miércoles, 22 de agosto de 2018

Evangelio 22 de Agosto de 2018

Color: Blanco

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Isaías 9:1-6
    1 El pueblo que andaba a oscuras
    2 vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos. Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría. Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega, como se regocijan repartiendo botín.
    3 Porque el yugo que les pesaba y la pinga de su hombro - la vara de su tirano - has roto, como el día de Madián.
    4 Porque toda bota que taconea con ruido, y el manto rebozado en sangre serán para la quema, pasto del fuego.
    5 Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz».
    6 Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso.
  • Salmo responsorial

    Salmo 113:1-8
    1 ¡Aleluya! ¡Alabad, servidores de Yahveh, alabad el nombre de Yahveh!
    2 ¡Bendito sea el nombre de Yahveh, desde ahora y por siempre!
    3 ¡De la salida del sol hasta su ocaso, sea loado el nombre de Yahveh!
    4 ¡Excelso sobre todas las naciones Yahveh, por encima de los cielos su gloria!
    5 ¿Quién como Yahveh, nuestro Dios, que se sienta en las alturas,
    6 y se abaja para ver los cielos y la tierra?
    7 El levanta del polvo al desvalido, del estiércol hace subir al pobre,
    8 para sentarle con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.
  • Evangelio

    Lucas 1:26-38
    26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
    27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
    28 Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
    29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
    30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
    31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
    32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
    33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
    34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
    35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
    36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
    37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
    38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Evangelio meditado

La hora varía, pero la misión no
Santo Evangelio según San Mateo 20, 1-16. Miércoles XX de Tiempo Ordinario.


Por: H. Jesús Salazar, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, quiero entregarme a Ti con todas mis fuerzas; ayúdame a vivirlo en profundidad para servir a mis hermanos.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: '¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?' Ellos le respondieron: 'Porque nadie nos ha contratado'. Él les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: 'Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros'. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: 'Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor'.


Pero él respondió a uno de ellos: 'Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?'.
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
A toda invitación personal corresponde una respuesta personal. Es casi impensable que Dios no te haga también a ti una invitación porque tu respuesta involucra a muchos más; la fe católica se vive en comunidad, en familia. No somos islas que viven su fe en personal, sin relacionarse con otros, como las antiguas religiones griegas o romanas donde existía un culto público para ver y ser visto y uno privado lleno de superstición. Nuestra fe no es una superstición, es una forma de vida. Por tanto, cuando recibimos una llamada de Dios en un encuentro con Él, nuestra respuesta personal no es indiferente al "nosotros", a la Iglesia, al cuerpo de Cristo.
A unos Dios nos llama desde el amanecer, desde nuestra juventud, cuando tenemos las energías frescas y estamos dispuestos a afrontar retos, a enamorarnos, a descubrir la belleza de Cristo en la vida.
Ser llamados por Dios en la madurez de la edad adulta, también es una novedad, porque implica un salir de nosotros mismos, romper esquemas prefabricados y hacer una opción fundamental y comprometida hacia el amor verdadero que nos muestra Jesús.
¿Cuántos ancianitos hemos visto en nuestras iglesias? Muchos jóvenes los critican porque piensan que ellos tienden a acaparar todo, que no quieren dar oportunidades, y muchos mayores critican a los jóvenes de inexpertos e imprudentes. No obstante, en los ancianos encontramos la sabiduría de la experiencia vivencial de una vida entregada a Cristo, y en los jóvenes se ve el frescor y la alegría del rostro de Dios.
Sin importar a qué edad y en qué momento de nuestra vida somos llamados a tener este encuentro personal, la misión es una sola: ¡ser santos y llegar juntos al cielo! El dueño de la viña paga a todos por igual, descubramos la riqueza que hay detrás de cada vocación y cada historia de vida de nuestros hermanos.
En el Reino de Dios no hay desocupados, todos están llamados a hacer su parte; y todos tendrán al final la compensación que viene de la justicia divina -no humana, ¡por fortuna!-, es decir, la salvación que Jesucristo nos consiguió con su muerte y resurrección. Una salvación que no ha sido merecida, sino donada, para la que "los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos". Con esta parábola, Jesús quiere abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es gratuito y generoso. Se trata de dejarse asombrar y fascinar por los "pensamientos" y por los "caminos" de Dios que, como recuerda el profeta Isaías no son nuestros pensamientos y no son nuestros caminos.
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de septiembre de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Seré más comprensivo con las personas de mi familia y parroquia con las que tengo diferencias de edad, acogiéndolas como regalo de Dios.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

martes, 21 de agosto de 2018

Evangelio 21 de Agosto de 2018

Color: Blanco

Santos:

Lecturas del día:



