viernes, 29 de marzo de 2013

Fotos Via crucis 2013 Ciudad Merliot




















Horarios de actividades en Semana Santa

A  continuación presentamos algunas actividades a realizar en otras parroquias, los horarios de nuestra parroquia aparecen al lado superior derecho.


Iglesia Montelena (Santa Elena, Antiguo Cuscatlán)
Viernes Santo (29 de marzo)
Santos Oficios “Pasión de Cristo”.  Hora: 6:00 p.m.
Viacrucis. Hora: 7:00 p.m.
Sábado de Gloria (30 de marzo)
Vigilia Pascual. Hora: 6:00 p.m. 
Domingo de Resurrección (31 de marzo)
Misas solemnes en las que se enciende el Cirio Pascual que simboliza a Cristo Resucitado. Horas: 10:30 a.m., 12:00 m, 5:00 p.m. y 6:00 p.m.

Parroquia Inmaculada Concepción (Santa Tecla)
Viernes Santo (29 de marzo)
Liturgia de la Pasión del Señor. Inicio solemne del Vía crucis (sale de la parroquia San Antonio y finaliza en la Parroquia el Calvario). Hora: 9:00 a.m.
Celebración de la Pasión del Señor. Hora: 3:00 p.m.
Procesión del Santo Entierro (sale y finaliza en la Parroquia Inmaculada Concepción). Hora: 5:00 p.m.
Sábado de Gloria (30 de marzo) 
Vigilia Pascual. Hora: 7:00 p.m. 
Domingo de Resurrección (31 de marzo)
Misas solemnes en las que se enciende el Cirio Pascual que simboliza a Cristo Resucitado. Horas: 7:00 a.m., 9:00 a.m., 12: 00 m, 5:00 p.m. y 7:00 p.m.

Parroquia Nuestra Señora del Carmen (San Salvador)
Viernes Santo (29 de marzo)
Santos Oficios “Pasión de Cristo”.  Hora: 6:00 p.m.
Sábado de Gloria (30 de marzo)
Vigilia Pascual. Hora: 8:00 p.m. 
Domingo de Resurrección (31 de marzo)
Misas solemnes en las que se enciende el Cirio Pascual que simboliza a Cristo Resucitado. Horas: 8:30 a.m., 10:30 m, 5:00 p.m., 6:15 p.m. y 7:30 p.m. 

Catedral Metropolitana de San Salvador 
Viernes Santo (29 de marzo)
Celebración de la Pasión del Señor. Hora: 3:00 p.m.
Sábado de Gloria (30 de marzo)
Bendición del fuego: 6:00 p.m. 
Domingo de Resurrección (31 de marzo)
Misas solemnes en las que se enciende el Cirio Pascual que simboliza a Cristo Resucitado. Horas: 8:00 a.m., 10:00 a.m, 12:00 m., 5:00 p.m.

Parroquia El Calvario (San Salvador) 
Viernes Santo (29 de marzo)
Santa Cena del Señor. Hora: 5:00 p.m.
Sábado de Gloria (30 de marzo)
No habrá misa. 
Domingo de Resurrección (31 de marzo)
Misas solemnes en las que se enciende el Cirio Pascual que simboliza a Cristo Resucitado. Horas: 9:00 a.m., 10:00 a.m y 5:00 p.m.

Recorridos de las principales procesiones 

Santa Tecla
Viernes 29 de marzo. 
Procesión del Vía Crucis
Sale de Parroquia San Antonio a las 9:00 a.m. y continúa por la 5ª Ave. Sur, hasta la 2ª calle Ote. Y por la 2ª calle hasta la Parroquia El Calvario. 
Procesión del Santo Entierro.
Sale por el portón norte de la Parroquia Inmaculada Concepción a las 5:00 p.m. y continúa por la 1ªcalle Poniente hasta  8ª Ave. Nte., de la 8ª Ave. Dobla por la calle Daniel Hernández, continúa sobre la Ciriaco López, hasta la 5ª Ave. Note., cruzando al norte hasta el Paseo El Carmen (1 calle pte.) y sigue sobre el paseo El Carmen hasta Templo Parroquial Inmaculada Concepción. 

San Salvador (Iglesia El Calvario)
Viernes 29 de marzo. 
Procesión del Vía Crucis
Sale de la 6ª calle oriente hasta llegar a la Iglesia El Calvario, desde las 7:00 a.m. hasta las 12:00 a.m.
Procesión del Santo Entierro
Sale de la 6ª calle oriente, pasa por Plazas Libertad y Barrios, para finalizar en la iglesia El Calvario a las 11:00 p.m. 

