domingo, 16 de enero de 2011

Iglesia en Perú de fiesta por el anuncio de la beatificación de Juan Pablo II

El cardenal Cipriani ve un aliciente a recuperar el entusiasmo

LIMA, domingo, 16 de enero de 2011 (ZENIT.org).- En una edición especial por la aprobación del decreto que beatificará a Juan Pablo II el próximo 1 de mayo, el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, afirmó en el programa radiofónico "Diálogo de fe" que el futuro beato dejó, en el corazón de todos, una huella de alegría y entusiasmo, que es necesario retomar.

El arzobispo de Lima mencionó que la Iglesia y el mundo entero sienten un gran gozo por la beatificación de Juan Pablo II, un hombre que apostaba de manera fuerte por la verdad y por Dios, y fue calando en los corazones de todos los hombres.

Señaló también que esta noticia permitirá que Dios, a través de Juan Pablo II, renueve su presencia y ponga en los corazones de todos lo que él lograba: alegría, entusiasmo y firmeza.

"Su alegría, su firmeza, su liderazgo, transmitía una fuerza que convertía a la gente. Por eso decimos santo, porque no se puede explicar esa conversión de los corazones que lograba sólo con su presencia y su mirada", expresó.

En otro momento, recordó que ese gran hombre, en su plenitud, recorrió los corazones de todos los hombres que pudo en el mundo, y cuando estuvo en el dolor y al final de su vida, reconoció con tanto cariño los frutos de su amor.

"El Papa, tan maravilloso, era un hombre igual que tú, pero que supo obedecer a lo que Dios le pedía. Creo que estamos en un momento estupendo para que veamos en esa oración, amistad del Papa con Dios, un punto de apoyo para la fortaleza, para no tener miedo cuando el Señor nos pide unirnos a la cruz y para mantenernos alegres", comentó.

Visita del Juan Pablo II al Perú

El pastor de Lima revivió los momentos en los cuales el Papa Juan Pablo II visitó nuestro país y nos dejaba un mensaje de esperanza que resaltaba la importancia de tener una creciente solidaridad y un nuevos descubrimiento de las raíces humanas y religiosas, que permita que darle a todos los peruanos una dignidad renovada, consciente de su destino ante Dios, ante sí mismo y ante la sociedad.

Recordó también la visita que hizo a Ayacucho en una época convulsionada y atacada por el terrorismo, y destacó la valentía del Papa de levantar la voz y decir ¡Basta ya! cuando vio a un grupo que mataba y llenaba de dolor a un pueblo pobre.

"No se trata de violencia ni de insultos ni de agravios, pero sí se trata de una rebeldía interior. Somos seres humanos que tenemos que educarnos, respetarnos y dialogar. Todo con una luz muy fuerte: la verdad, porque la peor violencia es la mentira. El papa nos dejó esa estela de optimismo", afirmó.

El Papa peregrino

El cardenal Cipriani comentó que cuando el papa Juan Pablo II llegó a Roma sintió que era necesario viajar para llevar el mensaje de Dios a todo el mundo. Es ahí cuando se da cuenta que la humanidad lo sigue de una manera impresionante con alegría y agradecimiento y se da cuenta que esa es la tarea que Cristo le pide a él como Papa.

"Le pido ahora a Juan Pablo II, que siga peregrinando con su mensaje y con su sonrisa, pues necesitamos que nos convenza de esa alegría y belleza de la voluntad de Dios", reflexionó.

Del mismo modo, mencionó su visita al papa unas semanas antes de su partida al encuentro con el Señor, en donde al verlo meditando ante el Santísimo sintió que era otro mundo, ese mundo del dolor, ese mundo de Cristo en la cruz.

"Juan Pablo II, en los últimos momentos de su vida, estuvo abrazado a la cruz, pero con un dolor muy grande porque ese hombre comunicativo, alegre, peregrinando por todas partes, se encontraba recluido por las limitaciones físicas pero con la fortaleza interior y con el mismo amor",

Finalmente, exhortó a todos los peruanos a estar agradecidos por el amor que Juan Pablo II entregó a Dios, a la Iglesia y a cada uno de los hombres.

"Pienso que el Papa Juan Pablo II nos dice hoy a todos: ‘No tengas miedo de ser católico, no tengas miedo de ser fiel a tu matrimonio, no tengas miedo de acercarte a la confesión'", concluyó.

No hay comentarios: