sábado, 3 de enero de 2026

Lecturas 4 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    Isaías 60:1-6

    1¡Levántate, resplandece, que llega tu luz, y la gloria del Señor amanece sobre ti!
    2
    Mira que las tinieblas cubren la tierra,
    y la oscuridad, los pueblos, pero sobre ti amanece el Señor, sobre ti aparece su gloria.
    3
    Las naciones caminarán a tu luz,
    los reyes, al resplandor de tu aurora.
    4
    Alza tus ojos y mira alrededor:
    todos ellos se congregan, vienen a ti. Tus hijos vienen de lejos, tus hijas abrazadas a su costado.
    5
    Entonces, mirarás y te pondrás radiante,
    palpitará y se ensanchará tu corazón, pues la abundancia del mar se volcará sobre ti, llegará a ti la riqueza de las naciones.
    6
    Te cubrirá una multitud de camellos,
    dromedarios de Madián y Efá, todos vendrán de Sabá cargados de oro e incienso, y pregonando alabanzas al Señor.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 72:1-2, 7-8, 10-13

    1
    De Salomón.
    Dios mío, concede tu juicio al rey y tu justicia al hijo del rey.
    2
    Que gobierne a tu pueblo con justicia
    y a tus pobres con equidad.
    7
    Florezca en sus días la justicia,
    y haya paz abundante mientras perdure la luna.
    8
    Domine de mar a mar,
    desde el Río hasta los confines de la tierra.
    10
    Que le traigan presentes los reyes de Tarsis y de las Islas,
    le ofrezcan dones los reyes de Sebá y de Sabá.
    11
    Que se prosternen ante él todos los reyes
    y le sirvan todas las naciones.
    12
    Porque él librará al desvalido que clama
    y al pobre que no tiene amparo.
    13
    Tendrá piedad del débil y del desvalido
    y salvará la vida de los indigentes.

  • Segunda Lectura

    Efesios 3:2-3, 5-6

    2Ya habréis oído que Dios me concedió el encargo de administrar su gracia en favor vuestro,
    3pues mediante una revelación se me dio a conocer el misterio, como brevemente lo he descrito antes.
    5que no se dio a conocer a los hijos de los hombres en otras generaciones, como ahora ha sido revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
    6a saber, que los gentiles son coherederos, miembros de un mismo cuerpo y copartícipes de las promesas en Cristo Jesús mediante el Evangelio,

  • Evangelio

    Mateo 2:1-12

    1Después de nacer Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén
    2
    preguntando:
    —¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.
    3Al oír esto, el rey Herodes se inquietó, y con él toda Jerusalén.
    4Y, reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les interrogaba dónde había de nacer el Mesías.
    5—En Belén de Judá —le dijeron—, pues así está escrito por medio del Profeta:
    6
    Y tú, Belén, tierra de Judá,
    ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel.
    7Entonces, Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella;
    8
    y les envió a Belén, diciéndoles:
    —Id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para que también yo vaya a adorarle.
    9Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha. Y entonces, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño.
    10Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
    11Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
    12Y, después de recibir en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino.

viernes, 2 de enero de 2026

Lecturas 3 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    Filipenses 2:5-11

    5Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús,
    6
    el cual, siendo de condición divina,
    no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios,
    7
    sino que se anonadó a sí mismo
    tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y, mostrándose igual que los demás hombres,
    8
    se humilló a sí mismo haciéndose obediente
    hasta la muerte, y muerte de cruz.
    9
    Y por eso Dios lo exaltó
    y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre;
    10
    para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
    en los cielos, en la tierra y en los abismos,
    11
    y toda lengua confiese:
    «¡Jesucristo es el Señor!», para gloria de Dios Padre.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 113:1-8

    1
    ¡Aleluya!
    Alabad, siervos del Señor, alabad el Nombre del Señor.
    2
    Bendito sea el Nombre del Señor,
    ahora y por siempre, sin fin.
    3
    Desde la salida del sol hasta el ocaso,
    alabado sea el Nombre del Señor.
    4
    Excelso sobre todas las naciones es el Señor,
    por encima de los cielos está su gloria.
    5
    ¿Quién como el Señor, nuestro Dios,
    que se sienta en las alturas,
    6y se abaja para mirar los cielos y la tierra?
    7
    Él levanta del polvo al indigente,
    y del estiércol hace subir al mísero,
    8
    para hacerlo sentar entre los príncipes,
    entre los príncipes de su pueblo.

