jueves, 18 de septiembre de 2008

Evangelio y lecturas Vernes 19 de Septiembre

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)
1ª Lectura
1Cor 15,12-20
12 Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo algunos de vosotros dicen que no hay resurrección de los muertos? 13 Porque si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo ha resucitado. 14 Y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana nuestra fe. 15 Incluso seríamos falsos testigos de Dios, pues contra Dios testificamos que ha resucitado a Cristo, mientras que no lo ha resucitado si los muertos no resucitan. 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. 17 Y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe: todavía estáis en vuestros pecados; 18 y, por tanto, los cristianos que han muerto están perdidos. 19 Si lo que esperamos de Cristo es sólo para esta vida, somos los hombres más desgraciados.
LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, PRENDA DE LA NUESTRA 20 Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos como primicias de los que mueren.
Salmo Responsorial
Sal 17,1
1 Oración de David Justicia, Señor, escúchame, atiende a mi clamor, presta oído a mi súplica, que no hay engaño en mí;
Sal 17,6-7
6 Yo te llamo porque tú me respondes, oh Dios mío; tiende hacia mí tu oído, escucha mis palabras. 7 Despliega tu bondad, tú que salvas de sus opresores a los que buscan refugio en tu derecha;
Sal 17,8
8 guárdame como a las pupilas de tus ojos, escóndeme a la sombra de tus alas,
Sal 17,15
15 Yo, y esto es justicia, contemplaré tu rostro, al despertarme me saciaré de tu presencia.
Evangelio
Lc 8,1-3
1 Después de esto, iba por los pueblos y las aldeas predicando el reino de Dios. Le acompañaban los doce 2 y algunas mujeres que había curado de espíritus malignos y enfermedades; María Magdalena, de la que había echado siete demonios; 3 Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y algunas otras, las cuales le asistían con sus bienes.

Evangelio y lecturas jueves 18 de Septiembre

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)
1ª Lectura
1Cor 15,1-11
1 Hermanos, os recuerdo el evangelio que os anuncié, el que aceptasteis, en el que permanecéis firmes, 2 y por el que os salvaréis, si lo retenéis tal y como os lo anuncié, pues de lo contrario habríais creído en vano. 3 Os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; 4 que fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras, 5 y que se apareció a Pedro y luego a los doce. 6 Se apareció también a más de quinientos hermanos de una vez, de los que la mayoría viven todavía; otros murieron. 7 Luego se apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; 8 y después de todos, como a uno que nace antes de tiempo, también se me apareció a mí. 9 Porque yo soy el menor de los apóstoles, indigno de ser llamado apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios. 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí; pues he trabajado más que los demás; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. 11 Pues bien, tanto ellos como yo, esto es lo que predicamos y lo que habéis creído.

Salmo Responsorial
Sal 118,1-2
1 ¡Aleluya!
Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor. 2 Diga la casa de Israel: es eterno su amor.
Sal 118,16-17
16 la diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor hace proezas. 17 No, no moriré, seguiré viviendo para contar las obras del Señor;
Sal 118,28
28 Tú eres mi Dios, yo te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.

Evangelio
Lc 7,36-50
36 Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a su casa y se puso a la mesa. 37 Había en la ciudad una mujer pecadora, la cual, al enterarse de que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, se presentó allí con un vaso de alabastro lleno de perfume, 38 se puso detrás de él a sus pies, y, llorando, comenzó a regarlos con sus lágrimas y a enjugarlos con los cabellos de su cabeza, los besaba y ungía con el perfume. 39 El fariseo que le había invitado, al verlo, se decía: «Si éste fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que lo toca. ¡Una pecadora!». 40 Jesús manifestó: «Simón, tengo que decirte una cosa». Y él: «Maestro, di». 41 «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía diez veces más que el otro. 42 Como no podían pagarle, se lo perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?». 43 Simón respondió: «Supongo que aquel a quien perdonó más». Jesús le dijo: «Has juzgado bien». 44 Y, volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Yo entré en tu casa y no me diste agua para los pies; ella, en cambio, ha bañado mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos. 45 Tú no me diste el beso; pero ella, desde que entró, no ha cesado de besar mis pies. 46 Tú no me pusiste ungüento en la cabeza, y ésta ha ungido mis pies con perfume. 47 Por lo cual te digo que si ama mucho es porque se le han perdonado sus muchos pecados. Al que se le perdona poco ama poco». 48 Y dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados». 49 Los invitados comenzaron a decirse: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?». 50 Él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado; vete en paz».