    Primera opción

  • Primera lectura

    Ezequiel 28:1-10
    1 La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
    2 Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así dice el Señor Yahveh: ¡Oh!, tu corazón se ha engreído y has dicho: «Soy un dios, estoy sentado en un trono divino, en el corazón de los mares.» Tú que eres un hombre y no un dios, equiparas tu corazón al corazón de Dios.
    3 ¡Oh sí, eres más sabio que Danel! Ningún sabio es semejante a ti.
    4 Con tu sabiduría y tu inteligencia te has hecho una fortuna, has amontonado oro y plata en tus tesoros.
    5 Por tu gran sabiduría y tu comercio has multiplicado tu fortuna, y por su fortuna se ha engreído tu corazón.
    6 Por eso, así dice el Señor Yahveh: Porque has equiparado tu corazón al corazón de Dios,
    7 por eso, he aquí que yo traigo contra ti extranjeros, los más bárbaros entre las naciones. Desenvainarán la espada contra tu linda sabiduría, y profanarán tu esplendor;
    8 te precipitarán en la fosa, y morirás de muerte violenta en el corazón de los mares.
    9 ¿Podrás decir aún: «Soy un dios», ante tus verdugos? Pero serás un hombre, que no un dios, entre las manos de los que te traspasen.
    10 Tendrás la muerte de los incircuncisos, a manos de extranjeros. Porque he hablado yo, oráculo del Señor Yahveh.
  • Salmo responsorial

    Deuteronomio 32:26-28, 30, 35-36
    26 He dicho: A polvo los reduciría, borraría su recuerdo de en medio de los hombres,
    27 si no temiera azuzar el furor del enemigo, y que lo entiendan al revés sus adversarios, no sea que digan: «Nuestra mano prevalece, y no es Yahveh el que hace todo esto.»
    28 Porque es gente de consejo obtuso, y no hay inteligencia en ellos.
    30 Pues, ¿cómo un solo hombre puede perseguir a mil, y dos poner en fuga a una miríada, sino porque su Roca se los ha vendido, porque Yahveh los ha entregado?
    35 A mí me toca la venganza y el pago para el momento en que su pie vacile. Porque está cerca el día de su ruina, ya se precipita lo que les espera.
    36 (Que va hacer Yahveh justicia al pueblo suyo, va a apiadarse de sus siervos.) Porque verá que su fuerza se agota, que no queda ya libre ni esclavo.
  • Evangelio

    Mateo 19:23-30
    23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos.
    24 Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos.»
    25 Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?»
    26 Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible.»
    27 Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?»
    28 Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
    29 Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.
    30 «Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros.»
  • Segunda opción

  • Primera lectura

    I Tesalonicenses 2:2-8
    2 sino que, después de haber padecido sufrimientos e injurias en Filipos, como sabéis, confiados en nuestro Dios, tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frequentes luchas.
    3 Nuestra exhortación no procede del error, ni de la impureza ni con engaño,
    4 sino que así como hemos sido juzgados aptos por Dios para confiarnos el Evangelio, así lo predicamos, no buscando agradar a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones.
    5 Nunca nos presentamos, bien lo sabéis, con palabras aduladoras, ni con pretextos de codicia, Dios es testigo,
    6 ni buscando gloria humana, ni de vosotros ni de nadie.
    7 Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con vosotros, como una madre cuida con cariño de sus hijos.
    8 De esta manera, amándoos a vosotros, queríamos daros no sólo el Evangelio de Dios, sino incluso nuestro propio ser, porque habíais llegado a sernos muy queridos.
  • Salmo responsorial

    Salmo 89:2-5, 21-22, 25, 27
    2 El amor de Yahveh por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad.
    3 Pues tú dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi lealtad.
    4 «Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:
    5 Para siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad en edad he erigido tu trono.»
    21 «He encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;
    22 mi mano será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.
    25 «Mi lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;
    27 «El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!
  • Evangelio

    Juan 21:15-17
    15 Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos.»
    16 Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.»
    17 Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.

Evangelio meditado

Los ricos y Dios
Santo Evangelio según San Mateo 19, 23-30. Martes XX de Tiempo Ordinario.


Por: H. José Romero, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, concédeme poder comprenderte mejor, para así amarte más.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Mateo 19, 23-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos".
Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: "Entonces ¿quién podrá salvarse?" Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: "Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible".
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: "Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?". Jesús les dijo: "Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros".