  • Evangelio

    Mateo 1:18-23

    18La generación de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba desposada con José, y antes de que conviviesen se encontró con que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo.
    19José, su esposo, como era justo y no quería exponerla a infamia, pensó repudiarla en secreto.
    20
    Consideraba él estas cosas, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:
    —José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo.
    21Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
    22Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta:
    23
    Mirad, la virgen concebirá y dará a luz un hijo,
    a quien pondrán por nombre Emmanuel, que significa Dios–con–nosotros.

jueves, 1 de enero de 2026

Lecturas 2 de Enero 2026

 

  • Primera Lectura

    1 Juan 2:22-28

    22¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
    23Todo el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.
    24Vosotros procurad que lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
    25Y ésta es la promesa que él nos hizo: la vida eterna.
    26Os escribo esto a propósito de los que pretenden engañaros.
    27En cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de él permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Es más, tal como su unción —que es verdadera y no engaña— os enseña acerca de todas las cosas, permaneced en él, del mismo modo que os enseñó.
    28Y ahora, hijos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza y no quedemos avergonzados lejos de él, en su venida.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 98:1-4

    1
    Salmo.
    Cantad al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha salvado, su santo brazo.
    2
    El Señor ha dado a conocer su salvación;
    ha revelado su justicia a los ojos de las naciones.
    3
    Se acordó de su misericordia y fidelidad
    con la casa de Israel. Todos los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.
    4
    Aclamad al Señor, la tierra entera;
    gritad, cantad, entonad salmos.

  • Evangelio

    Juan 1:19-28

    19Éste es el testimonio de Juan, cuando desde Jerusalén los judíos le enviaron sacerdotes y levitas para que le preguntaran: «¿Tú quién eres?».
    20
    Entonces él confesó la verdad y no la negó, y declaró:
    —Yo no soy el Cristo.
    21
    Y le preguntaron:
    —¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías? Y dijo: —No lo soy. —¿Eres tú el Profeta? —No —respondió.
    22
    Por último le dijeron:
    —¿Quién eres, para que demos una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?
    23
    Contestó:
    —Yo soy la voz del que clama en el desierto: «Haced recto el camino del Señor», como dijo el profeta Isaías.
    24Los enviados eran de los fariseos.
    25
    Le preguntaron:
    —¿Pues por qué bautizas si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?
    26
    Juan les respondió:
    —Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis.
    27Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de la sandalia.
    28Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

  • Primera Lectura

    Efesios 4:1-7, 11-13

    1Así pues, os ruego yo, el prisionero por el Señor, que viváis una vida digna de la vocación a la que habéis sido llamados,
    2con toda humildad y mansedumbre, con longanimidad, sobrellevándoos unos a otros con caridad,
    3continuamente dispuestos a conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.
    4Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como habéis sido llamados a una sola esperanza: la de vuestra vocación.
    5Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
    6un solo Dios y Padre de todos: el que está sobre todos, por todos y en todos.
    7A cada uno de nosotros, sin embargo, ha sido dada la gracia en la medida en que Cristo quiere otorgar sus dones.
    11Él constituyó a algunos como apóstoles, a otros profetas, a otros evangelizadores, a otros pastores y doctores,
    12a fin de que trabajen en perfeccionar a los santos cumpliendo con su ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
    13hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la plenitud de Cristo,

  • Salmo Responsorial

    Salmo 23:1-6

    1
    Salmo. De David.
    El Señor es mi pastor, nada me falta.
    2
    En verdes prados me hace reposar;
    hacia aguas tranquilas me guía;
    3
    reconforta mi alma,
    me conduce por sendas rectas por honor de su Nombre.
    4
    Aunque camine por valles oscuros,
    no temo ningún mal, porque Tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me sosiegan.
    5
    Preparas una mesa para mí
    frente a mis adversarios. Unges con óleo mi cabeza, mi copa rebosa.
    6
    Tu bondad y misericordia me acompañan
    todos los días de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor por dilatados días. 

  • Evangelio

    Mateo 23:8-12

    8Vosotros, al contrario, no os hagáis llamar rabbí, porque sólo uno es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
    9No llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque sólo uno es vuestro Padre, el celestial.
    10Tampoco os dejéis llamar doctores, porque vuestro doctor es uno sólo: Cristo.
    11Que el mayor entre vosotros sea vuestro servidor.
    12El que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Lecturas 1 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    Números 6:22-27

    22El Señor habló a Moisés diciendo:
    23—Habla a Aarón y a sus hijos y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:
    24“El Señor te bendiga y te guarde,
    25el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su gracia,
    26el Señor alce su rostro hacia ti y te conceda la paz”».
    27»Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y Yo los bendeciré.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 67:2-3, 5-6, 8

    2
    Tenga Dios piedad de nosotros y nos bendiga,
    haga brillar su rostro sobre nosotros.
    3
    Para que se conozca en la tierra tu camino,
    tu salvación en todas las naciones.
    5
    Que se alegren y te aclamen las naciones,
    porque juzgas los pueblos con rectitud y diriges las naciones de la tierra.
    6
    ¡Que te alaben los pueblos, oh Dios,
    que todos los pueblos te alaben!
    8
    Que Dios nos bendiga
    y que le teman todos los confines de la tierra. 

