miércoles, 20 de agosto de 2008

evangelio y lecturas 20 de agosto 2008

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)
1ª Lectura
Ez 34,1-11
1 El Señor me dijo: 2 «Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel y diles: Pastores, esto dice el Señor Dios: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No es el rebaño al que deben apacentar los pastores? 3 Vosotros os tomáis la leche y os vestís con la lana; matáis las ovejas cebadas, pero no apacentáis el rebaño. 4 No habéis fortalecido a las débiles ni habéis curado a las enfermas; no habéis vendado a las heridas, no habéis hecho volver a las descarriadas ni buscado a las perdidas, sino que las habéis conducido con crueldad y violencia. 5 Y ahora andan dispersas, por falta de pastor, presa de todas las fieras del campo; 6 andan dispersas mis ovejas; errantes por todos los montes, por todos los collados; dispersas mis ovejas por todo el país, sin que las busque nadie ni las cuide. 7 Escuchad, pues, pastores, la palabra del Señor: 8 Por mi vida, dice el Señor Dios, que por haber sido mi rebaño expuesto al pillaje y mis ovejas pasto de todas las fieras del campo por falta de pastor, por no haber cuidado mis pastores mi ganado y haberse en cambio apacentado a sí mismos en lugar de mi rebaño, 9 por eso, escuchad, pastores, la palabra del Señor. 10 Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy yo contra los pastores reclamando mi rebaño de sus manos. No les confiaré más el pastoreo de mi rebaño; así no se apacentarán más a sí mismos. Les arrebataré mi ganado de su boca y ya no les servirá de pasto.
EL PASTOR FIEL, FIGURA DEL MESÍAS
11 Pues esto dice el Señor Dios: Yo mismo cuidaré de mi ganado y le pasaré revista.
Salmo Responsorial
Sal 23,1-3
1 Salmo de David El Señor es mi pastor, nada me falta: 2 en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso 3 y conforta mi alma; me guía por los senderos de justicia, por amor a su nombre;
Sal 23,3-4
3 y conforta mi alma; me guía por los senderos de justicia, por amor a su nombre; 4 aunque vaya por un valle tenebroso, no tengo miedo a nada, porque tú estás conmigo, tu voz y tu cayado me sostienen.
Sal 23,6
6 Lealtad y dicha me acompañan todos los días de mi vida; habitaré en la casa del Señor por siempre jamás.

Evangelio
Mt 20,1-16
1 «El reino de Dios es como un amo que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña. 2 Convino con los obreros en un denario al día, y los envió a su viña. 3 Fue también a las nueve de la mañana, vio a otros que estaban parados en la plaza 4 y les dijo: Id también vosotros a la viña, yo os daré lo que sea justo. 5 Y fueron. De nuevo fue hacia el mediodía, y otra vez a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. 6 Volvió por fin hacia las cinco de la tarde, encontró a otros que estaban parados y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día sin hacer nada? 7 Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña. 8 Al caer la tarde dijo el dueño de la viña a su administrador: Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros. 9 Vinieron los de las cinco de la tarde y recibieron un denario cada uno. 10 Al llegar los primeros, pensaron que cobrarían más, pero también ellos recibieron un denario cada uno. 11 Y, al tomarlo, murmuraban contra el amo 12 diciendo: Esos últimos han trabajado una
sola hora y los has igualado a nosotros, que hemos soportado el peso del día y el calor. 13 Él respondió a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No convinimos en un denario? 14 Toma lo tuyo y vete. Pero yo quiero dar a este último lo mismo que a ti. 15 ¿No puedo hacer lo que quiera con lo mío? ¿O ves con malos ojos el que yo sea bueno? 16 Así pues, los últimos serán los primeros, y los primeros los últimos».

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