miércoles, 14 de febrero de 2018

Evangelio meditado

Amor con amor se paga
Santo Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18. Miércoles de Ceniza.


Por: H. Cristian Gutiérrez, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, hoy iniciamos un nuevo camino. Digo "nuevo" porque no quiero que sea una cuaresma más en mi vida. Quiero que este tiempo me ayude a conocerte y amarte un poco más y mejor. Dame tu gracia para prepararme de la manera que Tú quieras y acompañarte en los misterios de mi salvación. Te ofrezco esta cuaresma como tiempo de amor, de entrega, de servicio, de donación.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Mateo 6,1-6.16-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres, para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú de limosna, que nos sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará".


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Más allá del ayuno, la oración, la abstinencia, tal vez la invitación de este pasaje es que todo lo que haga en esta cuaresma lo haga siempre de cara a Ti. A veces actúo sólo de acuerdo a lo que los demás piensan y creen de mí. Inconscientemente, voy permitiendo que los actos de mi día a día vayan colaborando a construir esa imagen que quiero tengan de mí los demás.
Hoy me llamas a liberarme de ello. Liberarme porque ello es una cadena que me esclaviza y roba los méritos de todas las buenas acciones que diariamente cumplo. En efecto, reclamas a los fariseos esas actitudes de actuar sólo para que la gente los vea. Hoy me invitas a actuar de cara a Ti, que ves y valoras lo secreto.
Pero me invitas también a no cumplir actos y hacer cosas sólo por hacer. Esta cuaresma puede ser el tiempo propicio para aprender que mis obras y actos buenos son correspondencia a tu amor primero. Tú ya me amas antes de que yo lo sepa o lo descubra. No es por mis obras que me amas. Es por lo que soy. ¡Cuánto faltaba esto a los fariseos de tu época! A veces creían que sus obras les justificaban y les hacían merecedores de tu amor. Sin embargo no es así.
Tú me has amado hasta el extremo. Ya puedo contar con todo tu amor. Mis obras son la forma de corresponder a este amor desinteresado. No es con mis obras que "gano" o "merezco" tu amor… es con el amor como se paga el amor.
Ayúdame a que este tiempo cuaresmal sea el tiempo del amor: del amor a Ti, del amor a los demás, del amor correcto a mí mismo. Cuaresma es tiempo para amar, y amar de verdad.
El amor a Dios y al prójimo es el mandamiento más grande del Evangelio. El Señor hoy nos llama a corresponder generosamente a la llamada evangélica, al amor, poniendo a Dios en el centro de nuestra vida y dedicándonos al servicio de los hermanos, especialmente a los más necesitados de apoyo y consuelo. Si existe una actitud que nunca es fácil, no se da por descontado tampoco para una comunidad cristiana, es precisamente la de saberse amar, de quererse en el ejemplo del Señor y con su gracia.
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de mayo de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Le diré a mis seres queridos lo mucho que los estimo y quiero. (Incluido Dios)
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

El comienzo de la Cuaresma


 


El comienzo de la Cuaresma
Meditaciones para toda la Cuaresma

Cuaresma. Miércoles de ceniza. Si busco a Dios, es el momento para caminar, para buscarlo, para encontrarlo y purificar mi corazón.


Por: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net 




Miércoles de Ceniza
Hoy empezamos la Cuaresma a través de la imposición de las cenizas, un símbolo que es muy conocido para todos. La ceniza no es un símbolo de muerte que indica que ya no hay vida ni posibilidad de que la haya. Nosotros la vamos a imponer sobre nuestras cabezas pero no con un sentido negativo u oscuro de la vida, pues el cristiano debe ver su vida positivamente. La ceniza se convierte para nosotros al mismo tiempo en un motivo de esperanza y superación. La Cuaresma es un camino, y las cenizas sobre nuestras cabezas son el inicio de ese camino. El momento en el cual cada uno de nosotros empieza a entrar en su corazón y comienza a caminar hacia la Pascua, el encuentro pleno con Cristo.

Jesucristo nos habla en el Evangelio de algunas actitudes que podemos tener ante la vida y ante las cosas que hacemos. Cristo nos habla de cómo, cuando oramos, hacemos limosna, hacemos el bien o ayudamos a los demás, podríamos estar buscándonos a nosotros mismos, cuando lo que tendríamos que hacer es no buscarnos a nosotros mismos ni buscar lo que los hombres digan, sino entrar en nuestro interior: “Y allá tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.”

Es Dios en nuestro corazón quien nos va a recompensar; no son los hombres, ni sus juicios, ni sus opiniones, ni lo que puedan o dejen de pensar respecto a nosotros; es Nuestro Padre que ve en lo secreto quien nos va a recompensar. Que difícil es esto para nosotros que vivimos en una sociedad en la cual la apariencia es lo que cuenta y la fama es lo que vale.
Cristo, cuando nosotros nos imponemos la ceniza en la cabeza nos dice: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres; de lo contrario no tendrán recompensa con su Padre Celestial”. ¿Qué recompensa busco yo en la vida?

La Cuaresma es una pregunta que entra en nuestro corazón para cuestionarnos precisamente esto: ¿Estoy buscando a Dios, buscando la gloria humana, estoy buscando la comprensión de los demás? ¿A quién estoy buscando?

La señal de penitencia que es la ceniza en la cabeza, se convierte para nosotros en una pregunta: ¿A quién estamos buscando? Una pregunta que tenemos que atrevernos a hacer en este camino que son los días de preparación para la Pascua; la ceniza cae sobre nuestras cabezas, pero ¿cae sobre nuestro corazón?

Esta pregunta se convierte en un impulso, en un dinamismo, en un empuje para que nuestra vida se atreva a encontrarse a sí misma y empiece a dar valor a lo que vale, dar peso a lo que tiene.

Este es el tiempo, el momento de la salvación, nos decía San Pablo. Hoy empieza un período que termina en la Pascua: La Cuaresma, el día de salvación, el día en el cual nosotros vamos a buscar dentro de nuestro corazón y a preguntarnos ¿a quién estamos buscando? Y la ceniza nos dice: quita todo y quédate con lo que vale, con lo fundamental; quédate con lo único que llena la vida de sentido. Tu Padre que ve en lo secreto, sólo Él te va a recompensar.

La Cuaresma es un camino que todo hombre y toda mujer tenemos que recorrer, no lo podemos eludir y de una forma u otra lo tenemos que caminar. Tenemos que aprender a entrar en nuestro corazón, purificarlo y cuestionarnos sobre a quién estamos buscando.

Este es le sentido de la ceniza en la cabeza; no es un rito mágico, una costumbre o una tradición. ¿De qué nos serviría manchar nuestra frente de negro si nuestro corazón no se preguntara si realmente a quien estamos buscando es a Dios? Si busco a Dios, esta Cuaresma es el momento para caminar, para buscarlo, para encontrarlo y purificar nuestro corazón.

El camino de Cuaresma va a ser purificar el corazón, quitar de él todo lo que nos aparta de Dios, todo aquello que nos hace más incomprensivos con los demás, quitar todos nuestros miedos y todas las raíces que nos impiden apegarnos a Dios y que nos hacen apegarnos a nosotros mismos. ¿Estamos dispuestos a purificar y cuestionar nuestro corazón? ¿Estamos dispuestos a encontrarnos con Nuestro Padre en nuestro interior?

Este es el significado del rito que vamos hacer dentro de unos momentos: purificar el corazón, dar valor a lo que vale y entrar dentro de nosotros mismos. Si así lo hacemos, entonces la Cuaresma que empezaremos hoy de una forma solemne, tan solemne como es el hecho de que hoy guardamos ayuno y abstinencia (para que el hambre física nos recuerde la importancia del hambre de Dios), se convertirá verdaderamente en un camino hacia Dios.

