viernes, 10 de mayo de 2013

Publican libro de actriz de Hollywood que hace 50 años se hizo religiosa de clausura


Madre Dolores Hart
Madre Dolores Hart
REDACCIÓN CENTRAL, 10 May. 13 / 04:09 am (ACI/EWTN Noticias).- La editora católica Ignatius Press publicó el 7 de mayo, el libro “El Oído del Corazón: el viaje de una actriz de Hollywood hacia sus santos votos” (The Ear of the Heart: An Actress’ Journey from Hollywood to Holy Vows, título original en inglés) que narra detalles de la decisión por la vocación a la vida de clausura de la Madre Dolores Hart, una ex actriz de Hollywood que protagonizó en el año 1957 el primer beso cinematográfico con Elvis Presley.

Cuando entró al monasterio benedictino en 1963, la actriz de 24 años sorprendió a sus amigos, familia y al resto de Hollywood ya que ella estaba comprometida para casarse y tenía un contrato cinematográfico multimillonario con Metro Goldwyn Mayer, y recibía cinco mil dólares a la semana.

En diálogo con ACI Prensa el 6 de mayo, la Madre Dolores relató que una noche después de su fiesta de compromiso, su novio Don Robinson sentía que  había “algo o alguien más” en el corazón de ella y le propuso darse un tiempo para que esté segura antes del matrimonio.

Hart empacó sus maletas y dejó Hollywood hacia Connecticut a la  Abadía de Regina Laudis, un monasterio benedictino fundado por monjas francesas en 1947 que ella visitó en un retiro espiritual cuando se encontraba en Broadway por una nominación a los premios Tony por su actuación en “The Pleasure of His Company”.

Cuando  llegó al monasterio se reunió con Madre Abbess para un serio discernimiento sobre la posibilidad de su vocación religiosa, ya que “eso era algo que estaba rondando en mi, tal vez algo que debería hacer”, recordó la religiosa.

Durante ese tiempo, otra actriz católica, June Haver hizo noticia cuando se volvió postulante con las Hermanas de la Caridad en Kansas y luego lo dejó al pasar unos pocos meses, entonces para evitar la publicidad, Hart estaba orientada a mantener su decisión en silencio hasta que ella realmente ingrese.

“Fue un tiempo horrible. Yo no podía aceptar ningún contrato, no podía aceptar hacer nada, no podía decir nada a nadie” y a pesar que tomó la decisión de entrar, ella se seguía preguntando “¿realmente será una respuesta?”.

“Uso la analogía de caer del piso 20 de un edificio, porque eso es lo que sentí la primera noche después que ingresé (al convento) (...). Era claro lo que tenía que hacer, entrar al monasterio porque era ahí donde mi corazón estaba”.

“Cuando yo finalmente vine a Regina Laudis, me tocó el hecho que las primera palabras de los Santos reglamentos de los Benedictinos dice “Escucha hija mía, hijo mío, la voz de tu maestro con el oído de tu corazón”, contó la religiosa.

Además aseguró que “muchas personas no entienden la diferencia entre una vocación y tu propia idea sobre algo. Una vocación es un llamado, uno que no necesariamente quieras. Yo lo único que siempre quise, es ser actriz, pero fui llamada por Dios”.

Cuando su amigo de toda la vida, Richard DeNeut, le planteó diez años atrás la posibilidad de escribir un libro de memorias, ella temía que no tendría ni el tiempo ni la memoria para escribir todas las “cosas maravillosas que han pasado” en un libro. Sin embargo, DeNeut insistió y le dijo que sus memorias serían “muy buenas y muy importantes” para ser leída por los demás.

Ambos comenzaron a dialogar por teléfono y por skype una hora diaria para así registrar sus historias hasta que tuvieron material suficiente para un libro cuyos textos presentaron a la sede en California de la editora católica Ignatius Press, porque prometieron que no cambiarían nada de la historia. “Nosotros no la escogimos porque era una editora católica, sino por la promesa” dijo Hart.

La religiosa también explicó que la vida consagrada no es como muchos asumen, “no se trata de dejar tus talentos en la puerta e ingresar para encontrar a Dios en algo místico - es en cambio- una comunidad que brinda sus talentos contigo y se sirven unos a otros con lo que tienen”.

Luego de 50 años, Madre Hart es Priora de la Abadía y mirando atrás nunca se imaginó cómo ella fue capaz de usar los talentos que Dios le dió para convertirse de actriz exitosa a saber escuchar, “dejé el mundo, con el fin de volver a ingresar de manera más profunda”, como escribe en el prefacio del libro.

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