miércoles, 28 de enero de 2026

Lecturas 28 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    2 Samuel 7:4-17

    4Pero esa misma noche la palabra del Señor llegó sobre Natán en estos términos:
    5—Vete y dile a mi siervo David: «Así dice el Señor: “¿Eres tú el que va a edificar una casa para que Yo habite en ella?
    6Nunca he habitado en una casa desde el día en que hice subir a los hijos de Israel de Egipto hasta el día de hoy, sino que he caminado siempre en una tienda y en un tabernáculo.
    7Y cuando he caminado por todas partes con el pueblo de Israel ¿me he quejado a alguno de los jueces a quienes encargué que apacentaran a mi pueblo Israel, de que no me edificaran una casa de cedro?”».
    8»Y ahora así dirás a mi siervo David: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Yo te he tomado del aprisco, de detrás del rebaño para que seas príncipe sobre mi pueblo Israel;
    9he estado contigo en todas tus andanzas, he eliminado a todos tus enemigos ante ti y he hecho tu nombre grande entre los grandes de la tierra.
    10Asignaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que habite allí y nadie le moleste; los malvados no volverán a oprimirlo como antes,
    11cuando constituí jueces sobre mi pueblo Israel. Te concederé la paz con todos tus enemigos. El Señor te anuncia que Él te edificará una casa.
    12Cuando hayas completado los días de tu vida y descanses con tus padres, suscitaré después de ti un linaje salido de tus entrañas y consolidaré su reino.
    13Él edificará una casa en honor de mi nombre y yo mantendré el trono de su realeza para siempre.
    14Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo; si algo hace mal le castigaré con vara de hombres y con golpes humanos.
    15Pero no apartaré de él mi amor como lo aparté de Saúl a quien alejé de tu presencia;
    16tu casa y tu reino permanecerán para siempre en mi presencia y tu trono será firme también para siempre”».
    17Natán comunicó a David todas estas palabras y esta visión.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 89:4-5, 27-30

    4
    «Una alianza sellé con mi elegido,
    juré a David, mi siervo:
    5
    “Afirmaré tu descendencia para siempre,
    construiré tu trono por todas las generaciones”». (Pausa)
    27
    Él me invocará: “Tú eres mi Padre,
    mi Dios, la Roca de mi salvación”.
    28
    Yo lo constituiré mi primogénito,
    el más eximio entre los reyes de la tierra.
    29
    Le guardaré por siempre mi misericordia,
    mi alianza con él será firme.
    30
    Asentaré su linaje para siempre,
    y su trono como los días de los cielos.

  • Evangelio

    Marcos 4:1-20

    1De nuevo comenzó a enseñar al lado del mar. Y se reunió en torno a él una muchedumbre tan grande, que tuvo que subir a sentarse en una barca, en el mar, mientras toda la muchedumbre permanecía en tierra, en la orilla.
    2Les explicaba con parábolas muchas cosas, y les decía en su enseñanza:
    3—Escuchad: salió el sembrador a sembrar.
    4Y ocurrió que, al echar la semilla, parte cayó junto al camino, y vinieron los pájaros y se la comieron.
    5Parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, por no ser hondo el suelo;
    6pero cuando salió el sol se agostó, y se secó porque no tenía raíz.
    7Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la ahogaron, y no dio fruto.
    8Y otra cayó en tierra buena, y comenzó a dar fruto: crecía y se desarrollaba; y producía el treinta por uno, el sesenta por uno y el ciento por uno.
    9
    Y decía:
    —El que tenga oídos para oír, que oiga.
    10Y cuando se quedó solo, los que le acompañaban junto con los doce le preguntaron por el significado de las parábolas.
    11
    Y les decía:
    —A vosotros se os ha concedido el misterio del Reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo les llega con parábolas,
    12
    de modo que los que miran miren y no vean,
    y los que oyen oigan pero no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone.
    13
    Y les dice:
    —¿No entendéis esta parábola? ¿Y cómo podréis entender las demás parábolas?
    14El que siembra, siembra la palabra.
    15Los que están junto al camino donde se siembra la palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.
    16Los que reciben la semilla sobre terreno pedregoso son aquellos que, cuando oyen la palabra, al momento la reciben con alegría,
    17pero no tienen en sí raíz, sino que son inconstantes; y después, al venir una tribulación o persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan y caen.
    18Hay otros que reciben la semilla entre espinos: son aquellos que han oído la palabra,
    19pero las preocupaciones de este mundo, la seducción de las riquezas y los apetitos de las demás cosas les asedian, ahogan la palabra y queda estéril.
    20Y los que han recibido la semilla sobre la tierra buena son aquellos que oyen la palabra, la reciben y dan fruto: el treinta por uno, el sesenta por uno y el ciento por uno.

martes, 27 de enero de 2026

Lecturas 27 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    2 Samuel 6:12-15, 17-19