Este ha de ser el dinamismo que nos haga caminar durante la Cuaresma: hacer de las mortificaciones propias de la Cuaresma como son lo ayunos, las vigilias y demás sacrificios que podamos hacer, un recuerdo de lo que tiene que tener la persona humana, no es simplemente un hambre física sino el hambre de Dios en nuestros corazones, la sed de la vida de Dios que tiene que haber en nuestra alma, la búsqueda de Dios que tiene haber en cada instante de nuestra alma.

Que éste sea el fin de nuestro camino: tener hambre de Dios, buscarlo en lo profundo de nosotros mismos con gran sencillez. Y que al mismo tiempo, esa búsqueda y esa interiorización, se conviertan en una purificación de nuestra vida, de nuestro criterio y de nuestros comportamientos así como en un sano cuestionamiento de nuestra existencia. Permitamos que la Cuaresma entre en nuestra vida, que la ceniza llegue a nuestro corazón y que la penitencia transforme nuestras almas en almas auténticamente dispuestas a encontrarse con el Señor.

P. Cipriano Sánchez LC  Preguntas o comentarios al autor

martes, 13 de febrero de 2018

Evangelio 13 de Febrero de 2018

Color: Verde

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Santiago 1:12-18
    12 ¡Feliz el hombre que soporta la prueba! Superada la prueba, recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman.
    13 Ninguno, cuando sea probado, diga: «Es Dios quien me prueba»; porque Dios ni es probado por el mal ni prueba a nadie.
    14 Sino que cada uno es probado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce.
    15 Después la concupiscencia, cuando ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, una vez consumado, engendra la muerte.
    16 No os engañéis, hermanos míos queridos:
    17 toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de rotación.
    18 Nos engendró por su propia voluntad, con Palabra de verdad, para que fuésemos como las primicias de sus criaturas.
  • Salmo responsorial

    Salmo 94:12-15, 18-19
    12 Dichoso el hombre a quien corriges tú, Yahveh, a quien instruyes por tu ley,
    13 para darle descanso en los días de desgracia, mientras se cava para el impío la fosa.
    14 Pues Yahveh no dejará a su pueblo, no abandonará a su heredad;
    15 sino que el juicio volverá a la justicia, y en pos de ella todos los de recto corazón.
    18 Cuando digo: «Vacila mi pie», tu amor, Yahveh, me sostiene;
    19 en el colmo de mis cuitas interiores, tus consuelos recrean mi alma.
  • Evangelio

    Marcos 8:14-21
    14 Se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan.
    15 El les hacía esta advertencia: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.»
    16 Ellos hablaban entre sí que no tenían panes.
    17 Dándose cuenta, les dice: «¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada?
    18 ¿Teniendo ojos no véis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de
    19 cuando partí los cinco panes para los 5.000? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?» «Doce», le dicen.
    20 «Y cuando partí los siete entre los 4.000, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: «Siete.»
    21 Y continuó: «¿Aún no entendéis?»

Evangelio meditado

El pan que harta y que no es tarta.
Santo Evangelio según San Marcos 8,14-21. Martes VII de Tiempo Ordinario.


Por: H. Rodrigo Marín, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, estoy en tu presencia, ilumina los ojos de mi corazón para que pueda verte. Persuade los oídos de mi corazón para que pueda escucharte. Inflama el corazón de mi corazón para que pueda amarte.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Marcos 8,14-21
En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: "Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes". Entonces ellos comentaban entre sí: "Es que no tenemos panes".
Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: "¿qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?". Ellos le contestaron: "Doce". Y añadió: " cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete". Entonces él dijo: "¿Y todavía no acaban de comprender?"
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio


Imagina que una mañana no desayunas porque no escuchaste el despertador y se te hace tarde para llegar al trabajo o a la escuela. Con las prisas se te olvido tomar tu cartera y no tienes dinero para comprar algo en la hora del almuerzo. Llegas a tu casa, después de una mañana más larga que las demás y eres recibido por el olor de tu platillo favorito. ¡Qué hambre!
Te has preguntado por qué se siente la misma experiencia todos los días, a las mismas horas, en las mismas circunstancias. ¿Por qué por más que comes siempre vuelves a tener hambre? El hambre es un reclamo que nuestro cuerpo nos hace para vivir, de otro modo nos olvidaríamos de comer porque no sentiríamos la necesidad.
Nuestro corazón también tiene hambre,hambre de Dios. Así como nos preocupamos de saciar el cuerpo, debemos preocuparnos por saciar el alma. Tenemos ojos y no vemos, tenemos oídos y no oímos, tenemos boca y no comemos.
Dios es el único que puede dar pan que sacia nuestra alma. Recordemos las veces que nos ha llenado de amor, de paz, de alegría, de perdón… Si tenemos hambre vayamos con Él que nos dará un pan que harta y que no es tarta.
Pidámosle a María que nos lleve de la mano a Jesús para nunca más tener hambre.
Jesús nos recuerda que el verdadero significado de nuestra existencia terrena está al final en la eternidad, está en el encuentro con Él, que es don y donador. Y nos recuerda también que la historia humana con sus sufrimientos y sus alegría tiene que ser vista en un horizonte de eternidad, o sea en aquel horizonte del encuentro definitivo con Él. Y este encuentro nos ilumina durante todos los días de nuestra vida. Si pensamos a este encuentro, a este gran don, los pequeños dones de la vida, también los sufrimientos, las preocupaciones serán iluminadas por la esperanza de este encuentro.
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de agosto de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En una visita a Jesús le pediré que sea Él el único que alimente mi alma.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

lunes, 12 de febrero de 2018

Evangelio 12 de Febrero de 2018

Color: Verde

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Santiago 1:1-11
    1 Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus de la Dispersión.
    2 Considerad como un gran gozo, hermanos míos, el estar rodeados por toda clase de pruebas,
    3 sabiendo que la calidad probada de vuestra fe produce la paciencia en el sufrimiento;
    4 pero la paciencia ha de ir acompañada de obras perfectas para que seáis perfectos e íntegros sin que dejéis nada que desear.
    5 Si alguno de vosotros está a falta de sabiduría, que la pida a Dios, que da a todos generosamente y sin echarlo en cara, y se la dará.
    6 Pero que la pida con fe, sin vacilar; porque el que vacila es semejante al oleaje del mar, movido por el viento y llevado de una a otra parte.
    7 Que no piense recibir cosa alguna del Señor un hombre como éste,
    8 un hombre irresoluto e inconstante en todos sus caminos.
    9 El hermano de condición humilde gloríese en su exaltación;
    10 y el rico, en su humillación, porque pasará como flor de hierba:
    11 sale el sol con fuerza y seca la hierba y su flor cae y se pierde su hermosa apariencia; así también el rico se marchitará en sus caminos.
  • Salmo responsorial

    Salmo 119:67-68, 71-72, 75-76
    67 Antes de ser humillado, me descarriaba, mas ahora observo tu promesa.
    68 Tú, que eres bueno y bienhechor, enséñame tus preceptos.
    71 Un bien para mí ser humillado, para que aprenda tus preceptos.
    72 Un bien para mí la ley de tu boca, más que miles de oro y plata.
    75 Yo sé, Yahveh, que son justos tus juicios, que con lealtad me humillas tú.
    76 Sea tu amor consuelo para mí, según tu promesa a tu servidor.
  • Evangelio

    Marcos 8:11-13
    11 Y salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba.
    12 Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: «¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará, a esta generación ninguna señal.»
    13 Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.

Evangelio meditado

La pedagogía de Dios.
Santo Evangelio según San Marcos 8,11-13. Lunes VI de Tiempo Ordinario.


