domingo, 7 de septiembre de 2008

Evangelio y lecturas lunes 8 de septiembre

Tiempo Ordinario: (2ª Parte)

1ª Lectura
1Cor 5,1-8
1 Es cosa pública entre vosotros la deshonestidad, y tal deshonestidad que no se encuentra ni entre los paganos, hasta el punto de convivir uno con la mujer de su padre. 2 Y vosotros estáis orgullosos, en vez de manifestar intenso dolor, para que desaparezca de entre vosotros el que tal acto ha cometido. 3 Pues yo, por mi parte, corporalmente ausente, pero espiritualmente presente, he dictado ya mi sentencia sobre el que está actuando así: 4 que congregados en nombre de nuestro Señor Jesucristo, vosotros y mi espíritu, y con el poder de Jesús, Señor nuestro, este tal 5 sea entregado a Satanás, con el fin de que, aunque quede corporalmente destrozado, pueda salvarse el día del Señor. 6 La cosa no es para que os sintáis orgullosos. ¿No sabéis que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? 7 Echad fuera la vieja levadura para ser una masa nueva, puesto que sois panes sin levadura; porque Cristo, nuestro cordero pascual, ya ha sido inmolado. 8 Así que celebremos la fiesta, no con levadura vieja, con levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, panes de sinceridad y de verdad.

Salmo Responsorial
Sal 5,5-6
5 Tú no eres un Dios que se complace en la injusticia, el malvado no puede ser tu huésped. 6 Los soberbios no resisten delante de tus ojos, aborreces a todos los malhechores,
Sal 5,7
7 llevas a la ruina a los mentirosos, al hombre explotador y fraudulento el Señor lo detesta.
Sal 5,12
12 Que se alegren en cambio los que en ti confían, que siempre estén alegres, porque tú los proteges; que se gocen en ti los que aman tu nombre.

Evangelio
Lc 6,6-11
6 Otro sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Allí había un hombre que tenía seca su mano derecha. 7 Los maestros de la ley y los fariseos espiaban a Jesús a ver si curaba en sábado, para acusarlo. 8 Él, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre de la mano seca: «Levántate y ponte en medio». Él se levantó y se puso. 9 Jesús les dijo: «¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?». 10 Y mirando a todos los circundantes, le dijo: «Extiende tu mano». La extendió, y quedó sana. 11 Pero ellos, en el colmo de su locura, discutían sobre lo que tenían que hacer con Jesús.

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