viernes, 23 de noviembre de 2012

Evangelio 23 de Noviembre de 2012


  • Primera Lectura: Apocalípsis 10, 8-11
    "Cogí el librito y me lo comí"
    Yo, Juan, oí cómo la voz del cielo que había escuchado antes se puso a hablarme de nuevo, diciendo: "Ve a coger el librito abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y la tierra." Me acerqué al ángel y le dije: "Dame el librito." Él me contestó: "Cógelo y cómetelo; al paladar será dulce como la miel, pero en el estómago sentirás ardor." 
    Cogí el librito de mano del ángel y me lo comí; en la boca sabía dulce como la miel, pero, cuando me lo tragué, sentí ardor en el estómago. 
    Entonces me dijeron: "Tienes que profetizar todavía contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes".
  • Salmo Responsorial: 118
    "¡Qué dulce al paladar tu promesa!"
    Mi alegría es el camino de tus preceptos, / más que todas las riquezas. R. 
    Tus preceptos son mi delicia, / tus decretos son mis consejeros. R. 
    Más estimo yo los preceptos de tu boca / que miles de monedas de oro y plata. R. 
    ¡Qué dulce al paladar tu promesa: / más que miel en la boca! R. 
    Tus preceptos son mi herencia perpetua, / la alegría de mi corazón. R. 
    Abro la boca y respiro, / ansiando tus mandamientos. R.
  • Evangelio: Lucas 19, 45-48
    "Habéis convertido la casa de Dios en una cueva de bandidos"
    En aquel tiempo entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: "Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos"". Todos los días enseñaba en el templo. 
    Los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

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