Por: H. Jorge Alberto Leaños García, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, hoy quiero ser fiel a lo que me pidas. Tal vez tenga dificultades, dudas o miedos, pero tengo la certeza de que quiero hacer tu voluntad. Ayúdame a quererlo con todas mis fuerzas, con toda mi alma y con todo mi corazón para que así, pueda vivir una vida sobrenatural.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Marcos 8,11-13
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: "¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal".
Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio


Parece increíble que somos capaces de discutir con Dios y pedirle pruebas que nos revelen claramente su divinidad. No hay duda que a veces podemos tener una actitud farisaica al buscar señales evidentes y claras para tener una fe fácil y sencilla.
Cristo responde, pero no siempre como lo esperamos. Parece que se enoja al escuchar lo que le pedimos. Nos llama la atención y, por consecuencia, los meros placeres de creer desaparecen. Cuando Cristo se aleja los gustos pasajeros se desvanecen. Nos quedamos sin palabras, sin saber qué hacer…
Comienza un silencio en donde nuestro pensamiento regresa sobre aquello que es esencial.
Al desaparecer las emociones y los sentimientos momentáneos, el núcleo de nuestra fe se pone a prueba, se fortalece… es aquí un momento perfecto para poner al centro de nuestra vida lo que verdaderamente es de importancia.
Empezamos a buscar a un Cristo que, según nuestro parecer, se ha alejado. ¿Dónde está? Recorremos medio mundo y hasta cierto punto nos podemos desesperar, pero debemos tener presente que se nos da la oportunidad de buscarle.
Este Dios, en medio de la prueba, parece que se aleja sin responder, pero la realidad es que ha entrado en lo más profundo de nuestra persona, lo encontramos en lo más profundo de nuestro corazón.
¿Después de tanta búsqueda cuánto le podemos valorar?
Cuando el corazón es duro esto no se entiende. La misericordia de Dios se entiende sólo si tú eres capaz de abrir tu corazón para que pueda entrar. Y esto sigue: el corazón se endurece y vemos la misma historia en el pasaje del Evangelio. Estaba la gente que había estudiado las Escrituras, los doctores de la Ley que conocían la teología, pero eran muy cerrados. La gente ¡tenía fe en Jesús! Tenía el corazón abierto: imperfecto, pecador, pero el corazón abierto. En cambio, estos teólogos tenían una actitud cerrada. Buscaban siempre una explicación para no comprender el mensaje de Jesús.
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 3 de marzo de 2016, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscar a Dios en una persona en concreto, abrirle mi corazónpara escucharle y tratarlo como Cristo lo haría.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Evangelio 11 de Febrero de 2018

Color: Verde

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Levítico 13:1-2, 44-46
    1 Yahveh habló a Moisés y a Aarón, diciendo:
    2 Cuando uno tenga en la piel de su carne tumor, erupción o mancha blancuzca brillante, y se forme en la piel de su carne como una llaga de lepra, será llevado al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos, los sacerdotes.
    44 se trata de un leproso: es impuro. El sacerdote le declarará impuro; tiene lepra en la cabeza.
    45 El afectado por la lepra llevará los vestido rasgados y desgreñada la cabeza, se cubrirá hasta el bigote e irá gritando: «¡Impuro, impuro!»
    46 Todo el tiempo que dure la llaga, quedará impuro. Es impuro y habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada.
  • Salmo responsorial

    Salmo 32:1-2, 5, 11
    1 De David. Poema. ¡Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado!
    2 Dichoso el hombre a quien Yahveh no le cuenta el delito, y en cuyo espíritu no hay fraude.
    5 Mi pecado te reconocí, y no oculté mi culpa; dije: «Me confesaré a Yahveh de mis rebeldías.» Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado.
    11 ¡Alegraos en Yahveh, oh justos, exultad, gritad de gozo, todos los de recto corazón!
  • Segunda lectura

    I Corintios 10:31--11:1
    31 Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios.
    32 No deis escándalo ni a judíos ni a griegos ni a la Iglesia de Dios;
    33 lo mismo que yo, que me esfuerzo por agradar a todos en todo, sin procurar mi propio interés, sino el de la mayoría, para que se salven.
    1 Sed mis imitadores, como lo soy de Cristo.
  • Evangelio

    Marcos 1:40-45
    40 Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme.»
    41 Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio.»
    42 Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio.
    43 Le despidió al instante prohibiéndole severamente:
    44 «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.»
    45 Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.