lunes, 4 de abril de 2022

Lecturas 4 de Abril de 2022

 

Lecturas del día:

  • Primera Lectura

    Daniel 13:1-9, 15-17, 19-30, 33-62

    1Vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín.2Se había casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquías, que era muy bella y temerosa de Dios;3sus padres eran justos y habían educado a su hija según la ley de Moisés.4Joaquín era muy rico, tenía un jardín contiguo a su casa, y los judíos solían acudir donde él, porque era el más prestigioso de todos.5Aquel año habían sido nombrados jueces dos ancianos, escogidos entre el pueblo, de aquellos de quienes dijo el Señor: «La iniquidad salió en Babilonia de los ancianos y jueces que se hacían guías del pueblo.»6Venían éstos a menudo a casa de Joaquín, y todos los que tenían algún litigio se dirigían a ellos.7Cuando todo el mundo se había retirado ya, a mediodía, Susana entraba a pasear por el jardín de su marido.8Los dos ancianos, que la veían entrar a pasear todos los días, empezaron a desearla.9Perdieron la cabeza dejando de mirar hacia el cielo y olvidando sus justos juicios.15Mientras estaban esperando la ocasión favorable, un día entró Susana en el jardín como los días precedentes, acompañada solamente de dos jóvenes doncellas, y como hacía calor quiso bañarse en el jardín.16No había allí nadie, excepto los dos ancianos que, escondidos, estaban al acecho.17Dijo ella a las doncellas: «Traedme aceite y perfume, y cerrad las puertas del jardín, para que pueda bañarme.»19En cuanto salieron las doncellas, los dos ancianos se levantaron, fueron corriendo donde ella,20y le dijeron: «Las puertas del jardín están cerradas y nadie nos ve. Nosotros te deseamos; consiente, pues, y entrégate a nosotros.21Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que estaba contigo un joven y que por eso habías despachado a tus doncellas.»22Susana gimió: «¡Ay, qué aprieto me estrecha por todas partes! Si hago esto, es la muerte para mí; si no lo hago, no escaparé de vosotros.23Pero es mejor para mí caer en vuestras manos sin haberlo hecho que pecar delante del Señor.»24Y Susana se puso a gritar a grandes voces. Los dos ancianos gritaron también contra ella,25y uno de ellos corrió a abrir las puertas del jardín.26Al oír estos gritos en el jardín, los domésticos se precipitaron por la puerta lateral para ver qué ocurría,27y cuando los ancianos contaron su historia, los criados se sintieron muy confundidos, porque jamás se había dicho una cosa semejante de Susana.28A la mañana siguiente, cuando el pueblo se reunió en casa de Joaquín, su marido, llegaron allá los dos ancianos, llenos de pensamientos inicuos contra Susana para hacerla morir.29Y dijeron en presencia del pueblo: «Mandad a buscar a Susana, hija de Jilquías, la mujer de Joaquín.» Mandaron a buscarla,30y ella compareció acompañada de sus padres, de sus hijos y de todos sus parientes.33Todos los suyos lloraban, y también todos los que la veían.34Los dos ancianos, levantándose en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre su cabeza.35Ella, llorando, levantó los ojos al cielo, porque su corazón tenía puesta su confianza en Dios.36Los ancianos dijeron: «Mientras nosotros nos paseábamos solos por el jardín, entró ésta con dos doncellas. Cerró las puertas y luego despachó a las doncellas.37Entonces se acercó a ella un joven que estaba escondido y se acostó con ella.38Nosotros, que estábamos en un rincón del jardín, al ver esta iniquidad, fuimos corriendo donde ellos.39Los sorprendimos juntos, pero a él no pudimos atraparle porque era más fuerte que nosotros, y abriendo la puerta se escapó.40Pero a ésta la agarramos y le preguntamos quién era aquel joven.41No quiso revelárnoslo. De todo esto nosotros somos testigos.» La asamblea les creyó como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte.42Entonces Susana gritó fuertemente: «Oh Dios eterno, que conoces los secretos, que todo lo conoces antes que suceda,43tú sabes que éstos han levantado contra mí falso testimonio. Y ahora voy a morir, sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra mí.»44El Señor escuchó su voz45y, cuando era llevada a la muerte, suscitó el santo espíritu de un jovencito llamado Daniel,46que se puso a gritar: «¡Yo estoy limpio de la sangre de esta mujer!»47Todo el pueblo se volvió hacia él y dijo: «¿Qué significa eso que has dicho?»48El, de pie en medio de ellos, respondió: «¿Tan necios sois, hijos de Israel, para condenar sin investigación y sin evidencia a una hija de Israel?49¡Volved al tribunal, porque es falso el testimonio que éstos han levantado contra ella!»50Todo el pueblo se apresuró a volver allá, y los ancianos dijeron a Daniel: «Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, ya que Dios te ha dado la dignidad de la ancianidad.»51Daniel les dijo entonces: «Separadlos lejos el uno del otro, y yo les interrogaré.»52Una vez separados, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: «Envejecido en la iniquidad, ahora han llegado al colmo los delitos de tu vida pasada,53dictador de sentencias injustas, que condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, siendo así que el Señor dice: "No matarás al inocente y al justo."54Conque, si la viste, dinos bajo qué árbol los viste juntos.» Respondió él: «Bajo una acacia.»55«En verdad - dijo Daniel - contra tu propia cabeza has mentido, pues ya el ángel de Dios ha recibido de él la sentencia y viene a partirte por el medio.»56Retirado éste, mandó traer al otro y le dijo: «¡Raza de Canaán, que no de Judá; la hermosura te ha descarriado y el deseo ha pervertido tu corazón!57Así tratabais a las hijas de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a vosotros. Pero una hija de Judá no ha podido soportar vuestra iniquidad.58Ahora pues, dime: ¿Bajo qué árbol los sorprendiste juntos?» El respondió: «Bajo una encina.»59En verdad, dijo Daniel, tú también has mentido contra tu propia cabeza: ya está el ángel del Señor esperando, espada en mano, para partirte por el medio, a fin de acabar con vosotros.»60Entonces la asamblea entera clamó a grandes voces, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en él.61Luego se levantaron contra los dos ancianos, a quienes, por su propia boca, había convencido Daniel de falso testimonio62y, para cumplir la ley de Moisés, les aplicaron la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo: les dieron muerte, y aquel día se salvó una sangre inocente.

