jueves, 21 de agosto de 2025

Lecturas 19 de Agosto de 2025

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jueces 6:11-24

    11Vino un ángel del Señor y se sentó bajo la encina que había en Ofrá y que pertenecía a Joás, de los de Abiézer. Mientras Gedeón, su hijo, desgranaba el trigo en el lagar para esconderlo de Madián
    12
    el ángel del Señor se le apareció y le dijo:
    —El Señor está contigo, valiente.
    13
    Gedeón le respondió:
    —Señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha sucedido todo esto? ¿Dónde están los prodigios que nuestros padres nos cuentan cuando dicen que el Señor nos hizo subir desde Egipto? Ahora, sin embargo, el Señor nos ha abandonado y nos ha puesto en manos de Madián.
    14
    El Señor se dirigió a él y le dijo:
    —Ve, que con la fuerza que tienes salvarás a Israel de la mano de Madián. Yo te envío.
    15
    Él respondió:
    —Señor mío, ¿cómo voy a liberar a Israel? Mi clan es el más insignificante de Manasés y yo soy el más joven de mi familia.
    16
    El Señor le dijo:
    —Yo estaré contigo y tú derrotarás a Madián como a un solo hombre.
    17
    Y de nuevo respondió:
    —Por favor, si he encontrado gracia a tus ojos, dame una señal de que eres tú quien ha hablado conmigo.
    18
    No te muevas de aquí hasta que regrese trayendo mi oblación y te la presente.
    A lo que él contestó: —Me quedaré hasta que vuelvas.
    19Gedeón fue a preparar un cabrito y unos panes ácimos con un efah de harina. Luego, colocando la carne en un canasto y la salsa en una cazuela, se lo llevó hasta debajo de la encina y allí se lo ofreció.
    20
    El ángel de Dios le dijo:
    —Toma la carne y los panes ácimos; déjalos sobre esa roca y derrama la salsa por encima. Él así lo hizo.
    21El ángel del Señor alargó el extremo del cayado que tenía en su mano, tocó la carne y los panes ácimos, y salió de la roca un fuego que consumió la carne y los panes. Luego el ángel del Señor se retiró de su presencia.
    22
    Al ver Gedeón que era un ángel del Señor dijo:
    —¡Ay de mí, Señor, Dios mío, que he visto al ángel del Señor cara a cara!
    23
    Y el Señor le respondió:
    —Ten paz. No temas, no morirás.
    24Gedeón edificó allí un altar al Señor y le puso el nombre de «El Señor es Paz». Éste permanece hasta el día de hoy en Ofrá de Abiézer.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 85:9, 11-14

    9
    Escucharé lo que dice Dios:
    el Señor anuncia la paz a su pueblo y a sus fieles, con tal de que no retornen a la necedad.
    11
    Misericordia y fidelidad se encontrarán,
    justicia y paz se besarán.
    12
    De la tierra germinará la fidelidad,
    desde los cielos despuntará la justicia.
    13
    Porque el Señor otorgará bienes,
    y nuestra tierra producirá sus frutos.
    14
    Ante Él marchará la justicia,
    y sus pasos abrirán camino. 

  • Evangelio

    Mateo 19:23-30

    23
    Jesús les dijo entonces a sus discípulos:
    —En verdad os digo: difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos.
    24Es más, os digo que es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.
    25
    Cuando oyeron esto sus discípulos, se quedaron muy asombrados y decían:
    —Entonces, ¿quién puede salvarse?
    26
    Jesús, con la mirada fija en ellos, les dijo:
    —Para el hombre esto es imposible; para Dios, sin embargo, todo es posible.
    27
    Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo:
    —Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué recompensa tendremos?
    28
    Jesús les respondió:
    —En verdad os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, vosotros, los que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
    29Y todo el que haya dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, o hijos, o campos, por causa de mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna.
    30Porque muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.

