lunes, 19 de enero de 2026

Lecturas 16 de Enero de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    1 Samuel 8:4-7, 10-22

    4Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y se acercaron a Samuel en Ramá,
    5
    diciéndole:
    —Tú te vas haciendo viejo y tus hijos no se comportan como tú. Nómbranos un rey que nos gobierne como hacen las demás naciones.
    6Disgustó a Samuel que fueran diciéndole: «Nómbranos un rey que nos gobierne», e invocó al Señor;
    7
    pero el Señor le dijo:
    —Escucha la voz del pueblo en todo lo que te propone. No es a ti a quien rechazan, sino a mí; no quieren que sea su rey.
    10Samuel transmitió estas palabras del Señor al pueblo que solicitaba un rey,
    11
    y les dijo:
    —Éstos son los derechos del rey que reine sobre vosotros: tomará a vuestros hijos, los destinará a sus carros y a sus caballos y les hará correr delante de sus carrozas.
    12Los utilizará en su ejército como jefes de centuria y oficiales. Les hará sembrar y segar sus campos, y fabricar armas y carros.
    13A vuestras hijas las tomará como perfumistas, panaderas y cocineras.
    14Vuestros campos, vuestras viñas y vuestros mejores olivares os los tomará para dárselos a sus sirvientes.
    15De vuestras cosechas y de vuestras vendimias os exigirá el diezmo para dárselo a sus cortesanos y servidores.
    16Vuestros siervos y siervas, y vuestros mejores bueyes y asnos, los llevará para emplearlos en sus labores.
    17Hasta de vuestros rebaños os exigirá diezmos, y vosotros mismos seréis sus siervos.
    18Aquel día gritaréis contra los reyes que vosotros mismos habéis elegido, y no os responderá el Señor en aquel día.
    19
    Sin embargo, el pueblo no quiso atender la voz de Samuel y dijeron:
    —No. Tendremos un rey que nos gobierne
    20y seremos como las demás naciones. Nos gobernará nuestro rey y saldrá delante de nosotros para luchar con nosotros.
    21Samuel escuchó todas las peticiones del pueblo y las transmitió ante el Señor.
    22
    Y dijo el Señor a Samuel:
    —Atiende a sus ruegos y nómbrales un rey.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 89:16-19

    16
    Dichoso el pueblo que conoce la voz de aclamación;
    caminarán a la luz de tu rostro, Señor.
    17
    En tu Nombre se regocijarán cada día,
    en tu justicia se gloriarán;
    18
    porque Tú eres el encanto de su fuerza,
    y, con tu favor, se alza nuestra frente.
    19
    Pues del Señor es nuestro escudo,
    y del Santo de Israel, nuestro rey.

  • Evangelio

    Marcos 2:1-12

    1Y, al cabo de unos días, entró de nuevo en Cafarnaún. Se supo que estaba en casa
    2y se juntaron tantos, que ni siquiera ante la puerta había ya sitio. Y les predicaba la palabra.
    3Entonces vinieron trayéndole un paralítico, llevado entre cuatro.
    4Y como no podían acercarlo hasta él a causa del gentío, levantaron la techumbre por el sitio en donde se encontraba y, después de abrir un hueco, descolgaron la camilla en la que yacía el paralítico.
    5
    Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico:
    —Hijo, tus pecados te son perdonados.
    6Estaban allí sentados algunos de los escribas, y pensaban en sus corazones:
    7«¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?»
    8
    Y enseguida, conociendo Jesús en su espíritu que pensaban para sus adentros de este modo, les dijo:
    —¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?
    9¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: «Tus pecados te son perdonados», o decirle: «Levántate, toma tu camilla y anda»?
    10Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar los pecados —se dirigió al paralítico—,
    11a ti te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
    12
    Y se levantó, y al instante tomó la camilla y salió en presencia de todos, de manera que todos quedaron admirados y glorificaron a Dios diciendo:
    —Nunca hemos visto nada parecido.

