viernes, 31 de julio de 2026

Lecturas 5 de Agosto de 2026

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    Jeremías 31:1-7

    1«En aquel tiempo —oráculo del Señor— seré el Dios de todas las familias de Israel y ellos serán mi pueblo».
    2
    Esto dice el Señor:
    «En el desierto halló gracia el pueblo que escapó de la espada: Israel camina a su descanso.
    3
    Desde lejos se me apareció el Señor:
    «Con amor eterno te he amado; por eso, te atraje misericordia».
    4
    De nuevo te edificaré, reconstruida serás,
    doncella de Israel. De nuevo tomarás tus panderos y saltarás al corro de los que bailan alegres.
    5
    De nuevo plantarás viñas
    en los montes de Samaría, y los que las plantan las vendimiarán.
    6
    Pues llegará un día en que gritarán los centinelas
    sobre las montañas de Efraím: “¡Arriba! ¡Subamos a Sión, al Señor, nuestro Dios!”».
    7
    Porque esto dice el Señor:
    «Lanzad gritos de alegría por Jacob, cantad himnos de gozo a la capital de las naciones. Anunciad, alabad y pregonad: “¡El Señor salva a su pueblo, al resto de Israel!”.

  • Salmo Responsorial

    Jeremías 31:10-13

    10
    ¡Naciones! Escuchad la palabra del Señor.
    Anunciadla en las islas remotas, diciendo: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como pastor a su rebaño,
    11
    pues el Señor redimió a Jacob,
    lo rescató de una mano más fuerte”.
    12
    Vendrán y gritarán de júbilo en lo alto de Sión,
    correrán hacia los bienes del Señor: el trigo, el vino y el aceite, los corderos y terneros. Sus almas serán como huertos regados, y nunca más desfallecerán.
    13
    Entonces reirá la doncella en el baile,
    jóvenes y viejos unidos, trocaré su duelo en gozo, los consolaré y alegraré su pena.

  • Evangelio

    Mateo 15:21-28

    21Después que Jesús salió de allí, se retiró a la región de Tiro y Sidón.
    22
    En esto una mujer cananea, venida de aquellos contornos, se puso a gritar:
    —¡Señor, Hijo de David, apiádate de mí! Mi hija está poseída cruelmente por el demonio.
    23
    Pero él no le respondió palabra. Entonces, se le acercaron sus discípulos para rogarle:
    —Atiéndela y que se vaya, porque viene gritando detrás de nosotros.
    24
    Él respondió:
    —No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
    25
    Ella, no obstante, se acercó y se postró ante él diciendo:
    —¡Señor, ayúdame!
    26
    Él le respondió:
    —No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos.
    27
    Pero ella dijo:
    —Sí, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
    28
    Entonces Jesús le respondió:
    —¡Mujer, qué grande es tu fe! Que sea como tú quieres. Y su hija quedó sana en aquel instante.

  • Primera Lectura

    Apocalipsis 21:1-5

    1Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe.
    2Vi también la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo de parte de Dios, ataviada como una novia que se engalana para su esposo.
    3
    Y oí una fuerte voz procedente del trono que decía:
    —Ésta es la morada de Dios con los hombres: Habitará con ellos y ellos serán su pueblo, y Dios, habitando realmente en medio de ellos, será su Dios.
    4Y enjugará toda lágrima de sus ojos; y no habrá ya muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque todo lo anterior ya pasó.
    5
    El que estaba sentado en el trono dijo:
    —Mira, hago nuevas todas las cosas. Y añadió: —Escribe: «Estas palabras son fidedignas y veraces».

  • Salmo Responsorial

    Judit 13:18-19

    18
    Ozías entonces dijo a Judit:
    —Bendita seas tú de parte de Dios altísimo, hija, por encima de todas las mujeres de la tierra, y bendito sea Dios, que creó los cielos y la tierra, que te ha guiado para herir en la cabeza al príncipe de nuestros enemigos.
    19Porque la esperanza que tú has tenido no se alejará del corazón de los hombres que se acuerden para siempre del poder de Dios.

  • Evangelio

    Lucas 11:27-28

    27
    Mientras él estaba diciendo todo esto, una mujer de en medio de la multitud, alzando la voz, le dijo:
    —Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.
    28
    Pero él replicó:
    —Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan.

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