Sábado 30 de marzo
Procesión de Sábado de Gloria.
Sale de 6ª calle Oriente , pasa por Plazas Libertad, Morazán y Barrios, hasta llegar a iglesia  El Calvario. 
Domingo 31 de marzo
Procesión de Domingo de Resurrección
Sale a las 4:00 a.m. de la 6ª calle Oriente, pasa por Plaza Barrios y finaliza en iglesia El Calvario.

Sonsonate 
Viernes 29 de marzo
Procesión de Vía Crucis (mañana) 
Sale del templo parroquial de Sonsonate hacia la calle principal, continúa dos cuadras y media hacia el sur hasta la propiedad de Don Ricardo Martínez. De ahí cruza dos cuadras hacia el oriente y luego cruza cinco cuadras hacia el norte hasta familia Escalante. Luego cruza una cuadra hacia el oriente sobre la tercera hasta llegar al Centro Escolar María Lidia de Mendoza, cruza dos cuadras hacia el norte sobre la 1ª calle y cruza dos cuadras hacia el sur.
Procesión de Santo Entierro (tarde) 
Sale del templo parroquial hasta la calle principal. Luego finaliza pasa por la 3ª Ave., pasa por la Casa Comunal, cruza hacia el oriente hasta entrar al templo. 

Fotos Procesión del Silencio























Evangelio 29 de Marzo de 2013


  • Primera Lectura: Isaías 52,13-53,12
    "Él fue traspasado por nuestras rebeliones"
    Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quien creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.
    El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomo el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.
  • Salmo Responsorial: 30
    "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu"
    A ti, Señor, me acojo: / no quede yo nunca defraudado; / tú, que eres justo, ponme a salvo. / A tus manos encomiendo mi espíritu: / tú, el Dios leal, me librarás. R.
    Soy la burla de todos mis enemigos, / la irrisión de mis vecinos, / el espanto de mis conocidos; / me ven por la calle, y escapan de mí. / Me han olvidado como a un muerto, / me han desechado como a un cachorro inútil. R.
    Pero yo confío en ti, Señor, / te digo: "Tú eres mi Dios." / En tu mano están mis azares; / líbrame de los enemigos que me persiguen. R.
    Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, / sálvame por tu misericordia. / Sed fuertes y valientes de corazón, / los que esperáis en el Señor. R.
  • Segunda Lectura: Hebreos 4,14-16;5,7-9
    "Aprendió a obedecer / y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación"
    Hermanos: Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado con todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.
    Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.
  • Evangelio: Juan 18,1-19,42
    "Pasión de N.S.Jesucristo según san Juan"
    C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús sabiendo todo lo que venia sobre él, se adelanto y les dijo:
    +. "¿A quién buscáis?"
    C. Le contestaron:
    S. "A Jesús, el Nazareno."
    C. Les dijo Jesús:
    +. "Yo soy."
    C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles: "Yo soy", retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:
    +. "¿A quién buscáis?"
    C. Ellos dijeron:
    S. "A Jesús, el Nazareno."
    C. Jesús contestó:
    +. "Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos."
    C. Y así se cumplió lo que había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me diste." Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:
    +. "Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?"
    * Llevaron a Jesús primero a Anás
    C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: "Conviene que muera un solo hombre por el pueblo." Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:
    S. "¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?"
    C. Él dijo:
    S. "No lo soy."
    C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentÁndose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús le contesto:
    +. "Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo."
    C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:
    S. "¿Así contestas al sumo sacerdote?"
    C. Jesús respondió:
    +. "Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?"
    C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.
    ¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy
    C. Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:
    S. "¿No eres tú también de sus discípulos?"
    C. Él lo negó, diciendo:
    S. "No lo soy."
    C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:
    S. "¿No te he visto yo con él en el huerto?"
    C. Pedro volvió a negar, y enseguida canto un gallo.
    Mi reino no es de este mundo
    C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en le pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:
    S. "¿Qué acusación presentáis contra este hombre?"
    C. Le contestaron:
    S. "Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos."
    C. Pilato les dijo:
    S. "Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley."
    C. Los judíos le dijeron:
    S. "No estamos autorizados para dar muerte a nadie."
    C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
    S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"
    C. Jesús le contestó:
    +. "¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?"
    C. Pilato replicó:
    S. "¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mi; ¿que has hecho?"
    C. Jesús le contestó:
    +. "Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí."
    C. Pilato le dijo:
    S. "Conque, ¿tú eres rey?"
    C. Jesús le contestó:
    +. "Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz."
    C. Pilato le dijo:
    S. "Y, ¿qué es la verdad?"
    C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:
    S. "Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?"
    C. Volvieron a gritar:
    S. "A ése no, a Barrabás."
    C. El tal Barrabás era un bandido.
    * ¡Salve, rey de los judíos!
    C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los saldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:
    S. "¡Salve, rey de los judíos!"
    C. Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
    S. "Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa."
    C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:
    S. "Aquí lo tenéis."
    C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:
    S. "¡Crucifícalo, crucifícalo!"
    C. Pilato les dijo:
    S. "Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él."
    C. Los judíos le contestaron:
    S. "Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios."
    C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:
    S. "¿De donde eres tú?"
    C. Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo:
    S. "¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?"
    C. Jesús le contestó:
    +. "No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor."
    ¡Fuera, fuera; crucifícalo!
    C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
    S. "Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César."
    C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:
    S. "Aquí tenéis a vuestro rey."
    C. Ellos gritaron:
    S. "¡Fuera, fuera; crucifícalo!"
    C. Pilato les dijo:
    S. "¿A vuestro rey voy a crucificar?"
    C. Contestaron los sumos sacerdotes:
    S. "No tenemos más rey que al César."
    C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.
    Lo crucificaron, y con él a otros dos
    C. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado "de la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: "Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos." Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:
    S. "No escribas: "El rey de los judíos", sino: "Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos.""
    C. Pilato les contestó:
    S. "Lo escrito, escrito está."
    Se repartieron mis ropas
    C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo. Y se dijeron:
    S. "No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca."
    C. Así se cumplió la Escritura: "Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica". Esto hicieron los soldados.
    Ahí tienes a tu hijo. - Ahí tienes a tu madre
    C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
    +. "Mujer, ahí tienes a tu hijo."
    C. Luego, dijo al discípulo:
    +. "Ahí tienes a tu madre."
    C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
    Está cumplido
    C. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
    +. "Tengo sed."
    C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
    +. "Está cumplido."
    C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
    *Todos se arrodillan, y se hace una pausa
    Y al punto salió sangre y agua
    C. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: "No le quebrarán un hueso"; y en otro lugar la Escritura dice: "Mirarán al que atravesaron."
    Vendaron todo el cuerpo de Jesús, con los aromas
    C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