  • Primera Lectura

    1 Corintios 4:9-13

    9Porque pienso que Dios, a nosotros los apóstoles, nos ha puesto los últimos, como condenados a muerte, pues nos hemos convertido en espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres.
    10Nosotros, necios por Cristo; vosotros, prudentes en Cristo; nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros honrados, nosotros despreciados.
    11Hasta el momento presente pasamos hambre, sed, desnudez, somos abofeteados, andamos errantes,
    12y nos esforzamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen y bendecimos, nos persiguen y lo soportamos,
    13nos ultrajan y respondemos con bondad. Hemos venido a ser hasta ahora como la basura del mundo, el desecho de todos.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 126:1-6

    1
    Canto de las subidas.
    Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, nos parecía soñar.
    2
    Se nos llenaba de risas la boca,
    la lengua, de cantares de alegría. Entonces se decía entre las naciones: «El Señor ha hecho con ellos cosas grandes».
    3
    El Señor ha hecho con nosotros cosas grandes:
    estamos llenos de alegría.
    4
    Haz volver, Señor, a nuestros cautivos
    como los torrentes del Négueb.
    5
    Los que siembran con lágrimas
    cosechan entre cantares de alegría.
    6
    Al marchar iban llorando,
    llevando las semillas. Al volver vienen cantando, trayendo sus gavillas. 

  • Evangelio

    Mateo 10:16-22

    16»Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Por eso, sed sagaces como las serpientes y sencillos como las palomas.
    17Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en sus sinagogas,
    18y seréis llevados ante los gobernadores y reyes por causa mía, para que deis testimonio ante ellos y los gentiles.
    19Pero cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué debéis decir; porque en aquel momento se os comunicará lo que vais a decir.
    20Pues no sois vosotros los que vais a hablar, sino que será el Espíritu de vuestro Padre quien hable en vosotros.
    21Entonces el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres para hacerles morir.
    22Y seréis odiados por causa de mi nombre; pero quien persevere hasta el fin, ése será salvado.

miércoles, 14 de enero de 2026

Lecturas 15 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Samuel 4:1-11

    1
    Y la palabra de Samuel llegaba a todo Israel.
    En aquellos días los filisteos se preparaban para la guerra. Israel salió a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Eben–Ha–Ézer mientras que los filisteos habían acampado en Afec.
    2Éstos formaron en orden de combate frente a Israel. Se entabló la batalla e Israel fue derrotado a manos de los filisteos: murieron en el campo de batalla, dispersos por todas partes, cerca de cuatro mil hombres.
    3
    Cuando el pueblo volvió al campamento, los ancianos de Israel dijeron:
    —¿Por qué nos ha afligido hoy el Señor con la derrota ante los filisteos? Traigamos desde Siló el arca de la alianza del Señor y llevémosla con nosotros para que nos salve de nuestros enemigos.
    4Entonces el pueblo mandó una embajada a Siló para que trajeran de allí el arca de la alianza del Señor de los ejércitos que está sentado sobre los querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás, vinieron con el arca de la alianza,
    5y cuando entró el arca de la alianza del Señor en el campamento todos los israelitas lanzaron un fuerte grito de guerra y la tierra tembló.
    6
    Oyeron los filisteos el estruendo de los gritos y dijeron:
    —¿Qué significa ese alboroto tan grande en el campamento de los hebreos? Y supieron que el arca del Señor estaba en el campamento.
    7
    Los filisteos tuvieron miedo y decían:
    —Ha venido su Dios al campamento.
    8¡Ay de nosotros! Nunca había sucedido tal cosa. ¿Quién nos librará de la mano de este Dios tan poderoso? Éste es el que hirió en el desierto a los egipcios con toda clase de plagas.
    9¡Tened ánimo y portaos como hombres, filisteos! ¡No sirváis a los hebreos como ellos os sirvieron a vosotros! ¡Sed hombres y luchad!
    10Los filisteos se lanzaron a la batalla y derrotaron a los israelitas que salieron huyendo cada uno a su tienda. Fue una gran derrota: cayeron unos treinta mil de la infantería de Israel,
    11el arca del Señor fue capturada, y murieron los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 44:10-11, 14-15, 24-25