lunes, 18 de agosto de 2025

Lecturas 18 de Agosto de 2025

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jueces 2:11-19

    11Los israelitas hicieron el mal a los ojos del Señor y dieron culto a los baales.
    12Abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, para seguir y adorar a otros dioses, los dioses de los pueblos circundantes. La ira del Señor se encendió
    13cuando lo abandonaron y dieron culto a Baal y a las astartés.
    14Así pues, la ira del Señor se encendió contra Israel y los entregó en manos de saqueadores que los despojaron: los vendió a los enemigos que tenían a su alrededor y ya no pudieron resistir ante ellos.
    15Adonde quiera que salieran, allí estaba la mano del Señor para hacerles daño, tal como el Señor se lo había advertido y jurado. Les sobrevino entonces una angustia tremenda.
    16El Señor suscitaba jueces que los salvaban de las manos de sus saqueadores.
    17Pero tampoco escucharon a sus jueces, sino que fornicaron con otros dioses y los adoraron. Se apartaron enseguida del camino por el que habían marchado sus padres escuchando los mandamientos del Señor, y no siguieron su ejemplo.
    18Cuando el Señor les suscitaba algún juez, el Señor estaba con él y, mientras ese juez vivía, los salvaba de la mano de sus enemigos, pues el Señor se compadecía de sus gemidos ante quienes los presionaban y los oprimían.
    19Pero cuando el juez moría, volvían a corromperse más que sus padres, dirigiéndose a otros dioses para darles culto y adorarlos. No se apartaban de sus malas acciones ni de su perverso camino.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 106:34-37, 39-40, 43-44

    34
    No exterminaron a los pueblos
    como el Señor había mandado;
    35
    y se mezclaron con las naciones
    y aprendieron sus prácticas.
    36
    Dieron culto a sus ídolos,
    que fueron para ellos una trampa.
    37Inmolaron sus hijos y sus hijas a los demonios.
    39
    Se contaminaron con sus prácticas,
    y se prostituyeron con sus obras.
    40
    La ira del Señor se inflamó contra su pueblo,
    y abominó de su heredad.
    43
    Muchas veces Él los libró,
    pero ellos se rebelaban contra su designio, y se hundían en sus iniquidades.
    44
    Pero Él miró su angustia,
    y escuchó su clamor.

  • Evangelio

    Mateo 19:16-22

    16
    Y se le acercó uno, y le dijo:
    —Maestro, ¿qué obra buena debo hacer para alcanzar la vida eterna?
    17
    Él le respondió:
    —¿Por qué me preguntas sobre lo bueno? Uno solo es el bueno. Pero si quieres entrar en la Vida, guarda los mandamientos.
    18
    —¿Cuáles? —le preguntó.
    Jesús le respondió: —No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás falso testimonio,
    19honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
    20—Todo esto lo he guardado —le dijo el joven—. ¿Qué me falta aún?
    21
    Jesús le respondió:
    —Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes y dáselos a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme.
    22Al oír el joven estas palabras se marchó triste, porque tenía muchas posesiones.

Lecturas 17 de Agosto de 2025

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 38:4-6, 8-10

    4
    Y dijeron los nobles al rey:
    —Este hombre tiene que morir, porque, al decirles estas cosas, está desmoralizando a los combatientes que quedan en la ciudad y a toda la gente. Este hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia.
    5
    El rey Sedecías respondió:
    —Ahí lo tenéis en vuestras manos, pues nada puede hacer el rey contra vosotros.
    6Agarraron entonces a Jeremías y lo echaron en el aljibe de Malquías, príncipe real, que está en el atrio de la guardia. Bajaron a Jeremías con cuerdas, pues en el aljibe no había agua sino lodo, y Jeremías se hundió en el lodo.
    8salió Ébed–Mélec del palacio real y habló así al rey:
    9—Mi señor el rey, esos hombres han obrado mal en todo lo que han hecho con el profeta Jeremías metiéndolo en el aljibe. Allá abajo morirá de hambre, pues ya no hay pan en la ciudad.
    10
    El rey dio esta orden a Ébed–Mélec, el etíope:
    —Toma contigo treinta hombres de aquí y saca al profeta Jeremías del aljibe antes de que muera.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 40:2-4, 18

    2
    Esperaba confiadamente en el Señor;
    Él se inclinó a mí y escuchó mi clamor.
    3
    Me sacó del pozo de la miseria,
    del fango cenagoso, asentó mis pies sobre roca y consolidó mis pasos.
    4
    Ha puesto en mi boca un cántico nuevo,
    una alabanza a nuestro Dios. Muchos, al verlo, temerán y esperarán en el Señor.
    18
    En cuanto a mí, soy pobre y necesitado,
    pero el Señor se cuida de mí. Tú eres mi socorro y mi salvador: ¡Dios mío, no tardes! 