jueves, 28 de marzo de 2013

Evangelio 28 de Marzo de 2013


  • Primera Lectura: Exodo 12,1-8.11-14
    "Prescripciones sobre la cena pascual"
    En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: "Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido.
    Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis: cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones.""
  • Salmo Responsorial: 115
    "El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo."
    ¿Como pagaré al Señor / todo el bien que me ha hecho? / Alzaré la copa de la salvación, / invocando su nombre. R.
    Mucho le cuesta al Señor / la muerte de sus fieles. / Señor, yo soy tu siervo, / hijo de tu esclava; / rompiste mis cadenas. R.
    Te ofreceré un sacrificio de alabanza, / invocando tu nombre, Señor. / Cumpliré al Señor mis votos / en presencia de todo el pueblo. R.
  • Segunda Lectura: I Corintios 11,23-26
    "Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor"
    Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía." Lo mismo hizo con él cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía." Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.
  • Evangelio: Juan 13,1-15
    "Los amó hasta el extremo"
    Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios."
    Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis."

Jueves Santo: El Papa pide a sacerdotes ser pastores “con olor a oveja” y pescadores de hombres


Jueves Santo: El Papa pide a sacerdotes ser pastores “con olor a oveja” y pescadores de hombres
VATICANO, 28 Mar. 13 / 08:07 am (ACI).- El Papa Francisco presidió esta mañana en la Basílica de San Pedro su primera Misa Crismal de Jueves Santo. A los sacerdotes presentes, unos 1600, que en esta Eucaristía renuevan sus promesas sacerdotales, les pidió renovar el espíritu de santidad con el que fueron ungidos el día de su ordenación y compartir la “unción” que recibieron con todos los que están a su cargo, especialmente con los que “no tienen nada de nada”.
A continuación el texto completo de la homilía del Santo Padre:
 
Queridos hermanos y hermanas
 
Celebro con alegría la primera Misa Crismal como Obispo de Roma. Os saludo a todos con afecto, especialmente a vosotros, queridos sacerdotes, que hoy recordáis, como yo, el día de la ordenación.
 
Las lecturas, también el Salmo, nos hablan de los «Ungidos»: el siervo de Yahvé de Isaías, David y Jesús, nuestro Señor. Los tres tienen en común que la unción que reciben es para ungir al pueblo fiel de Dios al que sirven; su unción es para los pobres, para los cautivos, para los oprimidos... 
 