    10
    Pero ahora nos rechazas y confundes,
    no sales ya con nuestras huestes.
    11
    Nos haces retroceder ante el adversario,
    y nos saquean los que nos odian.
    14
    Nos haces escarnio de nuestros vecinos,
    oprobio y burla de quienes nos rodean.
    15
    Nos has hecho habladuría entre las naciones,
    por nosotros los pueblos mueven la cabeza.
    24
    ¡Despierta! ¿Por qué duermes, Señor?
    ¡Quédate en vela! No nos rechaces para siempre.
    25
    ¿Por qué escondes tu rostro?
    ¿Olvidas nuestra miseria y opresión?

  • Evangelio

    Marcos 1:40-45

    40
    Y vino hacia él un leproso que, rogándole de rodillas, le decía:
    —Si quieres, puedes limpiarme.
    41
    Y, compadecido, extendió la mano, le tocó y le dijo:
    —Quiero, queda limpio.
    42Y al instante desapareció de él la lepra y quedó limpio.
    43Enseguida le conminó y le despidió.
    44
    Le dijo:
    —Mira, no digas nada a nadie; pero anda, preséntate al sacerdote y lleva la ofrenda que ordenó Moisés por tu curación, para que les sirva de testimonio.
    45Sin embargo, en cuanto se fue, comenzó a proclamar y a divulgar la noticia, hasta el punto de que ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios. Pero acudían a él de todas partes.

martes, 13 de enero de 2026

Lecturas 14 de Enero de 2025

 

  • Primera Lectura

    1 Samuel 3:1-10, 19-20

    1El joven Samuel seguía sirviendo al Señor junto a Elí. En aquel tiempo la palabra del Señor era escasa y las visiones no eran frecuentes.
    2Un día, Elí estaba acostado en su aposento, sus ojos se iban debilitando y apenas podía ver;
    3la lámpara de Dios todavía no se había apagado y Samuel estaba acostado en el Santuario del Señor donde estaba el arca de Dios.
    4
    Entonces el Señor le llamó:
    —¡Samuel, Samuel! Él respondió: —Aquí estoy.
    5
    Y corrió hasta Elí y le dijo:
    —Aquí estoy porque me has llamado. Pero Elí le respondió: —No te he llamado. Vuelve a acostarte. Y fue a acostarse.
    6
    El Señor lo llamó de nuevo:
    —¡Samuel! Se levantó, fue hasta Elí y le dijo: —Aquí estoy porque me has llamado. Pero Elí contestó: —No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte
    7—Samuel todavía no reconocía al Señor, pues aún no se le había revelado la palabra del Señor.
    8
    Volvió a llamar el Señor por tercera vez a Samuel. Él se levantó, fue hasta Elí y le dijo:
    —Aquí estoy porque me has llamado. Comprendió entonces Elí que era el Señor quien llamaba al joven,
    9
    y le dijo:
    —Vuelve a acostarte y si te llaman dirás: «Habla, Señor, que tu siervo escucha». Samuel se fue y se acostó en su aposento.
    10
    Vino el Señor, se presentó y le llamó como otras veces:
    —¡Samuel, Samuel! Respondió Samuel: —Habla, que tu siervo escucha.
    19Samuel crecía y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras cayó en vacío.
    20Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que en verdad Samuel era un profeta del Señor.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 40:2, 5, 7-10

    2
    Esperaba confiadamente en el Señor;
    Él se inclinó a mí y escuchó mi clamor.
    5
    Dichoso el hombre que pone en el Señor su confianza,
    y no se vuelve hacia los soberbios, ni a los proclives a la mentira.
    7
    No quisiste sacrificio ni ofrenda,
    pero me abriste el oído. No pediste holocausto ni sacrificio de expiación;
    8
    entonces dije: «Aquí estoy
    —como está escrito acerca de mí en el Libro—
    9
    para hacer tu voluntad, Dios mío».
    Ése es mi querer, pues llevo tu Ley dentro de mí.
    10
    He anunciado la justicia en la gran asamblea;
    no he cerrado mis labios, Señor, Tú lo sabes bien.

