lunes, 19 de enero de 2026

Lecturas 17 de Enero de 2026

Lecturas diarias:

  • Primera Lectura

    1 Samuel 9:1-4, 17-19; 10:1

    9
    1Había un hombre de la tribu de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afíaj, un benjaminita influyente
    2que tenía un hijo llamado Saúl, aventajado y buen mozo; no había en Israel nadie más alto que él, sobrepasaba a todos de hombros para arriba.
    3
    A Quis, padre de Saúl, se le habían perdido unas asnas; y le dijo:
    —Hijo mío, llévate a uno de los criados y vete a buscar las asnas.
    4Atravesaron los montes de Efraím, la región de Salisá y no las encontraron. Recorrieron la región de Saalim y no estaban; luego la de Benjamín y tampoco las encontraron.
    17
    Cuando Samuel vio a Saúl, le dijo el Señor:
    —Éste es el hombre del que te hablé; éste regirá a mi pueblo.
    18
    Saúl se acercó a Samuel, a la puerta de la ciudad, y le dijo:
    —Indícame, por favor, dónde está la casa del vidente.
    19
    Samuel le respondió:
    —Yo soy el vidente. Sube conmigo a la colina. Hoy comeréis conmigo y mañana te dejaré ir. Te descubriré todo lo que hay en tu corazón;
    10
    1
    Entonces tomó Samuel el recipiente de aceite, lo derramó sobre la cabeza de Saúl y luego le besó diciendo:
    —He aquí que el Señor te ha ungido como príncipe de mi pueblo Israel. Tú regirás al pueblo del Señor y le librarás de la mano de los enemigos que le rodean. Ésta es la señal de que Dios te ha ungido como príncipe sobre su heredad:

  • Salmo Responsorial

    Salmo 21:2-7

    2
    Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
    ¡cuánto se goza por tu salvación!
    3
    Le has concedido el deseo de su corazón,
    no has rechazado la petición de sus labios.
    4
    Te has adelantado con bendiciones propicias:
    has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
    5
    Te pidió vida y se la has dado,
    largos días duraderos, sin fin.
    6
    Grande es su gloria por tu salvación,
    le concedes honor y majestad.
    7
    Le otorgas continuas bendiciones,
    lo colmas de gozo en tu presencia.

  • Evangelio

    Marcos 2:13-17

    13Y se fue otra vez a la orilla del mar. Y toda la muchedumbre iba hacia él, y les enseñaba.
    14
    Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al telonio, y le dijo:
    —Sígueme. Él se levantó y le siguió.
    15Ya en su casa, estando a la mesa, se sentaron con Jesús y sus discípulos muchos publicanos y pecadores, porque eran muchos los que le seguían.
    16
    Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, empezaron a decir a sus discípulos:
    —¿Por qué come con publicanos y pecadores?
    17
    Lo oyó Jesús y les dijo:
    —No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

  • Primera Lectura

    Efesios 6:10-13, 18

    10Por lo demás, reconfortaos en el Señor y en la fuerza de su poder;
    11revestíos con la armadura de Dios para que podáis resistir las insidias del diablo,
    12porque no es nuestra lucha contra la sangre o la carne, sino contra los principados, las potestades, las dominaciones de este mundo de tinieblas, y contra los espíritus malignos que están en los aires.
    13Por eso, poneos la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo y, tras vencer en todo, permanezcáis firmes.
    18mediante oraciones y súplicas, orando en todo tiempo movidos por el Espíritu, vigilando además con toda constancia y súplica por todos los santos,

  • Salmo Responsorial

    Salmo 16:1-2, 5, 7-8, 11

    1
    Mictam. De David.
    Guárdame, Dios mío, que me refugio en Ti.
    2
    Yo digo al Señor:
    «Tú eres mi Señor. No tengo otro bien que Tú».
    5
    Señor, Tú eres el lote de mi heredad y de mi copa:
    Tú sostienes mi parte.
    7
    Yo bendigo al Señor, que me aconseja;
    hasta de noche mi corazón me instruye.
    8
    Pongo ante mí al Señor sin cesar;
    con Él a mi derecha, no vacilo.
    11
    Me enseñas la senda de la vida,
    saciedad de gozo en tu presencia, dicha perpetua a tu derecha. 

  • Evangelio

    Mateo 19:16-26

    16
    Y se le acercó uno, y le dijo:
    —Maestro, ¿qué obra buena debo hacer para alcanzar la vida eterna?
    17
    Él le respondió:
    —¿Por qué me preguntas sobre lo bueno? Uno solo es el bueno. Pero si quieres entrar en la Vida, guarda los mandamientos.
    18
    —¿Cuáles? —le preguntó.
    Jesús le respondió: —No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás falso testimonio,
    19honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
    20—Todo esto lo he guardado —le dijo el joven—. ¿Qué me falta aún?
    21
    Jesús le respondió:
    —Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes y dáselos a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme.
    22Al oír el joven estas palabras se marchó triste, porque tenía muchas posesiones.
    23
    Jesús les dijo entonces a sus discípulos:
    —En verdad os digo: difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos.
    24Es más, os digo que es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.
    25
    Cuando oyeron esto sus discípulos, se quedaron muy asombrados y decían:
    —Entonces, ¿quién puede salvarse?
    26
    Jesús, con la mirada fija en ellos, les dijo:
    —Para el hombre esto es imposible; para Dios, sin embargo, todo es posible.

 

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