Una imagen muy bella de este «ser para» del santo crisma es la del Salmo 133: «Es como óleo perfumado sobre la cabeza, que se derrama sobre la barba, la barba de Aarón, hasta la franja de su ornamento» (v. 2). La imagen del óleo que se derrama, que desciende por la barba de Aarón hasta la orla de sus vestidos sagrados, es imagen de la unción sacerdotal que, a través del ungido, llega hasta los confines del universo representado mediante las vestiduras.
 
La vestimenta sagrada del sumo sacerdote es rica en simbolismos; uno de ellos, es el de los nombres de los hijos de Israel grabados sobre las piedras de ónix que adornaban las hombreras del efod, del que proviene nuestra casulla actual, seis sobre la piedra del hombro derecho y seis sobre la del hombro izquierdo (cf. Ex 28,6-14). También en el pectoral estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel (cf. Ex 28,21). 
 
Esto significa que el sacerdote celebra cargando sobre sus hombros al pueblo que se le ha confiado y llevando sus nombres grabados en el corazón. Al revestirnos con nuestra humilde casulla, puede hacernos bien sentir sobre los hombros y en el corazón el peso y el rostro de nuestro pueblo fiel, de nuestros santos y de nuestros mártires, que en este tiempo son tantos.
 
De la belleza de lo litúrgico, que no es puro adorno y gusto por los trapos, sino presencia de la gloria de nuestro Dios resplandeciente en su pueblo vivo y consolado, pasamos ahora a fijarnos en la acción. El óleo precioso que unge la cabeza de Aarón no se queda perfumando su persona sino que se derrama y alcanza «las periferias». 
 
El Señor lo dirá claramente: su unción es para los pobres, para los cautivos, para los enfermos, para los que están tristes y solos. La unción, queridos hermanos, no es para perfumarnos a nosotros mismos, ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que se pondría rancio el aceite... y amargo el corazón.
 
Al buen sacerdote se lo reconoce por cómo anda ungido su pueblo; esta es una prueba clara. Cuando la gente nuestra anda ungida con óleo de alegría se le nota: por ejemplo, cuando sale de la Misa con cara de haber recibido una buena noticia. 
 
Nuestra gente agradece el evangelio predicado con unción, agradece cuando el evangelio que predicamos llega a su vida cotidiana, cuando baja como el óleo de Aarón hasta los bordes de la realidad, cuando ilumina las situaciones límites, «las periferias» donde el pueblo fiel está más expuesto a la invasión de los que quieren saquear su fe. 
 
Nos lo agradece porque siente que hemos rezado con las cosas de su vida cotidiana, con sus penas y alegrías, con sus angustias y sus esperanzas. Y cuando siente que el perfume del Ungido, de Cristo, llega a través nuestro, se anima a confiarnos todo lo que quieren que le llegue al Señor: «Rece por mí, padre, que tengo este problema...». «Bendígame, padre», y «rece por mí» son la señal de que la unción llegó a la orla del manto, porque vuelve convertida en súplica, súplica del Pueblo de Dios. 
 
Cuando estamos en esta relación con Dios y con su Pueblo, y la gracia pasa a través de nosotros, somos sacerdotes, mediadores entre Dios y los hombres. Lo que quiero señalar es que siempre tenemos que reavivar la gracia e intuir en toda petición, a veces inoportunas, a veces puramente materiales, incluso banales –pero lo son sólo en apariencia– el deseo de nuestra gente de ser ungidos con el óleo perfumado, porque sabe que lo tenemos. 
 
Intuir y sentir como sintió el Señor la angustia esperanzada de la hemorroisa cuando tocó el borde de su manto. Ese momento de Jesús, metido en medio de la gente que lo rodeaba por todos lados, encarna toda la belleza de Aarón revestido sacerdotalmente y con el óleo que desciende sobre sus vestidos. Es una belleza oculta que resplandece sólo para los ojos llenos de fe de la mujer que padecía derrames de sangre. 
Los mismos discípulos –futuros sacerdotes– todavía no son capaces de ver, no comprenden: en la «periferia existencial» sólo ven la superficialidad de la multitud que aprieta por todos lados hasta sofocarlo (cf. Lc 8,42). El Señor en cambio siente la fuerza de la unción divina en los bordes de su manto.
 