  • Evangelio

    Marcos 1:29-39

    29En cuanto salieron de la sinagoga, fueron a la casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan.
    30La suegra de Simón estaba acostada con fiebre, y enseguida le hablaron de ella.
    31Se acercó, la tomó de la mano y la levantó; le desapareció la fiebre y ella se puso a servirles.
    32Al atardecer, cuando se había puesto el sol, comenzaron a llevarle a todos los enfermos y a los endemoniados.
    33Y toda la ciudad se agolpaba en la puerta.
    34Y curó a muchos que padecían diversas enfermedades y expulsó a muchos demonios, y no les permitía hablar porque sabían quién era.
    35De madrugada, todavía muy oscuro, se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, y allí hacía oración.
    36Salió a buscarle Simón y los que estaban con él,
    37
    y cuando lo encontraron le dijeron:
    —Todos te buscan.
    38
    Y les dijo:
    —Vámonos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique también allí, porque para esto he venido.
    39Y pasó por toda Galilea predicando en sus sinagogas y expulsando a los demonios.

lunes, 12 de enero de 2026

Lecturas 13 de Enero de 2025

 

  • Primera Lectura

    1 Samuel 1:9-20

    9En una ocasión, después de haber comido y bebido en Siló, Ana se levantó y se puso ante el Señor. El sacerdote Elí estaba sentado en su sede junto a las jambas del Santuario del Señor.
    10Ella, con el alma llena de amargura, rogaba al Señor llorando sin cesar
    11
    y decidió hacer un voto diciendo:
    —Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y te acuerdas de mí; si no te olvidas de tu sierva y me concedes un hijo varón, lo dedicaré al Señor por todos los días de su vida de modo que nunca la navaja tocará su cabeza.
    12Como se demoraba en sus ruegos al Señor, Elí se puso a observar el movimiento de su boca.
    13Ana hablaba para sí y sus labios se movían sin que se oyera su voz, por lo que Elí supuso que estaba ebria,
    14
    y le dijo:
    —¿Hasta cuando vas a estar ebria? Arroja el vino que llevas dentro.
    15
    Pero Ana contestó:
    —No, mi señor. Yo soy una mujer angustiada. No he probado ni vino ni bebida embriagante; simplemente abría mi alma ante el Señor.
    16Así que no consideres a tu sierva como una perdida, pues por mi gran dolor y angustia he hablado así.
    17
    Elí le respondió:
    —Vete en paz. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.
    18
    Y dijo ella:
    —Que tu sierva encuentre gracia a tus ojos. Entonces se marchó la mujer, comió, y su rostro ya no volvió a ser el mismo.
    19Se levantaron muy temprano, se postraron ante el Señor y regresaron a su casa en Ramá. Elcaná conoció a su mujer Ana, el Señor se acordó de ella,
    20y al cabo del tiempo Ana concibió y dio a luz un hijo al que puso por nombre Samuel, pues dijo: «Lo he pedido al Señor».

  • Salmo Responsorial

    1 Samuel 2:1, 4-8

    1
    Entonces Ana recitó esta oración:
    —Mi corazón exulta en el Señor, mi frente se enaltece en el Señor, mi boca se ríe de mis enemigos pues me gozo con tu salvación.
    4
    Se ha quebrado el arco de los héroes
    y los débiles se han ceñido de vigor.
    5
    Los hartos se alquilan por pan,
    y los hambrientos han cesado en sus fatigas. La estéril da a luz siete hijos, y la que tiene muchos se marchita.
    6
    El Señor da muerte y vida,
    hace bajar al sheol y de allí los hace retornar.
    7
    El Señor da la pobreza y la riqueza,
    Él humilla y enaltece.
    8
    Levanta del polvo al indigente,
    del estiércol levanta al pobre para sentarlo con los príncipes y hacer que herede un trono de gloria. Del Señor son los pilares de la tierra y sobre ellos se ha afirmado el orbe.