    12
    Comunicaron al rey lo sucedido:
    —El Señor ha bendecido a Obededom y todo lo suyo por causa del arca de Dios. Fue entonces David y trasladó con alegría el arca de Dios desde la casa de Obededom hasta la ciudad de David.
    13Cuando los que llevaban el arca del Señor avanzaban seis pasos, se ofrecía en sacrificio un buey y un carnero cebado.
    14David iba ceñido con el efod de lino y danzaba con todas sus fuerzas ante el Señor.
    15David y toda la casa de Israel trasladaban el arca del Señor entre gritos de júbilo y sonar de trompetas.
    17Introdujeron el arca del Señor y la colocaron en su sitio en medio de la tienda que David había mandado levantar. David ofreció ante el Señor holocaustos y sacrificios de comunión.
    18Y cuando terminó la ofrenda del holocausto y de los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos.
    19Después repartió a todo el pueblo, a toda la muchedumbre de Israel, hombres y mujeres, una torta de pan, un trozo de carne y un pan de pasas. Y se marcharon todos, cada uno a su casa.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 24:7-10

    7
    ¡Puertas, alzad los dinteles!
    ¡Elevaos, puertas eternas!, que va a entrar el Rey de la Gloria.
    8
    ¿Quién es este Rey de la Gloria?
    El Señor, fuerte y valeroso, el Señor valeroso en la guerra.
    9
    ¡Puertas, alzad los dinteles!
    ¡Elevaos, puertas eternas!, que va a entrar el Rey de la Gloria.
    10
    ¿Quién es este Rey de la Gloria?
    El Señor de los ejércitos. ¡Él es el Rey de la Gloria! 

  • Evangelio

    Marcos 3:31-35

    31Vinieron su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, enviaron a llamarlo.
    32
    Y estaba sentada a su alrededor una muchedumbre, y le dicen:
    —Mira, tu madre, tus hermanos y tus hermanas te buscan fuera.
    33
    Y, en respuesta, les dice:
    —¿Quién es mi madre y quiénes mis hermanos?
    34
    Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dice:
    —Éstos son mi madre y mis hermanos:
    35quien hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

lunes, 26 de enero de 2026

Lecturas 26 de Enero de 2026

 

  • Primera Lectura

    2 Timoteo 1:1-8

    1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la vida prometida que hay en Cristo Jesús,
    2a Timoteo, mi querido hijo: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
    3Doy gracias a Dios, a quien sirvo, como mis antepasados, con una conciencia pura, porque continuamente te tengo presente en mis oraciones noche y día.
    4Al acordarme de tus lágrimas estoy deseando verte para llenarme de alegría.
    5Me viene a la memoria tu fe sincera, que arraigó primero en tu abuela Loide y en tu madre Eunice, y estoy seguro de que también en ti.
    6Por esta razón, te recuerdo que tienes que reavivar el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos,
    7porque Dios no nos dio un espíritu de timidez, sino de fortaleza, caridad y templanza.
    8Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; al contrario, comparte conmigo los sufrimientos por el Evangelio con fortaleza de Dios,

    OR

    Tito 1:1-5

    1Pablo, siervo de Dios, apóstol de Jesucristo en favor de la fe de los elegidos de Dios y del conocimiento de la verdad que es conforme a la piedad,
    2basada en la esperanza de la vida eterna, que ha prometido desde toda la eternidad el que no miente, Dios,
    3y que en el tiempo oportuno ha manifestado su palabra mediante la predicación que me ha sido confiada, por mandato de Dios nuestro Salvador, a Tito,
    4verdadero hijo en la fe que nos es común: gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Salvador.
    5El motivo de haberte dejado en Creta es que pongas en orden las cosas que aún lo requieren y constituyas presbíteros en cada ciudad, conforme a las instrucciones que te di:

  • Salmo Responsorial

    Salmo 96:1-3, 7-8, 10

    1
    Cantad al Señor un cántico nuevo,
    cantad al Señor, la tierra entera.
    2
    Cantad al Señor, bendecid su Nombre,
    anunciad, día tras día, su salvación.
    3
    Proclamad su gloria a las naciones,
    sus maravillas a todos los pueblos.
    7
    Rendid al Señor, familias de los pueblos,
    rendid al Señor gloria y poder.
    8
    Rendid al Señor la gloria de su Nombre.
    Llevad ofrendas, entrad en sus atrios.
    10
    Decid a las naciones: «El Señor reina.
    Él afianza el orbe, y no vacilará. Él juzga a los pueblos con rectitud».

  • Evangelio

    Marcos 3:22-30

    22
    Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
    —Tiene a Beelzebul, y expulsa los demonios por el príncipe de los demonios.
    23
    Y convocándolos les decía con parábolas:
    —¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás?
    24Si un reino está dividido en su interior, ese reino no puede sostenerse;
    25y si una casa está dividida en su interior, esa casa no podrá sostenerse.
    26Y si Satanás se levanta contra sí mismo, entonces se encuentra dividido y no puede sostenerse, sino que ha llegado su fin.
    27Pues nadie puede entrar en la casa de uno que es fuerte y arrebatarle sus bienes, si antes no ata al que es fuerte. Sólo entonces podrá arrebatarle su casa.
    28»En verdad os digo que todo se les perdonará a los hijos de los hombres: los pecados y cuantas blasfemias profieran;
    29pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo jamás tendrá perdón, sino que será reo de delito eterno.
    30
    Porque ellos decían:
    —Tiene un espíritu impuro.