martes, 13 de enero de 2026

Lecturas 14 de Enero de 2025

 

  • Primera Lectura

    1 Samuel 3:1-10, 19-20

    1El joven Samuel seguía sirviendo al Señor junto a Elí. En aquel tiempo la palabra del Señor era escasa y las visiones no eran frecuentes.
    2Un día, Elí estaba acostado en su aposento, sus ojos se iban debilitando y apenas podía ver;
    3la lámpara de Dios todavía no se había apagado y Samuel estaba acostado en el Santuario del Señor donde estaba el arca de Dios.
    4
    Entonces el Señor le llamó:
    —¡Samuel, Samuel! Él respondió: —Aquí estoy.
    5
    Y corrió hasta Elí y le dijo:
    —Aquí estoy porque me has llamado. Pero Elí le respondió: —No te he llamado. Vuelve a acostarte. Y fue a acostarse.
    6
    El Señor lo llamó de nuevo:
    —¡Samuel! Se levantó, fue hasta Elí y le dijo: —Aquí estoy porque me has llamado. Pero Elí contestó: —No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte
    7—Samuel todavía no reconocía al Señor, pues aún no se le había revelado la palabra del Señor.
    8
    Volvió a llamar el Señor por tercera vez a Samuel. Él se levantó, fue hasta Elí y le dijo:
    —Aquí estoy porque me has llamado. Comprendió entonces Elí que era el Señor quien llamaba al joven,
    9
    y le dijo:
    —Vuelve a acostarte y si te llaman dirás: «Habla, Señor, que tu siervo escucha». Samuel se fue y se acostó en su aposento.
    10
    Vino el Señor, se presentó y le llamó como otras veces:
    —¡Samuel, Samuel! Respondió Samuel: —Habla, que tu siervo escucha.
    19Samuel crecía y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras cayó en vacío.
    20Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que en verdad Samuel era un profeta del Señor.

  • Salmo Responsorial

    Salmo 40:2, 5, 7-10

    2
    Esperaba confiadamente en el Señor;
    Él se inclinó a mí y escuchó mi clamor.
    5
    Dichoso el hombre que pone en el Señor su confianza,
    y no se vuelve hacia los soberbios, ni a los proclives a la mentira.
    7
    No quisiste sacrificio ni ofrenda,
    pero me abriste el oído. No pediste holocausto ni sacrificio de expiación;
    8
    entonces dije: «Aquí estoy
    —como está escrito acerca de mí en el Libro—
    9
    para hacer tu voluntad, Dios mío».
    Ése es mi querer, pues llevo tu Ley dentro de mí.
    10
    He anunciado la justicia en la gran asamblea;
    no he cerrado mis labios, Señor, Tú lo sabes bien.

  • Evangelio

    Marcos 1:29-39

    29En cuanto salieron de la sinagoga, fueron a la casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan.
    30La suegra de Simón estaba acostada con fiebre, y enseguida le hablaron de ella.
    31Se acercó, la tomó de la mano y la levantó; le desapareció la fiebre y ella se puso a servirles.
    32Al atardecer, cuando se había puesto el sol, comenzaron a llevarle a todos los enfermos y a los endemoniados.
    33Y toda la ciudad se agolpaba en la puerta.
    34Y curó a muchos que padecían diversas enfermedades y expulsó a muchos demonios, y no les permitía hablar porque sabían quién era.
    35De madrugada, todavía muy oscuro, se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, y allí hacía oración.
    36Salió a buscarle Simón y los que estaban con él,
    37
    y cuando lo encontraron le dijeron:
    —Todos te buscan.
    38
    Y les dijo:
    —Vámonos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique también allí, porque para esto he venido.
    39Y pasó por toda Galilea predicando en sus sinagogas y expulsando a los demonios.

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