sábado, 14 de marzo de 2026

Lecturas 14 de Marzo de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Oseas 6:1-6

    1
    «Andad, volvamos al Señor,
    porque Él nos desgarró, y Él nos sanará, Él nos hirió, Él nos curará.
    2
    En dos días nos hará revivir,
    y al tercero nos levantará para que vivamos en su presencia.
    3
    Conozcamos,
    apresurémonos a conocer al Señor. Cierta como la aurora es su salida, y vendrá a nosotros como lluvia de otoño, como lluvia de primavera que empapa la tierra».
    4
    ¿Qué haré contigo, Efraím?
    ¿Qué haré contigo, Judá? Vuestro amor es como bruma matinal, como rocío pasajero del amanecer.
    5
    Por eso los tallo con los profetas,
    los mato con las palabras de mi boca, y mis juicios despuntan como la luz.
    6
    Porque misericordia quiero y no sacrificio,
    y conocimiento de Dios, más que holocaustos.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 51:3-4, 18-21

    3
    Ten misericordia de mí, Dios mío, según tu bondad;
    según tu inmensa compasión borra mi delito.
    4
    Lávame por completo de mi culpa,
    y purifícame de mi pecado.
    18
    No te complaces en los sacrificios,
    y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría.
    19
    El sacrificio grato a Dios es un espíritu contrito:
    un corazón contrito y humillado, Dios mío, no lo desprecias.
    20
    Por tu benevolencia, favorece a Sión,
    reconstruye los muros de Jerusalén.
    21
    Entonces te complacerán los sacrificios legítimos,
    holocaustos y oblaciones; entonces, sobre tu altar, se ofrecerán novillos. 

  • Evangelio

    Lucas 18:9-14

    9Dijo también esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos teniéndose por justos y despreciaban a los demás:
    10—Dos hombres subieron al Templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano.
    11El fariseo, quedándose de pie, oraba para sus adentros: «Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano.
    12Ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo».
    13Pero el publicano, quedándose lejos, ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: «Oh Dios, ten compasión de mí, que soy un pecador».
    14Os digo que éste bajó justificado a su casa, y aquél no. Porque todo el que se ensalza será humillado, y todo el que se humilla será ensalzado.

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