lunes, 25 de marzo de 2013

Las infamias contra el Papa


Los ataques contra el Papa “son una infamia”, es lo que acaba de declarar a la prensa argentina el sacerdote Carlos González, a quien el P. Jorge Bergoglio –entonces Superior Provincial de los Jesuitas-, protegió junto a otros seminaristas, sacerdotes y pobladores para que no fueran asesinados por la dictadura que entre 1976 y 1983 gobernó el país.
Las infamias a las que el P. González se refiere son las acusaciones que desde hace años sectores de la izquierda argentina lanzan contra el hasta hace poco Arzobispo de Buenos Aires y ahora Papa Francisco, por supuestamente haber sido cercano al régimen militar de Jorge Rafael Videla y no haber intercedido por los sacerdotes Francisco Jalics y Orlando Yorio, secuestrados por la Junta en 1976 y posteriormente liberados.
Sin embargo, estas calumnias –que intentaron opacar la elección del nuevo Papa-, se han ido de encuentro con las declaraciones del P. Jalics y de otros sacerdotes que conocieron de cerca lo que se vivió en Argentina. El P. Jalics dijo recientemente que años después de su secuestro “tuvimos la oportunidad de hablar con el P. Bergoglio… para conversar sobre lo sucedido”. “Después de eso, celebramos una Misa juntos en público y nos dimos un abrazo solemne. Estoy reconciliado con los eventos y considero el asunto cerrado”, agregó.
Asimismo, el juez Germán Castelli, uno de los magistrados que juzgó los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, ha advertido que “es totalmente falso” decir que el P. Bergoglio entregó a ambos sacerdotes. Recordó que ya en el 2010 se tomó el testimonio del Cardenal y por tanto “hay un fallo judicial” que “lo firmamos con la autoridad moral que nos da ser jueces y haber habilitado a los querellantes a que lo interroguen sin limitaciones”.
Además están las declaraciones de Julio Strassera, el exfiscal que en 1985 llevó el famoso juicio a las Juntas Militares y para quien las acusaciones contra el Papa son “una canallada”, pues todo es falso y “en todo el juicio no hubo una sola mención a Bergoglio”.
Finalmente, agreguemos las palabras del premio Nobel de la Paz de 1980 Adolfo Pérez Esquivel, simpatizante izquierdista, que aseguró a la BBC que el nuevo Pontífice no tiene “ningún vínculo que lo relacione con la dictadura”.
Luego de esta breve recopilación de declaraciones a favor del Papa Francisco, ¿es posible creer que los ataques cesarán? Ciertamente sería ingenuo creer ello. Las calumnias no cesaron contra Benedicto XVI y Juan Pablo II y no cesarán contra el nuevo Santo Padre. Pero pueden servirnos para evitar que más personas caigan en la confusión gracias a declaraciones malintencionadas o desinformadas.
El deber de proteger y defender al Vicario de Cristo recae sobre todos nosotros los católicos, y para ello no hay mejor arma que la verdad, a la que se llega a través de la oración y de una correcta información.

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