Palabra de Dios.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hace poco leí una noticia de una mujer política que comentaba que ser rico es bueno, que todo ser humano debería apuntar a tener esto como una meta, como algo que se debe obtener. Esta idea parece contradictoria con el Evangelio de hoy, ya que nuestro Señor dice que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Pero algo que aclara esta política es que la riqueza no es algo puramente material, que ser rico no es solamente tener dinero o bienes sino es algo más, es también poseer, de manera sobreabundante, bienes espirituales.
Nosotros, hombres débiles, estamos acostumbrados a ver como una persona rica a aquella que tiene muchos bienes materiales. Por esto Jesús, al hablar de un rico, se refiere no a las personas que tienen muchos bienes materiales sino a las personas que consideran solamente los bienes materiales como su riqueza. A estas personas les será difícil entrar al Reino de los Cielos porque lo que preocupa a su corazón, su meta personal es lo material y no lo espiritual. No hay una contradicción entre ser rico y el Cielo.Es completamente bueno ser rico, es necesario para todo hombre conseguir en sobreabundancia bienes espirituales y conseguir lo necesario para vivir dignamente en la vida material.
Ciertamente, nuestro Señor, llama a algunos a vivir nuestra riqueza únicamente en la forma inmaterial y desapegarnos de las preocupaciones de lo material para así poder vivir en esta vida los bienes inmateriales.Pero todo cristiano está llamado a darle más importancia a los bienes inmateriales que a los materiales, a vivir este mundo como lo que es, un paso para la eternidad. Sin duda alguna concuerdo con que ser rico es muy bueno y ayuda para ser feliz, pero tener el Cielo es lo que todo hombre necesita.
Este pasaje del Evangelio Lucas (12, 13-21) comienza con un pleito por una herencia y termina con otro pleito, cuando vengan los nietos y todos: nosotros sabemos qué sucede. Pero es Dios el que pone el límite a este apego al dinero. Que el hombre se vuelve esclavo del dinero no es una fábula que Jesús inventa: esta es la realidad de hoy. Tantos hombres que viven para adorar el dinero, para hacer del dinero su propio dios: tantas personas que viven solo para esto y la vida no tiene sentido. Así es el que atesora riquezas para sí -dice el Señor- y no se enriquece en orden a Dios. En realidad no saben qué es enriquecerse en orden a Dios.
(Homilía de S.S. Francisco 23 de octubre de 2017, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Preocuparme por tener bienes espirituales y desprenderme hoy de alguna cosa material, de mi propiedad, para ayudar a un necesitado.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

lunes, 20 de agosto de 2018

Evangelio 20 de Agosto de 2018

Color: Blanco

Santos:

Lecturas del día:

    Primera opción

  • Primera lectura

    Ezequiel 24:15-23
    15 La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
    16 «Hijo de hombre, mira, voy a quitarte de golpe el encanto de tus ojos. Pero tú no te lamentarás, no llorarás, no te saldrá una lágrima.
    17 Suspira en silencio, no hagas duelo de muertos; ciñe el turbante a tu cabeza, ponte tus sandalias en los pies, no te cubras la barba, no comas pan ordinario.»
    18 Yo hablé al pueblo por la mañana, y por la tarde murió mi mujer; y al día siguiente por la mañana hice como se me había ordenado.
    19 El pueblo me dijo: «¿No nos explicarás qué significado tiene para nosotros lo que estás haciendo?»
    20 Yo les dije: «La palabra de Yahveh me ha sido dirigida en estos términos:
    21 Di a la casa de Israel: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo voy a profanar mi santurario, orgullo de vuestra fuerza, encanto de vuestros ojos, pasión de vuestras almas. Vuestros hijos y vuestras hijas que habéis abandonado, caerán a espada.
    22 Y vosotros haréis como yo he hecho: no os cubriréis la barba, no comeréis pan ordinario,
    23 seguiréis llevando vuestros adornos en la cabeza y vuestras sandalias en los pies, no os lamentaréis ni lloraréis. Os consumiréis a causa de vuestras culpas y gemiréis los unos con los otros.
  • Salmo responsorial

    Deuteronomio 32:18-21
    18 (¡Desdeñas a la Roca que te dio el ser, olvidas al Dios que te engendró!)
    19 Yahveh lo ha visto y, en su ira, ha desechado a sus hijos y a sus hijas.
    20 Ha dicho: Les voy a esconder mi rostro, a ver en qué paran. Porque es una generación torcida, hijos sin lealtad.
    21 Me han encelado con lo que no es Dios, me han irritado con sus vanos ídolos; ¡pues yo también voy a encelarles con lo que no es pueblo, con una nación fatua los irritaré!
  • Evangelio

    Mateo 19:16-22
    16 En esto se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?»
    17 El le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»
    18 «¿Cuáles?» - le dice él. Y Jesús dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio,
    19 honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
    20 Dícele el joven: «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?»
    21 Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.»
    22 Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.
  • Segunda opción