  • Evangelio

    Marcos 1:21-28

    21Entraron en Cafarnaún y, en cuanto llegó el sábado, fue a la sinagoga y se puso a enseñar.
    22Y se quedaron admirados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas.
    23Se encontraba entonces en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu impuro,
    24
    que comenzó a gritar:
    —¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? ¡Sé quién eres: el Santo de Dios!
    25
    Y Jesús le conminó:
    —¡Cállate, y sal de él!
    26Entonces, el espíritu impuro, zarandeándolo y dando una gran voz, salió de él.
    27
    Y se quedaron todos estupefactos, de modo que se preguntaban entre ellos:
    —¿Qué es esto? Una enseñanza nueva con potestad. Manda incluso a los espíritus impuros y le obedecen.
    28Y su fama corrió pronto por todas partes, en toda la región de Galilea.

Lecturas 12 de Enero de 2025

 

  • Primera Lectura

    1 Samuel 1:1-8

    1Había un hombre sufita llamado Elcaná, de Ramá, de la montaña de Efraím, hijo de Yerojam, hijo de Elí, hijo de Tojú, hijo de Suf, efraimita,
    2que tenía dos mujeres: una llamada Ana y otra Peniná. Peniná tenía hijos pero Ana no.
    3Elcaná subía cada año desde su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás, eran sacerdotes del Señor.
    4El día en que Elcaná ofrecía sacrificios daba a Peniná y a todos sus hijos las porciones correspondientes.
    5Sin embargo, a Ana, aunque la amaba, le daba una sola porción, pues el Señor había cerrado su seno.
    6Su rival la importunaba con insolencia hasta humillarla porque el Señor la había hecho estéril.
    7Esto ocurría año tras año; siempre que subían a la casa del Señor la importunaba del mismo modo. Así que Ana lloraba y no quería comer.
    8
    Su marido Elcaná, le decía:
    —Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué se aflige tu corazón? ¿No soy yo para ti mejor que diez hijos?

  • Salmo Responsorial

    Salmo 116:12-19

    12
    ¿Cómo pagaré al Señor
    todo el bien que me ha dado?
    13
    Alzaré la copa de la salvación
    e invocaré el Nombre del Señor.
    14
    Cumpliré al Señor mis votos
    en presencia de todo su pueblo.
    15
    Preciosa es a los ojos del Señor
    la muerte de sus fieles.
    16
    ¡Ah, Señor, yo soy tu siervo,
    tu siervo soy, el hijo de tu esclava! Tú has soltado mis cadenas.
    17
    Te ofreceré un sacrificio de acción de gracias,
    e invocaré el Nombre del Señor.
    18
    Cumpliré al Señor mis votos
    en presencia de todo su pueblo,
    19
    en los atrios de la Casa del Señor,
    en medio de ti, Jerusalén. 

  • Evangelio

    Marcos 1:14-20

    14Después de haber sido apresado Juan, vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios,
    15
    y diciendo:
    —El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está al llegar; convertíos y creed en el Evangelio.
    16Y, mientras pasaba junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, que echaban las redes en el mar, pues eran pescadores.
    17
    Y les dijo Jesús:
    —Seguidme y haré que seáis pescadores de hombres.
    18Y, al momento, dejaron las redes y le siguieron.
    19Y pasando un poco más adelante, vio a Santiago el de Zebedeo y a Juan, su hermano, que estaban en la barca remendando las redes;
    20y enseguida los llamó. Y dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se fueron tras él.