martes, 16 de septiembre de 2008

Evangelio y lecturas, miercoles 17 de Septiembre

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)
1ª Lectura
1Cor 12,31
31 Ambicionad dones más altos. Pero os voy a mostrar un camino, que es el mejor.
1Cor 13,13
13 Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más grande de las tres es el amor.
Salmo Responsorial
Sal 33,2-3
2 dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor con el arpa de diez cuerdas; 3 cantadle un cantar nuevo, dad un buen concierto de instrumentos y de voces,
Sal 33,4-5
4 pues la palabra del Señor es eficaz, y sus obras demuestran su lealtad; 5 él ama la justicia y el derecho,la tierra está llena del amor del Señor.
Sal 33,12
12 Dichosa la nación que tiene al Señor por Dios,el pueblo que él se escogió por heredad.
Sal 33,22
22 Que tu amor, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Evangelio
Lc 7,31-35
31 «¿A qué compararé esta generación? ¿A quién se parece? 32 Se parece a esos chiquillos sentados en la plaza, que se gritan unos a otros: Os hemos tocado la flauta y no habéis bailado. Hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado. 33 Porque ha venido Juan, el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis: Tiene un demonio. 34 Ha venido el hijo del hombre, que come y bebe, y decís: Éste es un comilón y un borracho. 35 Pero la sabiduría ha sido justificada por todos sus discípulos».

lunes, 15 de septiembre de 2008

Evangelio y lecturas martes 16 de Septiembre

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)
1ª Lectura
1Cor 12,12-14
12 Del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, con ser muchos, forman un cuerpo, así también Cristo. 13 Porque todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, fuimos bautizados en un solo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido del mismo Espíritu. 14 Porque el cuerpo no es un miembro, sino muchos.
1Cor 12,27-31
27 Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno por su parte es miembro de ese cuerpo. 28 Y así Dios ha puesto en la Iglesia en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercero, a los maestros; luego, los que tienen el poder de hacer milagros; después, los que tienen el don de curar, de asistir a los necesitados, de gobernar, de hablar lenguas extrañas. 29 ¿Son todos apóstoles? ¿O todos profetas? ¿O todos maestros? ¿Tienen todos el poder de hacer milagros? 30 ¿Tienen todos el don de curar? ¿Hablan todos lenguas? ¿O todos las interpretan? 31 Ambicionad dones más altos. Pero os voy a mostrar un camino, que es el mejor.
Salmo Responsorial
Sal 100,2
2 servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con gritos jubilosos.

Sal 100,3
3 Reconoced que el Señor es Dios: él nos ha hecho y somos suyos, su pueblo, las ovejas que él guarda.
Sal 100,4
4 Entrad en sus pórticos dándole gracias, alabadlo, bendecid su nombre:
Sal 100,5
5 porque el Señor es bueno, su amor es eterno, y su lealtad perpetua por todas las edades.

Evangelio
Lc 7,11-17
11 Después fue a un pueblo llamado Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente.12 Al llegar a la puerta de la ciudad, se encontró con que llevaban a enterrar un muerto, hijo único de una madre viuda; la acompañaba todo el pueblo. 13 El Señor, al verla, se compadeció de ella y le dijo: «No llores». 14 Luego se acercó y tocó el féretro; los que lo llevaban se detuvieron; él dijo: «Joven, yo te lo mando: Levántate». 15 El muerto se sentó y comenzó a hablar; y él se lo entregó a su madre. 16 Todos quedaron sobrecogidos y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo». 17 Y este suceso se propagó por toda Judea y por toda aquella comarca.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Evangelio y lecturas 15 de Septiembre 2008

