martes, 26 de diciembre de 2017

Evangelio 25 de Diciembre de 2017

Color: Blanco

Santos:

Lecturas del día:

    Medianoche

  • Primera lectura

    Isaías 9:1-6
    1 El pueblo que andaba a oscuras
    2 vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos. Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría. Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega, como se regocijan repartiendo botín.
    3 Porque el yugo que les pesaba y la pinga de su hombro - la vara de su tirano - has roto, como el día de Madián.
    4 Porque toda bota que taconea con ruido, y el manto rebozado en sangre serán para la quema, pasto del fuego.
    5 Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz».
    6 Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso.
  • Salmo responsorial

    Salmo 96:1-3, 11-13
    1 ¡Cantad a Yahveh un canto nuevo, cantad a Yahveh, toda la tierra,
    2 cantad a Yahveh, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día,
    3 contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
    11 ¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra;
    12 exulte el campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del bosque,
    13 ante la faz de Yahveh, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El juzgará al orbe con justicia, a los pueblos con su lealtad.
  • Segunda lectura

    Tito 2:11-14
    11 Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres,
    12 que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente,
    13 aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo;
    14 el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras.
  • Evangelio

    Lucas 2:1-14
    1 Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo.
    2 Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino.
    3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.
    4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,
    5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
    6 Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento,
    7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.
    8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.
    9 Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.
    10 El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
    11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;
    12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
    13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
    14 «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
  • De la aurora

  • Primera lectura

    Isaías 62:11-12
    11 Mirad que Yahveh hace oír hasta los confines de la tierra: «Decid a la hija de Sión: Mira que viene tu salvación; mira, su salario le acompaña, y su paga le precede.
    12 Se les llamará "Pueblo Santo", "Rescatados de Yahveh"; y a ti se te llamará "Buscada", "Ciudad no Abandonada".»
  • Salmo responsorial

    Salmo 97:1, 6, 11-12
    1 ¡Reina Yahveh! ¡La tierra exulte, alégrense las islas numerosas!
    6 los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.
    11 La luz se alza para el justo, y para los de recto corazón la alegría.
    12 Justos, alegraos en Yahveh, celebrad su memoria sagrada.
  • Segunda lectura

    Tito 3:4-7
    4 Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres,
    5 él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo,
    6 que derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador,
    7 para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna.
  • Evangelio

    Lucas 2:15-20
    15 Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»
    16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
    17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño;
    18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.
    19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.
    20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
  • Del día

  • Primera lectura

    Isaías 52:7-10
    7 ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: «Ya reina tu Dios!»
    8 ¡Una voz! Tus vigías alzan la voz, a una dan gritos de júbilo, porque con sus propios ojos ven el retorno de Yahveh a Sión.
    9 Prorrumpid a una en gritos de júbilo, soledades de Jerusalén, porque ha consolado Yahveh a su pueblo, ha rescatado a Jerusalén.
    10 Ha desnudado Yahveh su santo brazo a los ojos de todas las naciones, y han visto todos los cabos de la tierra la salvación de nuestro Dios.
  • Salmo responsorial

    Salmo 98:1-6
    1 Salmo. Cantad a Yahveh un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; victoria le ha dado su diestra y su brazo santo.
    2 Yahveh ha dado a conocer su salvación, a los ojos de las naciones ha revelado su justicia;
    3 se ha acordado de su amor y su lealtad para con la casa de Israel. Todos los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.
    4 ¡Aclamad a Yahveh, toda la tierra, estallad, gritad de gozo y salmodiad!
    5 Salmodiad para Yahveh con la cítara, con la cítara y al son de la salmodia;
    6 con las trompetas y al son del cuerno aclamad ante la faz del rey Yahveh.
  • Segunda lectura

    Hebreos 1:1-6
    1 Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas;
    2 en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos;
    3 el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
    4 con una superioridad sobre los ángeles tanto mayor cuanto más les supera en el nombre que ha heredado.
    5 En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; y también: Yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo?
    6 Y nuevamente al introducir a su Primogénito en el mundo dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios.
  • Evangelio

    Juan 1:1-18
    1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
    2 Ella estaba en el principio con Dios.
    3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
    4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,
    5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
    6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.
    7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.
    8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.
    9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
    10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.
    11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
    12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;
    13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.
    14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
    15 Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.»
    16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.
    17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
    18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

    O también:
    Juan 1:1-5, 9-14
    1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
    2 Ella estaba en el principio con Dios.
    3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
    4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,
    5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
    9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
    10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.
    11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
    12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;
    13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.
    14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

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