    O también:

    Daniel 13:41-62

    41No quiso revelárnoslo. De todo esto nosotros somos testigos.» La asamblea les creyó como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte.42Entonces Susana gritó fuertemente: «Oh Dios eterno, que conoces los secretos, que todo lo conoces antes que suceda,43tú sabes que éstos han levantado contra mí falso testimonio. Y ahora voy a morir, sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra mí.»44El Señor escuchó su voz45y, cuando era llevada a la muerte, suscitó el santo espíritu de un jovencito llamado Daniel,46que se puso a gritar: «¡Yo estoy limpio de la sangre de esta mujer!»47Todo el pueblo se volvió hacia él y dijo: «¿Qué significa eso que has dicho?»48El, de pie en medio de ellos, respondió: «¿Tan necios sois, hijos de Israel, para condenar sin investigación y sin evidencia a una hija de Israel?49¡Volved al tribunal, porque es falso el testimonio que éstos han levantado contra ella!»50Todo el pueblo se apresuró a volver allá, y los ancianos dijeron a Daniel: «Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, ya que Dios te ha dado la dignidad de la ancianidad.»51Daniel les dijo entonces: «Separadlos lejos el uno del otro, y yo les interrogaré.»52Una vez separados, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: «Envejecido en la iniquidad, ahora han llegado al colmo los delitos de tu vida pasada,53dictador de sentencias injustas, que condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, siendo así que el Señor dice: "No matarás al inocente y al justo."54Conque, si la viste, dinos bajo qué árbol los viste juntos.» Respondió él: «Bajo una acacia.»55«En verdad - dijo Daniel - contra tu propia cabeza has mentido, pues ya el ángel de Dios ha recibido de él la sentencia y viene a partirte por el medio.»56Retirado éste, mandó traer al otro y le dijo: «¡Raza de Canaán, que no de Judá; la hermosura te ha descarriado y el deseo ha pervertido tu corazón!57Así tratabais a las hijas de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a vosotros. Pero una hija de Judá no ha podido soportar vuestra iniquidad.58Ahora pues, dime: ¿Bajo qué árbol los sorprendiste juntos?» El respondió: «Bajo una encina.»59En verdad, dijo Daniel, tú también has mentido contra tu propia cabeza: ya está el ángel del Señor esperando, espada en mano, para partirte por el medio, a fin de acabar con vosotros.»60Entonces la asamblea entera clamó a grandes voces, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en él.61Luego se levantaron contra los dos ancianos, a quienes, por su propia boca, había convencido Daniel de falso testimonio62y, para cumplir la ley de Moisés, les aplicaron la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo: les dieron muerte, y aquel día se salvó una sangre inocente.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 23:1-6

    1Salmo. De David. Yahveh es mi pastor, nada me falta.2Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce,3y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre.4Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.5Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa.6Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Yahveh a lo largo de los días.