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)
1ª Lectura
1Cor 11,17-26
17 Al daros estos consejos, no puedo felicitaros, pues, al parecer, vuestras reuniones, en lugar de haceros bien, os hacen daño. 18 En primer lugar, he oído decir que, cuando os reunís, hay divisiones entre vosotros, y en parte lo creo; 19 y hasta es conveniente que haya divisiones entre vosotros para que se sepa quiénes son de virtud probada. 20 Cuando os reunís en común, ya no es eso comer la cena del Señor. 21 Porque cada cual se adelanta a comer su propia cena; y mientras uno pasa hambre, otro se emborracha. 22 ¿Es que no tenéis vuestra casa para comer y beber? ¿O es que despreciáis a la Iglesia de Dios y queréis dejar en vergüenza a los que no tienen? ¿Qué os voy a decir? ¿He de felicitaros? En esto no os puedo felicitar.
INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA
23 Yo recibí del Señor lo que os he transmitido: Que Jesús, el Señor, en la noche que fue entregado, tomó pan, 24 dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía». 25 Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cada vez que la bebáis, hacedlo en memoria mía». 26 Pues siempre que coméis este pan y bebéis este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva.
1Cor 11,33
33 Por tanto, hermanos míos, cuando os reunáis para la cena, esperaos unos a otros.

Salmo Responsorial
Sal 40,7-8
7 Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, no pides holocaustos ni sacrificios por el pecado; en cambio, me has abierto el oído, 8 por lo que entonces dije: «Aquí estoy, en el libro está escrito de mí:
Sal 40,8-9
8 por lo que entonces dije: «Aquí estoy, en el libro está escrito de mí: 9 Dios mío, yo quiero hacer tu voluntad, tu ley está en el fondo de mi alma».
Sal 40,10
10 Pregoné tu justicia a la gran asamblea, no he cerrado mis labios; tú lo sabes, Señor.
Sal 40,17
17 Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan; que no dejen de decir: «Dios es grande», los que anhelan tu salvación.

Evangelio
Lc 7,1-10
1 Cuando terminó de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. 2 Un oficial, que tenía un criado que estaba muriéndose, 3 oyó hablar de Jesús, y mandó unos ancianos de los judíos a rogarle que fuese a curar a su criado. 4 Ellos se acercaron a Jesús y le suplicaron con insistencia, diciendo: «Merece que se lo concedas, 5 porque ama a nuestro pueblo y nos ha edificado una sinagoga». 6 Jesús se puso en camino con ellos. No estaban lejos de la casa, cuando el oficial mandó unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres en mi casa. 7 Por eso ni me he atrevido a ir yo personalmente. Di una palabra, y mi criado se curará. 8 Porque yo, que soy hombre sujeto al mando, tengo a mis órdenes soldados, y digo a éste: Vete, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi criado: Haz esto, y lo hace». 9 Al oírlo, quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Os aseguro que ni en Israel he encontrado una fe como ésta». 10 Cuando los enviados regresaron a casa, encontraron curado al criado.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Evangelio y lecturas Domingo 14 de Septiembre

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)

1ª Lectura

Si 27,33

33 Si lo maltratas, se marcha y se extravía, ¿por qué caminos lo buscarás?

Si 28,9

9 El pecador siembra la discordia entre los amigos, y en medio de los que viven en paz lanza su calumnia.

Salmo Responsorial

Sal 103,1-2

1 De David

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser su santo nombre; 2 bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus muchos beneficios.

Sal 103,3-4

3 Él te perdona todos tus delitos y te cura de tus enfermedades; 4 él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura;

Sal 103,9-10

9 no está siempre acusando ni guarda rencor eternamente; 10 no nos trata como merecen nuestras culpas ni nos paga según nuestros delitos.

Sal 103,11-12

11 Cuanto los cielos se alzan sobre la tierra, así es de grande su amor para los fieles; 12 cuanto dista el oriente del occidente, así aleja de nosotros nuestras culpas.