Así hay que salir a experimentar nuestra unción, su poder y su eficacia redentora: en las «periferias» donde hay sufrimiento, hay sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones. No es precisamente en autoexperiencias ni en introspecciones reiteradas que vamos a encontrar al Señor: los cursos de autoayuda en la vida pueden ser útiles, pero vivir nuestra vida sacerdotal pasando de un curso a otro, de método en método, lleva a hacernos pelagianos, a minimizar el poder de la gracia que se activa y crece en la medida en que salimos con fe a darnos y a dar el Evangelio a los demás; a dar la poca unción que tengamos a los que no tienen nada de nada.
 
El sacerdote que sale poco de sí, que unge poco –no digo «nada» porque, gracias a Dios, la gente nos roba la unción– se pierde lo mejor de nuestro pueblo, eso que es capaz de activar lo más hondo de su corazón presbiteral. El que no sale de sí, en vez de mediador, se va convirtiendo poco a poco en intermediario, en gestor. 
 
Todos conocemos la diferencia: el intermediario y el gestor «ya tienen su paga», y puesto que no ponen en juego la propia piel ni el corazón, tampoco reciben un agradecimiento afectuoso que nace del corazón. De aquí proviene precisamente la insatisfacción de algunos, que terminan tristes, sacerdotes tristes, y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con «olor a oveja» –esto os pido: sed pastores con «olor a oveja», que eso se note–; en vez de ser pastores en medio al propio rebaño, y pescadores de hombres. 
 
Es verdad que la así llamada crisis de identidad sacerdotal nos amenaza a todos y se suma a una crisis de civilización; pero si sabemos barrenar su ola, podremos meternos mar adentro en nombre del Señor y echar las redes. Es bueno que la realidad misma nos lleve a ir allí donde lo que somos por gracia se muestra claramente como pura gracia, en ese mar del mundo actual donde sólo vale la unción –y no la función– y resultan fecundas las redes echadas únicamente en el nombre de Aquél de quien nos hemos fiado: Jesús.
 
Queridos fieles, acompañad a vuestros sacerdotes con el afecto y la oración, para que sean siempre Pastores según el corazón de Dios.
 
Queridos sacerdotes, que Dios Padre renueve en nosotros el Espíritu de Santidad con que hemos sido ungidos, que lo renueve en nuestro corazón de tal manera que la unción llegue a todos, también a las «periferias», allí donde nuestro pueblo fiel más lo espera y valora. 
 
Que nuestra gente nos sienta discípulos del Señor, sienta que estamos revestidos con sus nombres, que no buscamos otra identidad; y pueda recibir a través de nuestras palabras y obras ese óleo de alegría que les vino a traer Jesús, el Ungido.
 
Amén.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Evangelio 27 de Marzo de 2013


  • Primera Lectura: Isaías 50, 4-9
    ""
    En aquellos días dijo Isaías: Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados.
    El Señor Dios me ha abierto el oído y yo no me he rebelado ni me he echado atrás. Ofrecí la espalda a los que golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos.
    Mi Señor me ayudaba, por eso no me quedaba confundido, por eso ofrecí el rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado. Tengo cerca a mi abogado, ¿quién pleiteará contra mí? Vamos a enfrentarnos: ¿Quién es mi rival? Que se acerque. Mirad, mi Señor me ayuda: ¿quién probará que soy culpable?
  • Salmo Responsorial: 68
    "Señor, que tu bondad me escuche en el día de tu favor"
    Por ti he aguantado afrentas, / la vergüenza cubrió mi rostro. / Soy un extraño para mis heermanos, / un extranjero para los hijos de mi madre; / porque me devora el celo de tu templo, / y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R. La afrenta me destroza el corazón, / y desfallezco./ Espero compasión, y no la / hay, / consoladores, y no los encuentro. / En mi comida me echaron hiel, / para mi sed me dieron vinagre.R. Alabaré el nombre de Dios con cantos, / proclamaré su grandeza con acción de gracias. / Miradlo, los humildes, y alegráos, / buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón. / Que el Señor escucha a sus pobres, / no desprecia a sus cautivos. R
  • Evangelio: Mateo 26, 14-25
    ""
    En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego? Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
    El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? El contesto: Id a casa de Fulano y decidle: "El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos".
    Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los doce. Mientras comían, dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar. Ellos consternados se pusieron a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso, Señor? El respondió: El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo el Hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!, más le valdría no haber nacido. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: ¡Soy yo acaso, Maestro? El respondió: Así es.

Revelan lo que el Cardenal Bergoglio esperaba del nuevo Papa y pidió a los electores


Papa Francisco
Papa Francisco
LA HABANA, 26 Mar. 13 / 06:05 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Arzobispo de La Habana (Cuba), Cardenal Jaime Ortega, dio a conocer un discurso que el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio ofreció durante las congregaciones generales antes del Cónclave y en el que sin presagiar que resultaría electo, pidió un Papa que lleve a la Iglesia a salir de sí misma y a evangelizar lo que denominó “las periferias existenciales” del dolor, la ignorancia y el pecado.