  • Evangelio

    Juan 8:12-20

    12Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»13Los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale.»14Jesús les respondió: «Aunque yo dé testimonio de mí mismo, mi testimonio vale, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy.15Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie;16y si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado.17Y en vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos personas es válido.18Yo soy el que doy testimonio de mí mismo y también el que me ha enviado, el Padre, da testimonio de mí.»19Entonces le decían: «¿Dónde está tu Padre?» Respondió Jesús: «No me conocéis ni a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.»20Estas palabras las pronunció en el Tesoro, mientras enseñaba en el Templo. Y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

Lecturas 3 de Abril de 2022

 

Lecturas del día:

  • Primera Lectura

    Isaías 43:16-21

    16Así dice Yahveh, que trazó camino en el mar, y vereda en aguas impetuosas.17El que hizo salir carros y caballos a una con poderoso ejército; a una se echaron para no levantarse, se apagaron, como mecha se extinguieron.18¿No os acordáis de lo pasado, ni caéis en la cuenta de lo antiguo?19Pues bien, he aquí que yo lo renuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis? Sí, pongo en el desierto un camino, ríos en el páramo.20Las bestias del campo me darán gloria, los chacales y las avestruces, pues pondré agua en el desierto (y ríos en la soledad) para dar de beber a mi pueblo elegido.21El pueblo que yo me he formado contará mis alabanzas.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 126:1-6

    1Canción de las subidas. Cuando Yahveh hizo volver a los cautivos de Sión, como soñando nos quedamos;2entonces se llenó de risa nuestra boca y nuestros labios de gritos de alegría. Entonces se decía entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Yahveh con éstos!3¡Sí, grandes cosas hizo con nosotros Yahveh, el gozo nos colmaba!4¡Haz volver, Yahveh, a nuestros cautivos como torrentes en el Négueb!5Los que siembran con lágrimas cosechan entre cánticos.6Al ir, va llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas.

  • Segunda Lectura

    Filipenses 3:8-14

    8Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo,9y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios, apoyada en la fe,10y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte,11tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos.12No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús.13Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante,14corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús.

  • Evangelio

    Juan 8:1-11

    1Mas Jesús se fue al monte de los Olivos.2Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles.3Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio4y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.5Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?»6Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acuasarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.7Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.»8E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.9Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio.10Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?»11Ella respondió: «Nadie, Señor.» Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.»

Lecturas 2 de Abril de 2022

 

Lecturas del día:

  • Primera Lectura

    Jeremías 11:18-20

    18Yahveh me lo hizo saber, y me enteré de ello. Entonces me descubriste, Yahveh, sus maquinaciones.19Y yo que estaba como cordero manso llevado al matadero, sin saber que contra mí tramaban maquinaciones: «Destruyamos el árbol en su vigor; borrémoslo de la tierra de los vivos, y su nombre no vuelva a mentarse.»20¡Oh Yahveh Sebaot, juez de lo justo, que escrutas los riñones y el corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he manifestado mi causa.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 7:2-3, 9-12

    2Yahveh, Dios mío, a ti me acojo, sálvame de todos mis perseguidores, líbrame;3¡que no arrebate como un león mi vida el que desgarra, sin que nadie libre!9(Yahveh, juez de los pueblos.) Júzgame, Yahveh, conforme a mi justicia y según mi inocencia.10Haz que cese la maldad de los impíos, y afianza al justo, tú que escrutas corazones y entrañas, oh Dios justo.11Dios, el escudo que me cubre, el salvador de los de recto corazón;12Dios, el juez justo, tardo a la cólera, pero Dios amenazante en todo tiempo

  • Evangelio

    Juan 7:40-53

    40Muchos entre la gente, que le habían oído estas palabras, decían: «Este es verdaderamente el profeta.»41Otros decían: «Este es el Cristo.» Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo?42¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David?»43Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de él.44Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano.45Los guardias volvieron donde los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: «¿Por qué no le habéis traído?»46Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre.»47Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar?48¿Acaso ha creído en él algún magistrado o algún fariseo?49Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos.»50Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente donde Jesús:51«¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?»52Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta.»53Y se volvieron cada uno a su casa.

viernes, 1 de abril de 2022

Lecturas 1 de Abril de 2022

 