2ª Lectura

Rom 14,7-9

7 Porque ninguno de vosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. 8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, vivamos o muramos, somos del Señor. 9 Porque por esto Cristo murió y resucitó: para reinar sobre muertos y vivos.

Evangelio

Mt 18,21-35

21 Pedro se acercó y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». 22 Jesús le dijo: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete». 23 «El reino de Dios es semejante a un rey que quiso arreglar sus cuentas con sus empleados. 24 Al comenzar a tomarlas, le fue presentado uno que le debía millones. 25 No teniendo con qué pagar, el señor mandó que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que le fuera pagada la deuda. 26 El empleado se echó a sus pies y le suplicó: Dame un plazo y te lo pagaré todo. 27 El señor se compadeció de él, lo soltó y le perdonó la deuda. 28 El empleado, al salir, se encontró con uno de sus compañeros que le debía un poco de dinero; lo agarró por el cuello y le dijo: ¡Paga lo que debes! 29 El compañero se echó a sus pies y le suplicó: ¡Dame un plazo y te pagaré! 30 Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara la deuda. 31 Al ver sus compañeros lo ocurrido, se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor todo lo que había pasado. 32 Entonces su señor lo llamó y le dijo: Malvado, te he perdonado toda aquella deuda porque me lo suplicaste. 33 ¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, como yo me compadecí de ti? 34 Y el señor, irritado, lo entregó a los torturadores, hasta que pagase toda la deuda. 35 Así hará mi Padre celestial con vosotros si cada uno de vosotros no perdona de corazón a su hermano».

Evangelio, sábado 13 de septiembre de 2008

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)

1ª Lectura

1Cor 10,14-22

14 Por esto, queridos míos, huid de la idolatría. 15 Os hablo como a personas inteligentes: juzgad lo que os digo. 16 El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es la comunión con el cuerpo de Cristo? 17 Puesto que sólo hay un pan, todos formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan. 18 Fijaos en el pueblo de Israel. ¿No quedan unidos al altar los que comen de las víctimas ofrecidas en él? 19 ¿Quiero decir con esto que las víctimas ofrecidas y los ídolos son algo? 20 No, pues los paganos ofrecen sus sacrificios a los demonios y no a Dios, y yo no quiero que entréis en comunión con los demonios. 21 No podéis beber a la vez el cáliz del Señor y el de los demonios. No podéis participar a la vez de la mesa del Señor y de la de los demonios. 22 ¿O queremos provocar celos al Señor? ¿Somos acaso más fuertes que él?

Salmo Responsorial

Sal 116,12-13

12 ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?

13 Alzaré la copa de la victoria e invocaré el nombre del Señor;

Sal 116,17-18

17 Te ofreceré sacrificios en acción de gracias e invocaré tu nombre, Señor;

18 cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo su pueblo,

Evangelio

Lc 6,43-49

43 «No hay ningún árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos. 44 El árbol se conoce por sus frutos. Porque no se cosechan higos de los espinos, ni se vendimian uvas de los zarzales. 45 El hombre bueno saca el bien de la bondad que atesora en su corazón, y el malo saca el mal de la maldad que tiene, porque de la abundancia del corazón habla la boca».

LA NECESIDAD DE LAS OBRAS

46 «¿Por qué me llamáis ¡Señor! ¡Señor!, y no hacéis lo que os digo? 47 Os diré a quién se parece todo el que viene a mí y escucha mi palabra y la pone en práctica. 48 Se parece a un hombre que al construir su casa cavó, profundizó y puso el cimiento sobre la roca; cuando luego vino la crecida y el río se precipitó contra la casa, no pudo derruirla porque estaba bien cimentada. 49 Pero el que escucha mis palabras y no las pone en práctica se parece al que construyó una casa sobre la arena, sin cimiento; chocó el río contra ella, y rápidamente se cayó y se arruinó totalmente».

jueves, 11 de septiembre de 2008

Evangelio viernes 12 de Septiembre 2008

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)