  • Primera lectura

    Eclesiástico 15:1-6
    1 Así hace el que teme al Señor, el que abraza la Ley logra sabiduría.
    2 Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa virgen.
    3 Le alimenta con pan de inteligencia, el agua de la sabiduría le da a beber.
    4 Se apoya él en ella y no se dobla, a ella se adhiere y no queda confundido.
    5 Ella le exalta por encima de sus prójimos, en medio de la asamblea le abre la boca.
    6 Contento y corona de gloria encuentra él, nombre eterno en herencia recibe.
  • Salmo responsorial

    Salmo 119:9-14
    9 ¿Cómo el joven guardará puro su camino? Observando tu palabra.
    10 De todo corazón ando buscándote, no me desvíes de tus mandamientos.
    11 Dentro del corazón he guardado tu promesa, para no pecar contra ti.
    12 Bendito tú, Yahveh, enséñame tus preceptos.
    13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
    14 En el camino de tus dictámenes me recreo más que en toda riqueza.
  • Evangelio

    Juan 17:20-26
    20 No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí,
    21 para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
    22 Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:
    23 yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
    24 Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria, la que ma has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo.
    25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado.
    26 Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.»

Evangelio meditado

La gran verdad del joven rico
Santo Evangelio según San Mateo 19, 16-22. Lunes XX de Tiempo Ordinario.


Por: H. Rubén Tornero, L.C. | Fuente: missionkits.org 




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, una vez más vengo a ponerme en tu presencia. Muchas veces he venido a pedirte cosas Jesús. Hoy solamente quisiera estar contigo. Quiero poner mi corazón junto al tuyo, escuchar tus latidos. Ya sabes todo lo que hay en mi interior. Lo pongo en tus manos. Me conoces mejor que yo y sabes que es lo que necesito. Concédemelo. Confío en Ti. Creo en Ti. Te amo y quiero estar contigo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Mateo 19, 16-22
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: "Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?". Le respondió Jesús: "¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno. Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". Él le replicó: "¿Cuáles?"
Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.
Le dijo entonces el joven: "Todo eso lo he cumplido dese mi niñez, ¿qué más me falta?". Jesús le dijo: "Si quieres ser perfecto, ve a vender lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme". Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.
Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Jesús, he escuchado muchas veces este relato. Podría pensar mucho sobre virtudes como la generosidad o la grandeza de tu llamada, sin embargo, hoy quisiera preguntarte, ¿qué fue lo que pasó después con ese joven?
Quizás todo volvió a la normalidad, en medio de la administración de sus bienes. pero, ¿realmente se puede "regresar a la normalidad" después de encontrarte Jesús? En su corazón había una marca, algo que no podía "volver a la normalidad".
Probablemente pasó el tiempo, y no me parece inverosímil que supiera de tu muerte en la cruz. Quizás en ese momento, se alegró de no haber vendido todo por uno que terminó muriendo en una cruz. Pero, ¿verdaderamente terminó?
Seguramente los apóstoles predicaron tu resurrección en su poblado, cuando aquel joven de antaño era ya un hombre maduro y probablemente estable. Quizás sintió de nuevo arder ese llamado en su corazón gracias a la predicación de los apóstoles, y esta vez tuvo el valor de abandonar todo y predicar la buena nueva… o quizás, como antaño, volvió a quedarse triste, por no tener el valor de abandonar sus posesiones… las cuales, si esto último sucedió, pasaron irremediablemente a ensanchar las arcas de los romanos durante la destrucción de Jerusalén, quitándole por lo fuerza lo que él no quiso darte por amor… Sin embargo, de lo que sí estoy seguro, Jesús, es que haya pasado lo que haya pasado con ese joven, jamás dejaste de amarlo.
Tu mirada de cariño jamás se la retiraste. Él era amado por ti, y lo fue siempre… igual que yo. Ayúdame a darme cuenta Jesús de que tu amor por mí no depende de lo que haga o de lo que deje de hacer. Es verdad que mis obras no te son indiferentes, pero me amas no por lo que hago, sino por lo que soy: tu hijo.
Haga lo que haga, pase lo que pase, siempre me amarás y me darás la oportunidad de estar a tu lado, de amarte, de ser feliz contigo.
Gracias Jesús. Ayúdame a nunca perder de vista esta gran verdad: me amas y lo harás por siempre.
Cuando un cristiano está apegado a los bienes, da la mala impresión de una cristiano que quiere tener dos cosas: el cielo y la tierra. Y la piedra de paragón justamente es la que Jesús indica: la cruz y las persecuciones. Esto quiere decir a sí mismo, llevar cada día la cruz... Porque los discípulos al seguir a Jesús tenían esta tentación: ¿Será un buen negocio?
(Homilía de S.S. Francisco, 26 de mayo de 2015, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy trataré de responder a los llamados que me hace Jesús para ser feliz con Él.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.