Lecturas del día:

  • Primera Lectura

    Sabiduría 2:1, 12-22

    1Porque se dicen discurriendo desacertadamente: «Corta es y triste nuestra vida; no hay remedio en la muerte del hombre ni se sabe de nadie que haya vuelto del Hades.12Tendamos lazos al justo, que nos fastidia, se enfrenta a nuestro modo de obrar, nos echa en cara faltas contra la Ley y nos culpa de faltas contra nuestra educación.13Se gloría de tener el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor.14Es un reproche de nuestros criterios, su sola presencia nos es insufrible,15lleva una vida distinta de todas y sus caminos son extraños.16Nos tiene por bastardos, se aparta de nuestros caminos como de impurezas; proclama dichosa la suerte final de los justos y se ufana de tener a Dios por padre.17Veamos si sus palabras son verdaderas, examinemos lo que pasará en su tránsito.18Pues si el justo es hijo de Dios, él le asistirá y le librará de las manos de sus enemigos.19Sometámosle al ultraje y al tormento para conocer su temple y probar su entereza.20Condenémosle a una muerte afrentosa, pues, según él, Dios le visitará.»21Así discurren, pero se equivocan; los ciega su maldad;22no conocen los secretos de Dios, no esperan recompensa por la santidad ni creen en el premio de las almas intachables.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 34:17-21, 23

    17el rostro de Yahveh contra los malhechores, para raer de la tierra su memoria.18Cuando gritan aquéllos, Yahveh oye, y los libra de todas sus angustias;19Yahveh está cerca de los que tienen roto el corazón. él salva a los espíritus hundidos.20Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libera Yahveh;21todos sus huesos guarda, no será quebrantado ni uno solo.23Yahveh rescata el alma de sus siervos, nada habrán de pagar los que en él se cobijan.

  • Evangelio

    Juan 7:1-2, 10, 25-30

    1Después de esto, Jesús andaba por Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle.2Pero se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.10Pero después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces él también subió no manifiestamente, sino de incógnito.25Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar?26Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que este es el Cristo?27Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.»28Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que verdaderamente me envía el que me envía; pero vosotros no le conocéis.29Yo le conozco, porque vengo de él y él es el que me ha enviado.»30Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.


jueves, 31 de marzo de 2022

Lecturas 31 de Marzo de 2022

 

Lecturas del día:

  • Primera Lectura

    Éxodo 32:7-14

    7Entonces habló Yahveh a Moisés, y dijo: «¡Anda, baja! Porque tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, ha pecado.8Bien pronto se han apartado el camino que yo les había prescrito. Se han hecho un becerro fundido y se han postrado ante él; le han ofrecido sacrificios y han dicho: "Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto."»9Y dijo Yahveh a Moisés: «Ya veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz.10Déjame ahora que se encienda mi ira contra ellos y los devore; de ti, en cambio, haré un gran pueblo.»11Pero Moisés trató de aplacar a Yahveh su Dios, diciendo: "¿Por qué, oh Yahveh, ha de encenderse tu ira contra tu pueblo, el que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y mano fuerte?12¿Van a poder decir los egipcios: Por malicia los ha sacado, para matarlos en las montañas y exterminarlos de la faz de la tierra? Abandona el ardor de tu cólera y renuncia a lanzar el mal contra tu pueblo.13Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a los cuales juraste por ti mismo: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; toda esta tierra que os tengo prometida, la daré a vuestros descendientes, y ellos la poseerán como herencia para siempre.»14Y Yahveh renunció a lanzar el mal con que había amenazado a su pueblo.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 106:19-23

    19En Horeb se fabricaron un becerro, se postraron ante un metal fundido,20y cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come heno.21Olvidaban a Dios que les salvaba, al autor de cosas grandes en Egipto,22de prodigios en el país de Cam, de portentos en el mar de Suf.23Hablaba ya de exterminarlos, si no es porque Moisés, su elegido, se mantuvo en la brecha en su presencia, para apartar su furor de destruirlos.