1ª Lectura
1Cor 9,16-19
16 Porque si predico el evangelio, no tengo de qué sentir orgullo; es mi obligación hacerlo. Pues ¡ay de mí si no evangelizare! 17 Si hiciera esto por propia voluntad, merecería recompensa; pero si lo hago por mandato, cumplo con una misión que se me ha confiado. 18 ¿Cuál es, pues, mi recompensa? Que predico el evangelio y lo hago gratuitamente, no haciendo valer mis derechos por la evangelización. 19 Libre, de hecho, como estoy de todos, me hago esclavo de todos para ganarlos a todos.
1Cor 9,22-27
22 Con los débiles en la fe me hago débil para ganar a los débiles; me hago todo para todos, para salvarlos a todos. 23 Todo lo hago por el evangelio, para participar de sus bienes. 24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio todos corren, pero sólo uno consigue el premio? Corred de modo que lo conquistéis. 25 Los atletas se privan de muchas cosas, y lo hacen para conseguir una corona corruptible; en cambio, nosotros, por una incorruptible. 26 Yo no corro sin ton ni son, ni peleo como quien da golpes al aire, 27 sino que me impongo una disciplina y domino mi cuerpo, no sea que después de predicar a los demás, yo quede descalificado.

Salmo Responsorial
Sal 84,3
3 Mi alma suspira y desfallece por los atrios del Señor, mi corazón y mi carne se entusiasman en busca del Dios vivo.
Sal 84,4
4 Hasta el gorrión ha encontrado una casa y la golondrina un nido donde poner sus polluelos: tus altares, Señor omnipotente, rey mío y Dios mío.
Sal 84,5-6
5 Dichosos los que viven en tu casa y están siempre alabándote; 6 dichoso el hombre que tiene en ti su fortaleza y lleva en su corazón tus caminos.
Sal 84,12
12 Dios, el Señor, es un sol y un escudo, el Señor da la gracia y la gloria;
no niega bien alguno al que procede rectamente.

Evangelio
Lc 6,39-42
39 Y les dijo una parábola: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? 40 El discípulo no es superior a su maestro; el discípulo bien formado será como su maestro. 41 ¿Cómo es que ves la paja en el ojo de tu hermano si no adviertes la viga en el tuyo? 42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: Deja que saque la paja de tu ojo, tú que no ves la viga en el tuyo? Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo, y entonces verás para quitar la paja del ojo de tu hermano».

Evangelio jueves 11 de Septiembre 2008

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)
1ª Lectura
1Cor 8,1-7
1 Sobre la carne ofrecida en sacrificio a los ídolos, está claro que todos tenemos la ciencia suficiente. Pero la ciencia envanece; lo único verdaderamente provechoso es el amor. 2 Si alguno cree que sabe algo, no lo sabe como lo debía saber. 3 Pero el que ama a Dios, ése es conocido por él. 4 Viniendo, pues, a lo de la comida de las carnes ofrecidas en sacrificio a los ídolos, sabemos que los ídolos no son nada en el mundo y que no hay más Dios que uno solo. 5 Pues aunque hay esos llamados dioses, tanto en el cielo como en la tierra, y en ese sentido hay muchas divinidades y muchos señores, 6 para nosotros hay un solo Dios, el Padre, del que proceden todas las cosas y por el que hemos sido creados; y un solo Señor, Jesucristo, por quien existen todas las cosas, y por el que también nosotros existimos. 7 Pero no todos saben esto; pues algunos, acostumbrados hasta ahora a adorar a los ídolos, comen las carnes pensando que están consagradas a los ídolos, y su conciencia, que no está bien formada, les hace sentirse culpables.
PERO HAY QUE EVITAR EL ESCÁNDALO
1Cor 8,11-13
11 Así tú, con tu conocimiento claro, has echado a perder a ese hermano poco formado todavía, por el que Cristo murió. 12 De este modo pecáis contra los hermanos, al hacer daño a su conciencia aún no formada, y contra el mismo Cristo. 13 Por tanto, si una comida escandaliza a mi hermano, jamás comeré carne para no escandalizarle.

Salmo Responsorial
Sal 139,1-3
1 Al maestro de coro. Salmo de David Señor, tú me has examinado y me conoces; 2 sabes cuándo me acuesto y cuándo me levanto, desde lejos te das cuenta de mis pensamientos; 3 tú ves mi caminar y mi descanso, te son familiares todos mis caminos;
Sal 139,13-14
13 Porque tú formaste mis entrañas, tú me tejiste en el vientre de mi madre. 14 Confieso que soy una obra prodigiosa, pues todas tus obras son maravillosas; de ello estoy bien convencido.
Sal 139,23-24
23 Examíname, Señor, y reconoce mi interior, explórame y conoce mis pensamientos; 24 mira si voy por mal camino y guíame por el camino eterno.

Evangelio
Lc 6,27-38
27 «Yo os digo a vosotros que me escucháis: Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian; 28 bendecid a los que os maldicen; orad por los que os calumnian. 29 Al que te abofetea en una mejilla, ofrécele también la otra; a quien te quita el manto, dale también la túnica. 30 Da a quien te pida, y no reclames a quien te roba lo tuyo. 31 Tratad a los hombres como queréis que ellos os traten a vosotros. 32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores aman a quienes los aman. 33 Y si hacéis el bien a los que os lo hacen, ¿qué mérito tendréis? Los pecadores también lo hacen. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos otro tanto. 35 Pero vosotros amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar remuneración; así será grande vuestra recompensa y seréis hijos del altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y con los malvados. 36 Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso».
NO JUZGAR A LOS DEMÁS
37 «No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados. 38 Dad y se os dará; se os dará una buena medida, apretada, rellena, rebosante; porque con la medida con que midáis seréis medidos vosotros».

martes, 9 de septiembre de 2008

Evangelio y lecturas 10 de Septiembre 2008

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)

1ª Lectura
1Cor 7,25-31
25 Acerca de los solteros, no tengo ningún precepto del Señor; pero doy mi opinión particular como quien es digno de crédito por la misericordia del Señor. 26 Yo creo que en estos tiempos difíciles en que vivimos es mejor quedarse como se está. 27 ¿Estás unido a mujer? No busques la separación. ¿Estás soltero? No te cases. 28 Pero si te casas, no pecas. Y si una mujer soltera se casa, tampoco peca. Lo que pasa es que yo quisiera evitaros los problemas que vais a tener en el matrimonio. 29 Por tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; 30 los que lloran, como si no llorasen; los que se alegran, como si no se alegrasen; los que compran, como si no poseyesen; 31 los que gozan del mundo, como si no disfrutasen; porque este mundo que contemplamos está para acabar.

Salmo Responsorial
Sal 45,11-12
11 Escucha, hija mía, atiende, mira, olvida tu pueblo y tu familia: 12 el rey se ha enamorado de tu belleza, él es tu señor, ríndele pleitesía.
Sal 45,14-15
14 Majestuosa está en el interior la hija del rey, engalanada con tejidos de oro; 15 vestida de brocados es llevada hacia el rey, sus damas de honor la siguen y acompañan;
Sal 45,16-17
16 en gozoso cortejo entran en la mansión del rey. 17 En lugar de tus padres tendrás hijos, a los que harás príncipes por toda la tierra.

Evangelio
Lc 6,20-26
20 Entonces Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, comenzó a decir: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 21 Dihosos los que ahora tenéis hambre, pues seréis hartos. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. 22 Dichosos seréis si os odian los hombres, si os expulsan, os insultan y proscriben vuestro nombre como infame por causa del hijo del hombre. 23 Alegraos aquel día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Así trataban también sus padres a los profetas».
IMPRECACIONES 24 «Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestra consolación! 25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre! ¡Ay de vosotros, los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis! 26 ¡Ay de vosotros cuando os alaben todos los hombres! Así alababan sus padres a los falsos profetas».