  • Segunda Lectura

    Hebreos 12:1-4

    1Por consiguiente, también nosotros, que estamos rodeados de una nube tan grande de testigos, sacudámonos todo lastre y el pecado que nos asedia, y continuemos corriendo con perseverancia la carrera emprendida:
    2fijos los ojos en Jesús, iniciador y consumador de la fe, que, despreciando la ignominia, soportó la cruz en lugar del gozo que se le proponía, y está sentado a la diestra del trono de Dios.
    3Por eso, pensad atentamente en aquel que soportó tanta contradicción por parte de los pecadores, para que no desfallezcáis ni decaiga vuestro ánimo.
    4No habéis resistido todavía hasta la sangre al combatir contra el pecado

  • Evangelio

    Lucas 12:49-53

    49»Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que ya arda?
    50Tengo que ser bautizado con un bautismo, y ¡qué ansias tengo hasta que se lleve a cabo!
    51¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, os digo, sino división.
    52Pues desde ahora, habrá cinco en una casa divididos: tres contra dos y dos contra tres;
    53se dividirán el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

Lecturas 16 de Agosto de 2025

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Josué 24:14-29

    14»Así que ahora reverenciad al Señor, servidlo con pureza y verdad, apartaos de los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto, y servid al Señor.
    15Si os parece mal servir al Señor, escoged hoy a quién vais a servir: a los dioses a los que sirvieron vuestros padres cuando estaban al otro lado del río o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis. Yo y mi casa serviremos al Señor.
    16
    El pueblo respondió diciendo:
    —¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses!
    17Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos ha subido a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre, y quien ha hecho ante nuestros ojos estos grandes signos; es el que nos ha guardado en todos los caminos por donde hemos marchado y en todos los pueblos por los que hemos pasado.
    18El Señor ha expulsado de nuestra presencia a todos estos pueblos y al amorreo que habitaba en esta tierra. También nosotros serviremos al Señor, porque Él es nuestro Dios.
    19
    Josué dijo al pueblo:
    —No podréis servir al Señor porque Dios es santo y es un Dios celoso; no pasará por encima de vuestros delitos y de vuestros pecados.
    20Si abandonáis al Señor y servís a dioses extranjeros, se volverá, os maltratará y os consumirá después de haberos favorecido.
    21
    El pueblo dijo a Josué:
    —De ninguna manera. Serviremos al Señor.
    22
    Josué dijo al pueblo:
    —Vosotros sois testigos ante vosotros mismos, de que habéis escogido servir al Señor. Y dijeron: —Somos testigos.
    23—Ahora, pues, apartad los dioses extranjeros que tenéis entre vosotros e inclinad vuestros corazones hacia el Señor, Dios de Israel.
    24
    El pueblo dijo a Josué:
    —Serviremos al Señor, nuestro Dios, y obedeceremos su voz.
    25Aquel día en Siquem Josué hizo una alianza con el pueblo y le impuso leyes y normas.
    26Josué escribió esas palabras en el libro de la Ley de Dios. Tomó una gran piedra y la erigió allí, al pie de la encina que había en el Santuario del Señor.
    27
    Y dijo Josué a todo el pueblo:
    —Mirad, esta piedra será testigo ante nosotros, pues ella ha escuchado todas las palabras que el Señor nos ha dicho. Será testigo ante nosotros, para que no engañéis a vuestro Dios.
    28Josué despidió al pueblo y cada uno volvió a su heredad.
    29Después de esto murió Josué, el siervo del Señor. Tenía ciento diez años.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 16:1-2, 5, 7-8, 11

    1
    Mictam. De David.
    Guárdame, Dios mío, que me refugio en Ti.
    2
    Yo digo al Señor:
    «Tú eres mi Señor. No tengo otro bien que Tú».
    5
    Señor, Tú eres el lote de mi heredad y de mi copa:
    Tú sostienes mi parte.
    7
    Yo bendigo al Señor, que me aconseja;
    hasta de noche mi corazón me instruye.
    8
    Pongo ante mí al Señor sin cesar;
    con Él a mi derecha, no vacilo.
    11
    Me enseñas la senda de la vida,
    saciedad de gozo en tu presencia, dicha perpetua a tu derecha. 