  • Evangelio

    Juan 5:31-47

    31«Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido.32Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí.33Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad.34No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis.35El era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz.36Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado.37Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro,38ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que El ha enviado.39«Vosotros investigáis las escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí;40y vosotros no queréis venir a mí para tener vida.41La gloria no la recibo de los hombres.42Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios.43Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése le recibiréis.44¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios?45No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza.46Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí.47Pero si no creéis en sus escritos, cómo vais a creer en mis palabras?»

miércoles, 30 de marzo de 2022

Lecturas 30 de Marzo de 2022

 

Lecturas del día:

  • Primera Lectura

    Isaías 49:8-15

    8Así dice Yahveh: En tiempo favorable te escucharé, y en día nefasto te asistiré. Yo te formé y te he destinado a ser alianza del pueblo, para levantar la tierra, para repartir las heredades desoladas,9para decir a los presos: «Salid», y a los que están en tinieblas: «Mostraos». Por los caminos pacerán y en todos los calveros tendrán pasto.10No tendrán hambre ni sed, ni les dará el bochorno ni el sol, pues el que tiene piedad de ellos los conducirá, y a manantiales de agua los guiará.11Convertiré todos mis montes en caminos, y mis calzadas serán levantadas.12Mira: Estos vienen de lejos, esos otros del norte y del oeste, y aquéllos de la tierra de Sinim.13¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! Prorrumpan los montes en gritos de alegría, pues Yahveh ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido.14Pero dice Sión: «Yahveh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado.»15- ¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 145:8-9, 13-14, 17-18

    8Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y grande en amor;9bueno es Yahveh para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras.13Tu reino, un reino por los siglos todos, tu dominio, por todas las edades. Yahveh es fiel en todas sus palabras, en todas sus obras amoroso;14Yahveh sostiene a todos los que caen, a todos los encorvados endereza.17Yahveh es justo en todos sus caminos, en todas sus obras amoroso;18cerca está Yahveh de los que le invocan, de todos los que le invocan con verdad.

  • Evangelio

    Juan 5:17-30

    17Pero Jesús les replicó: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo.»18Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios.19Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo.20Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis.21Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere.22Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo,23para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado.24En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.25En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.26Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo,27y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre.28No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz29y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio.30Y no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

martes, 29 de marzo de 2022

Lecturas 29 de Marzo de 2022

 

Lecturas del día:

  • Primera Lectura

    Ezequiel 47:1-9, 12

    1Me llevó a la entrada de la Casa, y he aquí que debajo del umnbral de la Casa salía agua, en dirección a oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia oriente. El agua bajaba de debajo del lado derecho de la Casa, al sur del altar.2Luego me hizo salir por el pórtico septentrional y dar la vuelta por el exterior, hasta el pórtico exterior que miraba hacia oriente, y he aquí que el agua fluía del lado derecho.3El hombre salió hacia oriente con la cuerda que tenía en la mano, midió mil codos y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta los tobillos.4Midió otros mil codos y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta las rodillas. Midió mil más y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta la cintura.5Midió otros mil: era ya un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido hasta hacerse un agua de pasar a nado, un torrente que no se podía atravesar.6Entonces me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre?» Me condujo, y luego me hizo volver a la orilla del torrente.7Y a volver vi que a la orilla del torrente había gran cantidad de árboles, a ambos lados.8Me dijo: «Esta agua sale hacia la región oriental, baja a la Arabá, desemboca en el mar, en el agua hedionda, y el agua queda saneada.9Por dondequiera que pase el torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Los peces serán muy abundantes, porque allí donde penetra esta agua lo sanea todo, y la vida prospera en todas partes adonde llega el torrente.12A orillas del torrente, a una y otra margen, crecerán toda clase de árboles frutales cuyo follaje no se marchitará y cuyos frutos no se agotarán: producirán todos los meses frutos nuevos, porque esta agua viene del santuario. Sus frutos servirán de alimento, y sus hojas de medicina.»

  • Salmo Responsorial

    Salmo 46:2-3, 5-6, 8-9

    2Dios es para nosotros refugio y fortaleza, un socorro en la angustia siempre a punto.3Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes se conmueven en el fondo de los mares,5¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios, santificando las moradas del Altísimo.6Dios está en medio de ella, no será conmovida, Dios la socorre al llegar la mañana.8¡Con nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob!9Venid a contemplar los prodigios de Yahveh, el que llena la tierra de estupores.

  • Evangelio

    Juan 5:1-16

    1Después de esto, hubo una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.2Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betesda, que tiene cinco pórticos.3En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua.4Porque el Angel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera.5Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.6Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: «¿Quieres curarte?»7Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo.»8Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda.»9Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar. Pero era sábado aquel día.10Por eso los judíos decían al que había sido curado: «Es sábado y no te está permitido llevar la camilla.»11El le respondió: «El que me ha curado me ha dicho: Toma tu camilla y anda.»12Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: Tómala y anda?»13Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar.14Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: «Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor.»15El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.16Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.