Horas antes de ser elegido Papa, el Cardenal Bergoglio regaló al Cardenal Ortega el manuscrito del discurso que pronunció en las congregaciones generales.

El texto fue leído por el Purpurado cubano el sábado pasado durante la Misaen la catedral local y fue publicado este martes en la revista del Arzobispado de La Habana, Palabra Nueva, todo con la autorización del Pontífice.

El discurso lleva por título “La dulce y confortadora alegría de evangelizar” y es el siguiente:

“Se hizo referencia a la evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia. – ‘La dulce y confortadora alegría de evangelizar’ (Pablo VI). - Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa.

1.- Evangelizar supone celo apostólico. Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.

2.- Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.

3.- La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (Según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros. Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei Verbumreligiose audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.

4.- Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de ‘la dulce y confortadora alegría de la evangelizar’”.

martes, 26 de marzo de 2013

Evangelio 26 de Marzo de 2013


  • Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tu eres mi esclavo (Israel), de quien estoy orgulloso".
    Mientras yo pensaba: "En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas", en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios.
    Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel, -tanto me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza-. Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel: te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
  • Salmo Responsorial: 70
    "Mi boca contará tu auxilio"
    A ti, Señor, me acojo: / no quede yo derrotado para siempre; / tú que eres justo, / líbrame y ponme a salvo, / inclina a mí tu oído, y sálvame. R. Sé tú mi roca de refugio, / el alcázar donde me salve, / porque mi peña y mi alcázar eres tú./ Dios mío, líbrame de la mano perversa. R. Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza /Y mi confianza, Señor, desde mi juventud. / En el vientre materno ya me apoyaba en ti, / en el seno, tú me sostenías. R. Mi boca contará tu auxilio, / y todo el día tu salvación. / Dios mío, me instruiste desde mi juventud, / y hasta hoy relato tus maravillas. R.
  • Evangelio: Juan 13, 21-33. 36-38
    ""
    En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.
    Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a su derecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces el, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto Señor: ¿quién es?
    Le contestó Jesús: Aquél a quien yo le dé este trozo de pan untado. Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.
    Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
    Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará).
    Simón Pedro le dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde. Pedro replicó: Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús le contesto: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.

Hoy se celebra el Día Internacional del Niño por Nacer


Hoy se celebra el Día Internacional del Niño por Nacer
LIMA, 25 Mar. 13 / 09:33 am (ACI/EWTN Noticias).- En diversas partes el mundo, coincidiendo con la celebración católica de la Anunciación de la Virgen María (aunque este año la liturgia de la Iglesia celebra el Lunes Santo) que se celebra el 25 de marzo, con manifestaciones a favor de la vida y contra elaborto, el Día Internacional del Niño por Nacer.

En la capital de Perú, Lima, el sábado 23 de marzo de este año se realizó la Gran Marcha por la Vida, que congregó a más de 100 mil personas que desafiaron el intenso sol para expresar, manifestándose con lemas como “Sí a la vida, no al aborto”, por importantes calles de la ciudad.

Al sur del país, en Arequipa, esa misma tarde miles también expresaron su defensa del niño por nacer en el VII Gran Corso por la Vida, la Familia y la Juventud.

El 6 de abril, en Piura, al norte de Perú, se realizará una manifestación en defensa del niño por nacer, que se espera sea multitudinaria como sus predecesoras.

Otros países de América Latina han incorporado el 25 de marzo a sus calendarios cívicos, celebrando el Día del Niño por Nacer, como es el caso de Chile, Paraguay, México, Argentina, Ecuador, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, República Dominicana, Brasil y Guatemala.

En España, debido a la coincidencia del 25 de marzo con la Semana Santa, las actividades de defensa de la vida y contra el aborto se han programado para el 6 de abril.