  • Evangelio

    Mateo 19:13-15

    13Entonces le presentaron unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían.
    14
    Ante esto, Jesús dijo:
    —Dejad a los niños y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos.
    15Y después de imponerles las manos, se marchó de allí.

viernes, 15 de agosto de 2025

Lecturas 15 de Agosto de 2025

 

  • Primera Lectura

    Apocalipsis 11:19; 12:1-6, 10

    11
    19Y se abrió el templo de Dios en el cielo y en el Templo apareció el arca de su alianza; y se produjeron relámpagos, fragor de truenos, un terremoto y un fuerte granizo.
    12
    1Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, la luna a sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.
    2Está encinta y grita al sufrir los dolores del parto y los tormentos de dar a luz.
    3Apareció entonces otra señal en el cielo: un gran dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas.
    4La cola arrastró una tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó a la tierra. El dragón se puso delante de la mujer, que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera.
    5Y dio a luz un hijo varón, el que va a regir a todas las naciones con cetro de hierro. Pero su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.
    6Entonces la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para que allí la alimenten durante mil doscientos sesenta días.
    10
    Entonces oí en el cielo una fuerte voz que decía:
    «Ahora ha llegado la salvación, la fuerza, el Reino de nuestro Dios, y el poderío de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 45:10-12, 16

    10
    Hijas de reyes están entre tus damas.
    A tu diestra está la reina, adornada con oro de Ofir.
    11
    Escucha, hija, y mira, presta tu oído,
    olvida tu pueblo y la casa de tu padre:
    12
    y el rey se prendará de tu belleza;
    él es tu señor, inclínate ante él.
    16
    son conducidas en medio de alegría y regocijo;
    entran en el palacio del rey.

  • Segunda Lectura

    1 Corintios 15:20-27

    20Ahora bien, Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primer fruto de los que mueren.
    21Porque como por un hombre vino la muerte, también por un hombre la resurrección de los muertos.
    22Y así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.
    23Pero cada uno en su orden debido: como primer fruto, Cristo; luego, con su venida, los que son de Cristo.
    24Después llegará el fin, cuando entregue el Reino a Dios Padre, cuando haya aniquilado todo principado, toda potestad y poder.
    25Pues es necesario que él reine, hasta que ponga a todos los enemigos bajo sus pies.
    26Como último enemigo será destruida la muerte;
    27porque ha sometido todas las cosas bajo sus pies, si bien cuando dice que todas las cosas están sometidas, es indudable que exceptúa al que sometió todo a él.

  • Evangelio

    Lucas 1:39-56

    39Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
    40y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
    41Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo;
    42
    y exclamando en voz alta, dijo:
    —Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.
    43¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme?
    44Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno;
    45y bienaventurada la que ha creído, porque se cumplirán las cosas que se le han dicho de parte del Señor.
    46
    María exclamó:
    —Engrandece mi alma al Señor,
    47y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador:
    48
    porque ha puesto los ojos
    en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
    49
    Porque ha hecho en mí cosas grandes
    el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo;
    50
    su misericordia se derrama de generación
    en generación sobre los que le temen.
    51
    Manifestó el poder de su brazo,
    dispersó a los soberbios de corazón.
    52
    Derribó de su trono a los poderosos
    y ensalzó a los humildes.
    53
    Colmó de bienes a los hambrientos
    y a los ricos los despidió vacíos.
    54
    Auxilió a Israel su siervo,
    recordando su misericordia,
    55
    como había prometido a nuestros padres,
    Abrahán y su descendencia para siempre.
    56María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

jueves, 14 de agosto de 2025

Lecturas 14 de Agosto de 2025

 

  • Primera Lectura

    1 Juan 3:13-18

    13No os extrañéis, hermanos, si el mundo os aborrece.
    14Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte.
    15Todo el que aborrece a su hermano es un homicida; y sabéis que ningún homicida tiene en sí la vida eterna.
    16En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. Por eso también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.
    17Si alguno posee bienes de este mundo y, viendo que su hermano padece necesidad, le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor a Dios?
    18Hijos, no amemos de palabra ni con la boca, sino con obras y de verdad.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 116:10-13, 16-17

    10
    Yo mantenía la fe, aun cuando dije:
    «Soy muy desdichado».
    11
    Yo, que en mi turbación decía:
    «Todo hombre es falaz».
    12
    ¿Cómo pagaré al Señor
    todo el bien que me ha dado?
    13
    Alzaré la copa de la salvación
    e invocaré el Nombre del Señor.
    16
    ¡Ah, Señor, yo soy tu siervo,
    tu siervo soy, el hijo de tu esclava! Tú has soltado mis cadenas.
    17
    Te ofreceré un sacrificio de acción de gracias,
    e invocaré el Nombre del Señor.

  • Evangelio

    Juan 15:12-17

    12Éste es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado.
    13Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos.
    14Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando.
    15Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros, en cambio, os he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre os lo he hecho conocer.
    16No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca, para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.
    17Esto os mando: que os améis los unos a los otros.