  • Segunda Lectura

    Gálatas 4:4-7

    4Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley,
    5para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
    6Y, puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abbá, Padre!»
    7De manera que ya no eres siervo, sino hijo; y como eres hijo, también heredero por gracia de Dios.

  • Evangelio

    Lucas 2:16-21

    16Y fueron presurosos y encontraron a María y a José y al niño reclinado en el pesebre.
    17Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas sobre este niño.
    18Y todos los que lo oyeron se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho.
    19María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón.
    20Y los pastores regresaron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según les fue dicho.
    21Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como le había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno.

martes, 30 de diciembre de 2025

Lecturas 31 de Diciembre de 2025

 

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    1 Juan 2:18-21

    18Hijitos, es la última hora. Habéis oído que tiene que venir el Anticristo: pues bien, ya han aparecido muchos anticristos. Por eso sabemos que es la última hora.
    19Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Porque si hubieran sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que ninguno de ellos es de los nuestros.
    20En cuanto a vosotros, tenéis la unción del Santo; y todos estáis instruidos.
    21No os escribo porque ignoréis la verdad, sino porque la conocéis y sabéis que ninguna mentira proviene de la verdad.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 96:1-2, 11-13

    1
    Cantad al Señor un cántico nuevo,
    cantad al Señor, la tierra entera.
    2
    Cantad al Señor, bendecid su Nombre,
    anunciad, día tras día, su salvación.
    11
    Alégrense los cielos y exulte la tierra,
    brame el mar y cuanto lo llena;
    12
    que se gocen los campos y cuanto hay en ellos.
    Entonces exultarán todos los árboles del bosque
    13
    ante el Señor, que ya viene,
    que viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con rectitud. 

  • Evangelio

    Juan 1:1-18

    1
    En el principio existía el Verbo,
    y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
    2Él estaba en el principio junto a Dios.
    3
    Todo se hizo por él,
    y sin él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho.
    4
    En él estaba la vida,
    y la vida era la luz de los hombres.
    5
    Y la luz brilla en las tinieblas,
    y las tinieblas no la recibieron.
    6
    Hubo un hombre enviado por Dios,
    que se llamaba Juan.
    7
    Éste vino como testigo,
    para dar testimonio de la luz, para que por él todos creyeran.
    8
    No era él la luz,
    sino el que debía dar testimonio de la luz.
    9
    El Verbo era la luz verdadera,
    que ilumina a todo hombre, que viene a este mundo.
    10
    En el mundo estaba,
    y el mundo se hizo por él, y el mundo no le conoció.
    11
    Vino a los suyos,
    y los suyos no le recibieron.
    12
    Pero a cuantos le recibieron
    les dio la potestad de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre,
    13
    que no han nacido de la sangre,
    ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios.
    14
    Y el Verbo se hizo carne,
    y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
    15
    Juan da testimonio de él y clama:
    «Éste era de quien yo dije: “El que viene después de mí ha sido antepuesto a mí, porque existía antes que yo”».
    16
    Pues de su plenitud
    todos hemos recibido, y gracia por gracia.
    17
    Porque la Ley fue dada por Moisés;
    la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.
    18
    A Dios nadie lo ha visto jamás;
    el Unigénito, Dios, el que está en el seno del Padre, él mismo lo dio a conocer.

Lecturas 30 de Diciembre de 2025

 

  • Primera Lectura

    1 Juan 2:12-17

    12Os escribo a vosotros, hijos, porque por su nombre se os han perdonado los pecados.
    13
    Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido al que existe desde el principio.
    Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al Maligno.
    14
    Os he escrito a vosotros, niños, porque habéis conocido al Padre.
    Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que existe desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al Maligno.
    15No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
    16Porque todo lo que hay en el mundo —la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la arrogancia de los bienes terrenos— no procede del Padre, sino del mundo.
    17Y el mundo es pasajero, y también sus concupiscencias; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 96:7-10

    7
    Rendid al Señor, familias de los pueblos,
    rendid al Señor gloria y poder.
    8
    Rendid al Señor la gloria de su Nombre.
    Llevad ofrendas, entrad en sus atrios.
    9
    Postraos ante el Señor en su atrio santo,
    temblad en su presencia, tierra entera.
    10
    Decid a las naciones: «El Señor reina.
    Él afianza el orbe, y no vacilará. Él juzga a los pueblos con rectitud».

  • Evangelio

    Lucas 2:36-40

    36Vivía entonces una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada, había vivido con su marido siete años de casada
    37y había permanecido viuda hasta los ochenta y cuatro años, sin apartarse del Templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y día.
    38Y llegando en aquel mismo momento, alababa a Dios y hablaba de él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
    39Cuando cumplieron todas las cosas mandadas en la Ley del Señor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
    40El niño iba creciendo y fortaleciéndose lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba en él.