lunes, 25 de marzo de 2013

Evangelio 25 de Marzo de 2013


  • Primera Lectura: Isaías 42, 1-7
    ""
    Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamara, no voceará por las calle.
    La caña cascada no la quebrará., el pabilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.
    Así dice el Señor Dios, que creo y desplegó los cielos, consolidó la tierra con su vegetación, dio el respiro al pueblo que lo habita y el aliento a los que se mueven en ella.
    Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.
  • Salmo Responsorial: 26
    "El señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado"
    El Señor es li ley y mi salvación, / ¿a quien temeré? / El Señor es la defensa de mi vida, /¿Quién Me hará temblar?. R. Si un ejercito acampa contra mí, / mi corazón no tiembla; / si me declaran la guerra, / me siento tranquilo. R. Una cosa pido al Señor, / eso buscaré: / habitar en la casa del Señor / por los dias de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, / contemplando su templo. R. Él me protegerá en su tienda / el día del peligro; / me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca. R
  • Evangelio: Juan 12, 1-11
    ""
    Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él en la mesa.
    María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
    Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? (Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando)
    Entonces Jesús dijo: Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis con vosotros, pero a mi no siempre me tenéis.
    Una muchedumbre de Judíos se entero de que estaba allí y fueron no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Las infamias contra el Papa


Los ataques contra el Papa “son una infamia”, es lo que acaba de declarar a la prensa argentina el sacerdote Carlos González, a quien el P. Jorge Bergoglio –entonces Superior Provincial de los Jesuitas-, protegió junto a otros seminaristas, sacerdotes y pobladores para que no fueran asesinados por la dictadura que entre 1976 y 1983 gobernó el país.
Las infamias a las que el P. González se refiere son las acusaciones que desde hace años sectores de la izquierda argentina lanzan contra el hasta hace poco Arzobispo de Buenos Aires y ahora Papa Francisco, por supuestamente haber sido cercano al régimen militar de Jorge Rafael Videla y no haber intercedido por los sacerdotes Francisco Jalics y Orlando Yorio, secuestrados por la Junta en 1976 y posteriormente liberados.
Sin embargo, estas calumnias –que intentaron opacar la elección del nuevo Papa-, se han ido de encuentro con las declaraciones del P. Jalics y de otros sacerdotes que conocieron de cerca lo que se vivió en Argentina. El P. Jalics dijo recientemente que años después de su secuestro “tuvimos la oportunidad de hablar con el P. Bergoglio… para conversar sobre lo sucedido”. “Después de eso, celebramos una Misa juntos en público y nos dimos un abrazo solemne. Estoy reconciliado con los eventos y considero el asunto cerrado”, agregó.
Asimismo, el juez Germán Castelli, uno de los magistrados que juzgó los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, ha advertido que “es totalmente falso” decir que el P. Bergoglio entregó a ambos sacerdotes. Recordó que ya en el 2010 se tomó el testimonio del Cardenal y por tanto “hay un fallo judicial” que “lo firmamos con la autoridad moral que nos da ser jueces y haber habilitado a los querellantes a que lo interroguen sin limitaciones”.
Además están las declaraciones de Julio Strassera, el exfiscal que en 1985 llevó el famoso juicio a las Juntas Militares y para quien las acusaciones contra el Papa son “una canallada”, pues todo es falso y “en todo el juicio no hubo una sola mención a Bergoglio”.
Finalmente, agreguemos las palabras del premio Nobel de la Paz de 1980 Adolfo Pérez Esquivel, simpatizante izquierdista, que aseguró a la BBC que el nuevo Pontífice no tiene “ningún vínculo que lo relacione con la dictadura”.
Luego de esta breve recopilación de declaraciones a favor del Papa Francisco, ¿es posible creer que los ataques cesarán? Ciertamente sería ingenuo creer ello. Las calumnias no cesaron contra Benedicto XVI y Juan Pablo II y no cesarán contra el nuevo Santo Padre. Pero pueden servirnos para evitar que más personas caigan en la confusión gracias a declaraciones malintencionadas o desinformadas.
El deber de proteger y defender al Vicario de Cristo recae sobre todos nosotros los católicos, y para ello no hay mejor arma que la verdad, a la que se llega a través de la oración y de una correcta información.

