer contigo para que el mar se nos calme?» Pues el mar seguía encrespándose.
    12 Les respondió: «Agarradme y tiradme al mar, y el mar se os calmará, pues sé que es por mi culpa por lo que os ha sobrevenido esta gran borrasca.»
    13 Los hombres se pusieron a remar con ánimo de alcanzar la costa, pero no pudieron, porque el mar seguía encrespándose en torno a ellos.
    14 Entonces clamaron a Yahveh, diciendo: «¡Ah, Yahveh, no nos hagas perecer a causa de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente, ya que tú, Yahveh, has obrado conforme a tu beneplácito!»
    15 Y, agarrando a Jonás, le tiraron al mar; y el mar calmó su furia.
    16 Y aquellos hombres temieron mucho a Yahveh; ofrecieron un sacrificio a Yahveh y le hicieron votos.
    1 Dispuso Yahveh un gran pez que se tragase a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches.
    2 Jonás oró a Yahveh su Dios desde el vientre del pez.
  • Salmo responsorial

    Jonás 2:3-5, 8
    3 Dijo: Desde mi angustia clamé a Yahveh y él me respondió; desde el seno del seol grité, y tú oíste mi voz.
    4 Me habías arrojado en lo más hondo, en el corazón del mar, una corriente me cercaba: todas tus olas y tus crestas pasaban sobre mí.
    5 Yo dije: ¡Arrojado estoy de delante de tus ojos! ¿Cómo volveré a contemplar tu santo Templo?
    8 Cuando mi alma en mí desfallecía me acordé de Yahveh, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo.
  • Evangelio

    Lucas 10:25-37
    25 Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?»
    26 El le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?»
    27 Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.»
    28 Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás.»
    29 Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?»
    30 Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto.
    31 Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo.
    32 De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.
    33 Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión;
    34 y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.
    35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva."
    36 ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?»
    37 El dijo: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»

Evangelio meditado

Una nueva oportunidad para un "sí"
Santo Evangelio según San Lucas 10, 25-37. Lunes XXVII del tiempo ordinario.


Por: H. Balam Loza, LC. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Al mirar el vuelo de las golondrinas, el surgir de las flores, la hermosa vista de la montaña, veo tu mano en cada uno de estos acontecimientos. ¿Quién soy yo? Nada y todo. Nada porque en realidad el hombre es una mota de polvo, pero todo porque soy tu hijo. Eso vale más que todo. Me siento entre tus manos como un niño se siente seguro en los brazos de su padre. Padre Dios, hoy quiero gozar como cuando me divertía de pequeño con mi padre. Quiero presumirte entre mis amigos; quiero decir con gran sencillez: "Mi Papá es el mejor del mundo"
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Lucas 10, 25-37
En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: "Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?" Jesús le dijo: "¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?". El doctor de la ley contestó: "Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo". Jesús le dijo: "Has contestado bien; si haces eso, vivirás".
El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: "¿Y quién es mi prójimo?" Jesús le dijo: "Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: ‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’.
¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?". El doctor de la ley le respondió: "El que tuvo compasión de él". Entonces Jesús le dijo: "Anda y haz tú lo mismo".
Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
"Anda, haz tú lo mismo" El mensaje del cristiano es un mensaje de amor. Pero este amor no es mágico o platónico. No es un amor que se logra sin esfuerzo. Requiere un trabajo constante, sacrificado, desprendido. Es, en dos palabras, amor crucificado. Cuesta, pero lo que cuesta vale. La producción de una mínima cantidad de seda cuesta gran parte de la vida de una oruga y largos meses de cuidados delicados. Cristo me amó hasta el extremo dando hasta la última gota de su sangre.
No es posible imaginar una vida entregada a los demás que no cueste. Y Jesús, en este Evangelio le dice al fariseo, que conocía la teoría al dedillo: "¡Anda! ¡Haz!". De nada sirve saber qué es lo que tenemos que hacer si no lo hacemos. Cada día ha de ser un comenzar de nuevo. Sin duda tendremos altas y bajas. Habrá momentos en que nos dejaremos llevar por lo más cómodo o por el egoísmo. Pero siempre tendremos una nueva oportunidad para recoger, limpiar y vestir al que está necesitado.
Nuestros calendarios están llenos de actividades que apenas nos dejan un momento para respirar, para ver a los ojos de los demás, para preguntar e interesarnos por aquellos con los que pasamos gran parte del tiempo. Sin duda muchos de los que pasaron a un lado del samaritano no se giraron tan siquiera para ver a este pobre hombre. Era un elemento para el cual no había lugar ni en su agenda ni en su cuenta de gastos.
¿Yo tengo lugar para otro en mi vida? ¿Estoy dispuesto a decir "no" a mis cosas para decir "sí" a otros? No importa la respuesta pues toda la vida es una búsqueda y una lucha para alcanzar este amor perfecto. Sin duda que todos aquellos que pasaron a un lado del samaritano y dijeron "no" dijeron "sí" en otros momentos. Podremos haber fallado muchas veces pero siempre hay una nueva oportunidad.
"Ante este contenido tan esencial de la fe, la Iglesia no puede permitirse actuar como lo hicieron el sacerdote y el levita con el hombre abandonado medio muerto en el camino. No se puede mirar para otro lado y dar la espalda para no ver muchas formas de pobreza que piden misericordia. Dar la espalda para no ver el hambre, la enfermedad, las personas explotadas…, es un pecado grave; es también un pecado moderno, un pecado actual. Nosotros cristianos no nos lo podemos permitir. No sería digno de la Iglesia ni de un cristiano "pasar de largo" y pretender tener la conciencia tranquila sólo porque se ha rezado o porque se ha ido el domingo a Misa.
(Homilía de S.S. Francisco, 3 de septiembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a detenerme cuando vea a un pobre y voy comprarle algo de comer. Además le dedicaré un rato de mi tiempo sin preocuparme por nada más.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.