domingo, 24 de marzo de 2013

Evangelio 24 de Marzo de 2013


  • Primera Lectura: Isaías 50, 4-7
    "No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado"
    Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento.
    Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados.
    El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos.
    El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.
  • Salmo Responsorial: 21
    "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"
    Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: "Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere." R.
    Me acorrala una jauría de mastines,
    me cerca una banda de malhechores;
    me taladran las manos y los pies,
    puedo contar mis huesos. R.
    Se reparten mi ropa,
    echan a suertes mi túnica.
    Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
    fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.
    Contaré tu fama a mis hermanos,
    en medio de la asamblea te alabaré.
    Fieles del Señor, alabadlo;
    linaje de Jacob, glorificadlo;
    temedlo, linaje de Israel. R
  • Segunda Lectura: Filipenses 2, 6-11
    "Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo"
    Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios;
    al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.
    Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
    Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
    de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo,
    y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
  • Evangelio: Lucas 22, 14-23. 56
    "He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer"
    C. Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:
    + - «He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios.»
    C. Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo:
    + - «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.»
    Haced esto en memoria mía
    C. Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
    + - «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.»
    C. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo:
    + - «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.»
    ¡Ay de ése que entrega al Hijo del hombre!
    «Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero, ¡ay de ése que lo entrega!»
    C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.
    Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve
    C. Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:
    + - «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve.
    Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
    Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.»
    Tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos
    C. Y añadió:
    + - «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.»
    C. Él le contesto:
    S. -«Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.»
    C. Jesús le replicó:
    + - «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.»
    Tiene que cumplirse en mí lo que está escrito
    C. Y dijo a todos:
    + - «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?»
    C. Contestaron:
    S. - «Nada.»
    C. Él añadió:
    + - «Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: Fue contado con los malhechores." Lo que se refiere a mí toca a su fin.»
    C. Ellos dijeron:
    S. - «Señor, aquí hay dos espadas.»
    C. Él les contesto:
    + - «Basta.»
    En medio de su angustia, oraba con más insistencia
    C. Y salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:
    + - «Orad, para no caer en la tentación.»
    C . Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo:
    + - «Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»
    C - Y se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
    + - «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación.»
    Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?
    C. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.
    Jesús le dijo:
    + - «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?»
    C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:
    S. - «Señor, ¿herimos con la espada?»
    C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.
    Jesús intervino, diciendo:
    + - «Dejadlo, basta.»
    C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:
    + - «¿Habéis salido con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.»
    Pedro, saliendo afuera, lloró amargamente
    C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos.
    Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:
    S. - «También éste estaba con él.»
    C. Pero él lo negó, diciendo:
    S. - «No lo conozco, mujer.»
    C. Poco después lo vio otro y le dijo:
    S. - «Tú también eres uno de ellos.»
    C. Pedro replicó:
    S. - «Hombre, no lo soy.»
    C. Pasada cosa de una hora, otro insistía:
    S. - «Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.»
    C. Pedro contestó:
    S. - «Hombre, no sé de qué me hablas.»
    C. Y, estaba todavía hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
    Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?
    C. Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.
    Y, tapándole la cara, le preguntaban:
    S. - «Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?»
    C. Y proferían contra él otros muchos insultos.
    Lo hicieron comparecer ante su Sanedrín
    C. Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:
    S. - «Si tú eres el Mesías, dínoslo.»
    C. Él les contesto:
    + - «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder.
    Desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso.»
    C. Dijeron todos:
    S. - «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?»
    C. Él les contestó:
    + - «Vosotros lo decís, yo lo soy.»
    C. Ellos dijeron:
    S. - «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.»
    C. Se levantó toda la asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato.
    No encuentro ninguna culpa en este hombre
    C. Y se pusieron a acusarlo, diciendo:
    S. - «Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.»
    C. Pilato preguntó a Jesús:
    S. - «¿Eres tú el rey de los judíos?»
    C. Él le contestó:
    +, - «Tú lo dices.»
    C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
    S. - «No encuentro ninguna culpa en este hombre.»
    C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo:
    S. - «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.»
    C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.
    Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio
    C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.
    Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.
    Pilato entregó a Jesús a su arbitrio
    C. Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:
    S. - «Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.»
    C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo:
    S. - «¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.»
    C. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
    Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:
    S. - «¡Crucifícalo, crucifícalo!»
    C. Él les dijo por tercera vez:
    S. - «Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.»
    C. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío.
    Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.
    Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí
    C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
    Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él.
    Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
    + - «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: "Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado." Entonces empezarán a decirles a los montes: "Desplomaos sobre nosotros", y a las colinas: "Sepultadnos"; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasara con el seco?»
    C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
    Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
    C. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
    Jesús decía:
    + - «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»
    C. Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte.
    Éste es el rey de los judíos
    C. El pueblo estaba mirando.
    Las autoridades le hacían muecas, diciendo:
    S - «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
    C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
    S. - «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
    C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»
    Hoy estarás conmigo en el paraíso
    C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
    S. - «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»
    C. Pero el otro le increpaba:
    S. - «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»
    C Y decía:
    S. - «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»
    C. Jesús le respondió:
    + - «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»
    Padre,a tus manos encomiendo mi espíritu
    C. Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
    + - «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.»
    C. Y, dicho esto, expiró.
    Todos se arrodillan, y se hace una pausa
    C. El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo:
    S. - «Realmente, este hombre era justo.»
    C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho.
    Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.
    José colocó el cuerpo de Jesús en un sepulcro excavado
    C. Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca,
    donde no habían puesto a nadie todavía.
    Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta, prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.